Igor Stravinski

Igor Stravinski

Repaso por la vida de Igor Stravinski

 Hijo de una familia de orígenes polacos por parte del padre y bálticos por la de la madre, la infancia de Igor Stravinski estuvo impregnada de música rusa debido a que su padre ensayaba en casa los papeles que luego interpretaba en la Ópera Imperial Rusa. Sin embargo, ya desde pequeño Igor sintió un fuerte desafecto por parte de unos padres mucho más preocupados por las cuestiones intelectuales — la biblioteca del padre de Stravinski atesoraba más de 20.000 volúmenes — que por la educación meramente afectiva de sus hijos.

Según sus propias memorias, a los cinco años tuvo conciencia de sí mismo como músico aunque no fue hasta los nueve cuando recibió las primeras clases de piano por parte de la profesora Kashperova. Con once años Igor asistió por primera vez a la ópera — La vida por el zar, de Glinka — y quedó deslumbrado por la magia de la representación.

Unos días más tarde asistió en San Petersburgo al estreno de la Patética de Chaikovski dirigida por el propio autor. Stravinski decidió entonces ampliar sus conocimientos técnicos estudiando composición y contrapunto, aunque en ningún momento pensó en dedicarse a la música (Pese a lo relatado en su autobiografía).

Con 18 años se matricula en la Facultad de Derecho y allí conoce al hijo de Rimski-Korsakov, quien le presenta a su padre en 1902. Rimski le admitió como alumno privado durante tres años que resultaron francamente provechosos para el futuro compositor.

Al año siguiente, en 1903, Stravinski da a conocer su Sonata para piano en fa sostenido menor, una obra que se perdió y que no fue hallada hasta 1974. En 1905 Rimski se vio obligado a dimitir de su cargo en el Conservatorio y con ello dio por terminada su relación con Stravinski, quien aprovecha para comprometerse y casarse posteriormente con su prima Ekaterina Nossenko.

Igor Stravinski, su primera sinfonía

Entre 1906 y 1908 Stravinski dio forma a su Primera Sinfonía, el Scherzo fantástico y los Fuegos Artificiales, obras que envió a Rimski. Desgraciadamente, el maestro no pudo ni siquiera abrir el envoltorio con las partituras, ya que falleció en 1908. A partir de ese momento, y consciente de orfandad musical, Stravinski tuvo que apoyarse esencialmente en sí mismo.

* Igor Stravinski Nacido el 18 de junio de 1882 en Oranienbaum, junto al Golfo de Finlandia
* Fallecido el 6 de abril de 1971 en Nueva York

 En 1908 Igor Stravinski da forma a su Pastoral para soprano y piano así como a sus Estudios para piano, Op. 7. Al poco, Sergei Diaghilev se interesa por la obra del músico y le pide que orqueste de urgencia unas piezas de Chopin que servirán para presentar el ballet Las sílfides. La obra fue estrenada por los célebres Ballets Rusos de Diaghilev en París y al poco éste le manda un telegrama desde la propia capital gala con el encargo de una nueva partitura, El pájaro de fuego, que primeramente había sido encargada a Liadov.

La obra se estrena en París el 21 de junio de 1910 con enormes dificultades para el ballet debido a la complejidad de la partitura que, sin embargo, obtiene un clamoroso éxito por parte del público. Diaghilev se da cuenta de la incomparable valía de Stravinski como compositor y junto a él crea uno de los mejores binomios artísticos de todo el siglo XX, binomio que se confirma el 13 de junio de 1911 con el estreno de la segunda obra maestra de Stravinski, el ballet Petrushka, obra que es dirigida por Pierre Monteux y que cosecha otro éxito memorable.

Stravinski se había trasladado a Suiza tras el estreno de su primer ballet y era ya toda una reconocida figura en los círculos musicales de París. Por mediación de Diaghilev, Stravinski acude hasta Bayreuth para escuchar Parsifal y se queda del todo decepcionado, calificando la obra de Wagner como “ridículo e inconsciente remedo del rito sagrado”.

Por entonces, Stravinski estaba enfrascado en la composición de su tercera y definitiva obra maestra, La consagración de la primavera, posiblemente la mejor obra orquestal escrita en todo el siglo XX. Durante los ensayos se manifestaron violentas tensiones entre músico y coreógrafo, pero lo realmente sonado fue que el estreno de la obra provocó uno de los mayores escándalos surgidos jamás en una sala de conciertos del mundo. Pese a todo, la partitura fue imponiéndose con el tiempo y los diversos públicos del mundo acabaron apreciando la insuperable maestría de Stravinski.

Tras el polémico y tumultuoso estreno de esta histórica obra, Igor Stravinski contrajo unas fiebres tifoideas que a poco se lo llevan a mejor vida y por ello debió ser ingresado en una clínica en donde fue multitudinariamente visitado por los principales compositores de la época. Ya recuperado, compuso El ruiseñor.

