MuseeDOrsay

 Bueno, en esta trascendental labor que estoy llevando a cabo y que consiste en salvaguardar las mejores obras pictóricas y musicales de los principales museos y conservatorios del mundo ante esa inminente catástrofe que amenaza con barrer cualquier vestigio humano en este planeta, le llega el turno a la galería de Orsay, verdadero templo de la pintura impresionista, un género clave en el desarrollo artístico sin el cual es imposible comprender la evolución posterior en que derivaron las distintas vanguardias creativas a lo largo de todo el siglo XX. La selección ha sido complicada y sigue mi máxima de “un pintor, una obra”. Aunque sé que nadie va a valorar mis ímprobos esfuerzos en pos de una nueva humanidad, espero que la lista que aquí os dejo sea de vuestro agrado. Recuerdo que ya tenemos una selección del El Prado, El Louvre, La Galería de los Uffizi, La National Gallery londinense y El Rijksmuseum de Amsterdam. Salgo inmediatamente en dirección a EEUU… Nada, me quedo sin vacaciones. ¿Quién me mandaría a mí meterme en este lío?

Corot El molino de San Nicolas

1- EL MOLINO DE SAINT NICOLAS-LES-ARRAS de Corot: Ya comenté en otra selección que Corot es uno de mis pintores predilectos. Magistral contraste lumínico entre los plateados brillos del fondo y la tonalidad de sombras. La naturaleza es la verdadera protagonista del lienzo y Corot busca el encaje preciso para desplegar todas sus virtudes. Perfecta pincelada de trazos, dentro de una atmósfera general de melancolía. Una vez más, este cuadro de Corot nos invita a soñar, a relajar nuestro inquieto espíritu.

millet_angelus

2- EL ANGELUS de Millet: Refleja el espíritu religioso de Millet, orientado hacia las gentes sencillas. Hay una elevada nebulosa de misticismo en toda la composición, remarcada por el estatismo de las figuras y la luz crepuscular (Lejano eco de Claudio de Lorena). La inmensidad del campo contrasta con la soledad de los dos protagonistas, absortos en su silencioso rezo. Dicen que este cuadro cautivó a Dalí. Para mí, es la obra maestra del autor, opinión no compartida por ciertos críticos. Allá ellos.

Van Gogh Noche estrellada

3- NOCHE ESTRELLADA SOBRE EL RÓDANO de Van Gogh: Tonos azules muy oscuros contrastando con chispas amarillas, todo un compendio de lo que refleja un alma deprimida como la de Van Gogh. Con este cuadro, el autor jamás habría pasado una entrevista de trabajo. Le hubieran tirado atrás por maníaco-depresivo. Es una magnífica obra, sobre todo para un pintor que no se encuentra entre mis preferidos. Los efectos creados por las luces, tanto artificiales como naturales, son de una belleza visual indiscutible. Estupenda la armonía general existente entre los tres planos. De lo mejor de Van Gogh.

Courbet Entierro en Ornans

4- EL ENTIERRO EN ORNANS de Courbet: Monumental lienzo que supone la obra cumbre del pintor. La veracidad en los sencillos personajes del mundo rural supuso un enorme choque frente a los convencionalismos sociales de la época. Uso de tonalidades oscuras, sabiamente graduadas. Muy buen trato del dibujo y de la composición, muy arriesgada. Este cuadro presenta evidentes síntomas de mala conservación debido a los materiales que empleó Courbet. Una de las joyas del Orsay, sin duda alguna.

Manet El pífano del regimiento

5- EL PÍFANO DEL REGIMIENTO de Manet: De rodillas, que estamos ante una indiscutible obra maestra. Si Velázquez lo hubiera llegado a visionar se hubiese hecho amigo íntimo de Manet. No hay fondo, tan solo un joven que aparece como envuelto por una atmósfera que se toca con las manos. Parece increíble como con dos manchas de color, casi planas, logra estructurar una figura tan poderosamente atractiva. Prodigioso tratamiento dado a la flauta metálica que lleva la figura atada al cinto. Este cuadro lo guardaré en mi casa.

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6- LA ESTACIÓN DE SAINT-LAZARE de Monet: Dan ganas de toser al contemplar este espectacular lienzo de Monet. Orgía cromática en la repesentación de humos y vapores, donde el maestro se muestra portentoso a la hora de combinar y matizar azules y grises. Es un cuadro de una espontaneidad y frescura totalmente admirables, un motivo que dio lugar a mucha otras series buscando los distintos efectos lumínicos. Monet parece decirnos que no es momento para que el pincel tiemble, que la pintura no es asunto de cobardes. Y tanto.

Pisarro Los tejados rojos

7- LOS TEJADOS ROJOS de Pisarro: Es uno de mis cuadros favoritos de todos los tiempos. Alegoría de la luz solar en su máxima expresión. El artista va sobrado de recursos y se siente más seguro y convencido a cada nueva pincelada. No hay sombras, es todo color, un color tan poderoso y robusto que parece que el cuadro esté vibrando. La atmósfera parece quemar y el plano inferior es toda una demostración de maestría cromatística. Un cuadro para entretenerse durante horas.

Renoir Le moulin de la Gallete

8- LE MOULIN DE LA GALETTE de Renoir: Posiblemente, el artista dotado de una mayor sensibilidad en esta inolvidable época artística. Renoir ennoblece una escena cotidiana de baile, la “aristocratiza”. La obra adquiere consistencia mediante los distintos juegos cromáticos y lumínicos, efectos que consiguen armonizar la espontaneidad gestual de los distintos personajes. Con este cuadro bien se pudiera decir que se terminó la concepción tradicional de la perspectiva. El lirismo de Renoir se hace patente en los pequeños detalles que se van descubriendo al analizar la obra.

Seurat El circo

9- EL CIRCO de Seurat: Último trabajo firmado por el autor y, por lo tanto, su indiscutible obra maestra. Enconada pelea entre líneas horizontales y verticales que transmiten quietud y movimiento respectivamente. Pintura magistralmente estilizada que conlleva un gran valor decorativo. Cuadro de elaboradísima y no menos compleja composición. Dulces contrastes cromáticos. Una joya.

Gauguin Mujeres de Tahití

10- MUJERES DE TAHITÍ de Gauguin: Uno de los pintores más peculiares de toda la historia universal del arte. Ya se empiezan a dar los primeros síntomas de simplificación esquemática y de utilización de colores en estado puro. La simple composición de solo dos muchachas se acentúa por el forzado contraste entre los amarillos del fondo y el color mulato de las pieles. Se adivinan las nuevas armonías cromáticas que caracterizarán la posterior evolución de la pintura. Siento devoción por este cuadro.