Pocos artistas han tenido la virtud y el mérito de ser unánimemente considerados por crítica y público como los mejores en su género. Sviatoslav Richter, la leyenda rusa, fue uno de ellos. Su especial temperamento, una potencia de pulsación desusada y una portentosa técnica sustentaron la envergadura interpretativa de un pianista que, ya consagrado en su país, se dio también a conocer en Occidente y desde entonces fue reconocido como uno de los más grandes pianistas de todo el siglo XX. Poseedor de una vasta cultura, lector empedernido, pintor vocacional y amante de todas las formas del arte, Sviatoslav Richter trascendió la imagen del gran intérprete para ser una auténtica figura cultural de su tiempo.

 Sviatoslav Richter nació el 20 de marzo de 1915 en Zhitomir, actual Ucrania, en el seno de una familia de origen judeo-alemán. Su padre, Theophilus Richter, era un compositor y organista relativamente conocido que se había instalado en Zhitomir tras haber residido más de veinte años en Viena. Al año siguiente, la familia al completo se traslada a Odessa y el padre se dedica a impartir clases a los hijos de familias adineradas. Precisamente una alumna de Theophilus fue quien se encargó de impartir lecciones de piano a Sviatoslav cuando éste apenas contaba con seis años de edad. Paralelamente, recibe la enseñanza elemental en la escuela alemana de la ciudad y aprende a la perfección dicho idioma al tiempo que adquiere sólidos conocimientos culturales. De cualquier manera, la formación musical de Sviatoslav es fundamentalmente autodidacta y sólo a los 18 años de edad comienza sus estudios de piano con un auténtico profesor, Heinrich Neuhaus, aunque éste reconoce que Richter atesoraba tanto talento que apenas pudo añadir nada relativamente importante a su formación. Basta decir que con apenas 15 años cumplidos, Richter actuaba como repetidor en la Ópera de Odessa y fue adquiriendo desde entonces una extraordinaria capacidad para las transcripciones pianísticas de óperas, una de sus grandes aficiones a lo largo de toda su vida. En 1934 debuta como pianista en Odessa — algo realmente insólito si tenemos en cuenta que sólo llevaba un año estudiando el instrumento a fondo — en un recital dedicado en exclusiva a obras de Chopin. El propio Richter admitió que aquel concierto fue un desastre y que, producto del nerviosismo, llegó a tocar toda una avalancha de falsas notas. Pero el caso fue que el recital constituyó un verdadero éxito. En 1938 se traslada hasta Moscú para estudiar con el ya mencionado Neuhaus y tuvo que tocar una balada de Chopin como prueba de acceso al Conservatorio. Allí dejó asombrado a Neuhaus, el mejor profesor de piano que haya tenido nunca Rusia (Gilels, Lupu y Wirsalladse fueron alumnos suyos, entre otros) y en consecuencia decide “no estropearle” manteniendo con él una política de benévola y neutral docencia.

