Raymond Leppard

Raymond Leppard

 El actual repertorio operístico habitual de cualquier coliseo suele incluir títulos que abarcan desde la música renacentista hasta las más modernas creaciones del siglo XX. Y remarcamos el adjetivo de habitual ya que, en una misma temporada, podemos asistir tanto a una representación de Monteverdi como a otra de Henze. No obstante, esta amplitud cronológica de repertorio no es una circunstancia que haya existido desde siempre. Desde principios del siglo XX, los grandes teatros del mundo se caracterizaron por una programación basada en el belcantismo con los añadidos habituales de Verdi, Wagner y los veristas. En cierto modo, Puccini era aún un compositor vivo cuya repercusión en América fue del todo enorme (es decir, era un compositor entonces contemporáneo). Con el transcurso de las primeras décadas, el repertorio se fue ampliando con novedosos títulos de Richard Strauss, Debussy y Schönberg, amén de los de otros compositores neo veristas. La ópera barroca, con la excepción de Gluck, era del todo marginal y raro era que se programaran obras de Rameau, Monteverdi, Cavalli y otros autores de la época. A partir de la segunda mitad del siglo XX, esta circunstancia empezó a cambiar merced a los registros discográficos y estos autores barrocos comenzaron a ocupar paulatinamente un hueco cada vez mayor en los programas. Uno de los mayores artífices de este redescubrimiento fue el director inglés Raymond Leppard.

Raymond Leppard nació el 11 de agosto de 1927 en Londres aunque desde muy joven vivió en la localidad de Bath. En 1948 ingresó en el Trinity Collage, Universidad de Cambridge, para estudiar música bajo la tutela de los profesores Hubert Middelton y Boris Ord. Antes de haberse graduado, Leppard ya hubo de dirigir a la Sociedad Filarmónica de Cambridge y al Leppard Ensemble, un modesto conjunto de cámara creado por él mismo, en el Wigmore Hall. Ya en 1952, Leppard concluyó sus estudios y empezó a desarrollar su carrera como clavicembalista especializado en música barroca. También sirvió como eventual ejecutante de bajo continuo en la Philharmonia Orchestra, realizando con dicha formación sus primeras grabaciones discográficas acompañando a figuras de la talla de Yehudi Menuhin. Durante las temporadas de 1954 y 1955, Leppard trabajó como repetidor en el Festival de Glyndebourne para posteriormente regresar a Cambridge como profesor del Trinity College en 1957. Ese mismo año, el Leppard Ensemble se integró en el Goldsbrough Ensemble y esta nueva formación constituyó el origen de la English Chamber Orchestra a partir de 1960. Al frente de estos conjuntos, Leppard empezó a adquirir una enorme reputación como intérprete de música barroca hasta el punto de debutar en 1959 en el Covent Garden dirigiendo una producción de Haendel.

Durante toda la década de los años sesenta la labor artística de Leppard se concentró tanto en los estudios de grabación como en la recuperación de óperas del período barroco, siendo además habitual su presencia en el Festival de Glyndebourne. En 1973, Leppard accedió a la titularidad de la Orquesta Filarmónica de la BBC de Manchester en relevo de Bryden Thomson, permaneciendo en el cargo hasta 1980. Leppard alternó esta labor con su presencia como director invitado en los principales coliseos operísticos del mundo y en formaciones sinfónicas de relieve. En 1980, y una vez que hubo abandonado su cargo en Manchester, Leppard viajó hasta los EEUU para acometer una dilatada trayectoria como director invitado por aquel país. Sus éxitos como director freelance le permitieron ser designado director musical de la Orquesta Sinfónica de Indianapolis entre 1987 y 2001, año en que pasó a ser director emérito de la formación. Condecorado con el título de Comandante del Imperio Británico y el de Commendatore de la República Italiana por sus servicios para la difusión de la música barroca italiana, Leppard tiene fijada en la actualidad su residencia en los EEUU.

Director de orquesta, compositor eventual de música cinematográfica y académico, Raymond Leppard es una de las figuras más importantes de la dirección orquestal británica en la actualidad. Director del todo eficiente, sus lecturas gozan de una vitalidad contagiosa y de un brillante colorido orquestal acorde con los requerimientos de la interpretación barroca. Considerado como una de las mayores autoridades mundiales en lo referente a la música barroca, sus realizaciones operísticas han obtenido un gran éxito aunque de un tiempo a esta parte algunos musicólogos han cuestionado la veracidad de las mismas en base a criterios historicistas. En cierto modo, Leppard ha ocupado un lugar intermedio entre el redescubrimiento de la música escénica de los siglos XVII y XVIII y la moderna proliferación de grupos instrumentales que se sirven de instrumentos originales. Por esta causa, sus versiones han caído un tanto en la marginación de aquí a unos años atrás aunque nadie puede poner en duda su solvencia. Centrado en el repertorio barroco, Leppard también ha realizado guiños a música más moderna, especialmente a Mahler. Con más de 150 grabaciones discográficas a sus espaldas, Leppard ha pasado a la historia de la interpretación por su aporte y empeño en difundir piezas que no se habían vuelto a ejecutar desde hacía tres siglos. Gracias a su encomiable labor, compositores como Monteverdi y Cavalli ocupan en la actualidad el merecido lugar que les corresponde en la historia de la música.

De entre la producción discográfica debida a Raymond Leppard podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Los Conciertos para clave de Bach ejecutando y dirigiendo la English Chamber (PHILIPS referencia desconocida); Adagio de Barber dirigiendo la Sinfónica de Indianapolis (DECCa 458157); Ah, Perfido! de Beethoven, junto a Dame Janet Baker y dirigiendo la English Chamber (DECCa 150802); L´Egisto de Cavalli, junto a Baker, Cotrubas, Bowman y Trama, y dirigiendo la Filarmónica de Londres (DECCA 436216); Serenata para cuerdas de Dvorak dirigiendo la English Chamber (PHILIPS 420883); Orfeo ed Euridice de Gluck, junto a Baker, Gale y Speiser, y dirigiendo la Filarmónica de Londres (KULTUR 2100); Samson de Haendel, junto a Baker, Luxon, Lott y Tear, y dirigiendo la English Chamber (ERATO 45994); Concerti grossi Op. 3 y Op.6 de Haendel dirigiendo la English Chamber (PHILIPS 422487); Concierto para trompeta de Haydn, junto a Wynton Marsalis y dirigiendo la English Chamber (SONY 93084); Concierto para trompeta de Hummel, junto a Wynton Marsalis y dirigiendo la English Chamber (SONY 57497); Concierto para óboe de Marcello, junto a Neil Black y dirigiendo la English Chamber (CBS 38482); El retorno de Ulises de Monteverdi, junto a Baker, Luxon, Caley y Howells, y dirigiendo la Filarmónica de Londres (ARTHAUS 101101); Bastien und Bastienne de Mozart, junto a Gruberova, Cole y Polgar, y dirigiendo la Orquesta Franz Liszt de Budapest (SONY 45855); Dido y Eneas de Purcell, junto a Norman, Allen, McLaughlin y Kern, y dirigiendo la English Chamber (PHILIPS 416299); Dardanus de Rameau, junto a Soyer, Von Stade, Van Dam y Marandon, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de París (ERATO 95312); Ständchen de Schubert, junto a Janet Baker y dirigiendo el Coro English Chamber (DECCA 150802); y, finalmente, Concierto para dos trompetas de Vivaldi, junto a Wynton Marsalis (doble ejecución) y dirigiendo la English Chamber (SONY 44726). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.