Archivo por meses: julio 2012

Sir SIMON RATTLE

 Contados son los directores de orquesta capaces de elevar el nivel de una formación, en principio modesta, hasta las más altas cotas artísticas internacionales. Willem Mengelberg tomó en 1895 una orquesta de barriada, el Concertgebouw, y a lo largo de casi cincuenta años de trayectoria creó un conjunto capaz de competir en perfección técnica con las grandes formaciones alemanas y austríacas. En 1955, la ciudad de Liverpool asistió a dos acontecimientos musicales de extraordinaria relevancia: Por una parte, la consagración de un grupo musical, The Beatles, que revolucionó la esfera musical desde todos los puntos de vista imaginables; por otra, el nacimiento de un hombre que con el tiempo llegaría a acaparar el cargo musical más relevante del mundo en términos de música culta. Pero, para llegar a esta alta dignidad, Simon Rattle — cuya traducción de su apellido al castellano es la de sonajero — tuvo que hacerse cargo previamente de una modesta formación británica, la Orquesta Sinfónica de la Ciudad de Birmingham, durante dieciocho años. Tras ese largo intervalo de tiempo, algo verdaderamente excepcional para un director joven que estaba empezando, la formación británica adquirió un extraordinario renombre internacional y se convirtió en una de las mejores agrupaciones no sólo de Inglaterra sino de toda Europa. A Rattle le llovieron las ofertas en Europa y América pero supo mantener el tipo y aguantar el tirón de su fama hasta que en 1999 fue anunciado como sucesor de Abbado al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín. Con ello, Rattle confirmó ser un director de primerísimo nivel, pero también un hombre dotado de una magnífica y cultivada inteligencia musical. Pese a las críticas que ocasionó en un principio su nombramiento, hace un par de años que Rattle prorrogó su contrato, a petición de los miembros de la orquesta alemana, hasta 2018. Para esa fecha, Rattle habrá cumplido sólo 63 años, una edad en la que los directores de orquesta suelen mostrar su mayor nivel de madurez personal y artística. Nadie puede intuir en la actualidad hasta dónde puede llegar el nivel de este gran maestro de la dirección orquestal.

Simon Denis Rattle nació el 19 de enero de 1955 en Liverpool, Gran Bretaña, en el seno de una familia muy interesada por la música en la que la madre regía una tienda dedicada vender discos y partituras mientras que el padre ejercía como comandante en la Royal Navy. De esta manera, Rattle empezó a familiarizarse con las partituras desde una edad bien temprana y comenzó su formación integral en el Liverpool Collage, institución en donde también estudió piano y violín pese a que desde un primer momento mostró un especial interés por los instrumentos de percusión. En 1971, Rattle fue admitido como alumno en la Royal Academy of Music de Londres para estudiar bajo la tutela de John Carewe. Allí se graduó en 1974, el mismo año en que consiguió hacerse con el premio John Player de dirección orquestal que se tradujo en un contrato de dos años como director asistente de Paavo Berglund en la Orquesta Sinfónica de Bournemouth. De ahí pasó en 1976 a ocupar el mismo cargo, también por dos temporadas, en la Orquesta Sinfónica de la BBC de Escocia al tiempo que inició una estrecha colaboración con la London Sinfonietta, formación con la que se presentó en el Royal Albert Hall de Londres en agosto de 1976. Un año más tarde, Rattle ejerció también como asistente de Walter Weller en la Royal Philharmonic de Liverpool hasta que en 1980 fue designado director titular de la Orquesta de la Ciudad de Birmingham en sustitución de Louise Frémaux. Rattle se mantuvo en este puesto durante dieciocho años y convirtió a esta formación provincial en uno de los conjuntos sinfónicos más atractivos de Inglaterra. Durante este largo período, Rattle cimentó su fama internacional al ser requerido para actuar como invitado por las principales orquestas norteamericanas (Cleveland, Los Angeles y Boston) al tiempo de mantener una fructífera colaboración con la Orquesta Filarmónica de Rotterdam y la London Philharmonia. Por otra parte, Rattle debutó al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín en 1987 y de la Orquesta Filarmónica de Viena en 1993, aparte de dirigir habitualmente representaciones operísticas en el Festival de Glyndebourne, el Covent Garden, Edimburgo, París, Amsterdam y Viena. De manera un tanto inusual, Rattle rechazó jugosas ofertas para asociarse con alguna de las más prestigiosas formaciones del mundo y continuó como director titular de la Orquesta Ciudad de Birmingham hasta 1998.

Sin embargo, en 1999 el nombre de Simon Rattle ocupó la cabecera de toda la prensa internacional al ser anunciado sucesor de Claudio Abbado al frente de la Orquesta Filarmónica de Berlín, posiblemente el cargo más relevante de todo el panorama musical internacional. Su elección como director titular fue anunciada el 23 de junio de ese año en medio de una controversia general, ya que la mitad de los miembros de la orquesta se había decantado por Daniel Barenboim en un principio. Con todo, Rattle consiguió el puesto por un margen escaso de votos y trató de ganarse a los profesores más renuentes negándose a firmar su contrato hasta garantizar una mejora salarial del colectivo orquestal y una mayor independencia de la orquesta con respecto al Senado de Berlín. El 7 de septiembre de 2002 Rattle ofreció su primer concierto como titular en Berlín mediante una versión de la Sinfonía nº5 de Mahler que fue alabada por toda la crítica. Sin embargo, tras su primera temporada como titular, Rattle fue también objeto de severas críticas por parte de algunos columnistas germanos, especialmente de Manuel Brug y de Klaus Geitel, quien llegó a declarar que Rattle era el “más débil director musical que había tenido la Berliner a lo largo de toda su historia”. Empero, muchos músicos relevantes salieron en defensa de Rattle, destacándose entre todos ellos el pianista Alfred Brendel. Con un contrato inicial que expiraba en 2012, la excelente relación que paulatinamente han mantenido Rattle y los miembros del colectivo orquestal berlinés se certificó en 2008 al ser ampliado su contrato mediante votación por una década, hasta 2018. Casado en dos ocasiones y otras tantas veces divorciado, Rattle está sentimentalmente unido en la actualidad con la mezzo checa Magdalena Kozena, fruto de cuya relación son dos hijos que se suman a otros dos que anteriormente tuvo con su primera mujer, Elise Ross. Personalidad del todo carismática, Rattle se ha declarado en numerosas ocasiones como un hincha enfervorizado del Liverpool Football Club. Desde 1994 ostenta el título de Caballero de la Orden del Imperio Británico.

