Con el fallecimiento de Evgeni Mravinski el 19 de enero de 1988 en Leningrado a la edad de 84 años desaparecía el que, sin lugar a dudas, había sido el director de orquesta más brillante de toda la historia de la URSS. Titular de la Orquesta Filarmónica de Leningrado (actual San Petersburgo) desde 1938 hasta el mismo día de su muerte, los cincuenta largos años de permanencia de Mravinski al frente de dicho conjunto sinfónico consiguieron elevar el nivel de la formación hasta convertirla no ya sólo en la mejor orquesta de la URSS, sino en una de las cinco mejores agrupaciones del mundo. No era tarea fácil sustituir a un director ya mítico en vida y los rumores sobre su sucesión se fueron desatando durante los últimos años de su trayectoria, muy mermada por sus graves problemas de salud. Nombres como los de Kurt Masur, Mariss Jansons y Gennadi Rozhdestvenski saltaron a la palestra en distintos momentos aunque finalmente el elegido fue un músico que ya había trabajado como director asistente de Mravinski unos años atrás. Yuri Temirkanov no sólo tuvo que lidiar con la responsabilidad de suceder al más grande director surgido nunca en la URSS, sino también con una constante fuga de profesores judíos de la orquesta a los que se les permitió salir de la Unión Soviética. Temirkanov se vio obligado a reestructurar una formación cuyos niveles de calidad habían descendido de forma alarmante y poco a poco fue cimentando una nueva orquesta que, sin llegar a la magia sonora alcanzada en tiempos de Mravinski, sí que al menos recuperó el prestigio de épocas pasadas. No obstante, Temirkanov cumple en este año de 2012 su vigésima cuarta temporada al frente del conjunto filarmónico de San Petersburgo, casi la mitad del tiempo que estuvo Mravinski, y no se adivina un presumible sucesor al menos a corto plazo.

Yuri Khatuevich Temirkanov nació el 10 de diciembre de 1938 en Nalchik, Cáucaso, y comenzó sus estudios musicales a los nueve años para tres años más tarde acceder a la Escuela de Jóvenes Talentos de Leningrado para proseguir con estudios de violín y viola. De ahí pasó propiamente al Conservatorio de Leningrado para ampliar su formación en viola e iniciarse en la dirección orquestal bajo la tutela de Ilya Musin, graduándose en 1965. Tras haber debutado ese mismo año en la Ópera de Leningrado, Temirkanov conquistó el primer premio en el Concurso Soviético para Directores de Orquesta celebrado en 1966, galardón que le valió para ser invitado por Kiril Kondrashin para realizar una gira de conciertos por Europa y los EEUU al frente de la Orquesta Filarmónica de Moscú y acompañando nada menos que a una figura de la talla de David Oistrakh. En 1967, Temirkanov dirigió por primera vez a la Orquesta Filarmónica de Leningrado y su entonces titular, Mravinski, decidió nombrarle su director asistente. Un año más tarde, Temirkanov dirigió a la Orquesta Sinfónica de Leningrado (actual Orquesta Sinfónica Académica de San Petersburgo) en la sede del Teatro Malyi hasta que en 1976 fue designado director musical del Teatro de la Ópera y el Ballet de Kirov (actual Teatro Mariinski de San Petersburgo) hasta 1988. Durante ese período, Temirkanov realizó una completa labor en la que alternó los clásicos títulos del repertorio operístico ruso con las producciones más novedosas. En 1988, y tras el fallecimiento de Evgeni Mravinski, Temirkanov fue nombrado director titular de la Orquesta Filarmónica de Leningrado, cargo que aún conserva, y con ello alcanzó el que posiblemente sea el puesto más cotizado de la vida musical rusa.

Yuri Temirkanov comenzó desde entonces una exitosa carrera internacional paralela a su titularidad con el conjunto filarmónico de Leningrado y por ello fue requerido para dirigir a las más prestigiosas orquestas de Europa, América y Asia. De hecho, Temirkanov fue el primer director soviético en dirigir en EEUU en 1988 tras la reapertura de las relaciones culturales entre EEUU y la Unión Soviética, rotas desde la invasión rusa de Afganistán. Ya en 1992, Temirkanov sucedió a André Previn como director principal de la Royal Philharmonic de Londres, formación en la que permaneció hasta 1998 y con la que realizó exitosas giras por todo el continente europeo, siendo nombrado director laureado de la misma al finalizar su contrato. Un año más tarde, Temirkanov accedió a la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Baltimore sustituyendo a David Zinman y permaneciendo hasta la temporada de 2006. Reconocido como uno de los mejores directores de su historia, la orquesta decidió también nombrar a Temirkanov como director emérito de la misma. A día de hoy, Temirkanov alterna su labor en San Petersburgo con el cargo de principal director invitado de la Orquesta Sinfónica Nacional de Dinamarca.