 Sin embargo, el estallido de la Segunda Guerra Mundial tuvo nefastas consecuencias para la familia Richter. En 1941, el padre es ajusticiado bajo la acusación de ser un espía alemán y su madre, que había iniciado una relación con otro hombre, es deportada de Odessa y trasladada a un campo de refugiados en Stuttgart. Sviatoslav se quedó muy marcado con aquella terrible experiencia que en buena medida jalonó su vida privada. Una vez finalizada la guerra, Richter logra en 1945 el primer premio del Concurso para Jóvenes Artistas de las Repúblicas Soviéticas. Con ello, Richter empieza una serie de giras por toda la Unión Soviética y China hasta que cuatro años más tarde obtiene el Premio Stalin. Entonces sale hacia los países de la órbita comunista en Europa, aunque sigue siendo un auténtico desconocido en Occidente pese a que ciertos aficionados occidentales que tuvieron la oportunidad de verle en Checoslovaquia comienzan a testimoniar de su increíble técnica. Por mediación del pianista norteamericano Van Cliburn — que viajó hasta la Moscú y sorprendentemente conquistó el prestigioso Premio Chaikovski — Richter es invitado a actuar en Finlandia y, luego de solucionar interminables forcejeos burocráticos (Richter era muy seguido de cerca por las autoridades soviéticas debido a sus antecedentes alemanes), debuta en mayo de 1960 en Helsinki y octubre en los EEUU, primero en Chicago y posteriormente en Nueva York, donde se reencontró con su madre tras veinte años sin tener noticias de ella. El público norteamericano ya estaba advertido por la frase premonitoria de su compatriota Emil Gilels tras su exitoso debut estadounidense en 1955: –“¡Pues esperen ustedes a escuchar a Richter!”– Richter arrasa en EEUU y las periódicos agotan los calificativos para definir su actuación. Sin embargo, Richter declaró posteriormente que se sintió muy incómodo en Occidente y que no acabó por asimilar aquel modo de vida tan distinto al de su querida URSS (De hecho, una década más tarde fue silbado por unos manifestantes anti-soviéticos en pleno recital en Nueva York junto a David Oistrakh. Enfurecido por tal circunstancia, Richter juró no volver actuar más en los EEUU y se mantuvo firme en aquella promesa durante el resto de su vida). Un año más tarde se presenta en Londres y en su primer recital causa una paupérrima impresión que logra reconducir días más tarde interpretando los dos conciertos de Liszt. Ese mismo también recibe el Premio Lenin y es oficialmente nombrado Artista del Pueblo de la URSS.

En 1964 Richter funda el Festival de la Grange de Meslay, cerca de la localidad francesa de Tours, con la particularidad de que dicho evento se celebra en el interior de una granja. Paulatinamente Richter se sentía cada vez más incómodo tocando para grandes audiencias y decidió reducir sus apariciones estelares para ir tocando en pequeñas salas que estaban tenuemente iluminadas por un único y sencillo foco de luz. En 1986 inicia una larga gira por Siberia y toca en muchas remotas localidades que ni siquiera disponían de una humilde sala de conciertos. En muchos de aquellos íntimos recitales Richter se negó a que se cobrara entrada para asistir al evento. Paralelamente a aquella gira, Richter va descubriendo como una extraña dolencia nerviosa le impide cada vez más sentirse en plenitud de capacidades frente al escenario y desde entonces apenas toca si no es en escenarios casi privados. En 1990 visita España y ofrece una serie de recitales por Cadaqués, Sevilla, Albacete… Evita Madrid pese a las mareantes cifras económicas que se le ofrecen y afirma que ya conoce la capital española cuando tocó allí en 1969 y que no siente ningún aliciente por repetir. En Sevilla tocó de manera gratuita y en Albacete dijo haber realizado uno de los mejores recitales de toda su vida. Repitió una gira similar dos años después. Ofrece su último recital, con carácter también privado en Lübeck, Alemania, en 1995, y desde entonces se ve afectado por una grave depresión personal producto de su incapacidad para tocar en público. Ingresado en un hospital de Moscú a causa de dicha dolencia, Richter fallece de un ataque al corazón el 1 de agosto de 1997. La noticia de su fallecimiento causa una verdadera conmoción en todos los círculos musicales del mundo.

