Venezuela es uno de los países en donde se trata con más mimo la formación musical hasta el punto de que el conocido como Sistema Nacional es una de las mayores señas de identidad del país caribeño. En 1975, el maestro José Antonio Abreu empezó a trabajar para hacer realidad su sueño de formar una orquesta que permitiera a los estudiantes de música llevar a cabo prácticas en conjunto. Respaldados por un decreto oficial de 1964 (que contemplaba la obligatoriedad de la práctica en grupo para todos los alumnos de las escuelas de música del Estado), Abreu y ocho jóvenes estudiantes de la antigua Escuela de Música José Ángel Lamas se reunieron convocados por la necesidad de crear un programa de características pedagógicas propias y originales capaz de adaptar la metodología de enseñanza existente en otros países a la realidad del país venezolano. Convocando más jóvenes de Caracas y del interior del país, especialmente de Maracay y Barquisimeto (semilleros de músicos venezolanos), Abreu conformó la primera Orquesta Sinfónica Nacional Juvenil de Venezuela, que debutó el 30 de abril de 1975 y que tenía figura legal desde el 12 de febrero de ese mismo año. Ese día, la orquesta comenzó una asombrosa carrera que la ha llevado a los mejores escenarios de Venezuela y el mundo, lo que le ha valido el Premio Internacional de Música de la UNESCO en reconocimiento a la constancia, los logros y al modelo que representa para la juventud del mundo.

Son muchos los organismos y organizaciones internacionales que reconocen a El Sistema como un programa de educación musical único digno de ser implementado en todas las naciones del mundo y, principalmente, en aquellos países que buscan disminuir sus niveles de pobreza, analfabetismo, marginalidad y exclusión en su población infantil y juvenil. En más de 25 países han sido creados programas de educación musical que siguen el modelo venezolano. Entre estos se encuentran: Argentina, Australia, Austria, Bolivia, Brasil, Canadá, Chile, Colombia, Corea del Sur, Costa Rica, Cuba, Ecuador, El Salvador, Escocia, Estados Unidos, Guatemala, Honduras, Inglaterra, Italia, Jamaica, India, México, Nicaragua, Panamá, Paraguay, Perú, Portugal, Puerto Rico, República Dominicana, Trinidad y Tobago, y Uruguay. El Sistema inspiró a la OEA a promover la creación de la Orquesta Juvenil de las Américas (la cual debutó en el año 2000 en Nueva York) y del Programa de Orquesta para Jóvenes en Riesgo en el Caribe en 2009. De manera similar nació la Sinfónica Juvenil Iberoamericana, la cual hizo su debut en 1997 con el apoyo del convenio Andrés Bello-UNESCO, y dentro del marco de la VII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado. También inspirada en El Sistema, la Corporación Andina de Fomento, brazo financiero de la Comunidad Andina de Naciones (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), impulsó en esa región un sistema de coros juveniles.

El Sistema es un modelo probado de cómo un programa de educación musical puede crear grandes músicos y cambiar dramáticamente la vida de cientos de miles de niños pobres de un país. Su enfoque de la educación musical enfatiza una intensiva práctica grupal desde las más tempranas edades y el compromiso de mantener siempre presente la alegría y la diversión que se derivan del aprendizaje y la creación de la música. La metodología de El Sistema, a la cual, en ocasiones, se hace alusión como “primero pasión/refinamiento después” contrasta con la instrucción musical que se imparte en muchas otras partes del mundo. La columna vertebral del proceso de formación de los estudiantes de El Sistema es la preparación para participar en grupos orquestales, lo que constituye el alma de la comunidad y cultura del Núcleo. También son importantes los coros y otro tipo de agrupaciones que se adaptan bien a una diversidad de orígenes y géneros musicales. La estructura funcional, educativa, artística y administrativa que da forma al Sistema es el Núcleo. Allí se llevan a cabo todos los programas orquestales y corales de la FESNOJIV, lo que los convierte en centros de enseñanza que, en muchos casos, funcionan como centros de promoción de las actividades educativas, artísticas y culturales de las comunidades. Los Núcleos varían en tamaño y complejidad y están ubicados en todos los estados del país venezolano. En la actualidad existen 180 Núcleos que atienden 350.000 jóvenes que forman una compleja y sistemática red de orquestas y coros juveniles e infantiles.