Durante la Primera Guerra Mundial Stravinski se instaló en Salvan y reorganizó su vida en torno a un grupo de artistas entre los que destacaba el director suizo Ernest Ansermet.

En 1916 viaja hasta España y es retratado por su amigo Picasso, un artista con el que siempre se sintió compenetrado. Sin embargo, las noticias que llegaron de Rusia en 1917 no fueron nada satisfactorias para el compositor: Como consecuencia de la Revolución de Octubre Stravinski perdió todas sus posesiones en Rusia y desde entonces tuvo que vivir exclusivamente de sus derechos de autor. Fruto de esta nueva circunstancia es La historia de un soldado, obra que fue estrenada en Lausana el 29 de septiembre de 1918 tras múltiples vicisitudes.

La obra fue rechazada por Diaghilev y ello provocó un cierto distanciamiento entre los dos artistas que finalmente se disipó con el encargo de Pulcinella, un claro guiño del compositor hacia el neoclasicismo, estrenada en 1920 en París con escaso éxito. Finalizada la guerra y de vuelta en París, Stravinski sigue en su incursión neoclasicista merced a dos importantes creaciones, el Concertino y la Sinfonía de instrumentos de viento.

Tras un nuevo viaje a España en 1921 — este país nunca dejó huella alguna en Stravinski — estrena Mavra, una ópera bufa un tanto truculenta que fue silbada por el público y que encorajinó sobremanera a su autor, convencido de haber escrito una obra maestra que no era tal. Stravinski entonces pareció imbuirse en una extraña ascesis musical que dio fruto a obras como Las bodas, el Octeto y el Concierto para piano e instrumentos de viento.

Tal vez, su separación artística de Diaghilev — quien se abrió hacia otros coreógrafos, bailarines y músicos — provocó que Igor Stravinski se convirtiera en su propio empresario y, consecuentemente, sus obras fuesen más sencillas y dirigidas a un público más amplio. Tampoco resulta extraño que en esa época, desde 1924 a 1926, Igor Stravinski se dedicara a recorrer el mundo desde su nueva residencia en la Costa Azul: Visitó Europa Central y Alemania — allí interpretó su Concierto acompañado de Furtwängler — América, Italia, España y nuevamente Europa Central. Tras esta larga gira Stravinski estrena Edipo rey en 1927 y Apolo Musagetes un año después, en lo que constituiría su última colaboración con los Ballets Rusos.

En ese mismo año de 1928 Stravinski compone para Ida Rubinstein El beso del hada, una partitura muy mediocre. Stravinski se había dejado atrapar por la publicidad y, consecuentemente, por todo lo que olía a dinero fresco: Grabó discos para sellos americanos y realizó diferentes versiones de obras anteriores para percibir nuevos derechos de autor.

Su genio compositivo pareció perder aliento y su excesiva vida mundana le trajo efectos del todo contraproducentes. Mientras se encontraba en su residencia de la Costa Azul, ubicada allí en buena parte por la frágil salud de su esposa, recibió la terrible noticia de la muerte de Diaghilev el 19 de agosto de 1929 en Venecia. Conmovido por el doloroso impacto emocional que le produjo dicho fallecimiento, Stravinski dio un completo giro en su labor creativa y firmó dos verdaderas obras maestras, Capricho, estrenada en ese mismo año, y la Sinfonía de los Salmos, presentada un año después simultáneamente por Koussevitzki en Boston y por Ansermet en Bruselas.

 La década de los años treinta comenzó con una nueva serie de giras del compositor a lo largo de toda Europa. Su producción se volvió a resentir y en dos años sólo firmó el Concierto para violín (1931) y el estupendo Dúo concertante (1932), obras muy distintas entre sí y de calidad muy contrastada. Stravinski vuelve a los vicios creativos y da luz a una serie de chapuceras transcripciones para piano y violín de sus obras más famosas con el único objetivo del lucro.

Las críticas que por ello recibe son contestadas con Perséfone, otra de sus magistrales piezas. En 1933 presenta a su hijo Soulima en público por primera vez en Barcelona y para él escribe el Concierto para dos pianos en 1935 y un año después Juego de naipes, el primer ballet de Stravinski que fue estrenado fuera de París (Washington, 24 de abril de 1937). En esta época solicita la nacionalidad francesa y prepara su candidatura al Instituto, la cual es sorprendentemente rechazada. Stravinski sintió un enorme despecho por esa negativa, un golpe moral al que pronto se sumó el de la pérdida de su hija Ludmila, de su esposa y de su propia madre en 1939. Comenzada la Segunda Guerra Mundial, el compositor decide marcharse a los EEUU, invitado por la Universidad de Harvard.

El periplo norteamericano de Stravinski

Fue posiblemente el más controvertido en la vida del compositor. Se le reprochó haberse vendido a la publicidad norteamericana e incluso el pintor Dalí compuso un anagrama con su nombre y el símbolo del dólar norteamericano (¡Cómo si a Dalí tampoco le gustase el $!).

