Argentina, posiblemente la mejor selección de la segunda semana del Mundial

 GRUPO A: La Uruguay de Tabárez se despojó de los complejos contra la anfitriona Sudáfrica y en consecuencia se llevó tres puntos que pueden ser decisivos para su pase a la segunda ronda. Diego Forlán — ¡Vaya final de temporada que está realizando el amigo! — no se intimidó ante el griterío de las odiosas vuvuzelas y enchufó dos goles, buenísimo el primero, que colocan a Uruguay en franca disposición para afrontar el último partido contra México. Los celestes hicieron bueno su nombre y mostraron una gran claridad en todas sus líneas. Por su parte, Sudáfrica demostró que es un equipo comparsa cuya única justificación para estar presente entre las 32 selecciones finalistas del Mundial es su condición de país anfitrión. Un empate entre México y Uruguay les deja fuera de los cruces. El partido entre charrúas y aztecas se presenta apasionante, contra lo que se pueda pensar, ya que está en juego la primera plaza del grupo que evitaría un posible cruce en octavos contra la temida Argentina. Por otra parte, Francia cumplió con todos los pronósticos y salió escaldada de su enfrentamiento contra México. Los galos comenzaron decentemente el partido pero, paulatinamente, fueron superados en garra y juego por una Selección Mexicana que pronto se dio cuenta de que Francia era más continente que contenido. Pusieron tal ardor los jugadores mexicanos —  muy acertado y valiente el vasco Aguirre a la hora de mover el banquillo — que el árbitro quiso sumarse a la fiesta regalando los dos goles aztecas, uno en fuera de juego y otro producto de un penalty más que dudoso que Cuauthémoc Blanco anotó tras pegarse una carrerilla que a poco le lleva hasta el centro del campo. Aun así, México fue muy superior a una cadavérica Francia dirigida por el ínclito Domenech quien, a través de las imágenes televisivas, parecía un zombie ajeno al ridículo de su equipo. La revolución no tardó en estallar en el seno del combinado francés — que de esas cosas saben mucho en el vecino país galo — y Anelka fue expulsado de la concentración tras mencionar, y parece que no con muy buenas intenciones, a la madre del seleccionador francés. Malos tiempos para los bleus, a quienes sólo una rara carambola les podría clasificar. Bien por México y por Uruguay. Esperemos que nos deleiten con un grandioso partido entre ambos.

GRUPO B: Argentina está empezando a carburar como Dios — y los buenos aficionados — mandan y realizó un solvente encuentro contra una Corea del Sur que en absoluto decepcionó. Los asiáticos, fieles a su tradición de pueblo cortés y educado, regalaron en forma de auto-gol el primer tanto argentino. Y en estas llegó el Pipita Higuaín, a quien previamente avisaron de que el Real Madrid había prorrogado su contrato, y libre de toda presión se dedicó a lo que mejor sabe: A marcar goles desde todas las variables posibles, ya sea de magnífica jugada personal, de palomero, de churro o de depredador del área. Sombrerazo de Higuaín y tres goles que le sitúan como provisional Bota de Oro del Mundial. Sin embargo, Corea no se arredó y redujo distancias para posteriormente llevar el susto a todos los albicelestes en una jugada en la que a punto estuvieron de empatar. Messi sigue sin enchufarlas, algo que parece anecdótico y que hace aún más temible a la Selección Argentina por el hecho de que, con toda seguridad, Messi los va a acabar metiendo a pares. Notable alto para Argentina, una selección que luego de haberse enfrentado a africanos y asiáticos está clasificada para los cruces de octavos. Veremos si también mantiene su progresión para posibles enfrentamientos contra equipos americanos y europeos. Corea del Sur tendrá que vérselas con una virtualmente eliminada Nigeria para tratar de acceder a la siguiente fase. Hablando de Nigeria, menuda decepción la de este equipo, las Súper Águilas, que más bien se han quedado en gorriones asilvestrados. Se adelantaron en el marcador mediante un gol del “almeriense” Kalu Uche ante una patética Grecia pero, tras la expulsión del bruto de Kaita, se vinieron abajo y acabaron sucumbiendo ante los helenos. Rehhagel movió muy bien el banquillo y los griegos, en claro homenaje a sus clásicos antepasados, apelaron a la heroica para remontar el marcador con tantos de Salpingidis y Torosidis, jugadores sobre los que se podrá sospechar de cualquier cosa menos de que son griegos de pura cepa merced a sus sonoros apellidos. De cualquier forma, complicadísimo lo tiene Grecia para pasar, ya que habría de, por lo mínimo, empatar contra la intratable Argentina y esperar que los nigerianos se la líen a los asiáticos. Muy complicado y más sabiendo la comprometida situación económica que padece Grecia, lo que no parece facultar el envío de maletines repletos de euros para agradecer el presumible favor nigeriano contra Corea. Lo tiene mucho más fácil Corea del Sur para pasar. De Nigeria no hablamos más: Es la peor selección que ha llevado este país a cualquiera de los hasta ahora cuatro mundiales que ha disputado. Yo creo que eso de que un sueco — Lagerback — dirija a unos nigerianos… ¡Como que parece muy forzado!

