En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar los dos primeros movimientos, Allegro giovale y Andante amoroso, de la Suite lírica para cuarteto de cuerda del compositor austríaco Alban Berg. La interpretación corre a cargo del Cuarteto Lasalle y la grabación se encuentra disponible en el sello Deutsche Grammophon (Ref 000205102). Los movimientos tercero y cuarto — Allegro misterioso y Trio estatico adagio appassionato — pueden escucharse en este enlace, mientras que los dos últimos movimientos de la obra — Presto delirando y Largo desolato — se escuchan en este otro enlace. Compuesta en 1926, esta sensacional obra supone una expresión de amor lírico parangonable en disposición anímica y maestría en el tratamiento musical con el tema del amor de Tristán e Isolda de Wagner (En el Largo puede escucharse un fragmento de dicha ópera de Wagner). Alban Berg, gran aficionado a todo tipo de códigos y significados ocultos, hizo un uso característico de una clave musical basada en sus iniciales y en los de su secreta amante, Hanna Fuchs. La obra está construida según el sistema dodecafónico dado a conocer tres años antes por Arnold Schönberg, maestro de Alban Berg. Los seis movimientos que presenta la obra son relativamente cortos, alternativamente espinosos, espectrales y apasionados. Posteriormente Berg arregló los tres movimientos centrales para orquesta de cuerdas.

 Junto con Arnold Schönberg y Anton Webern, Alban Berg fue miembro de la llamada Moderna Escuela de Viena de la primera mitad del siglo XX, introductora del atonalismo. Sin embargo, Berg conservó siempre la generosidad romántica y la intensidad emocional del expresionismo. Muchos de los amigos vanguardistas de Alban Berg creaban arte los unos para los otros sabiendo que, por regla general, el público detestaba sus obras (Las trifulcas y peleas eran habituales en cada exposición pictórica o concierto). De esta manera, los artistas preferían formar parte de una camarilla de amigos que aprobaban lo que hacían los demás. Pero Berg fue una excepción: Aunque de hecho escribió obras para sus amigos, dirigió conscientemente sus piezas al gran público y para ello eligió formas familiares — cuarteto, gran ópera — de modo que pudieran ser incluidas en los programas junto con obras mucho más convencionales. Este estilo “accesible” posibilitó que sus obras fueran excelentes embajadoras de la música “moderna”. La directa expresividad que suele contener su música la convierte en perfectamente comprensible y sus “dificultades” desaparecen con una frecuente audición. Quizás por eso, y a pesar de los constantes reproches de su maestro Schönberg, Alban Berg sea el compositor más popular de los integrantes de la Segunda Escuela Vienesa.

 Alban Berg nació en Viena el 9 de febrero de 1885. De pequeño, Berg mostró un especial interés por la literatura debido a la tienda de libros que regentaba su padre. Tras una formación musical del todo sencilla e impartida principalmente por su hermana, Berg compone algunos lieder que son escuchados por Arnold Schönberg, quien desde ese momento acepta a su autor como alumno. En 1906 recibe una herencia que le posibilita vivir sin las pasadas estrecheces y compone algunas piezas que presentan una clara influencia romántica aliñada con sutiles toques de impresionismo francés. Finalizados sus estudios con Schönberg, Berg se lanza de lleno hacia las posibilidades de la música atonal, siempre tutelado por su maestro Schönberg y por su compañero Anton Webern. Estos tres compositores formaron la llamada Segunda Escuela de Viena, caracterizada por el abandono de la tonalidad y la posterior experimentación con el dodecafonismo y el serialismo. La consagración internacional de Berg se produce en 1921 con el estreno de su ópera Wozzeck, obra que le obligó a viajar por toda Europa para supervisar las distintas representaciones. Ya durante la década de los años veinte, Berg se sumerge de lleno en la técnica dodecafónica aunque con aire tan libre como personal que provocó muchos reproches de su maestro Schönberg. Sin embargo, el ascenso de los nazis al poder en Alemania y el posterior Anschluss de Austria provocaron que la música de Berg fuese catalogada como de degenerada, motivo por el que su obra fue poco menos que censurada. Berg volvió a pasar las mismas dificultades económicas de antaño y además sufrió el exilio de su maestro y amigo Schönberg. Pero lo peor estaba aún por llegar: En 1934 finaliza su ópera Lulu y el estreno de la suite de dicha ópera en Berlín por el director Erich Kleiber desata toda una campaña de hostilidades por parte de la prensa que acabaron por hacer emigrar a dicho director al año siguiente. Descorazonado y completamente vetado en Alemania, Berg interrumpe la orquestación de los últimos actos de Lulu y se dispone a componer una de sus cumbres, el Concierto para violín dedicado a la memoria de la hija de Gropius, prematuramente fallecida. Las desgracias se ceban contra Berg y durante un tranquilo paseo es aguijoneado por una abeja. Lo que no debería haber sido más que una dolorosa anécdota desemboca en una septicemia mortal que acaba con la vida del compositor el 24 de diciembre de 1935. La inconclusa Lulu sólo pudo ser completada y totalmente estrenada 44 años después bajo la dirección de Pierre Boulez. En la actualidad, Alban Berg es posiblemente el miembro más aceptado y “comprendido” de la Segunda Escuela de Viena y sus óperas, especialmente Wozzeck, así como su Concierto para violín, forman parte del repertorio habitual de los teatros líricos y salas sinfónicas del mundo entero. Nuestro humilde homenaje a este grandioso compositor.