autopista 

 Ocurrió en una autopista de Chile. Dos perros se disponían a cruzar una autopista por donde circulaban todo tipo de vehículos. Desgraciadamente, un camión arrolla a uno de ellos y lo deja malherido en medio de la citada vía. De manera sorprendente, el otro perro, jugándose el tipo, trata de arrastrar a su herido compañero hasta la cuneta. Lo consigue. En el vídeo que se muestra en este enlace que aquí os dejo, podéis contemplar toda la secuencia. Observad la impresionante mirada a un lado y otro del perro salvador en un momento de la escena, no sabemos si rogando ayuda o suplicando que ninguno de los coches que pasan a su lado se les eche encima. Es una mirada que va más allá de cualquier consideración animal que pretendamos definir o explicar. Es una mirada humana. Lamentablemente, el perro herido murió y el salvador escapó, desconociéndose actualmente su paradero. En Chile, dicho can es ahora un héroe y se han organizado batidas voluntarias para tratar de encontrarlo. Millones de personas han visto ya el vídeo gracias a Internet. Quizás algunas de esas personas hayan abandonado miserablemente a un pobre perro en medio de una carretera, como suele ocurrir con tanta frecuencia en los períodos estivales.

 Ayer fue dado a conocer al mundo este vídeo que trata sobre la solidaridad y el amor propio de unas criaturas que, no por no poder hablar, no dejan de tener sus sentimientos. En España, todavía existen una serie de hijos de puta que dejan abandonados, colgados por el cuello a un árbol, a los perros de caza que ya no les resultan útiles para ese menester. También hay otros analfabetos que alegando no sé qué tradiciones históricas se visten de gala para alancear a un pobre toro en el campo o prenderle antorchas de fuego en los cuernos. También hubo quién disfrutaba viendo como arrojaban a una infeliz cabra desde lo alto de un campanario o como se demostraba la valentía humana decapitando, sobre los lomos de un caballo, a unos pobres patos colgados cabeza abajo en un improvisado tendido de cable. En la Península Ibérica, en Francia y en otros lugares de Latinoamérica aún se celebran corridas de toros…

 Por cierto, ayer se celebró el sexagésimo aniversario de la firma de la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Me parece perfecto; pero este mundo sólo será justo cuando respetemos no ya a nuestros semejantes, tarea cada día más complicada, sino cuando además sepamos entender que un animal es un ser vivo como nosotros, con nuestros mismos o parecidos sentimientos y quizás con un sentido del compañerismo y la solidaridad que nosotros aún no somos capaces de asimilar y comprender. En eso, los animales nos siguen dando lecciones.