Sir Simon Rattle se ha convertido en uno de los directores de orquesta más importantes del mundo a una edad relativamente temprana. Sus principales características como director son la precisión y la claridad, factores ambos que van unidos de la mano mediante una separación de texturas orquestales que realzan la obra a interpretar. Uno de sus objetivos como director es adoptar un estilo adecuado a la época en que se concibió cada música, evitando la uniformidad general de sus predecesores Furtwängler o Karajan. Esta búsqueda de la variedad interpretativa implica que a veces ciertas lecturas puedan sonar distintas pero no por ello peores desde un punto de vista historicista. Rattle ha sabido asumir el riesgo de esta filosofía interpretativa que trata de romper la homogeneidad general de los resultados finales. Su estilo de dirección es muy animado sobre el podio, valiéndose de una extensa gesticulación facial que adquiere tintes trascendentales mediante una obsesiva mirada en unos ojos que parecen ser una prolongación de sus brazos. En muchas ocasiones, Rattle baja los brazos y deja de dirigir, adoptando su cuerpo una placentera expresión de satisfacción musical que contagia tanto a orquesta como a público. Sus maneras son del todo solidarias y en absoluto dictatoriales, sirviéndose de una constante y abierta sonrisa con la que subraya sus dictados musicales. Su batida es firme, poderosa y, ante todo, muy segura. Rattle tiene esa rara virtud de saber expresarse con total facilidad rehuyendo de cualquier gesto sombrío que oscurece la esencia de lo que ha de ser un concierto, esto es, una fiesta musical para compartir con todos los espectadores.

Director de amplio y variado repertorio, Rattle muestra una especial predilección por el sinfonismo del tardío romanticismo con notable atención a Mahler, uno de sus autores predilectos. La música del primer cuarto del siglo XX no tiene secretos para él mientras que la música contemporánea ocupa un destacado lugar a la hora de confeccionar sus programas. Por contra, los grandes autores operísticos italianos le son del todo ajenos. Artista exclusivo del sello EMI desde hace ya muchos años, algunas de las grabaciones de Rattle han sido galardonadas con los más importantes premios de la industria fonográfica y han obtenido la unánime alabanza de la crítica musical, por lo que, para ciertos especialistas, Rattle parece desenvolverse incluso mejor en el disco que en el escenario. La grabación de una serie de reportajes televisivos — Leaving home — acerca de los distintos estilos compositivos de la música más moderna ha servido para familiarizar al público con la misma, algo realmente meritorio dentro de una tendencia global más bien conservadora en lo relativo a gustos musicales. Director muy amigo de Gustavo Dudamel y admirador incondicional del Sistema venezolano de orquestas, Rattle obtuvo en 2008 el Premio de la Fundación Don Juan de Borbón por su contribución a la paz y al entendimiento de los pueblos merced al proyecto educativo que viene realizando junto a la Filarmónica de Berlín desde 2002.

De entre la producción discográfica debida a Sir Simon Rattle podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Selección de obras orquestales de John Adams dirigiendo OSCB (EMI 55051); los 3 Conciertos para piano de Bartok, junto a Peter Donohoe y dirigiendo la OSCB (EMI 54871); las 2 Rapsodias para violín de Bartok, junto a Kyung-Wha Chung y dirigiendo la OSCB (EMI 54211); la integral sinfónica de Beethoven dirigiendo la Filarmónica de Viena (EMI 375812 — integral sinfónica en 5 CD´s); los 5 Conciertos para piano de Beethoven, junto a Alfred Brendel y dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 462781); Suite de Lulu de Berg, junto a Arleen Auger y dirigiendo la OSCB (EMI 57562); Sinfonía Fantástica de Berlioz dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 16224); selección de piezas orquestales de Bernstein dirigiendo la Filarmónica de Berlín (KULTUR 4522); la integral sinfónica de Brahms dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 67524 — integral sinfónica en 3 CD´s); Concierto para piano nº1 de Brahms, junto a Krystian Zimerman y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (DG 620302); Doble Concierto de Brahms, junto a Lisa Batiashvili y Truls Otterbech, y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EUROARTS 2055998); selección de piezas orquestales de Britten dirigiendo la OSCB (EMI 42743); Sinfonía nº4 de Bruckner dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 84723); Cascanueces de Chaikovski dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 46385); El martirio de San Sebastián de Debussy, junto a Gritton y Marceau y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (vídeo de referencia desconocida); Tone Poems de Dvorak dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 58019); selección de obras orquestales de Elgar dirigiendo la OSCB (EMI 00061); Porgy and Bess de Gershwin, junto a Travis, Maynard, Mitchell y Tilvern, y dirigiendo la Filarmónica de Londres (EMI 76832); selección de Sinfonías de Haydn dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 94237); Sinfonía nº7 de Henze dirigiendo la OSCB (EMI 54762); Los planetas de Holst dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 69690); la integral sinfónica de Mahler dirigiendo la OSCB, la Filarmónica de Berlín y la Filarmónica de Viena (EMI 00721 — integral sinfónica en 14 CD´s); Sinfonía Turangalila de Messiaen dirigiendo la OSCB (EMI 47463); Sinfonía nº40 de Mozart dirigiendo la Filarmónica de Berlín (grabación de referencia desconocida); Così fan tutte de Mozart, junto a Hagley, Murray, Allen y Streit, y dirigiendo la Orquesta del Siglo de las Luces (EMI 56170); Carmina Burana de Orff dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 57888); Concierto para piano nº2 de Rachmaninov, junto a Cécile Ousset y dirigiendo la OSCB (EMI 47223); selección de obras orquestales de Ravel dirigiendo la OSCB (EMI 54204); Gurrelieder de Schönberg, junto a Mattila, Moser, Langridge y Quasthoff, y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 57303); Sinfonía nº9 de Schubert dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 39382); Concierto para piano de Schumann, junto a Lars Vogt y dirigiendo la OSCB (EMI 7547462); Sinfonía nº4 de Shostakovich dirigiendo la OSCB (EMI 5554762); la integral sinfónica de Sibelius dirigiendo la OSCB (EMI 00753 — integral en 5 CD´s); Cuatro Últimos Lieder de Richard Strauss, junto a Amanda Roocroft y dirigiendo la OSCB (ARTHAUS 102043); las Sinfonías de Stravinski dirigiendo la Filarmónica de Berlín (EMI 07630); selección de ballets de Stravinski dirigiendo la OSCB (EMI 85538); y, finalmente, La Walkiria de Wagner, junto a Gambill, White, Johansson y Westbroek, y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (BEL AIR 34); También ponemos el enlace a una interesante entrevista mantenida con ocasión de la apertura de la temporada 2009/2010 de la Filarmónica de Berlín. Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