Yuri Temirkanov es una de las personalidades más relevantes de la dirección orquestal rusa a pesar de que sus formas de dirección, del todo extravagantes y a veces incluso humorísticas, puedan hacer pensar lo contrario. Con todo, Temirkanov se ha ganado el respeto mundial por su buen hacer no sólo en San Petersburgo, sino en las demás agrupaciones sinfónicas con las que ha colaborado. De hecho, en Baltimore se le considera un director mítico por haber tomado una orquesta que se encontraba en horas bajas y haberla situado en tan solo siete años en el grupo de las mejores formaciones de EEUU. Temirkanov basa casi toda su técnica de batuta en prescindir de la misma, utilizando sus manos como una prolongación de su pensamiento musical con unos resultados ciertamente sorprendentes. Para Temirkanov, servirse sólo de las manos en la dirección orquestal es como disponer de diez batutas al mismo tiempo. Temirkanov también ha prescindido en muchas ocasiones de los atuendos tradicionales del director de orquesta –“Llevar una pajarita no significa que los músicos te vayan a entender mejor”–. Contra lo que se pueda imaginar, entre Mravinski y Temirkanov nunca existió una relación cordial y la leyenda afirma que, de todos los maestros propuestos a sucederle, Mravinski siempre se opuso a la candidatura de Temirkanov. Por otra parte, Temirkanov siempre ha mostrado una admiración reverencial por Herbert von Karajan: –“El mejor director de orquesta de todo el siglo XX”

Yuri Temirkanov es un director poco convencional que no gusta de remarcar lo ya escrito en la partitura. Suele prescindir de las indicaciones métricas al considerar que los profesores de las orquestas ya saben de sobra seguir el tempo determinado. Esto le causó un grave problema nada más comenzar su primer ensayo como director titular de la Royal Philharmonic: Los profesores se rebelaron ante esa forma de no-marcar el compás y Temirkanov se marchó muy enfadado y alegando que jamás les volvería a dirigir. Afortunadamente, las cosas se solucionaron y la relación entre los profesores de la Royal Philharmonic y Temirkanov acabó siendo más que cordial. Sobre las formas nada ortodoxas empleadas por Temirkanov a la hora de dirigir, quien esto escribe tuvo la oportunidad de asistir en febrero de 1985 a un concierto ofrecido por Temirkanov al frente de la Royal Philharmonic en el Teatro Real de Madrid. Durante la interpretación del pizzicato del tercer movimiento de la Cuarta de Chaikovski observé algo insólito: Temirkanov marcaba las entradas… ¡Con la nariz!  También pude comprobar la amabilidad y gran sentido del humor del maestro ruso: En camerinos sólo pudimos acceder a que nos firmara un autógrafo, haciendo imposible cualquier tipo de declaración por el problema del idioma. Al ir a firmar el autógrafo en mi grueso libro de Ibermúsica, balbuceé un simple spasiba — gracias, en ruso — como humilde prueba de agradecimiento. Temirkanov se levantó, me agarró las dos manos, me abrazó y a poco me besa a la manera rusa. Empezó a repetir lo de spasibo y a soltar emocionado una parrafada en ruso ante mi bochorno y la rechifla generalizada del grupo que me acompañaba. Me pareció no sólo un gran director de orquesta, sino un tipo verdaderamente encantador.

De entre la producción discográfica debida a Yuri Temirkanov podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Concierto para violín de Brahms, junto a Viktor Tretiakov y dirigiendo la Orquesta Sinfónica del Estado de la URSS (BRILLIANT CLASSICS 93005); la integral sinfónica de Chaikovski dirigiendo la Royal Philharmonic (RCA 55781 — integral sinfónica en 6 CD´s); selección de obras orquestales de Chaikovski dirigiendo la Royal Philharmonic (RCA 55781); Suite de Peer Gynt de Grieg dirigiendo la Royal Philharmonic (RCA 65834); Suite del ballet Spartacus de Kachaturian dirigiendo la Royal Philharmonic (EMI 47348); Cuadros de una exposición de Mussorgski-Ravel dirigiendo la Royal Philharmonic (RCA 59423); Suite de Romeo y Julieta de Prokofiev dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (RCA 68408); Alexander Nevski de Prokofiev dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (RCA 68642); Danzas sinfónicas de Rachmaninov dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (RCA 62710); Concierto para piano de Ravel, junto a Martha Argerich y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Estocolmo (EUROARTS 2057898); Andante con variaciones para violoncelo y orquesta de Respighi, junto a Mischa Maiski y dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (EUROARTS 2053408); Sheherezade de Rimski-Korsakov dirigiendo la Filarmónica de Nueva York (RCA 61173); Sinfonía nº6 de Shostakovich dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (WARNER 62354); Petrouchka de Stravinski dirigiendo la Royal Philharmonic (RCA 7985); y, finalmente, Requiem de Verdi, junto a Colombara, Simeoni, Timchenko y Giannattasio, y dirigiendo la Filarmónica de San Petersburgo (SIGNUM 184). Nuestro humilde homenaje a este extraordinario director de orquesta.