GRUPO C: Tu quosque, Capello? A estas alturas de campeonato desconocemos si la Selección de Inglaterra es realmente Inglaterra o bien se trata de unos jugadores italianos de la serie B ataviados con el uniforme inglés. ¡Vaya tostonazo de partido el que enfrentó a ingleses y argelinos! No nos confundamos: Fue verdaderamente Inglaterra quien consiguió arañar un punto en este soporífero encuentro. Capello, con expresión de general romano jubilado, sigue con su obsesión de que Inglaterra juegue con individuos que se estorban — Gerrard y Lampard — y con auténticas nulidades en ataque (Heskey). Venían como favoritos — y así lo dijimos en anteriores entradas de esta casa — y tienen toda la pinta de hacer las maletas más pronto que tarde. A todo ello, se nota un exceso de partidos en los jugadores más importantes y un terrible contagio mediocre en sus estrellas más rutilantes (Rooney). Argelia, más inocente que la pequeñaja de La casa de la pradera, perdonó en la segunda parte a una Inglaterra a la que le han cambiado el chip. Da la impresión de que Capello es hombre para torneos de fondo (Liga) pero no para competiciones de velocidad, como los mundiales. Después del partido, los pross la liaron: Rooney dedicó una peineta a aquellos aficionados ingleses que mostraron su decepción ante una selección que no da una a derechas desde Inglaterra-1966. Muy complicado lo tienen los ingleses, quienes habrán de ganar sí o sí a Eslovenia para acceder a octavos. Se masca la tragedia. Argelia se la tendrá que jugar contra EEUU, aunque esto suena un poco a especulación. Si no supieron ganar a Inglaterra, difícil se antoja que lo hagan ante una combativa Selección Norteamericana. Por cierto, muy buena labor la del defensa argelino Bougherra, quien aparte de tener cara de buen mozo y de gozar de una excelente salud, pide a gritos salir de su actual club, el Glasgow Rangers, para ingresar en otro perteneciente a una liga de mayor competitividad. Por último, en aquel infumable partido entre argelinos e ingleses, los respectivos guardametas se estrenaron en la competición merced a las sendas cantadas previas de sus antecesores. A eso se llama confiar en un jugador. Por otra parte, Eslovenia y EEUU ofrecieron el mejor partido que se ha visto hasta ahora en el Mundial. Muy felices se las prometían los dirigidos por Matjaz Kek, quienes se fueron al descanso con dos goles de diferencia conseguidos por Birsa y Ljubijankic. Pero EEUU, excelente equipo del que me declaro incondicional admirador, salió a por todas en la segunda parte y, genialmente dirigido por su técnico, Bradley, acortó distancias merced a un tanto de Donovan nada más comenzar el segundo tiempo (¡Vaya pepino que soltó el amigo! ¡A ver si la agarras! Pareció decirle al asustado portero Handanovic) y empató tras una extraordinaria jugada táctica que culminó en el gol de Bradley, quien demostró que además de ser un excelente y educado chaval (Es el hijo del seleccionador) es un tipo que sabe pegarla en condiciones complicadas. Tras el heroico empate, los yankees se lanzaron a por todas en un partido roto. Pero, claro, el árbitro malí Coulibaly quiso su parte de protagonismo en tan memorable encuentro y anuló un gol a todas luces legal de EEUU en el tiempo de descuento que hubiera supuesto la épica y merecida victoria de una de las selecciones más valientes que se han visto hasta ahora en esta competición. Primer atraco a mano armada en este Mundial. Eslovenia jugó muy bien la primera parte para especular con el resultado durante la segunda. Este grupo se complica: Eslovenia, que parecía clasificada a falta de su partido frente a una devaluada — pero siempre temida — Inglaterra, podría quedarse fuera en caso de perder. Por su parte, los norteamericanos han de ganar a Argelia en un partido que se presume a cara de perro. Los cuatro equipos necesitan imperiosamente la victoria en la última jornada de enfrentamientos de su grupo. Todo está aún en el aire aunque la que más complicado lo tiene es Argelia. Apuesto por Inglaterra (Pese a todo) y por EEUU, como ya señalé en anteriores entradas.

