En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar la obertura de la ópera Una cosa rara, ossia bellezza ed onestà del compositor español Vicente Martín y Soler. La versión del vídeo corre a cargo de The World Orchestra of Jeunesse Musicales dirigida por Josep Vicent y dicha grabación se encuentra disponible en el sello independiente COLUMNA MÚSICA (Ref 1CMO164). La pieza se abre con una melodía elegante en tono mayor en forma de ritornello que desemboca en un crescendo mozartiano para de nuevo retomar el tema principal, adornado ahora por graciosos motivos rítmicos. Un nuevo tema expuesto por las maderas es seguido por una modulación a tono menor que tras su desarrollo vuelve a exponer brevemente el tema principal. Las trompetas cierran brillantemente y sin excesos la página. Mozart llegó a admirar tanto esta ópera que incluso hizo una mención musical a la misma en la escena del baile del tercer acto de Don Giovanni. Escrita bajo un libreto de Lorenzo da Ponte, la ópera se estrenó en Viena el 17 de noviembre de 1786 con un clamoroso éxito hasta el punto de que llegó a ser representada hasta en 78 ocasiones (Las bodas de Fígaro de Mozart, ópera estrenada en el mismo año, sólo fue repuesta un par de veces).

 Como afirma el músico y erudito español Tomás Marco, la Ilustración adquirió en España un curioso giro populista aunque no por ello popular. La aristocracia encontró de buen tono jugar a ser pueblo y así se mezcló aparentemente con las clases populares adquiriendo incluso algunos de sus hábitos en términos de vestimenta o imitando sus fiestas y regocijos. Fue un fenómeno bastante específico de España que no se dio en el resto de Europa, tal vez con la aproximada excepción de la corte francesa aunque de forma bien distinta, y sentó las bases del llamado casticismo, un término complejo y nada fácil de definir. Esa mezcla en elementos del vestir y en las fiestas tiene su expresión en los gustos y banderías teatrales y en la participación de la nobleza en la naciente tauromaquia. Aunque la ópera italiana siguió su penetración por España, los compositores patrios se hicieron su propio hueco aunque dentro de los cánones de la zarzuela, un género que a partir de entonces va a prescindir de la mitología para ahondar más en los temas populares. Además, se va a abandonar el estilo musical internacional para ir adquiriendo matices del propio país. Algunos compositores españoles triunfaron fuera de las fronteras nacionales, como fue el caso de del valenciano Vicente Martín y Soler, un coetáneo de Mozart que tuvo un éxito arrollador en vida pese a que hoy en día su figura adolece de un lamentable olvido.

 Vicente Martín y Soler nació el 2 de mayo de 1754 en Valencia y recibió sus primeras nociones musicales en Italia a cargo del prestigioso teórico Martini. A partir de 1775 comienza a publicar sus primeras óperas y zarzuelas hasta que en 1777 viaja hasta Nápoles contratado por el Teatro San Carlo en calidad de compositor. Allí creó óperas y ballets de distinto signo aunque en un primer momento Martín y Soler pareció decantarse por la ópera seria. En 1785, Martín y Soler partió para Viena, ciudad en donde se convertiría en toda una celebridad gracias a sus creaciones en colaboración con el famoso libretista Lorenzo da Ponte. Su fama fue tal que en 1778 Martín y Soler aceptó la invitación de la corte rusa y tomó rumbo a San Petersburgo, en donde llegó a escribir hasta tres óperas en lengua rusa. Tras un breve temporada en Londres en 1795, ciudad en donde presentó otras tres óperas en lengua italiana, Martín y Soler regresó de nuevo a San Petersburgo para dedicarse casi en exclusiva a la docencia. Allí falleció con todos los honores el 30 de enero de 1806.

 Pocos pueden imaginar en la actualidad que Vicente Martín y Soler fue más conocido en su tiempo que el propio Mozart. Autor de más de cincuenta óperas y ballets, Martín y Soler fue un compositor exquisito cuya música se basó en un melodismo agradable y en una formalidad propia del mejor clasicismo vienés. En su tiempo, Martín y Soler llegó a ser conocido como Martini lo Spagnolo y también como el Mozart valenciano. Tras su muerte, su música cayó en el más absoluto olvido y sólo en tiempos muy recientes se ha vuelto a despertar un cierto interés por su vida y obra. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a su figura.