EL TEATRO DE LA ÓPERA DE SYDNEY

Fotografía de James Cridland, EL TEATRO DE LA ÓPERA DE SYDNEY

Fotografía de Alan J.W.C.

 Situado en Bennelong Point, al sur del puerto y cerca del puente, la figura del Teatro de la Ópera de Sydney se alza como un gigantesco cisne surrealista, una fantasía de acero y cemento que parece a punto de emprender el vuelo. La fascinante relación visual entre el teatro y el puerto, con sus barcos, sirvió de inspiración para las velas que parecen caer del edificio. Justo al lado del teatro se encuentra la inconfundible silueta del Puente del Puerto de Sydney, el conocido como Perchero, que posee una gran fuerza y elegancia. Desde su plataforma es posible contemplar un extraordinario panorama del Teatro de la Ópera. Todo el conjunto simboliza a Sydney como ningún otro monumento de la ciudad.

Fotografía de Shannon Hobbs

 En 1959 se presentaron hasta 222 proyectos de 32 países al concurso para construir un teatro de ópera en Sydney. El ganador fue un arquitecto danés prácticamente desconocido, Joern Utzon, de cuarenta años de edad. Al igual que muchos otros concursantes, Utzon no había visto in situ el emplazamiento y trabajó exclusivamente con fotografías. Su diseño está inspirado, como ya dijimos, en parte por las velas de los yates del puerto de Sydney y por otra parte en los templos mayas y aztecas de México. Desde un punto de vista técnico, el proyecto de Utzon era el más difícil de poner en práctica, pero también el más insólito e interesante.

Fotografía de Koika

Fotografía de Cookaa

 Tanto el aspecto del futuro edificio como el coste desmesurado despertaron gran controversia. Los taxistas de Sydney llegaron incluso hasta las manos al discutir sobre sus méritos. El Teatro debió haberse inaugurado en 1963, con un coste presupuestado en 7 millones de dólares, pero se tardaron aún más de diez años en construirlo y los costes se dispararon hasta la cifra de 100 millones de dólares. Gracias a la lotería se recaudó la mayor parte de la diferencia. El proyecto siguió adelante envuelto en todo tipo de debates y hostilidades. Utzon renunció al proyecto en 1966 y el ingeniero Arup retomó el mismo tras rediseñar los planos ante la imposibilidad de llevar a cabo los originales. Con todo, las computadoras acabaron por resolver muchas de las dificultades técnicas que entrañaba la construcción.

Fotografía de Cookaa

Fotografía de Bidgee

 El Teatro de la Ópera fue inaugurado finalmente el 20 de octubre de 1973 por la reina Isabel II. Sin lugar a dudas, es uno de los edificios más bellos del mundo entero erigidos tras la Segunda Guerra Mundial. Aparece en todo su esplendor contemplándose desde las aguas del puerto y por la noche, cuando se ilumina, es simplemente maravilloso. En la ubicación en donde se alza el teatro antaño había un fuerte militar y posteriormente una cochera de tranvías. El complejo cubre una extensión de casi dos hectáreas y las conchas que conforman el tejado pesan unas 160.000 toneladas y están sujetas por unos 350 kilómetros de cable. En las velas hay más de un millón de tejas de protección contra los hongos, de fabricación sueca, que brillan al sol y no necesitan limpieza alguna.

Fotografía de Mike Young

Fotografía de Juan Pablo Arancibia

 El interior del edificio fue calificado en su época como gótico de la era espacial, con vigas de acero, abanicos de cemento y 6.200 metros cuadrados de vidrio tintado. El teatro posee úno de los telones más grandes del mundo, fabricado en lana, y cada cortina mide 93 metros de altura y necesita la presencia de seis personas para moverla. Confeccionadas en Francia, son un diseño del australiano John Coburn. El interior alberga cinco salas de actuaciones, un cine y dos restaurantes. La sala de ópera tiene capacidad para 1.500 personas y la de conciertos para 2.700. Por otra parte, el órgano es uno de los más grandes del mundo y tiene la asombrosa cifra de 10.500 tubos. El escenario sirve de base para la Orquesta Sinfónica y el Coro Filarmonía de Sydney.