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  Bach tuvo la fortuna de contar en Köthen con la amistad sincera de su gobernante, el príncipe Leopold von Anhalt-Köthen, un hombre dotado de excelente talento musical y humanístico. Allí, la actividad musical de Bach fue muy distinta a la anterior de Weimar debido a que la religión oficial del principado era la calvinista y por ello cualquier interpretación de música concertante en la iglesia estaba prohibida. Bach tuvo que dedicarse sobre todo a la composición de obras profanas, en su mayor parte instrumentales. A todo esto, hay que añadir que atendiendo a la consideración que Bach tenía sobre sí mismo, exigió un sueldo de 400 táleros al año, una cantidad desorbitada que tan sólo igualaba a cobrar el “mariscal de corte”, el segundo funcionario en orden de importancia, y que fue aceptada sin ningún tipo de reparos por el príncipe.

 Una trágica noticia conmocionó a Bach en 1720: El 7 de julio falleció su esposa, María Bárbara, quién en sus trece años de matrimonio con el músico había concebido a siete hijos de los que sólo cuatro habían logrado sobrevivir. Por ello, ese mismo año Bach contrajo matrimonio con su segunda esposa, Anna Magdalena, hija de un trompetista de la corte de Weissenfels. A pesar de las exquisitas atenciones que al nuevo matrimonio les brindó el príncipe Leopold, un hecho vino a precipitar la salida de Bach de la corte y fue que el propio príncipe se había casado con una niña tonta y consentida que era enemiga de la música y de cualquier manifestación cultural. Haciendo bueno el dicho de que “dos que duermen sobre el mismo colchón se acaban haciendo de la misma opinión”, el príncipe fue perdiendo interés por la música y Bach no tuvo más remedio que volver a buscarse la vida, aunque la oportunidad le llegó en 1723 cuando, tras muchos avatares, Bach obtuvo la plaza de Kantor en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig.

 En Leipzig, el nuevo Kantor Bach tuvo dos principales obligaciones: De una parte, enseñar a los alumnos de la Thomasschulle, y de otra, componer y dirigir la música de las iglesias de Santo Tomás y de San Nicolás. En cuanto al sueldo, de 400 táleros que cobraba en Köthen pasó a 700, disponiendo además de casa gratis. Sin lugar a dudas, el período de Leipzig fue el más glorioso en la vida de Bach y en su actividad como compositor, aunque no por ello se vio ajeno a numerosos sinsabores, sobre todo a partir de 1727. Ocurría que Bach, pese a ser un genio musicalmente hablando, adolecía de un terco e impetuoso carácter, incompatible en determinadas ocasiones con las cualidades pedagógicas que se requerían para llevar a cabo una importante labor de enseñanza. Sus brotes de mal genio — según algunos biógrafos, se le iba con frecuencia la mano sobre la cara de los sufridos alumnos — provocaban numerosas quejas que puntualmente llegaban a oídos de los consejeros municipales, los cuales empezaron a hartarse un tanto de las soberbias maneras del músico. En 1729 tuvo lugar un grave incidente al rechazar el Consejo las propuestas de Bach en lo relativo a 20 vacantes que se habían producido en la escuela por haber finalizado otros tantos alumnos sus estudios. La polémica subió de tono, llegándose a cuestionar el cargo del propio Bach quién llegó incluso a buscarse otra colocación. Las cosas se calmaron y Bach acabó asumiendo también la dirección del Collegium Musicum, lo que le dio la oportunidad de disponer de un magnífico conjunto instrumental. Pero unos años más tarde, en 1736, el rector de la Thomasschule se entrometió en el nombramiento de los Praefecti de los coros, competencia que era exclusiva de Bach como Kantor. El incidente acabó en la Corte de Dresde, la instancia superior, quién dio la razón al compositor aunque acabó verdaderamente amargado y aislado ante tal despropósito burocrático. Por ello, en 1737, renunció a la dirección del Collegium Musicum.

 Sin embargo, la fama de Bach empezaba a traspasar fronteras y era visitado igualmente por numerosos músicos como requerido por distintos nobles y príncipes que deseaban escucharle. Así, en 1741 y en 1747, viajó a Berlín, siendo objeto en esta última visita de los más altos honores por parte del príncipe Federico de Prusia, para quién improvisó una fuga sobre un tema que éste le dio y que posteriormente se acabaría convirtiendo en el famoso Ricercare de La Ofrenda Musical. Como ya comentamos anteriormente, en Leipzig Bach produjo lo mejor de su obra, especialmente de la religiosa. Allí continuó y culminó su incomparable y extenso ciclo de cantatas, alguna de ellas de carácter profano. También de esta época son sus monumentales pasiones, los grandes oratorios y la célebre Misa en si menor. En lo referente a la música instrumental, en Leipzig Bach se dedicó casi exclusivamente al clave y de este período surgen las Variaciones Goldberg y la segunda parte de El Clave bien Temperado.