GRUPO D: Posiblemente el grupo más inestable de todos, Alemania pasó del cielo al infierno tras su enfrentamiento con una Serbia que se jugaba el todo por el todo. El partido prometía desde el momento en que un colegiado español, Undiano Mallenco, fue designado para arbitrar el mismo. El navarro — que de largo es el mejor trencilla español — quiso devolver el protagonismo a España en el Mundial, tras la bacalada de la selección frente a Suiza, y ofreció todo un muestrario de cómo se enseñan las tarjetas en nuestro país: A discreción. El delantero alemán Klose fue rigurosamente expulsado por acumulación de tarjetas y Serbia se aprovechó de la coyuntura. Jugada clásica por bandas, dejada del goliat Zigic y remate a bocajarro de Jovanovic que a la postre significó la sufrida victoria balcánica. Dicho con todos los respetos, los serbios parecen estar tocados con algún maléfico gen que hace que pierdan los papeles en los momentos más trascendentales. Si Kuzmanovic provocó en el anterior partido contra Ghana un penalty de voleibol, su compatriota Vidic no quiso tener menos protagonismo y protagonizó una jugada similar que fue también sancionada con la pena máxima. El colectivo de árbitros del Mundial ha felicitado a Serbia por la facilidad que brinda a la hora de cometer penalties que no admiten la más mínima duda. Los alemanes, muy cabezotas ellos, declinaron el regalo serbio y Podolski marró el máximo castigo. El portero serbio, Stojkovic, besó el balón y rezó un padrenuestro en versión ortodoxa como agradecimiento a la cortesía teutona (Por cierto, este portero lleva el mismo peinado que yo solía utilizar hace 35 años cuando jugaba con los cadetes del Calasancio, C.F.) El  equipo de Alemania defraudó con un juego espeso y ramplón — ahora sí se echó de menos a Ballack –mientras que Serbia hizo gala de un disciplinado orden táctico dispuesto por Antic. Lo dicho: Alemania se mostró intratable frente a Australia mientras que mordió el polvo al enfrentarse a otro equipo más serio. Surgen las dudas en torno al método empleado por Löw. Por otra parte, Ghana salió de rockera en su partido frente a Australia y consecuentemente no pasó del empate. Este partido hizo honor al Festival de Cante Jondo protagonizado por muchos guardametas de este Mundial y pronto se presentaron las nuevas candidaturas al respecto. Falta botada por Bresciano y el portero ghanés, Kingson, que confunde el esférico con un bebé. Al tratar de acunarlo se le escapa de las manos y gol de Holman. Los ghaneses no se amilanaron y, como su nombre sugiere, le pusieron ganas al asunto. Esta selección le ha tomado gusto al penalty y, de igual manera que en su anterior partido contra Serbia, se vio favorecida con una rigurosa pena máxima que llevó como premio añadido la expulsión del jugador australiano Kewell (¡Menudo rebote se agarró el amigo!). Resulta curioso el juego practicado por Ghana: Quien sube el balón tiene todo el derecho del mundo a hacer con el mismo lo que le de la gana (Nunca mejor dicho). Los compañeros son simples comparsas que están ahí por si cazan algún rechace. La cosa es tirar a puerta, sea desde donde sea, para probar fortuna. Hasta 27 disparos llegué a contabilizar de los jugadores de Ghana en dichas condiciones, muchas de ellas, con compañeros en solitario frente a la línea de portería contraria. Bien dispuesta en retaguardia, si Ghana consiguiera ser más solidaria en ataque sería un equipo temible. Por el lado de Australia, mucha más voluntad que acierto. El grupo es un polvorín, con un próximo enfrentamiento entre Ghana y Alemania que promete mientras que Serbia parece tenerlo todo de cara para liderar el grupo luego de un, a priori, accesible encuentro contra Australia. Cuidado, que los alemanes se podrían quedar fuera.

