Dentro de esta serie en donde nos encargamos de seleccionar diez pinturas de las mejores pinacotecas del mundo nos toca hoy el turno de la exquisita Galería de la Academia de Venecia, un verdadero templo de la pintura del Renacimiento y también del Barroco aunque en menor medida. El edificio que alberga este museo fue construido en 1561 por Andrea Palladio aunque no fue hasta 1807 cuando la Academia de Bellas Artes de Venecia, creada en 1750, se trasladó a dicha sede. Desde entonces, la colección de obras de arte se ha ido incrementando recogiendo los cuadros de las iglesias de los alrededores que, bien fueron desapareciendo, bien se encontraban en apuros económicos. Resultaría del todo imperdonable viajar hasta Venecia y no visitar este magnífico museo, uno de los más extraordinarios de Italia. Con esta entrada, atesoramos ya 190 cuadros de diecinueve museos del mundo: Así, hasta ahora, hemos visitado El Prado, El Louvre, La Galería de los Uffizi, La National Gallery londinense, El Rijksmuseum de Amsterdam, El Orsay parisino, el Metropolitan de Nueva York, la Alte Pinakothek de Munich , el Museo Thyssen-Bornemisza, el Kunsthistorisches de Viena , el Hermitage de San Petersburgo , el Reina Sofía, la Pinacoteca di Brera en Milán, el MOMA neoyorquino, el Art Institute de Chicago, el Museo de Bellas Artes de Boston, la Tate Gallery, la Galería Borghese… Y los que nos quedan. Cumplimos así los deseos de la madrina de este blog, Amalia, de quien hemos recibido la bendición para seguir con esta serie que comenzó con la idea de salvaguardar las mejores obras de la pintura universal ante el advenimiento de una presumible catástrofe cósmica que luego resultó ser inexistente. Espero que mi selección sea de vuestro agrado.

1- VIRGEN ENTRONIZADA CON SANTOS de Alvise Vivarini: Pintor muy cotizado en su tiempo — llegó a estar oficialmente contratado por el gobierno de la Serenísima República de Venecia — Alvise Vivarini supo adoptar desde bien pronto las influencias de Giovanni Bellini y de Antonello da Messina, abandonando los convencionalismos aún góticos de su padre, Antonio Vivarini. En este bello cuadro, la Virgen aparece sentada con el Niño dentro de una escenografía monumental que nos recuerda lejanamente a Mantegna aunque la iluminación y el espacio creados son típicamente venecianos. Los intentos de perspectiva del fondo son ingeniosamente matizados por la colocación de un paño verde que deja ver el cielo a través de los arcos. Extraordinario todo el cromatismo de la obra.

2- RETABLO DEL SANTO JOB de Giovanni Bellini: Giovanni Bellini es sobre todo recordado por haber las técnicas del óleo del Renacimiento del norte de Europa a la tradición de la pintura italiana del siglo XV. Este cuadro fue un encargo para la iglesia del Santo Job de Venecia y mediante el mismo Bellini se granjeó un inmediato reconocimiento como artista. Utilizando la incipiente técnica del óleo en determinados fragmentos del cuadro — en otros se sirve aún del temple — Bellini obtiene unos ricos colores en los vestidos de los santos y una iluminación del todo envolvente. Pese al forzado escorzo que presentan los instrumentos musicales, el juego de luces y sombras otorgan una gran veracidad a la escena. Obra extraordinariamente piadosa que parece desprender música en su contemplación.

3- EL HOMBRE DE VITRUVIO de Leonardo: Este dibujo, de un tamaño algo superior al de una cuartilla, es posiblemente una de las creaciones artísticas más famosas y universalmente conocidas. Pintado a lápiz y tinta, representa una figura masculina desnuda en dos proporciones sobreimpresas de brazos y piernas e inscritas en un círculo y un cuadrado. Leonardo se basó para su realización en los textos del arquitecto romano Vitruvio y la obra supone un redescubrimiento de las proporciones del cuerpo humano bajo el principio de la simetría básica. En unas notas aclaratorias, Leonardo nos ofrece todo un catálogo de proporcionalidad basado en dicha figura. Existen muchas conjeturas sobre algunos aspectos ocultos de este dibujo, algunas de ellas con mayor o menor originalidad. Pero dicho contenido se escapa al propósito esencialmente artístico de esta selección.

4- EL SUEÑO DE SANTA ÚRSULA de Vittore Carpaccio: Alumno de Gentile Bellini y Lazzaro Bastiani, Carpaccio fue uno de los primeros grandes maestros venecianos. Esta obra, perteneciente a un ciclo de nueve pinturas sobre la vida de Santa Úrsula que dio una gran fama a su autor, representa una hermosa escena suavemente bañada por una luz dorada y difusa, muy característica del autor. En ella vemos a una joven que se ha quedado dormida y que recibe la visita de un ángel. La pintura, aún reflejando una escena del todo espiritual, supone también un documento sobre los quehaceres cotidianos de la época, como bien se muestra en el detalle del libro abierto o del perrillo que aparece al pie de la cama. La interiorización lumínica de Carpaccio influyó decisivamente en los pintores holandeses, especialmente en Vermeer.