Mientras que otros colegas — Bartok — morían allí al borde de la indigencia; mientras que otros daban testimonio contra el fascismo y la guerra (Picasso, Messiaen, Dallapiccola o Martinu); mientras que la suerte del mundo se decidía en Stalingrado… Stravinski escribía Circus polka o Impresiones noruegas. Igor Stravinski llegó a ser el músico que más impuestos pagaba en EEUU, algo ciertamente significativo.

Vera de Bosset

Vera de Bosset

Adquirió una lujosa propiedad en Hollywood, se casó con Vera Sudeikina y evitó siempre el contacto con Schönberg, quien vivía a sólo diez minutos en coche. Frente a obras vacías de inspiración — Ebony Concert ó Escenas de Ballet — Stravinski también dio muestras de su genio en obras como la Sinfonía en Do mayor (1940), la Sinfonía en tres movimientos (1943), Oda (1943) y la Sonata para dos pianos (1944). Presa de nuevo de un extraño misticismo compuso también una interesantísima Misa en 1948.

Tras estrenar con más pena que gloria su ambiciosa ópera The Rake´s Progress (Venecia 1951), Stravinski da un nuevo giro de tuerca a su faceta creativa y resurge como dodecafonista: Cantata (1952), Septeto (1953), Tres canciones de William Shakespeare (1953) y In Memoriam Dylan Thomas (1954). Sus últimas obras realmente interesantes fueron Agon (1957), Threni (1958), Movimientos para piano y orquesta (1959) y la trilogía A sermon, a narrative and a prayer (1962). A partir de entonces su musa se fue irremediablemente marchitando. En 1962 viajó hasta la Unión Soviética de Kruschev, en donde fue multitudinariamente acogido pese a que su salud era ya muy delicada. Considerado un héroe por los jóvenes dodecafonistas, la realidad es que Stravinski no escribió nada a partir de 1967. Su salud fue agotándose del todo y ya no salió de su apartamento de la Quinta Avenida neoyorquina.

Tras una serie de ataques Igor Stravinski falleció en la madrugada del 6 de abril de 1971 a los 88 años de edad. Sus restos fueron trasladados a Venecia y reposan muy cerca de donde está sepultado Diaghilev.

Stravinski considerado como el mejor compositor del siglo XX

Su vida trascendió culturas, continentes y épocas. Junto con el pintor Pablo Picasso, Stravinski fue el mayor icono del arte moderno y sus innovaciones provocaron una profunda conmoción en los círculos artísticos.

Poseedor de un extraordinario don para las transformaciones radicales, Stravinski pretendió por encima de todo ser siempre él mismo, aunque para ello se sirviera de distintos estilos en otras tantas fases de su trayectoria creativa, muy criticado en sus primeros años en los EEUU por su afición a ganar dinero de la manera más fácil posible, empero rechazó siempre todas las proposiciones que le hicieron para que compusiera bandas sonoras, algunas de ellas superando el millón de dólares o incluso los dos millones (Esa fue la cantidad que se le llegó a ofrecer porque tan sólo pusiera su firma a un trabajo que habría de realizar otro compositor).

Con independencia de los estilos, la música de Stravinski es melodiosa y fresca, con airosas armonías y con un memorable sentido rítmico. Sus ritmos están bien definidos y son constantemente variados, atesorando la cualidad de sobrevivir de una manera cierta y doblemente ineludible: Satisfacer a los sentidos y provocar, a su vez, una cosquilleante inquietud.

Recordado fundamentalmente como compositor, Stravinski fue además un solicitado pianista y un requeridísimo director de sus propias obras (En poco más de quince años dirigió aproximadamente mil veces la suite de El pájaro de fuego). El impacto de la música de Stravinski fue inmediato y casi todos los compositores del siglo XX, desde Poulenc hasta Villa-Lobos, le deben mucho.

Obras de Igor Stravinski

– 10 Ballets, destacando El pájaro de fuego, Petruschka, La consagración de la primavera, Apollo, Orpheus y Agon
– 4 Óperas, destacando Edipo rey y The Rake´s Progress
– 3 Obras de teatro musical, destacando El zorro y La historia de un soldado
– 3 Sinfonías, destacando la Sinfonía en Do y la Sinfonía en tres movimientos
Sinfonía para instrumentos de viento
Sinfonía de los Salmos
– Diversa obra orquestal, destacando Dumbarton Oaks
Concierto para violin
Concierto para piano
Concierto para dos pianos
Concertino para cuarteto de cuerda
Capricho para piano y orquesta
Ebony Concert
Misa
Cánticos de réquiem
Perséfone
– Otras obras breves para solista, coro y orquesta
Octeto
Septeto
Dúo concertante
–  2 Sonatas para piano y Sonata para piano a cuatro manos
Serenata para piano
– Otras obras más breves para cámara y para piano