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Witold Lutoslawski: Concierto para orquesta – Capriccio notturno

 En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar el segundo movimiento — Capriccio notturno — del Concierto para orquesta del compositor polaco Witold Lutoslawski. La interpretación corre a cargo de la Orquesta Sinfónica de Oregón dirigida por el maestro James De Preist y dicha grabación se encuentra disponible en el sello DELOS (ref 3070). La construcción del movimiento está próxima a la de un scherzo, con un tema inicial muy dinámico que es expuesto con los violines con sordina para proseguir con unas escalas de los instrumentos de madera acentuadas por staccati. La progresión de intensidad se efectúa a partir de esta oposición entre un movimiento fluido y su acentuación por medio de ritmos marcados. El trío central clama en las trompetas un tema lacónico, robusto y popular, con una mayor simplicidad y una neta diferenciación de los planos sonoros. Un aligeramiento de la instrumentación conlleva a que el tema sea más melodioso y lírico. Finalmente, el movimiento concluye con una repetición abreviada del comienzo. Compuesto entre 1950 y 1954, este concierto fue estrenado en Varsovia el 26 de noviembre de 1954 bajo la dirección del propio autor y un año más tarde fue galardonado con el Premio del Estado Polaco. Junto con las sinfonías, es la obra orquestal más extensa de Lutoslawski y la influencia del Concierto para orquesta de Bartok resulta evidente en cuanto a la idea, no así en cuanto a los procedimientos. La armonía de Lutoslawski es mucho más placentera que la del húngaro y la orquestación más aterciopelada y vigorosa. Indiscutible obra maestra absoluta del autor, este concierto suele provocar una agradable sorpresa en los públicos cuando lo escuchan por primera vez. Por eso, os recomiendo encarecidamente la escucha de toda la obra en los enlaces restantes: 1- Intrada, 3- Passacaglia y 4- Toccata e corale.

Las vanguardias no seriales llegaron principalmente del Este de Europa a partir de la década de los años cincuenta y uno de sus primeros representantes, huido de su país tras la invasión soviética de 1956, fue György Ligeti. Pero si la salida de Ligeti había sido a título individual y como fugado, la de los compositores polacos fue masiva y oficialmente apoyada. Poco se había oído hablar de Polonia desde la muerte de Szymanowski en 1937. El control de Europa del Este por parte de Stalin había reprimido la práctica de la actividad artística. Pero con la liberalización de Khruschev los países del bloque comunista creyeron conveniente fomentar el arte dentro de sus fronteras, sabedores de que los resultados podrían explotarse exteriormente con fines propagandísticos. El Festival de Otoño de Varsovia, creado en 1956 como respuesta a Darmstadt y Donaueschingen, permitió comparar la música de los polacos con la de los soviéticos y también con la occidental, creando una vanguardia que derivaba lejanamente de Bartok y que invadió Europa. Destacados vanguardistas occidentales como Stockhausen, Tudor y Schaeffer ofrecieron allí conciertos mientras que un grupo de jóvenes compositores polacos saltaron a la primera plana trayendo consigo a Occidente una versión musical de texturas que fue denominada sonorismo. Entre aquellos estaban Penderecki, Górecki, Serocki y Kilar. Pero la gran figura del renacer musical polaco no fue otra que la de Lutoslawski, posiblemente el mejor compositor polaco de todo el siglo XX.

Witold Roman Lutoslawski nació el 25 de enero de 1913 en Varsovia, Polonia, en el seno de una familia de orígenes aristocráticos. Dos años después, la familia se trasladó hasta Moscú como consecuencia de la Primera Guerra Mundial pero en 1917 se desató la Revolución Soviética con consecuencias desastrosas para la familia: el padre y un tío de Lutoslawski fueron fusilados en 1918 por sus discrepancias con los bolcheviques. Tras la guerra, la familia regresó a Varsovia y Lutoslawski empezó a estudiar piano y violín antes de acceder en 1927 al Conservatorio de Varsovia, institución en donde fue alumno de Witold Maliszewski, Kmitows y Smidowicz. En 1931, Lutoslawski decidió dedicarse a las matemáticas y a la composición, aunque tuvo que abandonar la primera de las ramas en beneficio del piano. De esta forma, en 1936 Lutoslawski ganó un diploma del conservatorio en interpretación pianística que revalidó al año siguiente en la categoría de composición. Tras un intento frustrado de viajar a París para ampliar formación, en 1939 cayó preso en Cracovia de las fuerzas soviéticas y posteriormente de las alemanas, logrando escapar en 1940 y regresando a Varsovia, en donde sobrevivió a duras penas tocando en cabarets junto con su colega Andrzej Panufnik. En 1945, Lutoslawski fue nombrado secretario y tesorero de la Unión de Compositores Polacos, aunque los problemas no tardaron en llegar por el represivo sistema estalinista. En 1949, las autoridades comunistas denuncian su Sinfonía nº1 — el secretario de estado polaco dijo que había que arrojarla bajo las ruedas de un coche — hasta el punto de ser prohibida. Con todo, su obra va adquiriendo gran relevancia y en 1955, tras el éxito de su Concierto para orquesta, recibe el Premio del Estado Polaco (dicen que para gran desolación suya). Alternando su tarea compositiva con la de intérprete pianístico, desde 1965 Lutoslawski emprende una carrera internacional como director, generalmente de sus propias obras. Su prestigio internacional se afianza en su faceta compositiva, especialmente cuando fue galardonado en 1968 con el primer premio de la Tribuna Internacional de Compositores de la UNESCO. A principios de la década de los setenta, Lutoslawski vivió momentos de gran tensión personal en Polonia por su abierta oposición al régimen, negándose a aceptar cualquier tipo de contrato profesional de carácter gubernativo. Ya en los ochenta, evitó ser fotografiado con dirigentes cercanos del golpista dictador Jaruzelski y rechazó también un cargo oficial en el Ministerio de Cultura. Con un prestigio internacional unánime por su trayectoria como compositor, siendo nombrado doctor honoris causa por numerosas universidades de altísimo nivel, Lutoslawski falleció finalmente el 7 de febrero de 1994 en Varsovia.