 Sviatoslav Richter fue un pianista veraz donde los haya habido y a su prodigiosa técnica unía un disciplinado afán por resultar siempre fiel a la partitura. Efectuaba todas y cada una de las repeticiones indicadas en la partitura y sentía como una especie de entusiasmo el desarrollo de una técnica que él mismo no sabía cómo definir. Confesaba que casi nunca se ejercitaba con complicadas escalas y se burlaba de quienes se sometían a un entrenamiento a manos separadas. Era muy crítico con sus propias interpretaciones y llegó al extremo de vetar una grabación discográfica de Bach al apercibirse de que había ejecutado mal una nota apenas perceptible. Nunca tocaba una pieza de repertorio si descubría que otros ejecutantes la ejecutaban extraordinariamente bien: –“¿Para qué perder el tiempo?”–  También solía renunciar a piezas que antaño había tocado y que eran del todo conocidas por el público. Le gustaba introducir nuevo repertorio en cada recital o concierto y de esta forma alcanzó un más que considerable registro de obras ejecutadas. Solía tocar con partitura a la vista no ya exclusivamente por solventar cualquier imprevista y repentina falta de memoria, sino también por asumir que tocar de memoria podía significar un menosprecio hacia el compositor. Y también, por qué no decirlo, por su innata facilidad para leer y ejecutar una partitura a primera vista, una capacidad mecánica realmente asombrosa. Su amor por todo lo relacionado con la música le otorgó la necesaria humildad como para participar en tríos, cuartetos y otras formaciones ocasionales e incluso para acompañar a cantantes de renombre en diversos recitales.

 La enigmática personalidad del pianista ruso dio pie a todo tipo de rumores y comentarios. Siempre se aludió a su presunta condición de homosexual, advirtiendo que su relación con Nina Dorliak era exclusivamente profesional y que de hecho nunca llegaron a casarse. Richter nunca lo admitió si bien hemos de recordar que la demostración pública de homosexualidad en la URSS estaba del todo prohibida. Nunca se sintió plenamente identificado con el régimen soviético aunque tampoco ofreció mayores problemas a las autoridades rusas. Hizo lo que quiso y cuanto le vino en gana, sabedor del notorio y popular reconocimiento que se le dispensaba, y no dudó tanto en solidarizarse con otros colegas músicos cuando éstos cayeron en desgracia como en tocar por deseo propio y a modo de homenaje durante los funerales celebrados por la muerte de Stalin. Jamás se planteó abandonar definitivamente la URSS porque viajaba al extranjero cuando quería y porque, además, aborrecía el modo de vida norteamericano y su consecuente irradiación occidental. Era un fanático de la marca YAMAHA de pianos y solía llevar su propio instrumento a todos los recitales. En más de alguna ocasión tuvo verdaderos problemas en las aduanas al tratar de pasar el instrumento que a veces llevaba en un remolque de su propia roulotte. Durante sus últimos años, le encantaba llegar a una población remota, sacar el piano, tocar y largarse a otra. También se planteó tocar gratis al final de su vida y de hecho en muchas ocasiones renunció a cuantiosos emolumentos por tocar en pequeñas poblaciones por un caché económico similar al de cualquier pianista principiante. Richter nunca fue un divo, sino un excéntrico. Si no se veía capaz de tocar bien alguna de las piezas acordadas no dudaba en agarrar el teléfono y anular el recital. Probó también la dirección orquestal, aunque su estreno como director no pudo ser más accidentado: En apenas diez días tenía que preparar una partitura de Prokofiev para dirigirla con Rostropovich como solista. Unos días antes del concierto, Richter se peleó en un bar de las afueras de Moscú con un borracho que estaba incordiando a la gente allí presente y en la refriega resultó seriamente herido en un dedo. Richter pensó que ya no podría tocar más el piano, al menos como virtuoso, y se hizo a la idea de convertirse en director. Kiril Kondrashin le ayudó en la materia pese a que la herida sanó mucho antes de lo inicialmente esperado. Pero Richter guardó silencio durante su mejoría y quiso que Kondrashin le enseñara a marchas forzadas los secretos de la dirección orquestal. Finalmente el concierto con Rostropovich fue todo un éxito y recibió innumerables peticiones para volver a dirigir. Sin embargo, contestó: –“¡Ya tengo demasiado trabajo como pianista!”– En lo relativo a las propinas en sus recitales, Richter solía ofrecerlas cuando era consciente de haber cometido el más leve fallo durante la ejecución del programa. Las opiniones de otros colegas músicos e intérpretes sobre él fueron siempre elogiosas hasta el punto de la verdadera admiración. Sólo Nathan Milstein representó el contrapunto a todas ellas. En una ocasión le dijo a Herbert von Karajan que él, en cierta medida, era también alemán debido a su ascendente familiar. Karajan, un tanto sorprendido por aquella afirmación, contestó: –“¡Vale! Entonces yo soy chino…”– Richter replicó la irónica contestación de Karajan aludiendo al origen griego de su padre y esloveno de su madre, un asunto casi tabú para el inmortal director austríaco. Destacar también que Richter se aproximó a la pintura y fue además un gran coleccionista de obras escultóricas. Para quien esto escribe, Sviatoslav Richter ha sido el pianista con mayor talento y capacidad técnica de toda la historia de la interpretación musical. Un verdadero prodigio de la naturaleza. Recomendamos encarecidamente visionar un extenso documental sobre su vida y trayectoria.

