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 ¿Os acordáis del contenido de la entrada que publiqué en esta misma sección el 9 de junio de 2008? Resumiendo, trataba de la insólita experiencia vivida por Fermín durante la histórica jornada del 21 de julio de 1969, fecha en la que el hombre conseguía posar por primera vez su pie en la Luna. No ha pasado un año desde la publicación de aquel post cuando un astronauta norteamericano, Edgar Mitchell, antiguo tripulante de la misión Apolo XIV parece confirmar todo lo apuntado por Fermín hace muchos años en el bar de mi padre. Según Mitchell, en declaraciones al Club Nacional de Prensa norteamericano, el gobierno de su país conoce la existencia de estos seres extraterrestres y la mantiene en secreto a propósito. Mitchell, además, instó a la administración de Barack Obama a revelar lo que sabe sobre la vida extraterrestre y los platillos voladores. El piloto de la NASA creció en Roswell (Nuevo México), el lugar donde muchos que creen en los OVNIs afirman que aterrizó uno en 1947. Los militares estadounidenses hicieron entonces todo lo posible por ocultar el hecho y evitar que los testigos dijeran lo que habían visto, según afirmaciones de Mitchell. El ex astronauta explicó como hace diez años consiguió que lo escucharan en el Pentágono, donde habló con un militar que le confirmó el suceso de Roswell. Cuando dicho militar quiso seguir investigando una instancia superior se lo impidió. Ahora, sin embargo, el oficial lo niega todo. No es la primera vez que Mitchell, de 77 años, hace este tipo de declaraciones. Todas las veces han sido desmentidas por la NASA que aclara que la agencia espacial no participa “de ninguna forma” en una maniobra de ocultamiento.

 Pero no creáis que la declaración de Mitchell es la única en la que un astronauta o tripulación espacial ha estado implicada en algún extraño suceso relacionado con la supuesta existencia de seres, cuanto menos, ajenos en su origen al planeta Tierra. A continuación, voy a citar una serie de casos un tanto peculiares, desde mi punto de vista, que han implicado a alguna tripulación espacial con un hipotético contacto o avistamiento de origen desconocido. Con ello no pretendo afirmar, ni mucho menos demostrar, la existencia de vida inteligente extraterrestre. Yo soy un tanto escéptico en esta materia y mi intención es simplemente la de dar a conocer una serie de sucesos cuya explicación es difícil de entender desde un punto de vista exclusivamente científico o racional. Obviamente, muchos de estos casos tienen, a buen seguro, una explicación más simple pero, como la gran mayoría de las personas no poseen (poseemos) conocimientos avanzados de astrofísica, no podemos sino asombrarnos ante unos hechos que pueden dar lugar a múltiples conjeturas de todo tipo. Que cada cual saque sus propias conclusiones y, por supuesto, si alguien tiene alguna explicación que sea susceptible de aclarar el misterio que no dude en exponerla en forma de comentario.

Marzo de 1965: La tripulación de la nave rusa Voshkod 2 compuesta por los cosmonautas Pavel Beliayev y Alexei Leonov se encuentra en órbita circunvalando la Tierra. Al iniciar la vuelta número 18, la nave se precipita inexplicablemente a la atmósfera y se estrella contra la nieve en un punto 1.400 kilómetros más apartado del lugar previamente programado para la fase de descenso. Milagrosamente, los cosmonautas sobrevivieron tanto al impacto como a una posible muerte por congelación. En una conferencia de prensa celebrada posteriormente en Moscú, los tripulantes afirmaron que, instantes previos al incidente que originó su caída, contemplaron un satélite misterioso y completamente desconocido que no aparecía en su catálogo de a bordo de objetos estelares.

Junio de 1965: La capsula espacial norteamericana Gemini 4 tripulada por James McDivitt y Edward White regresa a tierra tras concluir un total de 62 órbitas alrededor de la Tierra. McDivitt declaró haber visto un objeto cilíndrico del que incluso llegó a tomar una serie de instantáneas. Se sopesó que aquel objeto no fuera otra cosa que una de las fases del cohete Titán 2 que impulsó a la cápsula a su vuelo orbital, pero pronto fue del todo descartado debido a la no coincidencia con las formas. Luego se propuso que el objeto avistado bien podría ser Pegasus II, un satélite lanzado en mayo de 1965 para estudiar el movimiento de los meteoritos, aunque también fue descartada dicha opción al no coincidir tamaños con distancias de avistamiento. McDivitt siempre insistió en que aquel misterioso objeto no tenía semejanza con ningún satélite hasta entonces conocido.

