Grandes interpretes de lírica, Elisabeth Schwarzkopf

En el mundo de la l√≠rica, hablar de ciertos artistas consagrados supone en ocasiones un verdadero ejercicio de saber destilar la esencia de una serie de cualidades que a menudo se ven impregnadas de un componente medi√°tico cuya repercusi√≥n es mucho mayor de cara a la opini√≥n p√ļblica.

Elisabeth Schwarzkopf no fue una diva en el sentido más estricto de la palabra pese a que así fue catalogada durante los procesos de desnazificación surgidos tras la derrota alemana en la II Guerra Mundial. Sin embargo, Elisabeth Schwarzkopf fue un ejemplo de perfeccionismo conseguido a base de estudio y severa autocrítica, cualidades que le otorgaron un dominio absoluto de la técnica vocal.

Casada en segundas nupcias con el célebre productor discográfico Walter Legge, su trayectoria artística no puede ser estudiada prescindiendo de su colosal legado fonográfico, una de las páginas más brillantes de la interpretación musical de todo el siglo XX.

Biografía

Elisabeth Schwarzkopf naci√≥ el 9 de diciembre de 1915 en Jarocin, antigua localidad prusiana que hoy en d√≠a se conoce como Poznan y que tambi√©n se encuentra bajo administraci√≥n polaca. No es de extra√Īar que siendo hija de unos padres prusianos, la rigidez impuesta en su educaci√≥n fue tal que con apenas diez a√Īos sab√≠a leer perfectamente una partitura al mismo tiempo que se acompa√Īaba del piano.

Gracias a la pasi√≥n que supo transmitirle su padre por el idioma alem√°n, Elisabeth orienta su formaci√≥n musical hacia el canto y consigue debutar en 1928 en Magdeburgo, con s√≥lo trece a√Īos, durante una representaci√≥n oper√≠stica realizada por los alumnos de un colegio. En 1935, con apenas veinte a√Īos cumplidos, Elisabeth inicia sus estudios profesionales de canto en la Hochschule¬†f√ľr¬†Musik¬†de Berl√≠n bajo la tutela de la profesora Lula¬†Mysz-Gmeimer, una mujer especializada en lied¬†que no dud√≥ en catalogar a Elisabeth¬†como contralto.

El fuerte autoritarismo desprendido por aquella profesora signific√≥ que la joven Elisabeth¬†pasara dos m√°s que angustiosos a√Īos, situaci√≥n que afortunadamente se resolvi√≥ cuando, sabiamente aconsejada por el doctor Egenov, decide cantar como la soprano que realmente era. Su primera experiencia profesional le llega en 1938, en la √ďpera de Berl√≠n, cuando canta uno de los roles de las muchachas-flor de Parsifal, papel que tuvo que aprenderse en s√≥lo un d√≠a y medio.

Poco despu√©s, canta de paje en Tannh√§user¬†y firma un contrato por el que cobra unos 200 marcos al mes por cantar cuatro veces cada semana‚Ķ Pese a todo, la experiencia adquirida por Elisabeth¬†durante el primer¬†a√Īo de¬†su contrato con la √ďpera de Berl√≠n fue decisiva, llegando a memorizar una veintena de papeles de distintas √≥peras. Antes de finalizar 1938, Elisabeth es seleccionada como miembro de un coro que participaba en una producci√≥n de La flauta m√°gica¬†dirigida por Sir¬†Thomas¬†Beecham¬†y registrada para el sello EMI.

El productor de aquella grabaci√≥n era Walter¬†Legge, un hombre que result√≥ decisivo en la carrera de la artista alemana y con¬†quien a√Īos m√°s tarde se acabar√≠a casando.

Los primeros √©xitos profesionales de Elisabeth Schwarzkopf se produjeron en la temporada de 1941, cantando papeles oper√≠sticos de Verdi y Puccini. Es en esa √©poca cuando Elisabeth conoce a la soprano Maria Ivog√ľn, quien intenta reorientar su carrera como soprano l√≠rico-ligera.

De esta forma, es contratada en 1942 por Karl B√∂hm para la √ďpera de Viena como ‚Äúcantante habitual‚ÄĚ de la compa√Ī√≠a. Los comienzos fueron espectaculares, aunque Elisabeth cay√≥ enferma y hubo de suspender su carrera durante a√Īo y medio. A la vuelta, y pese a sonados √©xitos, el ambiente en Viena era desolador, culminando aquel negro per√≠odo con el bombardeo de la m√≠tica instituci√≥n por los aliados en 1945. Superados los problemas derivados del proceso de desnazificaci√≥n ‚ÄĒ aunque en Norteam√©rica nunca logr√≥ desprenderse de su etiqueta de diva nazi ‚ÄĒ la artista interviene con un emergente Herbert von Karajan, colaboraci√≥n que ser√≠a extraordinariamente fruct√≠fera por la mutua admiraci√≥n que ambos sent√≠an.