GRUPO E: La mal denominada Holanda — es que eso de los Países Bajos es muy largo de escribir — asistió entusiasmada a una nueva demostración lírica de este Mundial: El tiro de Sneijder parecía que se marchaba fuera, rozando el palo, pero el portero japonés, Kawashima, disipó cualquier duda al respecto y rechazó el balón hacia el interior de su propia portería ante la algarabía orange. El fútbol es un deporte de caballeros, faltaría más. Holanda jugó de manera práctica y sin forzar lo más mínimo, lo que empieza a asustar a sus potenciales rivales. Esta selección parece que se ha aprendido la lección de otras citas mundialistas — jugar de lujo la primera fase para regresar a casa en el primer cruce — y no da la impresión de que quiera mostrar sus armas. Robben sigue calentando banquillo a la espera de partidos más complicados. Con esta nueva victoria, Holanda tiene asegurado su pase a octavos y su último compromiso con una Camerún ya eliminada parece un mero trámite. Japón no fue esa selección aguerrida de su estreno ante Camerún. A Honda se le gripó el motor y no tuvo oportunidad alguna de revalidar su gol en el anterior partido. De todas formas, los nipones dieron muestras de ser un equipo muy disciplinado y difícil de jugar. Su próximo choque contra Dinamarca determinará de qué lado cae la segunda plaza del grupo. Por contra, partido circense el celebrado entre Camerún y Dinamarca. Los leones indomables mandaron a hacer puñetas a su entrenador — Le Guen — y salieron a su autogestionaria manera, con hambre y dispuestos a comerse a los vikingos. La cosa pintó bien cuando, a poco de comenzar, los daneses sirvieron un balón en bandeja a Eto´o que éste aprovechó enviándolo a las mallas. Sin embargo, los desarrollos de los dos equipos empezaron a jugar a ver quién era el más atrevido de ellos y ambas selecciones ofrecieron un recital de fallos tácticos que hicieron las delicias del público. Aun así, Bendtner aprovechó un balón imposible de Poulsen y empató el encuentro en uno de los mejores goles conseguidos en este Mundial. Camerún acusó el golpe y, acorde con sus tradiciones, comenzó descuidar la retaguardia. Los daneses observaron como el león camerunés daba muestras de gripe y mataron el partido con otro golazo, esta vez de Rommedahl. Camerún, consciente de aquel resultado le enviaba directamente a Yaoundé, lo intentó por tierra, mar y aire. Pero no hubo manera. La solvencia de Dinamarca pudo contra el exotismo de un Camerún venido a menos (Por cierto, para exótica — y eróticamente festivalera — aquella mítica delantera de Albania de los años noventa conformada por MINGA y COLA. Se crecía en los momentos más excitantes del partido). A lo que vamos: Camerún a casa y Dinamarca que se la ha de jugar contra los nipones. Apuesto por la experiencia danesa. Me dio mucha pena contemplar el rostro desencajado de Eto´o tras la eliminación de su selección. A pesar de los líos que nos montó a los madridistas durante su etapa en el Mallorca y en el Barcelona, Eto´o es un jugador muy querido por quien esto escribe. Es muy buen chaval y tiene un corazón de oro (La persona que lo alojó en su casa nada más aterrizar en Madrid con 14 años es buen conocido mío). Lo siento por él. Este Mundial le hacía mucha ilusión. Otra vez será, Samu.