 Dentro de la producción discográfica realizada por Sviatoslav Richter podemos señalar los siguientes títulos (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión mencionada pero sí con la obra citada): El clave bien temperado de Bach (RCA 526949); Fantasía y fuga en la menor, BWV 944, de Bach (URANIA 4208); Concierto italiano, BWV, 971 de Bach (URANIA 4208); Suite inglesa nº3, BWV 808, de Bach (DELOS 5601); Suite francesa nº2, BWV 813, de Bach (LIVE CLASSICS 401); Obertura al estilo francés, BWV 831, de Bach (LIVE CLASSICS 402); Concierto para clave en re menor, BWV 1052, de Bach, acompañado de la Sinfónica de Praga dirigida por Vaclav Talich (SUPRAPHON 4014); Concierto para piano nº2 de Bartok, acompañado de la Orquesta de París dirigida por Lorin Maazel (EMI 17411); Burlesques para piano de Bartok (DECCA 106460); Sonata nº1 para violín y piano de Bartok, acompañando a David Oistrakh (MELODIYA 1000745); 15 canciones campesinas de Bartok (BBC LEGENDS 4265); Sonatas para piano nºs 1, 34, 7, 8, 1011, 17, 18, 19, 20, 22, 23, 27, 28, 29, 30, 31 y 32 de Beethoven (DECCA 794702 — Contra lo que se pueda pensar, Richter no llegó a registrar las sonatas completas de Beethoven); Sonata para violín y piano nº5 de Beethoven, junto a Oleg Kagan (EMI 74293); Sonata para violoncelo y piano nº3 de Beethoven, junto a Rostropovich (EMI 92849); Triple Concierto de Beethoven, junto a Rostropovich, Oistrakh y la Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan (EMI 566902 – Grabación histórica); Conciertos para piano nºs 1 y 3 de Beethoven, junto a la Filarmónica Checa dirigida por Karel Ancerl (SUPRAPHON 4020); Concierto de Cámara de Alban  Berg, junto a Oleg Kagan y la Sinfónica del Conservatorio de Moscú dirigida por Yuri Nikolaesvski (EMI 17411); Concierto para piano nº2 de Brahms, acompañado por la Sinfónica de Chicago dirigida por Erich Leinsdorf (RCA 60860); Baladas para piano, Op. 10, de Brahms (DOREMI 7940); 6 Piezas para piano, Op, 118, de Brahms (DOREMI 7940); Sonata para piano nº2 de Brahms (DECCA 101050); 4 Piezas para piano, Op. 119, de Brahms (PHILIPS 454168); Cuarteto para piano y cuerdas nº2 de Brahms, junto al Cuarteto Borodin (PHILIPS 420158); Sonata para violín y piano nº3 de Brahms, junto a Oistrakh (VIDEO ARTISTS 4369); Concierto para piano de Britten, junto a la English Chamber Orchestra dirigida por Britten (DECCA 417308); Concierto para piano nº1 de Chaikovski, junto a la Sinfónica de Viena dirigida por Herbert von Karajan (DG 103880); selección de Las estaciones de Chaikovski (REGIS 1093); Morceaux para piano de Chaikovski (REGIS 1093); Gran sonata para piano de Chaikovski (ARCHIPEL 337); selección de Baladas, Nocturnos, Scherzos, Estudios, Preludios y Polonesas de Chopin (DOREMI RECORDS 7724 y 7738); Concierto para piano nº2 