Pero el verdadero giro en la trayectoria art√≠stica de Elisabeth se produce en enero de 1946 cuando, ante la presencia de Karajan, la soprano cant√≥ en privado ante el productor Walter Legge. El resultado de aquel encuentro no s√≥lo conllev√≥ un contrato para grabar su primer disco ‚ÄĒ una grabaci√≥n de lieder de Schubert que logr√≥ un fabuloso n√ļmero de ventas ‚ÄĒ sino que fue el comienzo de una exitosa relaci√≥n comercial que acab√≥ incluso en matrimonio. En 1947, Elisabeth canta Las bodas de F√≠garo¬†en el Festival de Salzburgo¬†bajo las √≥rdenes de Karajan, quien vuelve a dirigirla para una grabaci√≥n de EMI¬†en 1950.

Elisabeth¬†Schwarzkopf¬†fue a partir de ese momento una estrella consagrada. Sus √©xitos se suceden en Bayreuth, cantando Los maestros cantores¬†y El oro del Rin, y formando parte del elenco de cantantes de la hist√≥rica versi√≥n ofrecida por Wilhelm¬†Furtw√§ngler en 1951. Ese mismo a√Īo tambi√©n triunfa de forma arrolladora en La Scala de Mil√°n.

Paralelamente a su carrera como cantante de √≥pera, Elisabeth Schwarzkopf desarroll√≥ una intensa labor como int√©rprete de lied, alcanzando una perfecci√≥n y maestr√≠a en ese terreno que a√ļn hoy sus grabaciones producen la m√°xima admiraci√≥n.

El mundo del lied debe mucha de su actual aceptación y popularidad a Elisabeth, cuyas regulares citas en Londres y Nueva York, amén de sus registros discográficos, generaban unas expectativas sin precedentes en este género. En 1964 debutó en el Metropolitan de Nueva York con Der Rosenkavalier, aunque esta relación no llegó a ser del todo fructífera (Elisabeth sólo cantó allí en 10 funciones a lo largo de su carrera).

El 20 de febrero de 1967, interviene en el Royal Festival Hall¬†de Londres, y junto con Victoria de los √Āngeles y Dietrich¬†Fischer-Dieskau,¬†en la gala de despedida del pianista Gerald¬†Moore. Aquel encuentro qued√≥ registrado en uno de los mejores discos editados por el sello EMI¬†a lo largo de toda su historia. Schwarzkopf¬†se retir√≥ de los escenarios oper√≠sticos el 31 de diciembre de 1971 en Bruselas interpretando Der¬†Rosenkavalier, posiblemente su √≥pera m√°s representativa.

Continuó empero sus recitales hasta el mismo día en que falleció su marido, Walter Legge, el 22 de marzo de 1971, fecha en la que decidió poner el punto final a su carrera tras un recital ofrecido cinco días antes en Zurich.

Desde entonces se consagr√≥ a la ense√Īanza e imparti√≥ clases magistrales por todo el mundo, pese a que adquiri√≥ fama de ser tan exigente como ruda en sus formas. Tras pasar una buena temporada en Suiza, Elisabeth¬†se retir√≥ a la regi√≥n austr√≠aca¬†de Vorlberg, en donde muri√≥ mientras dorm√≠a en su casa de Schruns¬†durante la noche del 2 al 3 de agosto de 2006. Con su fallecimiento, se cerr√≥ una de las √©pocas m√°s¬†gloriosas en el mundo de la interpretaci√≥n vocal femenina y que tuvo sus comienzos all√° por la d√©cada de los a√Īos cincuenta del siglo XX,¬†cuando surgieron¬†artistas de la talla de la propia Elisabeth¬†Schwarzkopf, Maria Callas, Victoria de los √Āngeles y Renata Tebaldi.

Si bien en sus primeros a√Īos Elisabeth¬†Schwarzkopf¬†abord√≥ un repertorio de agilidad, con el tiempo se fue reorientando a uno m√°s l√≠rico. Su voz se volvi√≥ mucho m√°s consistente aunque a fuerza de perder algo en el registro agudo. Sin embargo, la emisi√≥n fue siempre de una asombrosa perfecci√≥n t√©cnica.

Como cualidades m√°s destacables¬†de esa perfecci√≥n podemos se√Īalar la de un fraseo realmente exquisito, de impecable dicci√≥n, y un extraordinario color al servicio de la est√©tica expresiva. Siempre busc√≥ una interpretaci√≥n mejor que la inmediatamente preferente, aspecto que la situ√≥ como una de las mejores int√©rpretes vocales del siglo XX. Ciertamente, su voz fue perdiendo plenitud y redondez con el paso de los a√Īos, al igual que la emisi√≥n y la riqueza t√≠mbrica.

Tal vez por ello, se la acus√≥ de un artificioso amaneramiento en su √ļltima √©poca en comparaci√≥n con esa brillante naturalidad que anta√Īo hab√≠a producido. Mozart¬†y Richard¬†Strauss¬†fueron sus compositores predilectos, aunque tampoco podemos olvidar el repertorio lieder√≠stico¬†alem√°n y las obras sinf√≥nico-corales de los grandes maestros centroeuropeos. Tambi√©n prob√≥ con Mahler¬†y con las operetas de Johann¬†Strauss¬†y Lehar.

Discografía de Elisabeth Schwarzkopf

Dentro de la inmensa e imprescindible discograf√≠a de Elisabeth Schwarzkopf, destacamos (Como suele ser habitual, los enlaces a los v√≠deos no tienen porqu√© corresponderse necesariamente con la versi√≥n citada, aunque s√≠ con la obra se√Īalada):

Nuestro humilde homenaje a esta excepcional cantante.