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GIANANDREA GAVAZZENI

Gianandrea Gavazzeni

Para determinados músicos, la dirección orquestal no es sino una más de las múltiples facetas que desarrollan a lo largo de su trayectoria artística. Conforme avanzan los tiempos, la especialización musical en una sola dirección obedece también a las necesidades de un mercado que se presta a cubrir cualquier hueco en donde existan unas mínimas posibilidades de interés comercial. De esta forma, hoy en día es difícil encontrar un sello discográfico que no esté especializado en un género determinado de música; o bien, dentro de su elenco de artistas exclusivos, aparezcan nombres que los consumidores inmediatamente asocian a la música de un determinado autor, género o época. Sin embargo, desde siempre han surgido directores de orquesta que si bien su fama se ha apoyado en dicho menester también han trabajado en otros campos del amplio espectro musical. Gianandrea Gavazzeni fue un director muy conocido por su vinculación con La Scala de Milán durante casi toda la segunda mitad del siglo XX. Pero en sus inicios artísticos fue un compositor de cierta relevancia que llegó incluso a estrenar una ópera propia en el mítico coliseo lombardo. Y no sólo eso: también fue un brillante ensayista musical cuyos escritos aún mantienen cierta vigencia.

Gianandrea Gavazzeni nació el 25 de julio de 1909 en Bérgamo, Italia, en el seno de una familia muy aficionada a la música. Tras un breve paso por la Academia de Santa Cecilia de Roma, Gavazzeni ingresó en el Conservatorio de Milán en 1925 para estudiar composición y piano bajo la tutela de los profesores Ildebrando Pizzetti, Mario Pilati y Renzo Lorenzoni. En un principio, Gavazzeni pareció decantarse por la composición y de esta forma fue dando a conocer sus primeras creaciones, obras corales y de cámara, llegando a presentar en 1935 su primera ópera en Bérgamo. Sin embargo, ya en 1933 Gavazzeni toma contacto con la dirección orquestal y actúa repetidamente al frente de la Orquesta de la RAI de Turín al tiempo que dirige alguna representación operística en el teatro de su ciudad natal. Durante los años de la Segunda Guerra Mundial, Gavazzeni dirigió en más de una ocasión en La Scala, coliseo en el que debutó en 1940, y poco a poco se fue decantando por la dirección. De esta forma, en 1949 Gavazzeni decidió abandonar la composición en favor de la dirección orquestal y también empezó a escribir sus primeros ensayos sobre temas musicales.

Durante la década de los años cincuenta del pasado siglo, Gavazzeni alternó su actividad como director de ópera en los principales coliseos italianos con la grabación de óperas completas al frente de orquestas de radio. Durante esta década también intervino regularmente en el Mayo Musical de Florencia y se ocupó de impulsar la obra de Donizetti, compositor del que reestrenó numerosas óperas que habían caído en el más absoluto olvido. Así, fue famosa la sesión que llevó a cabo en 1957 en La Scala con la recuperación de la ópera Anna Bolena y con Maria Callas en el rol principal, aunque ya con esta misma cantante había participado con anterioridad en la reedición moderna de otras obras de Rossini. A partir de entonces, la carrera artística de Gavazzeni se revalorizó y esto le dio la oportunidad de dirigir en los principales centros operísticos del mundo y a las mejores formaciones sinfónicas de Europa y América. Entre 1965 y 1968 Gavazzeni ejerció como director musical en La Scala y también intervino con asiduidad en Livorno, ciudad en donde destacó como director especializado en rescatar óperas de Mascagni. Con una capacidad de trabajo encomiable, Gavazzeni continuó dirigiendo con una edad muy avanzada hasta que la muerte le sorprendió en su ciudad natal de Bérgamo el 5 de febrero de 1996 a la edad de 86 años.

Compositor, director de orquesta, ensayista y musicólogo, Gianandrea Gavazzeni fue un músico que sin llegar a alcanzar el estrellato mundial en ninguna de estas áreas, empero supo ganarse el respeto y la admiración del medio operístico por ser uno de los guardianes de la auténtica tradición interpretativa de Verdi en La Scala. Según la opinión de ciertos especialistas, las interpretaciones de Gavazzeni eran del todo cristalinas e iban mucho más allá de sus propios trabajos teóricos, a pesar de que en numerosas ocasiones fue tachado de ser un intervencionista en las partituras al oponerse a una absoluta fidelidad a lo escrito por los compositores. Centrado principalmente en el repertorio operístico, Gavazzeni también abordó la música romántica y postromántica como así lo demuestran sus grabaciones discográficas a pesar de que siempre se declaró poco partidario de las mismas en los estudios. De un tiempo a esta parte, su figura ha experimentado un notable interés al aparecer en el mercado numerosas grabaciones no oficiales.