La Orquesta Sinfónica Simón Bolívar es una de las orquestas más importantes de Venezuela y Latinoamérica. Fue creada el 12 de febrero de 1975 por el maestro José Antonio Abreu y en la actualidad cuenta con muchos instrumentistas de alto nivel. La orquesta es “el producto más acabado” del Sistema de Orquestas Juveniles de Venezuela. Los integrantes de la orquesta provienen de diversas partes de Venezuela y se considera que son los mejores de cada una de las orquestas locales. Algunos consideran que ser miembro de la orquesta es un paso muy importante en la carrera de los músicos sinfónicos venezolanos. Muchos de sus miembros han recibido apoyos para estudiar en prestigiosas escuelas y conservatorios alrededor del mundo. Para muchos críticos, el nivel de la orquesta es comparable al de cualquier orquesta europea y americana de renombre. La formación ha venido trabajando con directores e intérpretes reconocidos mundialmente y ha recorrido Europa, Asia y América en varias giras, recibiendo las mejores críticas. Uno de los artífices de la popularidad y éxito mundiales de esta formación es el joven director venezolano Gustavo Dudamel, posiblemente el mayor exponente individual de la cultura musical venezolana y una de las grandes promesas (ya confirmada para muchos) del actual panorama interpretativo sinfónico.

Gustavo Adolfo Dudamel Ramírez nació el 26 de enero de 1981 en Barquisimeto, Estado de Lara, Venezuela, y comenzó su formación musical a la edad de cuatro años bajo la tutela de su propio padre. Más tarde, Dudamel accedió al Conservatorio Jacinto Lara para estudiar violín con el profesor José Luis Jiménez y más tarde en la Academia Latinoamericana del Violín con el maestro José Francisco del Castillo. A partir de 1995, y dentro de El Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela, Dudamel comenzó sus estudios de dirección orquestal con Rodolfo Saglimbeni y José Antonio Abreu, llegando a incorporarse poco tiempo después como violín concertino en la Orquesta Sinfónica Infantil de Venezuela. Ya en 1999, Dudamel es nombrado director de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar y al frente de la misma comienza a ganarse una impresionante reputación internacional merced a las continuas giras emprendidas. De igual manera, Dudamel acapara la admiración de muchos otros colegas de la dirección orquestal, como Sir Simon Rattle y Claudio Abbado, quienes aceptan dirigir a la formación venezolana en calidad de invitados.

Luego de haber conquistado en 2004 el primer premio en el Concurso Internacional de Dirección Gustav Mahler celebrado en Alemania, Dudamel inició una labor paralela dirigiendo como invitado a las más prestigiosas orquestas del mundo, como la London Philharmonia, la Filarmónica de Israel, La Filarmónica de Los Angeles y la Staatskapelle Dresden. Ya en 2006, Dudamel hizo su presentación en La Scala dirigiendo una ópera de Mozart y un año después fue nombrado director principal de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo en sustitución de Mario Venzago. Ese mismo año de 2007, Dudamel realizó una triunfal gira por Europa al frente de la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar que provocó la admiración mundial, especialmente en la serie de los Proms londinenses, por la espectacular calidad técnica de la formación. Antes de finalizar ese año, Dudamel debutó también al frente de la Filarmónica de Viena y de la Sinfónica de Chicago, destacándose como una figura cuya imparable proyección artística trasciende al exclusivo mundo de la dirección orquestal. Una nueva gira por Norte y Centro América provoca las más entusiastas adhesiones de la crítica y su nombre ya empieza a sonar como presumible candidato para dirigir a una de las más prestigiosas formaciones estadounidenses, circunstancia que se confirma en 2009 al ser designado director musical de la Orquesta Filarmónica de Los Angeles en sustitución de Esa-Pekka Salonen y con un contrato inicial de cinco años. Ya en 2011, Dudamel consigue un apoteósico triunfo al frente de la Filarmónica de Berlín durante el Festival de Pascua de Salzburgo, lo que le confirma como el director de orquesta más joven con mayor proyección internacional y candidato a las más altas expectativas artísticas. Condecorado en 2007 con la Orden Francisco de Miranda por el Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Hugo Chávez, Dudamel es asimismo Padrino de la llamada Misión Música que trata de incorporar a más de un millón de niños al Sistema de Orquestas Juveniles e Infantiles de Venezuela. Dudamel está casado desde 2006 con la bellísima bailarina y periodista venezolana Eloísa Maturen. La pareja vive a caballo entre Caracas y California.

