complices1

 Si ya en su etapa de GOLPES BAJOS demostró Teo Cardalda sus cualidades como teclista, en CÓMPLICES, grupo de Pop-Rock creado por él mismo y su pareja, María Monsonis, y que inicialmente contó con la presencia también de Di Geraldo y Villegas, no hizo sino confirmar esa magnífica virtud añadiendo, si cabe, su faceta de extraordinario y talentoso compositor. En 1990, luego de abandonar Di Geraldo y Villegas la banda, el dúo edita LA DANZA DE LA CIUDAD, un trabajo caracterizado por sus cuidadosos arreglos y donde pronto se destaca una canción emblemática, ES POR TI. Con este trabajo el grupo consigue un enorme éxito no sólo en España sino también en Latinoamérica, logrando alcanzar el primer puesto de ventas en las listas mexicanas.

ES POR TI es una exquisita canción que refleja las sensaciones que produce el amor hacia otra persona en forma de continuos símiles poéticamente tratados. Tal vez, como afirman algunos críticos, la balada contenga algunos elementos “demasiado comerciales” en detrimento de una línea compositiva que debiera ser algo más arriesgada, pero el resultado final no esconde que se trata de una magnífica canción extraordinariamente bien arreglada y mejor interpretada. Cardalda hace gala de un gran nivel compositivo con el empleo de eficaces armonías en los teclados y valientes desarrollos melódicos.

Lo primero que nos llama la atención al escuchar esta canción es la aparente variedad temática del conjunto aunque, si bien son tres las secuencias que conforman la estructura de la pieza, éstas no dejan de ser simples pero eficaces variaciones del tema principal que inicialmente expone el piano. De esta manera, el esquema es el siguiente: A-Introducción (Tema principal en el teclado repetido en dos series de cuatro compases cada una). B-Secuencia primera (Es por ti que…) en tono menor y estructurada de igual manera que la introducción. C-Segunda secuencia (Es por ti que soy un duende cómplice…) modulada a modo mayor brevemente para volver al menor y enlazar, tras un ligero rubato, con la introducción. En la segunda exposición, la segunda secuencia enlaza con una tercera (Tus labios son de fresa…) en un logrado salto de cuarta y volviendo de nuevo a la tonalidad mayor que no se abandona hasta que tres acordes progresivos del teclado nos devuelven al tema de la introducción, esta vez complementado por el coro de los dos solistas y bellamente armonizado por el sintetizador. Tras una repetición de todo el material temático la balada concluye con un acorde de tránsito que hace que la canción concluya en tono menor, con cierto aire de inquieta interrogación.

 La estupenda concordancia rítmico-melódica de la canción consigue que ésta no se nos recargue en ningún momento y que parezca incluso más breve de lo que su duración indica. La claridad preside toda la interpretación y los arreglos son equilibrados y precisos. ES POR TI es una preciosa declaración de amor que nos sigue pareciendo fresca dieciocho años después de su composición. Con ella, Teo Cardalda se reivindica como un gran músico, amén de un elegante teclista.

Ahí os dejo la letra:

Es por ti que veo ríos
donde sólo hay asfalto.
Es por ti que hay océanos
donde sólo había charcos.
Es por ti que soy un duende
cómplice del viento
que se escapa de madrugada
para colarse por tu ventana.

Es por ti que no hay cadenas
si sigo el ritmo de tus caderas.
Es por ti que rozo la locura
cuando navego por tu cintura.
Es por ti que soy un duende
cómplice del viento
que se escapa de madrugada
para colarse por tu ventana.

… Y decirte:
Tus labios son de seda,
tus dientes del color de la luna llena,
tu risa la sangre que por mis venas,
tus besos la tinta de mis versos
que siempre te cuentan.

Es por ti que veo ríos
donde sólo hay asfalto.
Es por ti que hay océanos
donde sólo había charcos.
Es por ti que soy un duende
cómplice del viento
que se escapa de madrugada
para colarse por tu ventana.

Tus labios son de seda,
tus dientes del color de la luna llena,
tu risa la sangre que por mis venas,
tus besos la tinta de mis versos
que siempre te cuentan.

Oh, oh, oh…

Que siempre te cuentan.