De entre la producción discográfica debida a Gianandrea Gavazzeni podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen por qué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): El pirata de Bellini, junto a Caballé, Martí, Baratti y Raffanelli, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Roma (EMI 67121); Norma de Bellini, junto a Gencer, Prevedi, Zaccaria y Simionato, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 34286); Adriana Lecouvreur de Cilèa, junto a Freni, Mingardo, Cassis y Dvorsky, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPUS ARTE 3011); Anna Bolena de Donizetti, junto a Callas, Simionato, Rossi y Clabassi, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (EMI 82977); Belisario de Donizetti, junto a Zaccaria, Gencer, Pecile y Pallini, y dirigiendo la Orquesta del Teatro La Fenice de Venecia (OPERA D´ORO 1258); El elixir del amor de Donizetti, junto a Bergonzi, Taddei, Cava y Scotto, y dirigiendo la Orquesta del Mayo Musical Florentino (OPERA D´ORO 7044); Andrea Chénier de Giordano, junto a Del Monaco, Tebaldi, Mantovani y Polotto, y dirigiendo la Orquesta de Santa Cecilia de Roma (DECCA 425407); Fedora de Giordano, junto a Domingo, Freni, Corbelli y Mazzoni, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (TDK referencia desconocida); Cavalleria rusticana de Mascagni, junto a Pavarotti, Varady y Cappuccilli, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica Nacional (DECCA 444391); El amigo Fritz de Mascagni, junto a Freni, Raimondi, Panerai y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 65336); Parisina de Mascagni, junto a Vozza, Bernard, Vetuschi y Silva, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (BONGIOVANNI 2440); Los hugonotes de Meyerbeer, junto a Corelli, Sutherland, Cossotto y Tozzi, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1217); La Gioconda de Ponchielli, junto a Cerquetti, Del Monaco, Bastianini y Simionato, y dirigiendo la Orquesta del Mayo Musical Florentino (DECCA 433770); Il Trittico de Puccini, junto a Plowright, Cappuccilli, Sass y Pons, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (KULTUR VIDEO 2037); Madama Buttefly de Puccini, junto a De los Ángeles, Di Stefano, La Porta y Ercolani, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (BRILLIANT 94206); Tosca de Puccini, junto a Tebaldi, Gobbi, Zaccaria y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1162); Turandot de Puccini, junto a Corelli, Zaccaria, Nilsson y Vishsnevskaya, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 7008); El turco en Italia de Rossini, junto a Callas, Rossi, Gedda y Stabile, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (EMI 58662); I due foscari de Verdi, junto a Bruson, Cupido, Roark y Roni, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPUS ARTE 3007); I lombardi de Verdi, junto a Scotto, Jacopucci, Grilli y Rinaudo, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (OPERA D´ORO 7082); I masnadieri de Verdi, junto a Christoff, Raimondi, Bruson y Ligabue, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (OPERA D´ORO 1346); Il trovatore de Verdi, junto a Bergonzi, Simionato, Cappuccilli y Tucci, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1129); Jérusalem de Verdi, junto a Ricciarelli, Carreras, Falcone y Monreale, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Turín (OPERA D´ORO 1407); La batalla de Legnano de Verdi, junto a Bastianini, Corelli y Stella, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 284); Luisa Miller de Verdi, junto a Pavarotti, Caballé, Zardo y Baglioni, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1383); Simon Boccanegra de Verdi, junto a Gencer, Panerai, Gobbi y Susca, y dirigiendo la Filarmónica de Viena (BRAVISSIMO OPERA 9911); Un ballo in maschera de Verdi, junto a Di Stefano, Ratti, Stignani y Bastianini, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 45300); Y, finalmente, Francesca da Rimini de Zandonai, junto a Del Monaco, Olivero, Casoni y Carturan, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 51303). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

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ANTONINO VOTTO

Antonino Votto

 El mundo de la interpretación musical ofrece numerosos campos de actuación pese a la dificultad que entraña desarrollarse artísticamente en al menos uno de ellos. De esta forma, músicos que inicialmente enfocaron su carrera como solistas terminaron por blandir una batuta o viceversa. Es más, casos ha habido en los que un simple aficionado a la ópera ha terminado cantando en los grandes coliseos gracias al, por lo general, casual descubrimiento de alguno de tantos buscadores de diamantes en bruto que desde siempre han merodeado el mundo de la interpretación musical. Es por ello que las circunstancias a veces determinan el futuro artístico de cualquier intérprete. El caso de Antonino Votto fue especialmente significativo. Orientado en un principio al virtuosismo pianista, tomó contacto con la batuta y llegó incluso a trasladarse a América para aprovechar sus oportunidades. Llegó a ser un magnífico director de ópera, sin duda, pero también un excelente profesor de música en Milán que tuvo bajo su tutela a distinguidos alumnos.