Witold Lutoslawski creó un estilo tan personal como original en el que tuvieron cabida algunas experiencias seriales y alguna controlada aleatoriedad. Su estilo es generalmente polifónico y en su obra persiste una continua búsqueda de la sonoridad a través de una música del todo expresiva. Supo expandir sus conceptos armónicos e incorporó fragmentos en los que los intérpretes disponen de autonomía rítmica. En sus últimas creaciones, Lutoslawski trató de fusionar el modernismo con la nostalgia de sus primeras obras. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a la figura de este maravilloso compositor polaco.

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RICCARDO CHAILLY

 En 1986, Bernard Haitink comunicó a la Orquesta del Concertgebouw su decisión de aceptar la oferta brindada por el Covent Garden de Londres para ser su director musical. Haitink sabía de sobra que, con esta decisión, iba a resultar imposible continuar al frente de una formación holandesa a la que había dirigido como titular desde 1959. Haitink no anunció su dimisión, ya que esperaba que se pudiera llegar a una solución de compromiso mediante su nombramiento como director emérito. Sin embargo, los profesores del Concertgebouw forzaron la dimisión de Haitink y decidieron contratar a Riccardo Chailly como su nuevo director titular. Las reflexiones de Haitink sobre el director italiano fueron del todo sombrías ante el temor de que las peculiaridades interpretativas de Chailly terminasen por hacer saltar por los aires el minucioso aparato sonoro obtenido por Haitink en Amsterdam durante tantos años. Los comienzos de Chailly con el Concertgebouw fueron realmente tormentosos: Los músicos le reprocharon abiertamente durante los ensayos su gusto por la música contemporánea. Pero Chailly no se dejó intimidar y poco a poco fue metiéndose en el bolsillo a la práctica totalidad de los profesores de la orquesta. Tanto fue así que en el año 2004, Chailly fue nombrado director emérito de la formación holandesa tras haber renunciado a la prórroga de su contrato. Chailly consiguió en dieciséis años lo que no pudo su antecesor Haitink en casi treinta. Hoy en día, la Orquesta del Concertgebouw pasa por ser la mejor formación del mundo en opinión de multitud de especialistas.

Riccardo Chailly nació el 20 de febrero de 1953 en Milán, Italia, en el seno de una familia en donde el padre, Luciano, era un reputado compositor. Precisamente fue su padre el encargado de impartirle sus primeras lecciones musicales antes de matricularse en el Conservatorio de Milán, institución en donde estudió con Franco Caracciolo. Más tarde Chailly se trasladó hasta Perugia para formarse con Pietro Guarino y posteriormente, en 1972, en Siena para recibir cursos de dirección orquestal por parte de Franco Ferrara. Durante esta etapa, Chailly alternó su formación con la práctica de la batería en una banda de rhythm and blues. En 1973, con apenas veinte años de edad, Claudio Abbado lo recluta como asistente suyo en La Scala luego de haber debutado con un sensacional triunfo como director en el Teatro Nuovo de Milán. Aquellos años en Milán resultaron decisivos para Chailly, quien empezó a gozar de un inestimable reconocimiento como director al tiempo que fue contratado como director invitado por diversos coliseos operísticos europeos. Comenzó entonces una serie de giras por Europa y América, especializándose en el repertorio operístico, y dirigiendo en centros tan relevantes como la Ópera Lírica de Chicago, el Covent Garden, la Ópera de San Francisco y La Scala, donde realiza su debut oficial en 1978. De igual manera, su fulgurante trayectoria artística también le lleva a dirigir como invitado a las más prestigiosas agrupaciones orquestales del mundo. En 1982, Chailly es nombrado director titular de la Orquesta RIAS de Berlín (actual Orquesta Sinfónica Alemana de Berlín) tras un largo período en que dicha formación se hallaba huérfana de titular tras la salida de Lorin Maazel en 1975. Chailly se mantuvo en el cargo hasta 1989, alternando esta labor con la de principal director invitado de la Orquesta Filarmónica de Londres (1983-1986) y con la dirección del Teatro Comunal de Bolonia (1986-1993). De esta manera, con una edad cercana a los treinta años, Chailly se convertía en una de las personalidades más relevantes del panorama musical internacional.

Con todo, el espaldarazo definitivo a su brillante progresión musical se produjo en 1988, año en que Chailly, de manera un tanto sorprendente, fue el director elegido para sustituir a Bernard Haitink al frente de la prestigiosa Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam. Tras unos comienzos un tanto titubeantes, Chailly se asentó en dicha formación merced a sus brillantes ciclos de Bruckner y Mahler así como por ampliar el repertorio de la formación holandesa mediante la continua programación de música contemporánea. Chailly, el primer director no holandés en estar al frente del Concertgebouw, se mantuvo en el puesto hasta 2004, año en que fue nombrado director emérito de la formación tras rechazar una oferta de ampliación de su contrato. Un año más tarde, Chailly aceptó la titularidad de la Orquesta del Gewandhaus de Leipzig en sustitución de Herbert Blomstedt, cargo que aún mantiene en la actualidad. Con esta prestigiosa formación, una de las más importantes de Alemania, Chailly había mantenido una estrecha vinculación desde 1985, año en el que fue invitado por Herbert von Karajan para dirigir la misma en el Festival de Salzburgo. Ese mismo año de 2005, Chailly también fue designado director musical de la Ópera de Leipzig aunque acabó renunciando en 2008 al no haber sido consultado en la contratación de su director asistente. Chailly también fue el primer director titular de la Orquesta Sinfónica Giuseppe Verdi de Milán entre 1999 y 2005, siendo en la actualidad director laureado de la misma. Artista exclusivo del sello discográfico DECCA desde hace unos años, Chailly posee la Gran Cruz de la Orden del Mérito de la República Italiana y es Caballero de la Orden del León Holandesa.

