Ofrecemos hoy la decimoctava entrega de esta serie que tiene por finalidad la de seleccionar diez pinturas de las mejores pinacotecas y museos del mundo. En esta ocasión nos ocupamos de la famosa Galería Borghese de Roma, un palacio que se hizo construir el cardenal Scipione Borghese en el siglo XVII y para cuya realización contó con los servicios del arquitecto holandés Jan van Santen. El palacio cuenta con una extraordinaria colección de obras escultóricas y pictóricas, estas últimas preferentemente de pintores del Renacimiento y del Barroco. Caravaggio destaca sobremanera en este museo que fue adquirido por el Estado Italiano en 1902. Con esta entrada, atesoramos ya 180 cuadros de dieciocho museos del mundo: Así, hasta ahora, hemos visitado El Prado, El Louvre, La Galería de los Uffizi, La National Gallery londinense, El Rijksmuseum de Amsterdam, El Orsay parisino, el Metropolitan de Nueva York, la Alte Pinakothek de Munich , el Museo Thyssen-Bornemisza, el Kunsthistorisches de Viena , el Hermitage de San Petersburgo , el Reina Sofía, la Pinacoteca di Brera en Milán, el MOMA neoyorquino, el Art Institute de Chicago, el Museo de Bellas Artes de Boston, la Tate Gallery… Y los que nos quedan. Cumplimos así los deseos de la madrina de este blog, Amalia, de quien hemos recibido la bendición para seguir con esta serie que comenzó con la idea de salvaguardar las mejores obras de la pintura universal ante el advenimiento de una presumible catástrofe cósmica que luego resultó ser inexistente. Espero que mi selección sea de vuestro agrado.

1- CRUCIFIXIÓN CON SAN JERÓNIMO y SAN CRISTÓBAL de Pinturicchio: Ayudante de Perugino en la decoración de la Capilla Sixtina, Pinturicchio — Bernardino di Betto — fue un pintor sordo pero dotado de una extraordinaria habilidad para el dibujo y el colorido. Este cuadro, de muy reducidas dimensiones, muestra su experiencia como miniaturista y deja patente su dominio del dibujo. Destaca sobremanera el ensoñador paisaje del fondo dinamizado por los meandros del río. Colaborador de Rafael en su última etapa, su pintura a veces se confundió con la de éste. Este diminuto cuadro pierde muchos enteros en las ilustraciones.

2- DAMA CON UNICORNIO de Rafael: A nadie se le puede escapar a estas alturas que soy un fanático de la pintura de Rafael. Este sensacional retrato data de la época en que trabajó en el taller de Perugino y en donde también tuvo contactos con Pinturicchio. Aquí se recoge la elegancia de la factura y el gusto de las tonalidades claras de su maestro. Obra también de reducidas dimensiones, existen dudas sobre la identidad de la retratada y mientras algunos especialistas sugieren que es la hermana del pintor otros se decantan por una joven de la familia Borghese. La expresividad en el rostro de la joven así como la impecable factura del dibujo anticipan la desbordante genialidad y sensibilidad que posteriormente desarrollará Rafael en sus obras. Magistral retrato de precioso colorido.

3- VIRGEN CON SAN FLAVIANO Y SAN ONOFRE de Lorenzo Lotto: Pintor ecléctico por naturaleza y por su afición a los viajes para asimilar otras escuelas pictóricas de Italia, Lorenzo Lotto fue discípulo de Tiziano y Giorgione en Venecia. El cuadro presenta una agitación, especialmente en el niño, propia del nervioso carácter del artista. Se advierte también una ligera distorsión en la pose de la Virgen que anticipa de algún modo el manierismo. Los colores son muy potentes y el juego de miradas de los personajes presenta una rica variedad de estados de ánimo. Lotto debió abandonar los pinceles en sus últimos años como consecuencia de una fatal ceguera. Fue un artista muy apreciado en el norte de Italia aunque le costaba mucho colocar sus obras en el mercado.

4- AMOR SACRO Y AMOR PROFANO de Tiziano: Obra con claras influencias de sus entonces maestros Giovanni Bellini y Giorgione, este cuadro es una verdadera joya por la extraordinaria puesta en escena y la exquisita iluminación. El lienzo fue producto de un encargo de uno de los Diez Consejeros de la República de Venecia y representa a una doncella sentada junto a Cupido y siendo asistida por la diosa Venus. La sensual y típica belleza renacentista de las dos mujeres ha sugerido en ocasiones que se trata de la misma persona. El cuadro ofrece todo tipo de contrastes dentro de una gran estabilidad armónica y permite adivinar un cierto concepto del neoplatonismo renacentista por medio del poético paisaje del fondo. Obra maestra absoluta que me llevo directamente a mi casa.