GRUPO F: … Y llegó Italia y nos volvió a dar un curso sobre cómo jugar horrorosamente mal la primera fase para luego plantarse en semifinales. Los azzurri se vieron sorprendidos por un tempranero gol del neozelandés Smeltz, en claro fuera de juego, tras una cantada de Cannavaro muy al estilo de las que solía interpretar con indudable maestría durante su etapa de jugador del Real Madrid. Los kiwis, esto es, Nueva Zelanda, se encontraron con un inesperado regalo arbitral que pronto traería su vendetta en forma de un dudosísimo penalty sobre De Rossi, quien se encargó de teatralizar dicha circunstancia con todo tipo de piruetas y latinos aspavientos. Iaquinta no falló y el partido se igualó. Todos pensábamos que Italia iba a dar buena cuenta del fruto neozelandés pero las cosas no sucedieron así. Italia jugó un poco mejor que en su anterior partido contra Paraguay — lo que significa que jugó para aburrir hasta a los vuvuzelistas — pero muchas de sus ocasiones chocaron frente al gran protagonista del encuentro, el guardameta neozelandés Paston, quien realizó paradas de esas que se veían en los cromos de hace cuarenta años. Paston se ha erigido como el gran rebelde de ese Festival de Cante Jondo que están interpretando muchos porteros de este Mundial. Por su parte, Nueva Zelanda (Aclaramos que la Vieja Zelanda se encuentra ubicada en los Países Bajos) buscó el contragolpe y a punto estuvo de materializar algún gol que ya cantábamos como bueno desde nuestra privilegiada posición del sofá del salón de estar. Esas ocasiones neozelandesas fueron las que impidieron que nos quedásemos del todo dormidos ante un partido que ciertamente resultó bastante aburrido. Italia se complica las cosas, como suele ser norma de la casa, y tratará de buscar la clasificación frente a Eslovaquia (Incluso un empate les podría valer en función del otro resultado). Así que… ¡Qué nadie se haga ilusiones! De otro lado, anteriormente vimos un tostón de partido, el que enfrentaba a Paraguay contra Eslovaquia, eficazmente solventado por los guaraníes ante la total inoperancia de los eslovacos (Una de las peores selecciones de este Mundial). Destacó el abuelo Roque Santa Cruz, quien ofreció un recital de juego y colocación. Paraguay se adelantó con un gol de Vera y sentenció el partido en la segunda parte con otro tanto, esta vez de Riveros. Los paraguayos se mostraron muy centrados en todas sus líneas y barrieron del campo a una patética Selección Eslovaca que no dio la talla en ningún momento. Ahora mismo lideran el grupo pero… ¡Cuidado que se podrían quedar fuera! Si Italia vence a Eslovaquia — algo que damos por hecho — y los sorprendentes neozelandeses se la lían en el último partido, nuestros hermanos paraguayos se podrían quedar apeados. Paraguay debe imponerse a Nueva Zelanda y lograr una merecida primera posición del grupo. Apostamos por ellos, como desde el principio, y… También por Italia, pese a todo.

