En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar el Andante del Concierto para piano nº3 del compositor, pianista y editor musical Henry Litolff, autor de cinco conciertos para piano de los que el primero de ellos está perdido. La versión corresponde al pianista alemán Michael Ponti, quien realizó toda su formación musical en los EEUU y llegó a ganar el prestigioso Concurso Ferruccio Busoni en 1964, acompañado por la Orquesta Sinfónica de Berlín dirigida por el maestro Volker Schmidt-Gertenbach, un director muy vinculado con las grabaciones discográficas de género. Hemos de constatar que este fragmento no es realmente un movimiento de un concierto, sino más bien una sección de lo que podemos llamar sin ningún género de dudas una sinfonía concertante con piano obligado. La pieza se abre con unos bellos acordes arpegiados del piano sobre los que brevemente se incorporan los instrumentos para dar paso a una sección en donde el solista desarrolla una suave cadencia. El movimiento, aunque sereno y apacible, puede resultar un tanto edulcorado para paladares selectos.

 Francia fue cuna de muchos compositores románticos que vivieron en el París de Berlioz, Liszt y Chopin, y que en la actualidad se encuentran lamentablemente eclipsados por el brillante resplandor de aquéllos. La concepción del Romanticismo de estos autores “menores” — musicalmente hablando — no tenía nada que ver con la vena revolucionaria asociada a este movimiento, sino más bien con la tradición burguesa. Entre los dedicados mayormente a la ópera podemos destacar a Louis-Ferdinand Hérold (1791-1833) y a Daniel-François Auber (1782-1871); por otra parte, en la órbita instrumental de Liszt y de Chopin se inscribieron compositores como Charles-Valentin Morhange, más conocido como Alkan (1813-1888), quien compitió en virtuosismo con el propio Liszt; también el violinista belga Henry Vieuxtemps (1820-1881), autor de cinco conciertos para violín que en ocasiones forman parte del repertorio. Pero una figura fundamental, quizás más conocida hoy por su postrera labor como editor de música, fue el pianista Henry-Charles Litolff.

 Henry Litolff nació en Londres el 6 de febrero de 1818 en el seno de una familia cuyo padre, de procedencia alsaciana, era un violinista que había sido deportado a la capital británica en calidad de prisionero durante la Guerra de la Independencia Española (1808-1814). Litolff recibe sus primeras enseñanzas musicales de parte de su propio padre y del pianista Ignaz Moscheles, demostrando unas cualidades extraordinarias para el instrumento. De tal forma, da muestras de su incipiente precocidad tanto al ofrecer sus primeros recitales a la edad de catorce años como al pasar por la vicaría a los diecisiete de la mano de una jovencita de que apenas había cumplido los catorce, Elisabeth Etherington. Como era de esperar, el matrimonio, que se había instalado en París, constituye un sonado fracaso y Litolff huye hacia Bruselas y posteriormente hacia Varsovia, en donde inicia su actividad como director de orquesta. Viaja posteriormente hasta Alemania y alterna su actividad de concertista y director con la enseñanza. Entre sus alumnos destaca un aventajado llamado Hans von Bülow. En 1842 regresa a Inglaterra con la intención de solicitar el divorcio de Elisabeth, aunque la aventura acaba del todo mal y el compositor es encarcelado. Consigue fugarse de la prisión y huye hacia Holanda, en donde conoce a la que será su segunda esposa, Julie Meyer, viuda de un reputado editor de obras musicales. Tras siete años de matrimonio, Litolff vuelve a las andadas y se divorcia de Julie en 1858, regresando de nuevo a París y estableciéndose definitivamente en la ciudad francesa como editor musical hasta su muerte, acontecida el 5 de agosto de 1891.

 Los cuatro conciertos para piano que se conservan de los cinco que compuso son realmente dramáticos y apasionados, encajando más dentro de la forma de sinfonía concertante que de concierto para piano propiamente dicho. La música de Litolff es colorista, un tanto ostentosa, presentando un cierto carácter de improvisación para el instrumento solista. No deja de reflejar, en opinión de los expertos, su agitada vida. Nuestro humilde homenaje a este peculiar compositor.