Director muy controvertido en sus principios — no pocos le consideraban un segunda fila — Riccardo Chailly fue cambiando paulatinamente la consideración de muchos críticos hasta el punto de ser unánimemente reconocido como uno de los más eminentes directores de la actualidad. Su estilo de dirección es muy dinámico y con una gran presencia sobre el podio pese a no contar con una altura física considerable. Uno de sus grandes aciertos como director es la gran adaptación del sonido orquestal hacia las necesidades de cada compositor, evitando caer en un manierismo interpretativo común a todas las partituras. Director del todo comprometido con la música contemporánea, Chailly ha sabido introducir la misma de una manera muy equilibrada en sus programas y con ello se ha ganado el respeto y la admiración tanto de crítica como de público. Como tantos otros directores, Chailly comenzó en el mundo de la ópera para poco a poco ir centrándose en el repertorio sinfónico, apartado en donde encontró un campo mucho más abierto para la exploración artística.

Músico poco convencional, Riccardo Chailly es un director acostumbrado a realizar extensas y extenuantes giras internacionales con diversas orquestas en las que apenas se concede un solo día de descanso. Al poco de reinaugurarse el Teatro Real de Madrid como sede de ópera, se rumoreó hasta la saciedad que Chailly podría ser el director elegido para dicha institución. Por desgracia, el maestro milanés rechazó la oferta alegando sus múltiples compromisos artísticos. Gran amigo personal y admirador de Carlo Maria Giulini, no obstante la relación de Chailly con otros directores compatriotas no ha sido del todo significativa y sus enfrentamientos con Riccardo Muti son de sobra conocidos pese a haber sido negados en todo momento por ambos. Peor aún ha sido su relación con Bernard Haitink, su antecesor en el Concertgebouw, personalidad a la que el director italiano no ha dudado en calificar como de maleducado y con problemas de índole freudiana. Artista inteligente, despierto y cultivado (llegó a aprender a la perfección la difícil lengua holandesa para poder comunicarse mejor con los profesores del Concertgebouw), Chailly se muestra como una persona muy dialogante, cordial y entrañable, como así pudo atestiguar quien esto escribe tras haber asistido como privilegiado espectador a una entrevista realizada en el Teatro Real de Madrid en junio de 1988 luego de haber ofrecido un brillante concierto al frente de la Orquesta del Concertgebouw.

De entre la producción discográfica debida a Riccardo Chailly podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Oratorio de Navidad de Bach, junto a Lattke, Sampson, Lehmkuhl y Wolff, y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (DECCA 1498902); Sinfonía nº9 de Beethoven dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (Vídeo de referencia desconocida); Sinfonía para ocho voces y orquesta de Berio dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 4258322); los 2 Conciertos para piano de Brahms, junto a Nelson Freire y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (DECCA 658802); la integral sinfónica de Bruckner dirigiendo la Orquesta RIAS de Berlín y la Orquesta del Concertgebouw (DECCA distintas referencias); Concierto para violín de Dvorak, junto a Kyung-Wha Chung y dirigiendo la Orquesta RIAS de Berlín (Vídeo de referencia desconocida); Elegía para violoncelo y orquesta de Fauré, junto a Lynn Harrell y dirigiendo la Orquesta RIAS de Berlín (DECCA 414387); Rhapsody in Blue de Gershwin, junto a Stefano Bollani y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (DECCA 1531102); Andrea Chénier de Giordano, junto a Pavarotti, Caballé, Krause y Cuenod, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica Nacional (DECCA 410117); las 5 Kammermusik de Hindemith dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 473722); Concierto para violoncelo de Lalo, junto a Lynn Harrell y dirigiendo la Orquesta RIAS de Berlín (DECCA 414387); Sinfonía Fausto de Liszt dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 436359); la integral sinfónica de Mahler dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 482702 — integral sinfónica en 12 CD´s); Sinfonía nº3 de Mendelssohn dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (DECCA 1328002); Sinfonía Turangalila de Messiaen dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 436626); Carmina Burana de Orff dirigiendo la Orquesta Sinfónica RIAS de Berlín (DECCA 4117022); Manon Lescaut de Puccini, junto a Te Kanawa, Mateuzzi, Tajo y Carreras, y dirigiendo la Orquesta el Teatro de Bolonia (DECCA 460750); Turandot de Puccini, junto a Caballé, Pavarotti, Duesing y Jones, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de San Francisco (GALA 534); Concierto para piano nº3 de Rachmaninov, junto a Martha Argerich y dirigiendo la Orquesta RIAS de Berlín (PHILIPS 464732); El barbero de Sevilla de Rossini, junto a Nucci, Ramey, Horne y Dara, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (SONY 7527362); Pequeña Misa de Rossini, junto a Pendachanska, Secco, Palazzi y Custer, y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (EUROARTS 2057428); selección de Oberturas de Rossini dirigiendo la Orquesta Filarmónica Nacional (DECCA 443850); Gurrelieder de Schönberg, junto a Dunn, Jerusalem, Fassbaender y Becht, y dirigiendo la Orquesta Sinfónica RIAS de Berlín (DECCA 430321); la integral sinfónica de Schumann dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (DECCA 1068902 — integral sinfónica en 2 CD´s); Concierto para piano de Schumann, junto a Martha Argerich y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (EUROARTS 2055494); selección de piezas orquestales de Shostakovich dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 433702); selección de obras orquestales de Varèse dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (DECCA 460208); Aida de Verdi, junto a Urmana, Alagna, Komlosi y Giuseppini, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (DECCA 1069209); Don Carlo de Verdi, junto a Villazón, Lloyd, Croft y Urmana, y dirigiendo la Orquesta del Concertgebouw (OPUS ARTE 933); I vespri siciliani de Verdi, junto a Fontana, Dunn, Nucci y Luchetti, y dirigiendo la Orquesta del Teatro de Bolonia (KULTUR 2845); Macbeth de Verdi, junto a Verrett, Nucci, Ramey y Luchetti, y dirigiendo la Orquesta del Teatro de Bolonia (DG 1040309); Rigoletto de Verdi, junto a Gruberova, Pavarotti, Wixell y Furlanetto, y dirigiendo la Filarmónica de Viena (DG 658109); y, finalmente, Un ballo in maschera de Verdi, junto a Taigi, Pisapia, Vassallo y You, y dirigiendo la Orquesta del Gewandhaus (EUROARTS 2055108). Nuestro humilde homenaje a este extraordinario director de orquesta.

