Francisco Asenjo Barbieri

El barberillo de Lavapiés por  Francisco Asenjo Barbieri

 En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar la célebre Canción de Paloma de la zarzuela El barberillo de Lavapiés del maestro Francisco Asenjo Barbieri. Esta breve pieza es todo un ejemplo de buen gusto, frescura e inspiración, además de presentar una estupenda orquestación. La canción está escrita en compás de 3/4 y destaca por sus giros modulativos previos al tema que sirve de estribillo. La interpretación, sensacional, se corresponde con una lectura debida a la incomparable Victoria de los Ángeles acompañada de la Orquesta Nacional de España dirigida por el maestro Rafael Frühbeck de Burgos. Esta grabación se encuentra disponible en el sello EMI (Ref 56535). Compuesta en 1874 y estrenada a finales de ese mismo año en el Teatro de la Zarzuela de Madrid, El barberillo de Lavapiés consta de tres actos escritos en verso según el libreto del hijo del insigne Larra, Luis Mariano. Esta obra supone, sin lugar a dudas, una de las cumbres del repertorio escénico español.

 Francisco Asenjo Barbieri nació en Madrid el 3 de agosto de 1823 y se vio obligado por su familia a estudiar medicina pese a su incipiente interés por todo lo relacionado con la música. Sin embargo, Barbieri no cejó en su empeño e ingresó en el Conservatorio de Madrid en 1837 para estudiar piano con Pedro Albéniz, clarinete con Broca y composición con Ramón Carnicer. Durante un tiempo Barbieri se vio obligado a llevar una vida bohemia tocando el clarinete en bandas militares y teatros, dando clases particulares de música y ejerciendo como pianista en fiestas privadas. Tras varios intentos de crear una ópera al estilo italiano, en 1850 estrenó no obstante la zarzuela Gloria y peluca con tal éxito que desde entonces decidió consagrarse a ese género. Tras la apertura del Teatro de la Zarzuela de Madrid en 1856, Barbieri inició la llamada zarzuela grande con obras como Jugar con fuego, El barberillo de Lavapiés y Pan y Toros. Además, Barbieri fundó la Orquesta de la Sociedad de Conciertos en 1859 y con ella dio a conocer en España obras de Mozart, Beethoven, Mendelssohn y especialmente de Wagner, autor cuya música sonó por primera vez en nuestro país en 1864 merced a la ejecución con dicha orquesta de algunos fragmentos de Tannhäuser. Barbieri falleció en Madrid el 17 de febrero de 1894.

 A Barbieri se le debe en buena parte el resurgimiento operado en la zarzuela como elemento de lucha contra la presencia italiana y desde sus más rancias raíces nacionales. Tuvo la valentía de constituir un frente común para defender los intereses líricos patrios junto a otros compositores como Arrieta, Oudrid, Inzenga, Gaztambide y Hernando. Con todos ellos, y algún que otro famoso intérprete como el cantante Salas, fundó la Sociedad Artística bajo cuyos auspicios se abrió en 1856 el Teatro de la Zarzuela, centro al que le siguieron otros coliseos que sostuvieron, hasta bien entrado el siglo XX, el auge del género. Pero además, Barbieri fue un hombre extraordinariamente culto que hizo acopio de miles de documentos que acabó legando a la Biblioteca Nacional, entre ellos más de 600 transcripciones de los cancioneros de los siglos XV y XVI. Todo este trabajo compilatorio contribuyó de forma decisiva a que Barbieri fuese el primer músico en ser nombrado miembro de la Real Academia Española en 1892. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a su excepcional figura.