Análisis de la obra Cuadros de una exposición de Mussorgski

La obra Cuadros de una Exposición fué escrita por Modest Mussorgski para piano en 1874 y orquestada por Maurice Ravel en 1922. Estrenada (La versión orquestal) el 19 de octubre de 1922 en París bajo la dirección de Serguei Koussevitzki.

En 1874 tuvo lugar en Moscú una exposición de pinturas y proyectos arquitectónicos del artista ruso Viktor Hartmann, fallecido un año antes e íntimo amigo del compositor, y de un grupo de jóvenes artistas que aspiraban a la creación de un arte puramente ruso del que estuviera eliminada cualquier influencia extranjera. Mussorgski tradujo musicalmente esas pinturas en unos términos bien diferentes a lo que en el resto de Europa se consideraba por entonces como “música programática”.

La Gran Puerta de Kiev según el proyecto de Viktor Hartmann

La Gran Puerta de Kiev según el proyecto de Viktor Hartmann

El resultado fue una colección de piezas para piano titulada como Cuadros de una exposición, partitura que fue recibida con enorme estupor por un público que no acertaba a descubrir el enorme talento de un compositor genial aunque muy criticado por los excesos alcohólicos que le impedían una mayor concentración creativa. De hecho, músicos como Rimski-Korsakov y Glazunov dedicaron grandes esfuerzos por suavizar las asperezas musicales de la producción de Mussorgski en base a rectificar e instrumentar unas partituras que, paradójicamente, han resultado ser mucho más completas, vehementes e imaginativas en su ruda versión original.

Efectos orquestales de la obra Cuadros de una exposición

2 flautas, piccolo, 3 óboes, corno inglés, 2 clarinetes, clarinete bajo, 2 fagots, contrafagot, saxofón alto, 4 trompas, 3 trompetas, 3 trombones, tuba, 2 arpas, timbales, bombo, platillos, celesta, caja clara, xilófono, campanas, gong chino, triángulo, carraca, látigo y sección de cuerda.

* Duración aproximada de la ejecución: Alrededor de 32 minutos

En 1874 tuvo lugar en Moscú una exposición de pinturas y proyectos arquitectónicos del artista ruso Viktor Hartmann, fallecido un año antes e íntimo amigo del compositor, y de un grupo de jóvenes artistas que aspiraban a la creación de un arte puramente ruso del que estuviera eliminada cualquier influencia extranjera. Mussorgski tradujo musicalmente esas pinturas en unos términos bien diferentes a lo que en el resto de Europa se consideraba por entonces como “música programática”. El resultado fue una colección de piezas para piano titulada como Cuadros de una exposición, partitura que fue recibida con enorme estupor por un público que no acertaba a descubrir el enorme talento de un compositor genial aunque muy criticado por los excesos alcohólicos que le impedían una mayor concentración creativa. De hecho, músicos como Rimski-Korsakov y Glazunov dedicaron grandes esfuerzos por suavizar las asperezas musicales de la producción de Mussorgski en base a rectificar e instrumentar unas partituras que, paradójicamente, han resultado ser mucho más completas, vehementes e imaginativas en su ruda versión original.

 

cuadros de una exposición

Cuadros de una exposición es un fascinante caleidoscopio pianístico que ilustra una serie de cuadros con una ilimitada imaginación y un milagroso poder expresivo dentro de una gama de colores cambiantes y fantásticas apariciones que nos hacen del todo prescindible la consecuente contemplación de los lienzos, en un verdadero ejercicio de imaginación virtual. La escritura pianística de Mussorgski es brutal y deliciosamente ruda, con bastantes pasajes “antipianísticos” y sin ninguna pretensión por parte del compositor para adaptar los efectos perseguidos a las posibilidades del instrumento, cuyos límites no parece querer tener en cuenta. De hecho, la partitura es endiablada de interpretar y muchos solistas de postín han prescindido de su ejecución en los recitales. Más que piezas para piano parecen apuntes de orquestación y durante mucho tiempo fueron tema de experimentos orquestales. Sin embargo, hacía falta un gran maestro que configurase todas las intenciones que parecen ocultarse en la versión pianística de Mussorgski. Y ese gran maestro se encontró en la persona de Maurice Ravel, uno de los más grandes orquestadores de toda la historia de la música.