Agosto de 1965: Los tripulantes de la cápsula norteamericana Gemini 5, Gordon Cooper y Charles Conrad, desmienten el contenido de una cinta de audio hecha pública en la que se escuchaban las conversaciones mantenidas entre la tripulación de la cápsula y el centro espacial de Houston durante el vuelo orbital de la misma. En la referida cinta, los astronautas fueron alertados por Houston acerca de un “misterioso” objeto que parecía perseguirles. Todo parecía ser una burda manipulación hasta que se supo posteriormente que el propio Cooper fue testigo dos años antes, durante otro vuelo, de un extraño e inexplicable avistamiento de características muy similares a las descritas en la cinta.

Diciembre de 1965: Los tripulantes de la cápsula norteamericana Gemini 7, Frank Borman y James Lovell, inician los preparamentos de conexión con la cápsula gemela Gemini 6 cuando en la misma órbita, a unos 300 kilómetros de distancia aproximadamente, avistan un objeto no identificado y que no estaba previsto en los planes de vuelo. La NASA declaró que aquello no era otra cosa que una de las fases de acoplamiento del cohete impulsor Titán pero, con posterioridad, Borman declaró que nunca le habían perdido la pista al referido cohete, con lo que la novedad del avistamiento no podía ser compatible con la versión dictaminada por la agencia espacial norteamericana.

– Julio de 1966: La cápsula norteamericana Gemini 10, tripulada por John Young y Michael Collins, entra en órbita. Instantes después, Young llama al centro de control de Houston, visiblemente alarmado, y alerta de que tiene a la vista dos objetos sospechosos de color rojo que se desplazan por la misma órbita. Momentos después, el propio Young confirma que dichos objetos han salido de la órbita y se han alejado. Estima que pueden ser satélites. Pero para que su apreciación fuese cierta, tendría que haber visto el fogonazo que hubieran desprendido los motores al ser puestos en marcha, condición indispensable para alterar el rumbo de uno de estos artefactos. Young nunca confirmó tal extremo.

Septiembre de 1966: La cápsula norteamericana Gemini 11, a cuyo mando están los astronautas Gordon Cooper y Charles Conrad, acomete la órbita número 18 de su programa cuando los tripulantes observan un objeto brillante que se mantiene a cierta distancia de la cápsula. La tripulación logra fotografiar dicho objeto y la NASA, posteriormente, lo califica como “no identificado”.

Noviembre de 1966: Los tripulantes de la sonda espacial norteamericana Gemini 12, Edwin Aldrin y James Lovell, afirman durante el segundo día de misión que una especie de extraña flota de objetos se había acercado a la cápsula. La NASA  calificó aquellos objetos, bien de basura espacial, bien de simples reflejos. Pero Aldrin fue muy preciso al respecto, señalando que el sabía muy bien lo que era un reflejo y que, ni por asomo, se relacionaba tal explicación con lo contemplado. En aquellos tiempos, la llamada basura espacial era mucho menos considerable en cantidad que en la actualidad y estaba perfectamente catalogada.

Noviembre de 1969: La nave norteamericana Apolo XII es lanzada al espacio con la misión de alunizaje de su tripulación, compuesta por Richard Gordon, Charles Conrad y Alan Bean. Durante el trayecto, Bean informa a Houston que están siendo acompañados por un misterioso objeto al que pueden divisar a través de las escotillas. De un objeto inicial, se pasa a dos, tan brillantes, que son avistados por algunos astrónomos en Europa. Durante la aproximación y descenso a la Luna, los astronautas afirman escuchar una serie de ruidos extraños, silbidos y palabras absolutamente ininteligibles. Cuando se solicitó a la NASA que ofreciese algunas muestras fotográficas obtenidas en la superficie lunar, la agencia espacial norteamericana dijo que una de las cámaras estaba averiada y que otra fue “olvidada” en el módulo lunar. Con bastante posterioridad, la NASA reveló algunas instantáneas en las que no se aprecia nada especialmente relevante que pueda dar lugar a la especulación.

Cuanto menos, estos episodios son un tanto curiosos, ¿No creéis?