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VALERY GERGIEV

 Desde siempre, el prototipo de la figura de un director de orquesta se ha visto como alguien, cuanto menos, peculiar y llamativo. Todos hemos contemplado en alguna ocasión tiras cómicas o documentales de dibujos animados en donde la figura del director de orquesta aparece caricaturizada como la de un personaje serio, estirado, generalmente de pelo largo echado hacia atrás y del todo reconcentrado en su labor. Además, se suele imprimir a su personalidad un cierto rasgo de genial locura que sirve para desarrollar un componente humorístico dentro de esa representación desenfadada que sólo tiene por objeto resaltar los aspectos más llamativos de su profesión. Todos nos hemos reído alguna vez con alguna tira cómica de Walt Disney en la que, por poner un ejemplo, el director de orquesta aparece caracterizado en la figura de un perro u otro animal y dirigiendo con desenfreno a una curiosa orquesta compuesta por lo más variopinto de la fauna. Obviamente, las cosas distan mucho de ser así en la realidad y este tipo de simpáticas recreaciones sólo tienen por objeto provocar una sonrisa en los espectadores. De todas maneras, existen directores de orquesta a quienes les gusta ofrecer una imagen personal cuanto menos curiosa y llamativa. El director ruso Valery Gergiev encaja perfectamente con este peculiar modelo de director: Descuidado en sus formas hasta el punto de salir al escenario con barba de dos días, con un cabello que pide a gritos una dosis de champú y sirviéndose en ocasiones de un palillo como batuta, Gergiev se ha creado una imagen de director loco pero genial.

Valery Abisalovich Gergiev nació el 2 de mayo de 1953 en Moscú en el seno de una familia que al poco se trasladó hasta Ordzonikidze, actual Vladikavkaz, en la región caucásica de Osetia del Norte, enclave en donde el pequeño Valery recibió sus primeras nociones musicales en la Escuela de Música de Vladikavkaz, entidad que hoy lleva el propio nombre del director. Pronto destacó Gergiev como un gran pianista aunque no llegó nunca a ser el tradicional niño prodigio soviético, a pesar de lo cual, en 1972, se trasladó hasta Leningrado para estudiar dirección bajo la tutela del profesor Ilya Musin. En 1976, un año antes de graduarse en el conservatorio, Gergiev obtuvo el primer premio en el Concurso Soviético de Directores, triunfo que confirmó al año siguiente al hacerse también con el primer premio del Concurso Internacional de Dirección Herbert von Karajan celebrado en Berlín. Estos galardones le abrieron las puertas para ser inmediatamente nombrado director asistente de Yuri Temirkanov en el Teatro Kirov — actual Teatro Mariinski — en San Petersburgo. Allí Gergiev realizó su debut profesional como director en 1978 con una obra de Prokofiev, compositor que desde entonces se convertiría en su piedra de toque. A partir de 1981, Gergiev fue nombrado director principal de la Orquesta Filarmónica de Armenia relevando a David Khanjian y permaneciendo en el cargo hasta 1985. Durante este período, su popularidad creció en toda la Unión Soviética al ser requerido para actuar como invitado por las más importantes formaciones de la URSS.

En 1988 Gergiev fue elegido por votación director principal y artístico del Teatro Kirov, cuyo nivel mejora de una forma sustancial. La compañía inició una serie de giras internacionales por varios países y colaboró además en producciones conjuntas con algunos de los principales teatros del mundo, como la Ópera de San Francisco y el Covent Garden. Ese mismo año, Gergiev debutó como director invitado de la Orquesta Sinfónica de Londres para un año después ser nombrado principal director invitado de la Orquesta Filarmónica de Rotterdam, entidad de la que más adelante llegó a ser su director titular (1995-2008) relevando a Jeffrey Tate. Ya en la década de los años noventa, Gergiev llevó a cabo numerosas iniciativas en el Teatro Kirov, rebautizado con su original nombre de Teatro Mariinski desde 1992, y fundó además el denominado Festival de las Noches Blancas de San Petersburgo en 1993, el mismo año en que realizó su debut en el Covent Garden y en el Metropolitan de Nueva York. Dos años más tarde, la compañía del Teatro Mariinski obtuvo un arrollador éxito en el Festival de Edimburgo, motivo por el cual el gobierno ruso brindó a Gergiev la responsabilidad total y absoluta en la dirección integral de dicho teatro. A partir de 1997, Gergiev empezó a colaborar con asiduidad como director invitado de la Orquesta Filarmónica de Viena y como uno de los principales directores del Metropolitan hasta 2002. Con ello, su fama mundial se consolidó y desde entonces su presencia fue constantemente requerida por las principales formaciones del mundo. En el año 2003, Gergiev obtuvo un memorable e histórico triunfo al representar por primera vez en noventa años el ciclo completo de El Anillo de Wagner en San Petersburgo. Las condecoraciones internacionales se sumaron y, de esta forma, Gergiev obtuvo ese mismo año el Premio de la Presidencia Rusa por su contribución al desarrollo de las artes y el título de Artista Mundial de la UNESCO. Toda esta brillante trayectoria artística culminó en 2007 al ser designado director titular de la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Londres en relevo de Sir Colin Davis, sin duda uno de los cargos más importantes del panorama sinfónico internacional. En la actualidad, Gergiev alterna sus importantes cargos en San Petersburgo y Londres con todo tipo de proyectos benéficos destinados a poner fin a los distintos conflictos bélicos que sacuden el Cáucaso.

