En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar la primera parte del tercer movimiento de la Sinfonía para ocho voces y orquesta del compositor italiano Luciano Berio. La interpretación corre a cargo de la Orquesta del Concertgebouw de Amsterdam dirigida por Riccardo Chailly y dicha grabación se encuentra disponible en el sello DECCA (ref 4258322). Este tercer movimiento, punto culminante de la obra, representa una especie de homenaje a Gustav Mahler (tiene la misma duración que el tercer movimiento de la Sinfonía nº2) y supone además un mosaico de citaciones de la novela El innombrable de Beckett a las que se añaden frases pronunciadas por los estudiantes de Harvard, slogans del mayo del 68, escritos sobre los muros de La Sorbona de París, escritos de Joyce, lecciones de solfeo, etc.

Creada en una primera versión de cuatro partes en 1968, la nueva y definitiva versión en cinco partes fue estrenada en abril de 1969 en Donaueschingen bajo la dirección de Ernest Bour. La obra fue especialmente concebida para el grupo vocal Swingle Singers y en ella se realiza una portentosa combinación de elementos tanto literarios como musicales, lo que hace que esta sinfonía sea, a juicio unánime de la crítica, una de las mejores creaciones del género de todo el siglo XX. La obra contiene multitud de citaciones de autores tan diversos como Lévi-Strauss, Martin Luther King y el ya mencionado Beckett. La segunda parte de la sinfonía, consagrada a Martin Luther King, fue publicada en 1967 por separado bajo el título de O King y fue estrenada en París en 1970. La obra requiere de unos efectivos orquestales de gran importancia y número que incluyen órgano electrónico, clavecín eléctrico y un grupo de voces de sopranos, altos, tenores y barítonos.

Uno de los fenómenos más llamativos que se produjo durante la década de los años sesenta del siglo pasado fue el de la música sobre la música, un término que en inglés fue conocido como borrowing, aunque su sentido estrictamente financiero ha hecho que no se utilice en español. Según el músico y erudito español Tomás Marco, “se trató de una de las modalidades musicales de la intertextualidad literaria que no siempre fue bien entendida, ya que la música desde siempre se ha nutrido con naturalidad de otras músicas. La misma polifonía nació como una glosa del canto llano, el madrigal pasó a un estilo más bien representativo y desde siempre se han formalizado expresiones como variaciones sobre un tema de… O reducciones orquestales para piano”. Ya en pleno siglo XX, una obra pionera sobre montajes y remontajes de textos musicales fueron las Variaciones barrocas (1967) de Lukas Foss, una creación basada en tres piezas barrocas, la última de Bach. Pero el gran aldabonazo de esta técnica compositiva lo ofreció Luciano Berio en 1968 con su Sinfonía.

Luciano Berio nació el 24 de octubre de 1925 en Oneglia, localidad conocida en la actualidad como Imperia, en la costa ligur del norte de Italia. Formado musicalmente en un principio con su padre, Berio luego ingresó en el Conservatorio de Milán para estudiar piano y composición bajo la tutela de los profesores Paribeni y Ghedini. Integrado en la Resistencia Antifascista Italiana, Berio tuvo que dejar sus estudios de piano como consecuencia de un disparo fortuito que se pegó él mismo en la mano con una pistola. Centrado en la composición, en 1947 vieron la luz sus primeras obras y también partió en 1951 hacia Tanglewood para asistir a los cursos de Dallapiccola. Casado durante un breve tiempo con la cantante italoamericana Cathy Berberian, este hecho influyó decisivamente para su producción vocal. Ya en 1954, Berio fundó, junto con Bruno Maderna, el Estudio de Fonología de la RAI en Milán, donde ya previamente había mantenido contactos con la música electroacústica. Posteriormente, entre 1956 y 1960, Berio fue editor de una revista musical y en 1961 abandonó su actividad en Milán para dedicarse a la enseñanza en diversos centros europeos y norteamericanos, volviendo a Tanglewood como compositor residente y ejerciendo como profesor de composición en la Juilliard School de Nueva York. Ya en 1972, Berio decidió regresar a Italia, país en donde había conseguido una enorme reputación como compositor. Entre 1974 y 1980 fue director de la sección de electroacústica del IRCAM de París y posteriormente trató de crear un centro similar en Florencia. Galardonado y condecorado con numerosos premios y distinciones, Berio siguió componiendo hasta el mismo día de su fallecimiento, acontecido el 27 de mayo de 2003 en Roma.

Desde sus comienzos, la personalidad de Luciano Berio destacó en el panorama nacional italiano e internacional hasta convertirse en uno de los grandes compositores de su tiempo. Su producción pasó del Neoclasicismo de Stravinski hasta el serialismo más integral, aunque siempre con un punto de melodismo mediterráneo, melancólico y peculiar. Más tarde se interesó por el eclecticismo mediante un lenguaje estilístico muy homogéneo. Su obra, concebida casi siempre como una especie de discurso, presenta elementos de tanta originalidad y atractivo sonoro que han hecho de su figura uno de los principales compositores de toda la segunda mitad del siglo XX. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a su figura.