Antonino Votto nació el 30 de octubre de 1896 en Piacenza, Italia, e inició su formación musical en el Conservatorio de San Pedro de Nápoles bajo la tutela de los profesores Longo y De Nardis. Desde muy pronto destaca como un portentoso pianista y en vista de ello debuta en Trieste en 1919 para posteriormente ejercer como profesor en el conservatorio. Poco tiempo después, Votto partió hacia Roma y se presentó como concertista en la Academia de Santa Cecilia para luego volver a la docencia en el Conservatorio de Milán entre los años 1919 y 1921. Durante este último año, Votto se inicia en las tareas de dirección orquestal y consigue ser maestro sustituto en el Politeama Rossetti de Trieste para más tarde pasar a ser director asistente de Héctor Panizza en el Teatro Colón de Buenos Aires. Pero su gran oportunidad como director le surge en 1923, cuando Toscanini le nombra su asistente en La Scala, coliseo en donde Votto consigue debutar ese mismo año con una producción de Puccini. De todas formas, los primeros grandes éxitos como director los obtiene en el Covent Garden y en el Teatro de Udine con obras de Puccini y Boito. Tras estos triunfos, Votto inicia una carrera internacional que le lleva a Barcelona, Praga, Bélgica, Holanda, Ginebra y El Cairo durante toda la década de los años treinta, alternando dichas actuaciones con esporádicas intervenciones en La Scala. Merced a dicha actividad, Votto logra una extraordinaria consideración como director operístico de su época.

A partir de 1941, Votto ocupa una cátedra de dirección orquestal en el Conservatorio Giuseppe Verdi de Milán que mantendrá hasta 1967, teniendo como alumnos a Claudio Abbado y Riccardo Muti entre otros. No obstante, la actividad artística de Votto se vio un tanto frenada como consecuencia de la guerra y sólo a partir de 1948 empieza a dirigir con regularidad en La Scala, entidad en donde Victor de Sabata ejercía como director musical. Fue a partir de los años cincuenta cuando Votto inició una gran actividad discográfica junto a la diva Maria Callas que sería excelentemente acogida por crítica y público, aunque también contó con algunos detractores. Instalado como rival artístico de De Sabata y de jóvenes promesas en ciernes como Giulini o Cantelli, Votto alternó sus intervenciones en La Scala con actuaciones en otros grandes coliseos como Florencia, Verona y la Ópera Lírica de Chicago. En 1967, Votto puso punto final a su cátedra de dirección en Milán al tiempo que cerró sus intervenciones en el mítico coliseo lombardo. Durante sus últimos años, Votto limitó sus intervenciones artísticas a esporádicas actuaciones hasta su fallecimiento en Milán el 9 de septiembre de 1985 a la edad de 88 años.

Considerado como uno de los máximos protegidos de Arturo Toscanini, la carrera de Antonino Votto como director operístico tuvo su punto álgido durante los años cincuenta de la pasada centuria gracias a sus registros para el sello EMI en colaboración con Maria Callas y a indiscutibles triunfos con dicha diva en celebradas interpretaciones en La Scala, entidad en donde colaboró con enorme éxito por espacio de dos décadas. Pero no todo fueron parabienes para Votto, ya que también fue censurado por un sector de la crítica que le achacó un exceso de sentimentalismo en algunas de sus ejecuciones. Con todo, Votto se mostró como un músico muy versátil — en sus primeros años como director nunca abandonó del todo sus recitales pianísticos — cuya labor docente en el Conservatorio de Milán fue unánimemente elogiada y reconocida por futuras figuras de la dirección como Abbado y Muti.