GRUPO G: Todos esperábamos un duelo en la cumbre entre Brasil y Costa de Marfil; sin embargo, el encuentro fue un petardo que sólo se animó al final, cuando los marfileños empezaron a repartir estopa a diestro y siniestro. El árbitro premió el espectáculo de los africanos expulsando por doble amarilla a Kaká, quien pasaba por allí y le dio un empujoncito a un marfileño que antes había lesionado de gravedad a Elano ¡Eso es impartir justicia y lo demás son mandangas! Brasil salió jugando al “viejo estilo europeo”, esto es, aburriendo al respetable de una manera escandalosa. Dunga no quiere jogo bonito en el conjunto brasileiro y esto, en mi opinión, es imperdonable para los aficionados al fútbol. Brasil sólo la movió bien cuando imprimió velocidad en el ataque y sus figuras demostraron tal condición. Por su parte, Costa de Marfil salió con más miedo que Curro Romero en Las Ventas y se mostró atenazada con sus propios prejuicios y con los de su entrenador, el ítalo-sueco-británico Eriksson, uno de los técnicos más sobredimensionados del fútbol mundial. El “sevillano” Luis Fabiano — ese que todos los años pretende irse a Italia y al final se acaba arrepintiendo cuando la chequera italiana pone freno a sus pretensiones monetarias — marcó un auténtico golazo rompiendo el balón junto al palo corto de un asustado Boubacar. Emocionado, el bueno de Luis Fabiano puso la guinda en la segunda parte merced a otro gol antológico en el que realizó sombreros a buena parte de la retaguardia africana. Ese gol fue tan bonito que el árbitro no quiso estropearlo dando por buenas dos ayudas con la mano del propio Luis Fabiano a la hora de acomodarse el nervioso Jabulani. La televisión nos mostró una curiosa imagen del árbitro conversando posteriormente con Luis Fabiano y señalando el brazo de éste con cara de póker. Suponemos que en Costa de Marfil habrán sentado muy bien esas imágenes… Tras el segundo gol, Brasil comenzó a practicar un juego más fluido, con la inestimable colaboración marfileña, y el tercer tanto, obra de Elano, no tardó en llegar. Brasil ha solventado con eficacia sus “serios” compromisos contra rivales asiáticos y africanos, siendo esta feliz circunstancia la que le otorga el cartel de favorita para algunos aficionados. Costa de Marfil fue una caricatura de sí misma. Sólo con la salida de Gervinho — que, contra lo que se pueda suponer, es jugador marfileño y no brasileiro — el equipo ofreció cierta profundidad, contrastada con el gol del entablillado Drogba tras una jugada en la que los defensores canarinhos se encontraban momentáneamente de vacaciones. Por otra parte, Portugal se atragantó de goles frente a una Corea del Norte que perdió la brújula durante la segunda parte. En la primera, puso en serios apuros a Portugal merced a una serie de claras ocasiones que no se vieron materializadas. Pero esto del fútbol es para listos y, tras el descanso, Portugal salió al estilo apisonadora y arrolló a los simpáticos chicos norcoreanos con seis goles que se añadieron al que ya tenían de ventaja. Si bien los pupilos de King-Jong Hun colaboraron solidariamente en la exhibición lusa, dejando todo tipo de espacios libres y huecos en la defensa, no es menos cierto que Portugal realizó un juego vistoso y alegre que, visto lo visto hasta ahora, es de lo mejor que ha dado este Mundial hasta el momento. Cristiano Ronaldo es un jugador circense y malabarista, como así se pudo comprobar en el sexto gol que llevó su firma. Tras sortear — no sin barullo — al portero norcoreano, el balón fue a parar a su cogote para regocijo del asombrado público asistente: –“¿Dónde está el conejito?” — preguntó el astro madridista tras dirigir su cómplice mirada hacia las entregadas tribunas del estadio. –“¡Aquí está! ¡Gol!”– Para sus enemigos, sin embargo, ese gol no fue sino un churro que pasará a la historia como uno de los goles más tontos de toda la historia de los mundiales. Corea del Norte ya está haciendo las maletas de vuelta a Pyongyang (Yo, en caso de ser jugador norcoreano y dado el apasionado recibimiento que a buen seguro recibirá la selección por parte del Querido Líder, King Jong-il, me quedaba unos días más de vacaciones por Sudáfrica tras el obligado partido final contra Costa de Marfil. Es más: Trataría de buscar algún trabajillo por allí, aunque fuese de vuvuzelista). Portugal se jugará el liderato del grupo frente a Brasil en un duelo que se antoja apasionante siempre que los lusos no salgan acomplejados. Costa de Marfil está prácticamente eliminada a no ser que pierda Portugal por goleada y ellos ganen a Corea del Norte por otra aún mayor. Los españoles estaremos muy atentos a este grupo por la cuenta que nos trae.