Ravel acometió la orquestación de dicha obra a comienzos de 1922 y el resultado fue una de los más brillantes ejercicios de orquestación que nunca se hayan realizado, partitura obligada e imprescindible para cualquier estudiante de dicha materia. Ravel no se contentó con el buen hacer del trabajo de un especialista en la materia, sino que cimentó una labor propia de un orfebre musical. Conservó la composición original de manera casi intacta, con tan sólo unas mínimas alteraciones que sirven para mantener el equilibrio general de la obra (En particular, en el tema Il vecchio castello añade un compás y en La gran puerta de Kiev las pausas están vertidas en términos de anotación. Además, omite una de las Promenades). La versión orquestal es a día de hoy una de las grandes piezas del repertorio sinfónico de cualquier orquesta de relieve y es muy apreciada por todos los públicos. Quien acomete el estudio de la partitura descubre un mundo singular de geniales combinaciones tímbricas y  prodigiosas soluciones en el desarrollo orquestal. Finalmente, es preciso señalar que muchos han sido, aparte del de Ravel, los ejercicios de orquestación de esta obra (Tushmalov, Funtek, Wood, Stokowski, Macal…). El célebre pianista Vladimir Ashkenazy hizo el suyo propio en 1982. En los comentarios del CD —  en donde se ofrece la versión pianística y la suya orquestal — Ashkenazy afirma haber encontrado “imperfecciones” en la orquestación realizada por Ravel, motivo por el cual realizó su propia y definitiva versión. Sin comentarios…

Para seguir la audición, os pongo los cuatro enlaces a una magnífica versión llevada a cabo por el joven director finés Esa-Pekka Salonen dirigiendo a la Philharmonia Orchestra of London durante una sesión celebrada en el Royal Albert Hall londinense correspondiente a la temporada de los Proms de 2006. La interpretación es nerviosa, eficaz y con una excelente toma de sonido.

Desarrollo de la obra Cuadros de una exposición

PRIMER VÍDEO: (Contiene Promenade, Gnomus, Promenade e Il vecchio castello)

  • PROMENADE: El tema inicial — alternado en compás de 5/4 y 6/4 —  es expuesto por la trompeta solista y contestado por una fanfarria de metales. Sobre este motivo se incorporan las cuerdas y la madera complementando y desarrollando el tema, que pasa por un 3/2 con fuertes reminiscencias corales. Este tema va a ser cíclico a lo largo de toda la obra y describe el deambular del autor por la galería donde se muestran los cuadros. El motivo es esencialmente ruso — nel modo russico —  y presenta numerosas variaciones a lo largo de la obra.
  • GNOMUS: En 3/4 y tempo vivo. Representa a un enano cojuelo moviéndose de manera grotesca. Un rápido motivo en las cuerdas, contestado de forma escalonada y descendente por maderas, con gran protagonismo de la celesta, da paso a un segundo tema en 4/4, pesante y amenazador, expuesto por las maderas y al que se contrapone el primer tema con violentas pausas. Una melodía áspera es dibujada por las trompetas y la madera sobre un fondo cromático descendente de violas y violoncelos, para inmediatamente pasar a trombones y tuba, ahora con el cromatismo de violines. A continuación, sobre notas en trino de fagot y clarinete bajo, el primer motivo escalonado de contestación — preciosas disonancias en los metales — culmina en una rápida escala ascendente que estalla en un seco acorde de Sol.
  • PROMENADE: Ahora es la trompa quién expone el motivo, con el diálogo de la madera, para que primeros y segundos violines — en octavas — dibujen un motivo ascendente en ritardando.
  • IL VECCHIO CASTELLO: Representa un paisaje italiano nocturno con un castillo y un trovador que canta una serenata al pie de una de las ventanas. En 6/8, expresivo, sobre un ritmo ostinato y persistente de la cuerda grave centralizado en la nota Sol, el saxo declama una de las más bellas melodías jamás compuestas, a la manera del canto de un trovador. (Extraordinaria la ejecución del solista en el vídeo de enlace, aunque no mejor que una que yo escuché a Pedro Iturralde con la ONE… ¡Sostuvo en pianissimo y diminuendo la última nota casi medio minuto! ¡Inolvidable!). Tras una respuesta de la cuerda con sordina, de magistral evocación poética, el tema pasa por flauta y se desarrolla con arriesgadas armonías. Finalmente, el saxo retoma el motivo cantabile con una inesperada escolta aguda de los contrabajos, desligados de los violoncelos, para finalizar con una nota sostenida tras un acorde en pizzicato de cuerdas.