De entre la producción discográfica debida a Antonino Votto podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen por qué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Beatriz de Tenda de Bellini, junto a Sutherland, Dondi, Campora y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1259); La Sonámbula de Bellini, junto a Callas, Morresi, Cossotto y Zaccaria, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (BRILLIANT CLASSICS 93961); Norma de Bellini, junto a Callas, Cartura, Del Monaco y Zaccaria, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 153); Mefistófeles de Boito, junto a Siepi, Poggi, Cossotto y Ricciardi, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (GALA 746); Poliuto de Donizetti, junto a Callas, Corelli, Carbonari y Bastianini, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1228); Andrea Chénier de Giordano, junto a Callas, Del Monaco, Protti y Zanolli, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (EMI 882252); Cavalleria rusticana de Mascagni, junto a Di Stefano, Simionato y Guelfi, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1230); La Gioconda de Ponchielli, junto a Callas, Barbieri, Amadini y Silveri, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Turín (REGIS 3004); La bohème de Puccini, junto a Scotto, Modesti, Gobbi y Giorgetti, y dirigiendo la Orquesta del Mayo Musical Florentino (DG 576702); La fanciulla del West de Puccini, junto a Corelli, Gobbi, Frazzoni y Sordello, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 61110); Tosca de Puccini, junto a Corelli, Ercolani, Heredia y Taranto, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Turín (HARDY 4036); Turandot de Puccini, junto a Di Stefano, Testa, Carteri y Modesti, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (BRAVISSIMO OPERA 9912); La vestale de Spontini, junto a Callas, Corelli, Sordello y Stignani, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MELODRAM 20047); Aida de Verdi, junto a Di Stefano, Simionato, Guelfi y Stella, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (IDI 6565); Don Carlo de Verdi, junto a Poli, Bastianini, Barbieri y Neri, y dirigiendo la Orquesta del Mayo Musical Florentino (MYTO 993210); Ernani de Verdi, junto a Domingo, Ghiaurov, Meliciani y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 51304); La forza del destino de Verdi, junto a Di Stefano, Siepi, Gencer y Carturan, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (MYTO 1215); La traviata de Verdi, junto a Scotto, Ricciardi, Bonato y Carbonari, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (DG 894002); Un ballo in maschera de Verdi, junto a Callas, Di Stefano, Gobbi y Barbieri, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (EMI 56320); y, finalmente, fragmentos de Tristán e Isolda de Wagner, junto a Maria Callas y dirigiendo la Orquesta del Festival de Atenas (EMI 67917). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

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Director de Orquesta GABRIELE SANTINI

Gabriele Santini

 Originalmente llamado Teatro Costanzi, el Teatro de la Ópera de Roma fue fundado en 1880 con una capacidad de más de dos mil localidades aunque en la actualidad sólo acoge a mil seiscientas. Domenico Costanzi fue su primer promotor hasta que en 1907 fue adquirido por el empresario Walter Mocchi. En 1926, el coliseo pasó a manos de la municipalidad romana y fue rebautizado como Teatro Real de la Ópera de Roma, siendo de igual manera reformado por el arquitecto Marcello Piacentini. Finalizada la monarquía en Italia, en 1946, el teatro fue de nuevo renombrado como Teatro de la Ópera de Roma y volvió a ser reformado por Piacentini. Desde entonces el teatro fue uno de los principales coliseos operísticos de Italia y en 1958 tuvo lugar uno de los mayores escándalos de la historia de la ópera al negarse a cantar Maria Callas su papel de Norma tras la conclusión del primer acto. El director de orquesta en aquella ocasión fue Gabriele Santini, un maestro que estuvo ligado a esta institución durante el período principal de su trayectoria artística.

Gabriele Santini nació el 20 de enero de 1886 en Perugia, Italia, e inició sus estudios musicales en el conservatorio de su ciudad natal y posteriormente en Bolonia, llegando a debutar como director asistente en 1906 para posteriormente trasladarse hasta Buenos Aires, ciudad en donde es constantemente requerido para dirigir en el Teatro Colón debido a las excelentes críticas recibidas dentro del repertorio italiano. En 1914 regresa a Italia para dirigir en Trieste y más tarde en casi la totalidad de coliseos italianos durante algunos años. Tras un fugaz paso nuevamente por Buenos Aires, Rio de Janeiro y Chicago, en 1924 interviene en La Scala por mediación de Toscanini y permanece allí por espacio de cuatro años en calidad de asistente y centrado en la obra de Verdi y Puccini. Ya en 1929, Santini es nombrado director del Teatro de Roma hasta 1933, volviendo a La Scala durante la temporada de 1934 para dirigir allí hasta un número de ocho representaciones. Posteriormente, entre 1944 y 1947, Santini ejerció como director artístico en el Teatro de Roma para, en ese último año, pasar a ser el director musical de dicho teatro hasta 1962.