 Desgraciadamente, y a medida que fueron avanzando los años, Bach se fue quedando solo, musicalmente hablando. Durante años, el gusto musical había comenzado a experimentar profundos cambios a los que Bach se mostró insensible, manteniéndose en todo momento fiel a sí mismo, aunque siempre fue consciente de las nuevas corrientes estéticas. Esta obcecación de Bach por permanecer fiel a sus principios trajo consigo numerosas críticas, como las que le dedicó un tal Scheibe entre 1737 y 1740 en un periódico musical. Para otros, siendo Bach un genio, su música pertenecía ya al pasado. De esta manera, sus alumnos de la Thomasschule le apodaban como “El viejo peluca” y el propio Federico de Prusia, al presentar a Bach a sus cortesanos en 1747, se le escapó un “Señoras y señores, el VIEJO Bach acaba de llegar a Berlín”. Particularmente agridulce resultó para Bach el hecho de que, en sus últimos años, las composiciones de sus hijos Carl Philip Emmanuel y Johann Christian contaran con más favor del público que las suyas propias.

 Otro hecho especialmente amargó terminó por entristecer el último período de su vida: Bach se fue quedando paulatinamente ciego, lo que terminó aislándole cada vez más en su mundo interior. Ya en el mismo año de su muerte, 1750, fue intervenido un par de veces de cataratas con resultados del todo negativos y a consecuencia de ello fue recetado con fuertes medicinas que debilitaron del todo su robusta salud. El último mes lo pasó postrado en la cama, dictando algunas composiciones y correcciones a sus alumnos de mayor confianza. Con un fervor religioso encomiable, Bach nunca temió a la muerte y esperó incluso con devota paciencia el momento del fatal desenlace que para él no significaba otra cosa que reunirse con Dios. Finalmente, a las ocho y cuarto de la tarde del martes 28 de julio de 1750 falleció, siendo enterrado tres días más tarde en el cementerio de San Juan de Leipzig.

 Siempre se ha dicho, y creo que acertadamente, que Bach es el padre de la música occidental. Trabajar para la iglesia luterana le permitió seguir las tradiciones musicales conservadoras del siglo anterior en vez de los innovadores estilos de músicos de su tiempo. Además, los cargos oficiales que siempre ocupó le apartaron de los círculos operísticos y, en menor medida, el de los solistas virtuosos. El hecho de que Bach nunca fuese un innovador se debió en buena parte al estricto círculo para el que fueron escritas sus principales composiciones. Pese a que genios de la música como Mozart y Beethoven admiraran su obra para teclado, la música de Bach cayó por completo en el olvido una vez fallecido el maestro y no fue hasta 1820 cuando fue rehabilitado al dirigir Mendelssohn La Pasión según San Mateo en Leipzig en lo que constituyó la primera audición de carácter público de la obra. Resulta sorprendente que a partir de ese momento muchas de las obras de Bach fueron publicadas por primera vez. Aparte, tuvo que transcurrir también un siglo y medio para que las prácticas interpretativas decimonónicas de su música diesen paso a una moderna autenticidad en las ejecuciones que nos han revelado a un Bach mucho más ligero y leve del que conocieron nuestros abuelos.

OBRAS

VOCALES Y CORALES

– 3 Misas, destacando la Misa en si menor
– 2 Pasiones, destacando La Pasión según San Mateo
– 295 Cantatas sacras, destacando la 140 “Despertad”, la 147 “Herz und Mund” y el Oratorio de Navidad (Colección de 6 cantatas en torno al tema navideño)
– Un número aún por determinar de Cantatas profanas (Aproximadamente unas 36)
– 7 Motetes
Magnificat

MÚSICA DE CÁMARA Y PARA ARCO SOLO

El Arte de la Fuga
La Ofrenda Musical
6 Partitas para violín
– 6 Sonatas para flauta y tecla
– 4 Sonatas a trio
6 Suites para violoncelo
– 3 Sonatas para violoncelo y teclado

OBRAS PARA CLAVE SOLO

– 6 Suites inglesas
6 Suites francesas
6 Partitas (Suites alemanas)
Variaciones Goldberg
El Clave bien Temperado (48 preludios y fugas)
Concierto Italiano
Tocatas, preludios, fantasías…

OBRAS PARA ÓRGANO SOLO

– 6 Sonatas a trio
– 48 Preludios
Fantasías, tocatas, fugas…
– 150 Preludios corales…

OBRAS ORQUESTALES

6 Conciertos (Conciertos de Brandemburgo)
4 Suites
5 Conciertos para clave y orquesta
– 2 Conciertos para violín y orquesta
– Un Concierto para dos violines
– Varios conciertos para más de un solista…
– Numerosas adaptaciones de otros compositores