5- EL MILAGRO DE LA CRUZ JUNTO AL PUENTE DE SAN LORENZO de Gentile Bellini: Pese a que su fama no ha perdurado como la de su hermano Giovanni, Gentile Bellini fue el artista más reconocido de la Venecia de su época. Este temple y óleo sobre lienzo, de extraordinarias dimensiones, representa una de las procesiones anuales de la Scuola di San Giovanni en donde se transporta una reliquia de la Vera Cruz. Según la leyenda, el relicario se cayó a un canal pero no se hundió hasta que fue rescatado por Andrea Vendramin, el guardián de la Scuola que aparece representado en primer plano con una túnica blanca. La tela ofrece una preciosa vista panorámica de Venecia pintada con gran fidelidad documental. Entre los personajes pintados, se ha podido identificar al propio Gentile Bellini, a su padre y a su hermano Giovanni.

6- LA TEMPESTAD de Giorgione: Para un estudio pormenorizado de esta obra nos remitimos a este enlace publicado en la sección de Análisis Pictórico de este mismo bar virtual de copas.

7- RETABLO DE SAN LORENZO GIUSTINIANI de Il Pordenone: Conocido como Il Pordenone, Giovanni Antonio de Sacchis fue uno de los más importantes difusores del movimiento manierista en el norte de Italia. Alumno de Tiziano y pintor muy admirado por Tintoretto, consolidó su estilo manierista al contactar con Correggio y especialmente con Parmigianino. Las figuras monumentales de este retablo parecen estar tomadas de Miguel Ángel siguiendo las fórmulas manieristas de crear una disposición teatral con gestos y movimientos. Resulta del todo admirable la relación existente entre los distintos personajes merced a sus distintas expresiones. La pintura presenta un encendido cromatismo, tal vez algo efectista, que imprime una indudable dinámica a la composición.

8- ADÁN Y EVA de Tintoretto: Situado entre los albores del Barroco y considerado como la última gran figura del Renacimiento italiano, Iacopo Robusti, llamado el Tintoretto, fue un artista genial que recibió tantos elogios como ácidas críticas en su tiempo. Pintor muy dado a los temas del Antiguo Testamento, Tintoretto realizó este sensacional óleo con una inédita estructuración, en diagonales paralelas, que se ve contorneada por unos colores poco vivos pero muy cálidos. La visión de un paraíso frondoso que se pierde en el horizonte ofrece un toque agreste en consonancia con la inocencia de la escena. El cuadro, a modo de calculado presagio, se va oscureciendo por la parte del fondo de Adán. Los torsos recios e inclinados de las figuras ofrecen un precioso atractivo a la composición general. Obra genial de un artista genial que me llevo directamente a casa.

9- FIESTA EN CASA DE LEVÍ de Veronés: Este gran lienzo es del todo inconfundible en su autoría, la de Paolo Caliari, más conocido como El Veronés, por la suntuosidad del mismo y el clasicismo de su marco arquitectónico. Obra encargada por el monasterio de San Juan y San Pablo y que en principio debía representar La Última Cena, Veronés acometió la misma con una audaz perspectiva que refleja la pompa y majestad de su época. Y no sólo eso: El estilo ornamental del banquete presidido por Jesús, en donde se aprecian perros e incluso criados borrachos, enfrentó al Veronés con las autoridades religiosas de la época, quienes vieron en el cuadro una escena del todo escandalosa. Veronés aludió a la incorporación de tanta figura sacrílega — bufones, enanos, mercenarios alemanes… — manifestando que un cuadro de tales proporciones debía contener muchas figuras. Pese a que la misma Inquisición tomó cartas en el asunto, Veronés se negó a repintar las escenas consideradas censurables y solucionó el problema cambiando el inicial título por la actual denominación del cuadro. Genio y figura.

10- LA PIEDAD de Tiziano: Posiblemente la última obra del gran genio de Pieve di Cadore, un verdadero testamento artístico y espiritual en donde Tiziano proclama su fe en la vida eterna y en la inmortalidad del alma. Todo el cuadro está cargado de un simbolismo dirigido a expresar su más profunda religiosidad. El escudo familiar figura en el ángulo inferior derecho y el viejo José de Arimatea, inclinado a los pies de Cristo, es considerado como un autorretrato del pintor. Tiziano hace gala de una absoluta maestría en base a una economía cromática y una libertad de ejecución que aún hoy en día nos sorprenden. Paulatinamente, las formas se van perdiendo y se convierten en meras manchas de color. Este cuadro, salvando las distancias cronológicas en más de trescientos años, es totalmente impresionista atendiendo al empleo de la materia pictórica. Obra maestra absoluta sin posible discusión.