SEGUNDO VÍDEO: (Contiene Promenade, Tuileries, Bydlo, Promenade, Ballet des poussins dans leurs coques y Samuel Goldenberg und Schmuyle)

  • PROMENADE: De nuevo la trompeta expone el tema, más pesante y en Si mayor, armonizado por la cuerda grave en un asomo de contrapunto.
  • TUILERIES: El cuadro describe a unos niños que están jugando en el famoso parque parisino bajo el atento cuidado de sus niñeras. Una caprichosa melodía es dibujada por el oboe y subrayada por la flauta. Al serpenteo de los trazos se le une el clarinete, que da paso a otro motivo expuesto por los violines y bellamente adornado por la madera que retoma posteriormente el protagonismo.
  • BYDLO: El cuadro representa a una enorme carreta polaca tirada por un par de bueyes. El tema, angustiosamente pesante y en 2/4, es presentado por la tuba solista bajo un ritmo martilleante de maderas y cuerdas graves. Tras unos inquietantes dibujos en la cuerda, la orquesta toma el tema principal en un poderoso crescendo acompasado por los timbales y la caja clara. Nuevamente la tuba recoge el tema para ir cerrándose en pianissimo con un original subrayado de trompa con sordina.
  • PROMENADE: El tema del paseo es ahora expuesto por flautas, clarinetes y oboes, en un clima que adquiere tensión con los oscuros acordes de los metales y el paso a modo menor del tema en la cuerda. El penúltimo compás presenta, de manera imprevista, un esbozo del cuadro siguiente.
  • BALLET DES POUSSINS DANS LEURS COQUES: (Baile de los polluelos en sus cascarones). El cuadro — realmente un apunte — retrata los divertidos movimientos de unos polluelos recién nacidos. En 2/4 y Si bemol mayor, el tema se desarrolla como una encantadora miniatura llena de colorido orquestal. Se sucede un trio con trinos disonantes en los violines que es complementado por el oboe y luego por la flauta para retomar después el tema danzarín. La orquestación de este breve número es un auténtico prodigio.
  • SAMUEL GOLDENBERG UND SCHMUYLE: El cuadro representa un diálogo entre un judío rico y otro pobre: Cuerdas (Violines sobre la cuerda de Sol) y maderas exponen al unísono un amenazador tema en si bemol menor que es replicado por un motivo en tresillos presentado por la trompeta con sordina en su registro agudo y que es escoltado por las notas largas y con menor intensidad sonora de las maderas. Tras una doble escala ascendente-descendente, la trompeta, a la que se le suma una segunda en octava, martillea un incesante ritmo sobre el que se acopla, de forma magistral, el cargante tema del judío rico en las cuerdas. Tras un pasaje de inquietante calma, el número termina con un unísono orquestal (Tresillo de semicorcheas y corchea final)

TERCER VÍDEO: (Contiene Limoges-Le marché, Catacombae sepulchrum romanum y Cum mortuis in lingua mortua)

  • LIMOGES-LE MARCHÉ: El cuadro retrata una escena de mujeres discutiendo en un mercado por la mañana. En 4/4 y Mi bemol mayor, este número es un antológico ejercicio de virtuosismo orquestal, con una sucesión temática a cargo de violines, maderas y metales que pelean, bromean e interactúan entre sí, y a las que se le une la percusión en medio de todo el festivo jolgorio. Tras unos rapidísimos diálogos entre todas las secciones, una escalofriante persecución acelerada en trémolos a lo largo de toda la orquesta culmina con el primer acorde del siguiente número. De nuevo, una muestra de la genialidad orquestal de Ravel. Tremendo y dificilísimo número (En piano es aún más complicado)
  • CATACOMBAE SEPULCHRUM ROMANUM: El dibujo representa al propio Hartmann examinando a la luz de una linterna las catacumbas de París. En 3/4, un largo acorde de trombones y tuba — con el que culminó la carrera del anterior número — da paso a una oscura coral de metales, principalmente trombones, tuba y trompas, que se desarrolla por medio de notas ligadas y con abiertas disonancias armónicas. Unos contrastes de dinámica sonora dejan un hueco por el que asoma una misteriosa trompeta que pronto es absorbida por el resto de la sección de vientos. El número termina de nuevo con abruptas disonancias.
  • CUM MORTUIS IN LINGUA MORTUA: (Hablando a los muertos en la lengua de los muertos). Es una licencia de Mussorgski, una reflexión sobre el número anterior. Trémolos agudos y en pianissimo de los primeros violines con sordina establecen un misterioso fondo sobre el que primeramente oboes y luego fagots perfilan un tema melódicamente relacionado con el de la Promenade. La atmósfera es del todo trascendente, desembocando en un paso a modo mayor, suave y relajado, que es mágicamente arropado por las notas ascendentes del arpa. El número concluye en pianissimo sobre una aguda nota de Fa prolongada en trémolos por los primeros violines. Es, sin duda, el número más introspectivo de la obra (Y, para mí, el más apreciado)

CUARTO VÍDEO: (Contiene los dos últimos y más extensos números, La cabane sur des pattes de poule y La grande porte de Kiev)

