La Rinconada, Sevilla, junio de 2008. Yo no es que sea un guaperas pero se me ve lustroso y, sobre todo, con salud. Fue un muy buen año ese de 2008 para mí. El Bar Virtual de Copas arrancaba con esos retratos y vivencias que pronto empezaron a atraer a la primera clientela. Pero lo más importante fue que Celia y yo nos reconvertimos un poco y fue el primer año en donde bajamos la media de estar a punto de separarnos (estaba, más o menos, en unas 50 veces por año). Ahora ya no pensamos en eso y estamos más unidos que nunca.


Madrid, Parque de El Retiro, junto al monumento al maestro Ruperto Chapí, tal día como ayer, 22 de junio de 2012. Las fotos me las tomé yo mismo con un móvil de esos que me ha dado Movistar y del que no entiendo nada. Sin comentarios, ¿verdad? Pero bueno, dentro de esas tristes imágenes hay un motivo de alegría. Ha sido la primera vez en mucho tiempo en donde he podido caminar solo — bueno, con la garrotilla — desde mi casa hasta El Retiro, distante unos 1.500 metros. Poquito a poco y con la brisilla de las 9.00. Para mí es un triunfo porque hay días en que no me puedo ni poner en pie. Por cierto, por los auriculares estaban pasando las Variaciones Paganini de Brahms en versión Tamas Vasary. Nunca me sonaron tan bien. Lo peor ha sido ver a los ciclistas pasear… Eso sí que me jode. Pero esto me ha liberado un poco y lo repetiré cuando mismo pueda, o sea, hoy mismo. Parece que me encuentro un poquito más fuerte desde hace unos días y hay que aprovecharlo ahora con el buen tiempo. Lo importante de una persona no es su aspecto exterior. Lo realmente importante son las ganas de vivir como si fuera a ser tu último día. Y yo ya me he acostumbrado a ello. Dedicado a todos/as los que están padeciendo esa puta enfermedad llamada cáncer. Con esfuerzo y ganas de vivir se acaba superando. Yo, por lo menos, ya he rebasado las previsiones más optimistas. Aquí sigo y aquí espero seguir… Por mucho tiempo. Por lo menos, esa es mi voluntad.