de Chopin, junto a la Sinfónica del Estado de la URSS dirigida por Evgeni Svletanov (LIVING STAGE 1046); Estampas de Debussy (DG 457667); Suite Bergamasque de Debussy (ORFEO D´OR 491981); Preludios de Debussy (BBC LEGENDS 4021); L´isle joyeuse de Debussy (DOREMI 7766); Images de Debussy (DOREMI 7766); Etudes de Debussy (DOREMI 7796); Concierto para piano de Dvorak, junto a la Orquesta del Estado de Baviera dirigida por Carlos Kleiber (EMI 566895); Quinteto para piano y cuerdas nº1 de Dvorak, junto al Cuarteto Borodin (PHILIPS 660602); Preludio, Coral y Fuga de Franck (MELODIYA 1000734); Les Djinns de Franck, junto a la Joven Orquesta de Moscú dirigida por Kiril Kondrashin (URANIA 383); Trío para piano y cuerdas nº1 de Franck, junto a Gutman y Kagan (LIVE CLASSICS 174); Quinteto para piano y cuerdas de Franck, junto al Cuarteto Borodin (PHILIPS 432142); Sonata para violín y piano de Franck, junto a Oistrakh (MELODIYA 1000745); Concierto para piano de Gershwin, junto a la Sinfónica de Radio Stuttgart dirigida por Christoph Eschenbach (HÄNSSLER CLASSIC 93707); Concierto para piano nº1 de Glazunov, junto a la Sinfónica del Estado de la URSS dirigida por Kiril Kondrashin (URANIA 309); selección de canciones de Glinka, junto a Nina Dorliak (CASCAVELLE 3041); Concierto para piano de Grieg, junto a la Orquesta de la Ópera de Monte Carlo dirigida por Lovro von Matacic (EMI 67987); Piezas líricas de Grieg (LIVE CLASSICS 442); selección de Suites para clave de Haendel (EMI 86543); Concierto para piano en Re mayor de Haydn, acompañado por orquesta desconocida dirigida por U. Tsiryuk (MARKETING GROUP 126); selección de Sonatas para piano de Haydn (DECCA 436454); Sonata para violín y piano en Mi mayor de Hindemith, junto a Oleg Kagan (LIVE CLASSICS 161); Suite para piano “1922” de Hindemith (DECCA 106460); Sonata en Si de Liszt (PHILIPS 422137); Fantasía húngara para piano y orquesta de Liszt, junto a la Sinfónica de Londres dirigida por Kiril Kondrashin (BBC LEGENDS 4031); Conciertos para piano nºs 1 y 2 de Liszt, junto a la Sinfónica de Londres dirigida por Kiril Kondrashin (PHILIPS 446200); Rapsodia húngara nº17 de Liszt (RCA 60859); Años de peregrinaje de Liszt (PARNASSUS 96006); Armonías poéticas y religiosas de Liszt (PALEXA 537); Estudios de ejecución trascendente de Liszt (PALEXA 537); Romanzas sin palabras de Mendelssohn (DOREMI 7766); Variaciones Sérieuses de Mendelssohn (EMI 92849); Conciertos para piano y orquesta de Mozart nºs 5, 18, 20, 22 y 27 (Acompañado de distintas orquestas y directores. Una buena selección de los mismos está disponible en DOREMI 7909); Sonatas para piano de Mozart nºs 5, 8, 13, 14 y 16 (DECCA 794802); Cuadros de una exposición de Mussorgski (URANIA4262); Sonata nº3 de Myaskovski (DOREMI 7806); Conciertos para piano nºs 1 