Excitante, nervioso, apasionado y con un toque escénico edificado muy de cara a la galería, Valery Gergiev se ha destapado como uno de los directores más populares de la actualidad merced a sus espectaculares maneras y a sus notables trabajos en la escena operística y, en menor medida, en los conciertos. Peculiar como pocos, Gergiev es un director flemático que abusa del gesto recurrente aunque no por ello sus lecturas caen en la superficialidad interpretativa. Amante de los tempi animados y poseedor de un dinamismo fuera de lo común frente al atril, Gergiev muestra un estilo firme, vehemente y vigoroso, muy en la tradición de la Escuela Rusa de dirección, con abiertas y poderosas batidas ejecutadas con la palma de su mano derecha y constantes saltos sobre la superficie del podio. Su gesticulación llega a ser desmesurada por momentos, valiéndose de complicadas expresiones faciales y de excentricidades como la de usar una mini batuta del tamaño de un mondadientes. Para los aficionados más ortodoxos, el aspecto un tanto desaliñado de Gergiev no encaja con los cánones de seriedad que requiere su oficio. Aunque, tras esa imagen de díscolo, se esconde una caracterización personal estudiada hasta el último detalle. Especialista en el repertorio ruso, Gergiev ofrece su mejor versión como director a la hora de abordar las obras desde un punto de vista del todo espontáneo no exento de dramatismo. Amado y odiado a partes iguales, nadie puede poner en tela de juicio su extraordinaria labor al frente del Teatro Mariinski, convirtiendo a esta institución en una de las más prestigiosas del mundo en la actualidad. Parece del todo razonable pensar que lo mejor de Gergiev está aún por llegar con el paso de los años.

De entre la producción discográfica debida a Valery Gergiev podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): los 2 Conciertos para violín de Bach, junto a Anne-Sophie Mutter y dirigiendo la Sinfónica de Londres (DG 1205402); Sinfonía Fantástica de Berlioz dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 475095); Harold en Italia de Berlioz, junto a Yuri Bashmet y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (BEL AIR 31); Concierto para violín de Beethoven, junto a Vadim Repin y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (vídeo de referencia desconocida); Danzas Polovtsianas de El príncipe Igor de Borodin dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (BEL AIR 31); las 2 Sinfonías de Borodin dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Rotterdam (PHILIPS 422996); Requiem Alemán de Brahms, junto a Solveig Kringelborn y Mariusz Kwiecien, y dirigiendo la Filarmónica de Rotterdam (BIS 1750); Sinfonía nº4 de Chaikovski dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 4756316); Romeo y Julieta de Chaikovski dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 456580); Concierto para violín de Chaikovski, junto a Vadim Repin y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 473343); La dama de picas de Chaikovski, junto a Chernov, Arkhipova, Guleghina y Putinin, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 438141); Eugenio Oneguin de Chaikovski, junto a Fleming, Vargas, Hvorostovsky y Aleksashkin, y dirigiendo la Orquesta del Metropolitan (DECCA 1217259); selección de obras orquestales de Debussy dirigiendo la Sinfónica de Londres (LSO 692); Ruslán y Ludmila de Glinka, junto a Bezubenkov, Gorchakova, Kit y Pluzhnikov, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 456248); la integral sinfónica de Mahler dirigiendo la Sinfónica de Londres (LSO 663 a 669); Cuadros de una exposición de Mussorgski-Ravel dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 468526); Khovanschina de Mussorgski, junto a Galusin, Mil¡njelkiev, Borodina y Ohotnikov, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 432147); la integral sinfónica de Prokofiev dirigiendo la Sinfónica de Londres (PHILIPS 632902 — integral sinfónica en 4 CD´s); Romeo y Julieta de Prokofiev dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 464726); Suite Escita de Prokofiev dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Rotterdam (KULTUR 4570); Turandot de Puccini, junto a Ombuena, Daniel, Schnaut y Botha, y dirigiendo la Filarmónica de Viena (TDK referencia desconocida); Sinfonía nº2 de Rachmaninov dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 438864); Concierto para piano nº3 de Rachmaninov, junto a Denis Matsuev y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (MARIINSKI 505); Sheherezade de Rimski Korsakov dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 470840); Il viaggio a Reims de Rossini, junto a Kitchenko, Voropaev, Safiouline y Shtoda, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (OPUS ARTE 967); Sinfonía nº7 de Shostakovich dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 37602); El pájaro de fuego de Stravinski dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 446715); La forza del destino de Verdi, junto a Grigorian, Putilin, kit y Borodina, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 446951); y, finalmente, Parsifal de Wagner, junto a Pape, Putilin, Urmana y Lehman, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (MARIINSKI 508). Nuestro humilde homenaje a este controvertido pero gran director de orquesta.

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MYUNG-WHUN CHUNG

 En 1989, Pierre Bergé, un hombre que había llegado desde el mundo de la alta costura hasta la intendencia de la nueva Ópera de La Bastilla de París, decide iniciar su mandato rescindiendo unilateralmente el contrato de Daniel Barenboim con la recién creada institución. El cargo cae en manos de un semi-desconocido director de orquesta surcoreano, Myung-Whun Chung, un hombre al que se le solía asociar más por ser hermano de unas destacadas instrumentistas de arco que por sus propios méritos. En apenas dos años, Chung pasa del anonimato al reconocimiento unánime de público y crítica por su excepcional labor al frente de dicha institución. Sin embargo, en 1994 se produce un cambio de administración en el Ministerio de Cultura Francés que provoca la llegada de Hughes Gall como nuevo director general de la Ópera de La Bastilla. Hughes revisa los honorarios anuales de Chung — unos 400.000 euros más bonificaciones por cada representación – y decide hacerle una oferta de renovación a la baja que Chung no acepta. La situación sube de tono hasta el extremo de que a Chung se le prohíbe acceder al recinto en octubre de 1994, con lo que el maestro surcoreano decide demandar a La Bastilla por incumplimiento de contrato. El Estado Francés es condenado por la justicia a pagar 1.200.000 euros en caso de incumplimiento de contrato. Chung se reincorpora a su puesto en medio de unas relaciones tormentosas. Finalmente, en 1995, Gall consigue destituir a Chung de su puesto en París y decide nombrar al americano James Conlon como sustituto. Las malas lenguas dicen que, detrás de toda esta disputa, se escondía la figura de Daniel Barenboim.

