bartok

* Compuesto en agosto de 1942 en Saranac Lake, al norte de Nueva York
* Estrenado el 1 de diciembre de 1944 en el Carnegie Hall neoyorquino por la Boston Symphony Orchestra bajo la dirección de Sergei Koussevitzki
* EFECTIVOS ORQUESTALES: Flauta piccolo, 2 flautas, 2 óboes, corno inglés, 3 clarinetes, 3 fagots, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, caja clara, bombo, tam-tam, címbalos, triángulo, 2 arpas y sección de cuerda
* Duración aproximada de la ejecución: Entre 36 y 39 minutos

 Tras la derrota de los Imperios Centrales en 1918 y su consiguiente desmembración, una buena parte de Hungría fue repartida entre Rumanía, Checoslovaquia y Yugoslavia, en lo que supuso una más que triste independencia que no por asomo se asemejaba a los ideales previamente forjados. Bartók perteneció a esa generación en la que Hungría se encontraba en el más profundo subdesarrollo musical. Pero, con un gran vitalismo ideológico y junto a su colega Kodály, logra establecer una investigación científica de la música popular y con ello consiguen dejar atrás el idealismo reaccionario del nacionalismo aristócrata para dar paso a las vivas y fértiles influencias folklóricas de los pueblos. Sin embargo, esta impagable labor de los músicos húngaros se estrellaría en el entorno de una joven nación que en pocos años pasó del modelo revolucionario soviético a la dolorosa implantación del fascismo como ilusoria promesa de restauración ante los problemas derivados de una enorme crisis económica. El germanismo excluyente y totalitario del gobierno húngaro dio al traste con años de soñada independencia de Viena y Bartók no fue ajeno a ello, rompiendo cualquier relación artística con Alemania y Austria. El auto exilio era tan sólo una cuestión de tiempo.

 Tras la muerte de su madre en 1939 y luego de una gira de conciertos por los EEUU en 1940, Bartók decide instalarse definitivamente en América. Pero allí chocó con la incomprensión de sus obras y con la escasa adaptación de un hombre ya mayor a una cultura muy alejada de la de su nación de origen. Los problemas económicos llegaron a ser considerables y en consecuencia Bartók tuvo que aceptar la propuesta de Koussevitzki para componer una obra orquestal con la que pudiera ganarse, de alguna manera, al heterodoxo público norteamericano. Fruto de aquellas negociaciones es el Concierto para orquesta, una de sus obras más populares y quizás menos “bartokianas”.

 Sin duda, el Concierto para orquesta es una partitura un tanto barroca que ha contribuido mucho a la fama del compositor aunque no es, ni de lejos, la definitiva obra maestra del autor. De cualquier forma, es la composición que facilita un mejor acceso del público en general a la música de Bartók. De una orquestación esplendorosa, a veces un tanto pesada (Metales), no es la partitura más novedosa de Bartók. Desde sus primeras y exitosas audiciones, el compositor fue acusado de conservadurismo, de haberse plegado a la “manera norteamericana”. Pero, a pesar de todo, la obra sorprende por su energía y vitalidad, algo impropio de una persona ya enferma como Bartók y que moriría tan sólo dos años más tarde. A semejanza de los concerti grossi del siglo XVII, el Concierto para orquesta suele oponer un instrumento o un grupo de ellos al resto de la orquesta, explotando todos los recursos tímbricos de la moderna orquesta. La obra consta de cinco partes que se suceden en el orden vivo-moderado-lento-moderado-vivo y en donde, según palabras del propio Bartók, “Se produce una transición gradual de la austeridad del primer movimiento hasta la afirmación vital del último”.

 La versión que os dejo en los distintos enlaces corresponde a una aceptable interpretación de la Orquesta Filarmónica de Los Ángeles bajo la dirección de Zubin Mehta en concierto celebrado en 1977.

DESARROLLO DE LA OBRA

INTRODUZIONE: Arranca el movimiento con la exposición de una melodía en tempo de Andante ma non troppo, construida sobre una progresión de cuartas, de clara influencia con el folklore húngaro. A ella le sucede un Allegro vivace en forma de sonata con dos temas simples, tensos y con un cierto grado de vigor, con una doble exposición de fuga en el curso del desarrollo (Primer tema y su inversión). La reexposición se construye con el segundo tema.