5- DANAE de Correggio: Antonio Allegri, conocido como Il Correggio, es otro de esos pintores que nunca me dejan indiferente. Esta obra se corresponde con el encargo de los Gonzaga para decorar la Sala de Ovidio del Palacio del Té en Mantua. El cuadro es un derroche de buen gusto y sensibilidad por parte de Correggio, con unos sutiles toques de claroscuro que intensifican las tonalidades hasta alcanzar un punto sensualmente mágico. La escena de interior está dulcemente perfumada por una atmósfera lumínica un tanto irreal y que contrasta con el paisaje que se observa a través de la ventana. Los pliegues de las sábanas y las distintas gamas de color blanco están resueltos de una forma realmente portentosa. Grandísima obra.

6- LA ÚLTIMA CENA de Jacopo Bassano: Hijo de un artesano de retablos y altares, Bassano sentía una especial predilección por pintar escenas bíblicas utilizando a los mismos personajes que veía por el campo durante sus paseos. Fue un pintor naturalista por excelencia y en muchas de sus obras destaca el elemento inerte sobre el animado. En este ingenioso lienzo destaca sobremanera el dinamismo adosado a las múltiples actitudes de los asistentes, desde uno que parece dormirse, hasta otros que incluso parecen dudar de lo allí vivido y pasando por quienes conversan de una manera un tanto informal. El Maestro, sin embargo, parece un tanto ajeno a tal variedad de comportamientos y de no haber aparecido en el cuadro, éste podría haber hecho referencia a cualquier comida de cansados labradores tras una dura jornada en el campo. Obra ciertamente interesante este bellísimo cuadro.

7- LA PIEDAD DE LOS ÁNGELES de Federico Zuccari: Imbuido en la corriente manierista, Zuccari fue un pintor que gozó de un gran éxito en su tiempo aunque su paso por España fue más bien discreto. Apreciado retratista durante los años que estuvo en Inglaterra, Zuccari destacó también como teórico del arte. Este cuadro presenta una indudable influencia de Miguel Ángel en los duros perfiles del dibujo y en la utilización de unos colores muy claros. El inclinado cuerpo de Cristo — parece como si aún estuviera con vida — es sostenido por uno de los cinco ángeles cuyo rostro recuerda un tanto a los dibujados por El Greco. La iluminación es del todo artificial, a pesar de las antorchas, y la luz emana directamente del cuerpo de Cristo. A destacar el abultadísimo vientre del ángel situado más a la derecha.

8- ENEAS de Federico Barocci: Otro gran protagonista del manierismo, Federico Fiore da Urbino se caracterizó por una vivacidad en su pintura que en cierto modo ya conecta con el Barroco. De constitución enfermiza y con un carácter del todo hipocondríaco, se dice que Barocci sólo pintaba durante un par de horas al día. La leyenda que le atribuye haber sido envenenado parece ser más otra prueba de la inefable hipocondría del artista. El cuadro narra el famoso pasaje de la inmortal obra de Virgilio en el que Eneas, junto con su familia, se ve obligado a salir de Troya. La obra presenta una muy cuidadosa factura y los amplios escenarios dominados por edificios renacentistas romanos suponen un claro componente manierista. La composición es magnífica y el detallismo, muy trabajado, es del todo minucioso. Bellísimo lienzo.

9- DAVID CON LA CABEZA DE GOLIAT de Caravaggio: Esta pintura causó una gran repercusión en Madrid durante una exposición colectiva de Caravaggio por un motivo no tan artístico: El rostro de Goliat era calcado al por entonces Ministro de Justicia y actual alcalde de Zaragoza, Juan Alberto Belloch… Aunque la realidad apunta a que esa cabeza es el vivo retrato del propio Caravaggio, pintor escabroso donde los haya. Es una de las mejores pinturas de Michelangelo Merisi, como realmente se llamaba, y algunos especialistas apuntan que fue la última obra en salir de sus pinceles. Caravaggio prescinde de cualquier elemento ajeno a los figurantes y el tenebrismo de la iluminación llega a extremos insospechados. La figura de David parece sacada de los barrios más marginales de Roma — ¡Qué diferencia con Bernini! — y la crudeza del mismo no deja de reflejar la atormentada situación personal del artista a la hora de realizarlo. Insisto en que, desde mi humilde opinión, es de lo mejor de Caravaggio.

10- LA CACERÍA DE DIANA de Il Domenichino: Alumno y continuador de Carracci, Doménico Zampieri, más conocido como Il Domenichino por su escasa estatura, fue un pintor cuyas obras anticipan el estilo rococó. El cuadro obedeció a un encargo del cardenal Aldobrandini y el resultado fue un lienzo repleto de belleza y sensualidad. Los efectos de luz en el excelente paisaje — que fueron tomados muy en cuenta por Claudio de Lorena — y la bucólica atmósfera de claridad y dulzura permiten que este sensacional cuadro parezca desprender una agradable musicalidad (Domenichino también fue músico). La obra describe una competición de caza instada y ganada por Diana junto a sus ninfas en los bosques. La escena es delicadísima y transmite una poderosa sensación de paz al quedar eliminado cualquier elemento violento consustancial a la propia caza. Obra maestra de Domenichino.