y 5 de Prokofiev, junto a la Joven Orquesta de Moscú dirigida por Kiril Kondrashin (URANIA 4208); Sonatas para piano nºs 2, 4, 7, 8 y 9 de Prokofiev (BBC LEGENDS 4245); Piezas para piano, Op. 4, de Prokofiev (VANGUARD 1586); Conciertos para piano nºs 1 y 2 de Rachmaninov, acompañado de la Orquesta Sinfónica de la URSS dirigida por Kiril Kondrashin y de la Orquesta Filarmónica de Leningrado dirigida por Kurt Sanderling (APPIAN 6005 – URANIA 377); Etudes-Tableau, Op. 33, de Rachmaninov (REGIS 1022); Preludios, Op. 23 y Op. 32 de Rachmaninov (REGIS 1022); selección de Canciones de Rachmaninov, acompañado de Nina Dorliak (CASCAVELLE 3041); Miroirs de Ravel (LIVE CLASSICS 472); Alborada del gracioso de Ravel (PARNASSUS 96005); Pavana para una infanta difunta de Ravel (PARNASSUS 96005); Jeux d´eau de Ravel (RCA 63844); Valses nobles y sentimentales de Ravel (LIVE CLASSICS 472); Concierto para piano de Rimski-Korsakov, junto a la Joven Orquesta de Moscú dirigida por Kiril Kondrashin (URANIA 4208); Concierto para piano nº5 de Saint-Saëns, acompañado de la Sinfónica de Radio Stuttgart dirigida por Christoph Eschenbach (HÄNSSLER CLASSIC 93707); Sonatas para piano D 566, D 664D 840, D 958, D 894 y D 960 de Schubert (PREISER 95003); Impromptus de Schubert (REGIS 1021); Momentos musicales de Schubert (REGIS 1115); Fantasía Wanderer de Schubert (EMI 17411); Allegretto en do menor, D 915, de Schubert (DG 477812); selección de Lieder de Schubert, acompañando a Dietrich Fischer-Dieskau (ORFEO D´OR 334931); Concierto para piano de Schumann, junto a la Orquesta de la Ópera de Montecarlo dirigida por Lovro von Matacic (EMI 67987); Introducción y Allegro de Schumann, acompañado de la English Chamber Orchestra dirigida por Benjamin Britten (BBC LEGENDS 4196); Fantasiestucke de Schumann (DG 477812); Papillons de Schumann (EMI 75233); Humoreske de Schumann (URANIA 4241); Estudios Sinfónicos para piano de Schumann (REGIS 1186); Sonata nº2 de Schumann (EMI 09047); Sonatas nºs 2, 5, 6, 7 y 9 de Scriabin (DG 477812); selección de Estudios para piano, Op. 8 y Op. 42 de Scriabin (URANIA 383); Poema nocturno de Scriabin (DECCA 794902); Fantasía de Scriabin (LIVE CLASSICS 441); selección de Preludios y Fugas de Shostakovich (DECCa 794902); Sonata para violín y piano Op. 134, de Shostakovich, junto a Oleg Kogan (REGIS 1128); Burleske para piano y orquesta de Richard Strauss, junto a la Orquesta Sinfónica del Estado de la URSS dirigida por Gennadi Rozhdestvenski (YEDANG 10023); Sonata nº2 de Szymanowski (PARNASSUS 96017); Sonata nº3 de Von Weber (URANIA 4219); y ,finalmente, selección de Lieder de Hugo Wolf acompañando a Dietrich Fischer-Dieskau (DG 457898)… ¡Cómo para no usar partitura en conciertos y recitales! Nuestro humilde homenaje a este sensacional y portentoso pianista.