Myung-Whun Chung nació el 22 de enero de 1953 en Seúl, Corea del Sur, en el seno de una familia de músicos en los que dos de sus hermanas, Kyung y Myung-Wha, son también afamadas instrumentistas de arco (violinista y violoncelista, respectivamente). Chung comenzó su formación musical con apenas cuatro años de edad con tales progresos que tres años más tarde debutó como pianista con la Orquesta Filarmónica de Seúl. Poco después, Chung partió para los EEUU para estudiar en la Mannes School de Nueva York bajo las órdenes de la pianista Nadia Rosenberger y del profesor de dirección Carl Bamberger. Habiéndose graduado en 1975, Chung accedió ese mismo año a la Juilliard School para completar su formación por un período de tres años luego de haber conquistado un meritorio segundo puesto en el Concurso Chaikovski de Moscú y de haber obtenido una mención especial en el Concurso Internacional de Leeds. Si bien Chung debutó como director en 1971 al frente de la Orquesta Sinfónica de Corea, en 1976 fue nombrado director de la Orquesta Juvenil de Nueva York y poco después de la Orquesta de la Juilliard School. Su carrera internacional comenzó a partir de 1978, cuando Carlo Maria Giulini lo reclutó como su asistente en la Orquesta Filarmónica de Los Angeles. Allí permaneció hasta 1984, año en el que Chung releva a Hans Zender al frente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Saarbrücken, cargo que ocupa hasta 1990. Tras haber debutado en el Metropolitan y en París, Chung se revela como un excelente director tanto operístico como de concierto y las invitaciones para dirigir como invitado a las más prestigiosas formaciones del mundo no paran de llegarle. Entre 1987 y 1992, Chung ejerce también como principal director invitado del Teatro Comunal de Florencia.

En 1989, el nombre de Chung ocupó las primeras páginas de la prensa mundial al ser designado director de la Ópera de la Bastilla de París. Sus éxitos allí fueron tales que no tardó en ser condecorado como miembro de la Legión de Honor Francesa. Sin embargo, en una decisión que resultó del todo escandalosa, Chung fue cesado de su cargo en París en 1995 por el nuevo director general de La Bastilla, Hughes Gall. Ya en 1997, Chung ejerció como director musical de la Orquesta de Santa Cecilia de Roma por un período de ocho años, alternando dicho cargo desde 2000 con la titularidad de la Orquesta Filarmónica de Radio Francia, en relevo de Marek Janowski, puesto que aún ocupa, y con la creación de la Orquesta Filarmónica de Asia. También, desde 2001, Chung es consejero musical de la Orquesta Filarmónica de Tokio, cargo que compagina, desde 2005, con la titularidad de la Orquesta Filarmónica de Seúl. Director comprometido con todo tipo de programas dedicados a la prevención sobre el consumo de drogas, Chung fue nombrado Hombre del Año en 1995 por la UNESCO y ejerce como Embajador Cultural Honorario del gobierno de la República de Corea del Sur. Con la firma de un contrato en abril de 2011 con el sello Deutsche Grammophon, Chung ha conseguido que la Orquesta Filarmónica de Seúl sea la primera entidad asiática en grabar para tan prestigioso sello. Maestro solidario como pocos, Chung decidió donar en su totalidad un premio concedido por la compañía Samsung (unos 90.000 euros) a la Cruz Roja surcoreana para aliviar la hambruna que asolaba a la vecina Corea del Norte.

Portentoso pianista y aclamado director tanto de ópera como de concierto, Myung-Whun Chung es posiblemente la mayor figura de la dirección orquestal, junto con Seiji Ozawa, surgida nunca en Asia. Poseedor de una extraordinaria técnica de batuta, Chung se ha destacado por obtener un fabuloso nivel artístico en todas y cada una de las orquestas con las que ha colaborado. Director muy estimado por los profesores orquestales, sus lecturas tienen como denominador común un elevado y claro sentido de la arquitectura sonora, un fraseo elocuente y una gran capacidad para los contrastes dinámicos y rítmicos. Su repertorio es del todo extenso y demuestra una especial predilección por la obra de Nielsen y de Messiaen. Por contra, su integral sinfónica de Mahler para el sello DG ha suscitado fuertes controversias por su presunta irregularidad. En muchas ocasiones, ha acompañado a sus dos hermanas al piano en la ejecución de conciertos de cámara. Comprometido con el medio ambiente y con los programas de educación social, su figura ha trascendido en muchas ocasiones el mero ámbito artístico.

De entre la producción discográfica debida a Myung-Whun Chung podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Concierto para piano nº3 de Bartok, junto a Yeol-Eum Son y dirigiendo la Filarmónica de Seúl (vídeo de referencia desconocida); Sinfonías nº5 y 6 de Beethoven dirigiendo la Filarmónica de Seúl y la Sinfónica de Saarbrücken (vídeos de referencia desconocida); Obertura Leonora nº3 de Beethoven dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radiodifusión de Seúl (vídeo de referencia desconocida); La condenación de Fausto de Berlioz, junto a Lewis, Von Otter, Terfel y Von Halem, y dirigiendo la Philharmonia Orchestra (DG 453500); Carmen de Bizet, junto a Terfel, Bocelli, Domashenko y Mei, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (DECCA 1400202); Sinfonía nº4 de Brahms dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Corea (vídeo de referencia desconocida); Sinfonía nº9 de Bruckner dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (vídeo de referencia desconocida); Sinfonías nº4 y nº6 de Chaikovski dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (vídeos de referencia desconocida); El mar de Debussy dirigiendo la Filarmónica de Seúl (vídeo de referencia desconocida); selección de Sinfonías de Dvorak dirigiendo la Filarmónica de Viena (DG 469046); Sinfonías nº4 y 9 de Mahler dirigiendo la Filarmónica de Tokio y la NHK de Tokio (vídeos de referencia desconocida); Sinfonía Turangalila de Messiaen dirigiendo la Orquesta de la Ópera de La Bastilla (DG 431781); Concierto para flauta y arpa de Mozart, junto a Gloria Park y dirigiendo la Filarmónica de Seúl (vídeo de referencia desconocida); selección de obras orquestales de Ravel dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Radio Francia (DG 4775706); Stabat Mater de Rossini, junto a Bartoli, Giménez, Scvandiuzzi y Orgonasova, y dirigiendo la Filarmónica de Viena (DG 449178); Sinfonía nº3 de Saint-Saëns dirigiendo la Orquesta de la Ópera de La Bastilla (DG 4358542); Sinfonía nº5 de Shostakovich dirigiendo la Filarmónica de Tokio (vídeo de referencia desconocida); y, finalmente, Obertura de La forza del destino de Verdi dirigiendo la Orquesta de Santa Cecilia de Roma (DG 471566). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

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