GRUPO H: España ganó por dos cuando bien pudo haberlo hecho por cinco. El conjunto español realizó un encuentro práctico pero con escasa definición. Preocupa sobremanera el alarmante bajón físico de los últimos treinta minutos, circunstancia que ya se observó en el anterior encuentro contra Suiza. Los hondureños resultaron más perro ladrador que mordedor y hacen las maletas con todo merecimiento, aunque aún esperamos que consigan salvar el honor patrio frente a Suiza en el último partido. Villa consiguió uno de los mejores goles de este Mundial en una jugada propia de los más grandes delanteros. Se animó — fue el mejor del partido junto a Busquets — y logró un confortable segundo tanto a poco de comenzar la segunda mitad. Sin embargo, marró un penalty que se marchó fuera al querer ajustar tanto el balón y ahí, justo ahí, comenzaron los problemas para España. Los hondureños se apoderaron de la pelota y España confió sus armas en el contraataque. La goleada pudo haber sido de escándalo si se hubiese materializado al menos un pequeño tanto por ciento de las ocasiones creadas, pero el esférico no quiso entrar por una u otra circunstancia y el tanteador de dos a cero resultó definitivo. Los más señalados del anterior partido — Ramos, Villa y Busquets — fueron los mejores. Por contra, Navas anduvo perdido durante todo el encuentro y a Torres se le notó su larga inactividad. Xavi Hernández sigue sin aparecer, tal vez, porque se aburre en este tipo de partidos. Casillas, con rostro desencajado, enciende las alarmas entre los aficionados: No parece que esté pasando por su mejor momento anímico y en la única que tuvo falló al salir de nuevo con los pies, aunque sin consecuencias en el marcador. Por su parte, Honduras practicó un fútbol vacío de contenido e interés que le ha condenado a hacer las maletas con celeridad. Los aficionados españoles nos enganchamos al televisor — o a internet — para ver el otro encuentro del grupo. Por fortuna, Chile acabó por romper el infumable cerrojazo de los suizos (Dio igual que la jugada arracase en off-side) y Mark González abrió la lata en el marcador que a la postre resultaría definitivo. La Selección Chilena jugó admirablemente bien, con un fútbol elaborado pero no exento de velocidad por las bandas, mientras que Suiza practicó el anti-fútbol troglodita que algunos aún admiran. Behrami le dio un “beso” a Valdivia y el árbitro interpretó el mismo como de Judas, por lo que el suizo fue injustamente expulsado pese a que todos los españoles aplaudimos la decisión arbitral. Toda España — y supongo que Chile también — contuvo la respiración al final del partido, cuando Derdiyok la echó fuera cuando el balón llevaba marchamo de gol. El resultado era justo el que España necesitaba para depender de sí misma, por lo que saltamos de alegría y sonaron las bocinas — que no las vuvuzelas — en Madrid cuando el egipcio Ghamdi señaló el final del partido. Pero ahora viene lo bueno en este grupo: Chile, con dos victorias y practicando de largo el mejor fútbol del grupo, se podría quedar fuera si pierde contra España y los suizos se deshacen de Honduras por más de un gol de diferencia. España puede ser primera de grupo si consigue un buen tanteador ante los chilenos. Cualquier otro resultado que no sea la victoria española nos deja fuera de octavos, de no ser que nuestros hermanos hondureños le bailen el agua a los helvéticos. Dadas las posibles variables, que España gane a Chile y que Honduras limpie su honor patrio machacando a los suizos. Y así todos contentos. Si Suiza, país entrañable, logra pasar a octavos se habrá consumado una tragedia, no ya para nosotros o nuestros hermanos chilenos, sino para el fútbol en general. Como dijo el antiguo ministro Trillo, aunque confundiese momentáneamente su ubicación, ¡Viva Honduras!