GIUOCO DELLA COPPIE (Juego de parejas): Allegro scherzando, como su nombre indica, los instrumentos de viento, asociados de dos en dos en cinco parejas, (Primero dos fagots, luego dos oboes; a continuación, dos clarinetes, etc…) intervienen cada vez a un intervalo diferente y son dos arpas, en glissandi, las que ponen fin a ese juego. La forma musical es claramente la de un Lied, A, B, A, con un encantador aire de danza sobre ritmo de tamboril dentro de la cual se inserta curiosa y fugazmente el tema solemne de un coral religioso (Trompetas, trombones y tuba marcados rítmicamente por la caja clara)

ELEGIA: Andante non troppo, todo el movimiento tiene carácter ternario. Tras una breve introducción, destaca un motivo más vivo (Poco agitato) que se corresponde con la introducción de un motivo escuchado en el arranque del movimiento inicial. Un tema grave y fúnebre domina todo el movimiento, con una extraordinaria recreación de “música nocturna” lograda con una gran economía de medios y que pone de manifiesto la maestría orquestativa de Bartók. El movimiento culmina con una breve coda.

INTERMEZZO INTEROTTO (Intermedio interrumpido): Allegretto. A un primer tema cantarín y pseudo folklórico (La viola ejecuta un tema pentatónico tomado de un músico húngaro del siglo XIX) le sigue un episodio central de acentos marcadamente paródicos acordes con el frío y sarcástico humor del autor. Este episodio, justificando el calificativo de interrumpido, está constituido por una especie de fox-trot (A semejanza del 2/2 de un pasodoble) cuyo tema expuesto por el clarinete fue tomado como préstamo de la marcha militar de la Séptima Sinfonía de Shostakovich. Para aumentar más la vulgaridad, Bartók añadió una melodía de La Viuda Alegre de Léhar que desarticula y desacelera. El aire burlesco nace de una doble intervención de los trombones en glissando, unas muecas maliciosas que suenan mientras estallan entre las cuerdas unas risas agudas y ciertamente estridentes. A continuación, la cuerda retoma el tema interotto que se va extinguiendo poco a poco.

FINALE (Pesante – Presto): Una llamada de trompetas anuncia un movimiento perpetuo en una introducción señalada como Pesante. La forma es encubiertamente de sonata y los temas son tratados en fuga sobre melodías de danzas populares, rítmicamente aderezadas, que conducen a una nueva doble fuga. El conjunto, con unas turbulencias que rozan la paranoia, finaliza con una brillantísima coda.

VERSIONES RECOMENDADAS

Fritz Reiner con la Sinfónica de Chicago. RCA (Insuperable versión, con gran toma sonora. Auténtica referencia)
Karel Ancerl con la Filarmónica Checa. SUPRAPHON. (Exquisita, resolviendo magistralmente todos los conflictos)
Ferenc Fricsay con la RIAS de Berlín. DG. (Estupenda, aunque con una toma en mono algo pesada)
Jan Ferencsik con la Orquesta del Estado Húngaro. HUNGAROTON. (Fabulosa y poco conocida versión. Perfectamente construida)
Rafael Kubelik con la Royal Philharmonic of London. EMI. (La maestría de Kubelik, fundamental para desentrañar a Bartók)
Pierre Boulez con la Sinfónica de Chicago. DG. (Correcta lectura, quizás en exceso analítica)
Antal Dorati con el Concertgebouw de Amsterdam. PHILIPS. (Simplemente, bien traducida; fácil de escuchar)
Christoph Eschenbach con la Orquesta de Filadelfia. ONDINE. (Brillantísima versión realizada en directo. Gran Eschenbach)

Por contra, no me acaban de satisfacer del todo las versiones de Sir Georg Solti con la Sinfónica de Londres. DECCA (Decididamente vigorosa, excesivos contrastes de dinámica sonora) y de Ivan Fischer con la Orquesta del Festival de Budapest. PHILIPS. (A pesar del maravilloso sonido orquestal, demasiado lírica, a mi juicio). Por supuesto, estas no son sino meras apreciaciones subjetivas sin ninguna pretensión vinculante.