Impulsivo y dinámico como muy pocos, Gustavo Dudamel se muestra como el paradigma del joven director de orquesta repleto de energía y vivacidad interpretativa. Indudable genio musical, con apenas treinta años de edad Dudamel ha conseguido lo que otros veteranos maestros no han logrado a lo largo de toda su trayectoria artística. Depositario de las más desatadas alabanzas, no obstante Dudamel también ha sido objeto de fuertes críticas por parte de algunos sectores que no dudan en mezclar lo personal y político con lo artístico. Dudamel acapara muchas críticas, a veces del todo envidiosas y sin ninguna convincente argumentación musical, por sus estrechas relaciones con el gobierno de un país que no es otro que el suyo propio (¡Como si esto fuera un delito!). Pero de lo que no cabe la menor duda es que el futuro de la dirección orquestal pasa indefectiblemente por sus manos. Nervioso y desacomplejado en sus abiertas formas de dirección, no se puede pretender que el general dinamismo interpretativo de sus lecturas dé paso a una formalidad impropia en un chico de su edad. (Algunos ignorantes han tratado de realizar una comparación, con el único objeto de elevar las críticas, entre Dudamel y veteranos directores de la talla de Klemperer o Böhm. Sólo un perfecto imbécil puede atreverse a tanto. El ímpetu y la fuerza desprendida de Dudamel se corresponden con su incipiente juventud y su carácter latino. Dudamel, como todo director, habrá de pasar por sucesivas etapas que poco a poco irán atemperando y puliendo su estilo. Y esto es un aspecto tan natural como la vida misma). Con todo, pocos directores en la actualidad pueden realizar lecturas tan soberbias de Mahler y los autores del primer tercio del siglo XX como así lo hace Dudamel. Mucha de esa música pide justo lo que a Dudamel le sobra: Energía, vitalidad, desparpajo y dinamismo. Artista exclusivo del sello Deutsche Grammophon, Dudamel está llamado a protagonizar los momentos más estelares de la dirección orquestal durante las próximas décadas.

De entre la producción discográfica debida a Gustavo Dudamel podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Sinfonía nº5 de Beethoven dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 689902); Sinfonía nº9 de Beethoven dirigiendo la Filarmónica de Los Angeles (vídeo de referencia desconocida); Sinfonía Fantástica de Berlioz dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (vídeo de referencia desconocida); Danzas sinfónicas de West Side Story de Bernstein dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 1483202); Santa Cruz de Pacairigua de Castellanos dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Sinfonía nº5 de Chaikovski dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4778022); Al pensar en el dueño de Las hijas de Zebedeo de Chapí, junto a Elina Garanca y dirigiendo la Filarmónica de Berlín (DG 1529409); Sinfonía nº9 de Dvorak dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart (DG 928309); Melodía en el llano de Estévez dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Danzas de El sombrero de tres picos de Falla dirigiendo la Filarmónica de Berlín (DG 1529409); Sonata XIII de Gabrieli dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio de Stuttgart (DG 928309); Estancia de Ginastera dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Alma llanera de Gutiérrez dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 1505009); Sinfonías nº1 y 5 de Mahler dirigiendo la Filarmónica de Los Angeles y la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 1363809 y 983702); Danzón nº2 de Márquez dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Huapango de Moncayo dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 1208509); Don Giovanni de Mozart, junto a Álvarez, Jun, Remigio y Meli, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (vídeo de referencia desconocida); Sensemayá de Revueltas dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Fuga con pajarillo de Romero dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 4777457); Obertura de La gazza ladra de Rossini dirigiendo la Filarmónica de Los Angeles (DG 1505009); Escenas de Sansón y Dalila de Saint-Saëns dirigiendo la Filarmónica de Berlín (DG 1529409); Sinfonía nº10 de Shostakovich dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (vídeo de referencia desconocida); Sinfonía Alpina de Richard Strauss dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (vídeo de referencia desconocida); y, finalmente, La consagración de la primavera de Stravinski dirigiendo la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar (DG 1428102). Nuestro humilde homenaje a este magnífico director de orquesta.