  • LA CABANE SUR DES PATTES DE POULE: (La cabaña sobre patas de gallina): El dibujo de Hartmann representaba un reloj en forma de la bruja de la leyenda rusa de Baba-Yaga. Mussorgski añadió la caza de la bruja en la partitura. Tremendo y espectacular número. Dos secos golpes orquestales, ritmados por timbales y bombo, dan paso en la cuerda grave a un motivo rítmico sobre el que se instala el primer tema, expuesto por las trompetas en acordes picados de tríadas y contestado brillantemente por trompas y percusión. Tras un desarrollo orquestal, se pasa a una misteriosa atmósfera en la que se dibuja un segundo motivo a cargo de fagot y luego de tuba sobre un fondo de semicorcheas en las maderas. Luego de un acorde en pianissimo — con toque sutil de gong –, la orquesta vuelve a los secos acordes de la introducción y a la reexposición del primer tema que culmina con otro ejercicio de virtuosismo y en una carrera desenfrenada hacia el último número de la obra.
  • LA GRANDE PORTE DE KIEV: El cuadro representaba un antiguo proyecto arquitectónico consistente en la edificación de una puerta monumental en la ciudad de Kiev rematada con una cúpula en forma de casco. Tras la carrera precipitada del número anterior, se sigue con una hermosa coral de maderas bajas y metales, en 4/4 y Mi bemol mayor, lejanamente relacionada con el tema principal de la Promenade. En la nueva exposición, se suma la cuerda y la percusión, en un ambiente solemne y glorioso. Tras este episodio, surge un nuevo y suave tema expuesto por clarinetes y fagots que culmina con otra explosión coral de la orquesta, parapetada por las escalas descendentes y ascendentes de primeros y segundos violines. Nueva exposición del segundo tema en clarinetes y fagots que desemboca en una preciosa atmósfera, ambientada por los toques de campanas, que prepara el camino a la gloriosa recapitulación. El tema ahora es el de la Promenade, que tras un golpe orquestal sobre el que se dibujan unas escalas descendentes en la cuerdas, explota majestuosamente en los últimos compases de la obra, toda una orgía sonora, con gran protagonismo de la percusión. La conclusión no puede ser más brillante y muy mal debe hacerlo el director y la orquesta para no recibir una cerrada ovación tras el último acorde.

 

VERSIONES RECOMENDADAS

  1. Sergiu Celibidache con la Filarmónica de Munich. ARTISTS FED. (El rumano ha sido de largo el mejor lector de esta obra)
  2. Fritz Reiner con la Sinfónica de Chicago. RCA.BMG. (Versión potente y sobria, sin concesiones)
  3. Carlo Maria Giulini con la Filarmónica de Berlín. SONY y también con la Sinfónica de Chicago. DG. (Lecturas minuciosas y atemperadas. Extraordinarias ambas)
  4. Mariss Jansons con la Filarmónica de Oslo. EMI. (Grandiosa cohesión, gran sonido orquestal. Impecable lectura)
  5. Ondrej Lenárd con la Filarmónica Eslovaca. NAXOS. (Todo un descubrimiento. Gran matización orquestal)
  6. Karel Ancerl con la Filarmónica Checa. SUPRAPHON. (Limpia y metódica, de referencia. Genial Ancerl)
  7. Rafael Kubelik con la Sinfónica de Chicago. MERCURY. (Borda los números lentos. Lectura cuidadosa y apasionada)
  8. Georg Szell con la Orquesta de Cleveland. SONY. (Le va como anillo al dedo. Analítica y meticulosa. Buenísima)
  9. Claudio Abbado con la Filarmónica de Berlín. DG. (Bien construida, en líneas generales, aunque con ciertos altibajos)
  10. Sir George Solti con la Sinfónica de Chicago. DECCA. (Espectacular, prodigiosa demostración de la orquesta)
  11. Theodore Kuchar con la Sinfónica Nacional de Ucrania. NAXOS. (Otra sorpresa. Interesante y correcta lectura a precio de saldo)

Por contra, no acaban de llenarme del todo las versiones de Simon Rattle con la Filarmónica de Berlín. EMI. (Descafeinada e insustancial, no me aporta nada especialmente interesante) y Zdenek Macal con la Sinfónica de New Jersey. NAXOS. (Sosa, deshilachada, se nota que ha sido grabada a golpes). Por supuesto, estas no son sino apreciaciones subjetivas mías, sin ningún ánimo vinculante.

Resumen
Cuadros de una exposición de Mussorgski
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Cuadros de una exposición de Mussorgski
Descripción
Análisis de la obra Cuadros de una exposición de Mussorgski. Escrita por Modest Mussorgski para piano en 1874 y orquestada por Maurice Ravel en 1922. Fué estrenada (La versión orquestal) el 19 de octubre de 1922 en París bajo la dirección de Serguei Koussevitzki.
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