En 1949, Santini tuvo la oportunidad de acompañar por primera vez a una joven Maria Callas en Perugia. Dicha relación artística sería del todo fructífera y así, en la temporada de 1952-1953, ambos artistas obtienen un triunfo memorable en Roma con La traviata de tal forma que dicha ópera es registrada en disco a iniciativa de la RAI de Turín y dicha grabación pasa a convertirse en una de las máximas referencias incluso a día de hoy. La relación artística entre Santini y la Callas se mantiene hasta 1958, año en el que se produce un verdadero escándalo en Roma durante una representación a la que asiste incluso el presidente de la República. La diva nunca más fue invitada a actuar en Roma, aunque Santini y ella se reconciliaron un año después en la Royal Opera House de Londres. Durante los últimos años de su carrera, si bien Santini no abandonó del todo la dirección operística en Roma, su actividad se centró mayormente en la industria fonográfica. Así, desde 1959, Santini inicia una serie de memorables registros de obras de Verdi y Puccini. Habiendo renunciado a su cargo de director musical en Roma en 1962, empero Santini mantiene una relación discográfica con dicha institución hasta que a primeros de noviembre de 1964, durante una grabación, sufre un ictus cerebral que le provocaría la muerte en un hospital de Roma el día 13 de noviembre de ese mismo año.

Considerado como uno de los mejores directores de ópera de la primera mitad del siglo XX, Gabriele Santini tuvo la virtud de ser un gran impulsor de las obras operísticas de sus contemporáneos (Giordano) así como de resucitar ciertos títulos italianos que habían quedado fuera del repertorio tradicional. Si bien su figura sufrió un cierto olvido tras su fallecimiento, a día de hoy parece revivir en la memoria de los aficionados más exigentes gracias a sus registros discográficos. Muy dado a los estudios, sobre todo en su fase final artística, tal vez lo mejor de su arte nos haya quedado en una discografía que cuenta con algunos títulos de indiscutible interés. Para algunos especialistas, su versión de La traviata con la Callas está entre los mayores tesoros de la fonografía.

De entre la producción discográfica debida a Gabriele Santini podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen por qué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Norma de Bellini, junto a Corelli, Neri, Cerquetti y Pirazzini, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (LIVING STAGE 35124); El elixir del amor de Donizetti, junto a Gobbi, Carosio, Di Lelio y Monti, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (TESTAMENT 2150); Andrea Chénier de Giordano, junto a Corelli, Di Stasio, De Palma y Sereni, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 58676); fragmentos de distintas óperas de Gounod con diversos cantantes y dirigiendo la Orquesta del Teatro de Nápoles (VAI AUDIO 1199); Cavalleria rusticana de Mascagni, junto a Corelli, De los Ángeles, Sereni y Vozza, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 63967); Gianni Schicchi de Puccini, junto a De los Ángeles, Doro, Barbieri y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 12949); La bohème de Puccini, junto a Taddei, Tagliavini, Ramella y Carteri, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Turín (DS CLASSICS 500); Madama Butterfly de Puccini, junto a Björling, De los Ángeles, Sereni y Pirazzini, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 63634); El barbero de Sevilla de Rossini, junto a Cossotto, Alva, Bruscantini y Ghiaurov, y dirigiendo la Orquesta de La Scala (OPERA D´ORO 1133); Fernando Cortez de Spontini, junto a Tebaldi, Penno, De Palma y Tajo, y dirigiendo la Orquesta del Teatro de San Carlo de Nápoles (IDI 6441); Don Carlo de Verdi, junto a Gobbi, Christoff, Santini y Nicolai, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 64642); Il trovatore de Verdi, junto a Corelli, Guelfi, Barbieri y Parutto, y dirigiendo la Orquesta del Teatro San Carlo de Nápoles (MYTO 269); La forza del destino de Verdi, junto a Tebaldi, Neri, Barbieri y Di Stefano, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Comunal de Florencia (MYTO 62114); La traviata de Verdi, junto a Callas, Savarese, Marietti y Albanese, y dirigiendo la Sinfónica de la RAI de Turín (REGIS 2067); Otello de Verdi, junto a Tebaldi, Vinay, De Palma y Bechi, y dirigiendo la Orquesta del Teatro San Carlo de Nápoles (BONGIOVANNI 1183); y, finalmente, Simon Boccanegra de Verdi, junto a Gobbi, Christoff, De los Ángeles y Monachesi, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 67483). Nuestro humilde homenaje a este gran director operístico.

Con la colaboración de ElGatoDigital.es

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