Karl Elmendorff

 A finales de 1933, unos meses después de que Hitler accediera al poder en Alemania, la mayor parte del aparato cultural se encontraba ya bajo el control del Ministerio de Propaganda de Goebbels aunque la música no pasó a ser un instrumento del Estado. La vida musical alemana no se nazificó simplemente desde arriba, sino en gran medida a sí misma. Mediante la Reichsmusikkammer, cuyo primer presidente fue Richard Strauss, se dejó que los burócratas culturales decidieran qué artistas carecían de fiabilidad y aptitud para la actividad musical. Obviamente, todos los músicos judíos fueron declarados ineptos y aquello tuvo un impacto devastador en la interpretación musical, comenzando entonces los viajes sin billete de vuelta de muchos grandes directores. Klemperer, tras su exitoso período en la Krolloper, se largó a EEUU en 1933. Ese mismo año, Bruno Walter huyó a Austria hasta que en 1938, debido al Anschluss, se vio obligado a partir de nuevo, esta vez hacia los EEUU. Erich Kleiber abandonó la dirección de la Berliner Staatsoper en 1934 y acabó marchándose a Buenos Aires. Por su parte, Arturo Toscanini se negó a dirigir de nuevo en Bayreuth rechazando incluso la expresa solicitud del Führer. Esta circunstancia fue aprovechada por un modesto Kapellmeister, Karl Elmendorff, para ocupar su puesto. Sin embargo, la gloria de Elmendorff resultó tan efímera que en la actualidad pocos son los aficionados que conocen su nombre.

 Karl Eduard Maria Elmendorff nació el 25 de enero de 1891 en Düsseldorf, Alemania, en el seno de una familia en donde el padre era comerciante. Luego de haber estudiado filología en Friburgo y Munich, en 1913 Elmendorff accedió al Conservatorio de Colonia para estudiar dirección orquestal con Fritz Steinbach y Hermann Abendroth. Tras tres años de formación en dicha institución, Elmendorff debutó como director en 1916 en Düsseldorf para ejercer durante el lustro siguiente en Mainz, Hagen y Aachen. En 1925, Elmendorff fue nombrado Kapellmeister y asistente de Hans Knappertsbusch en la Ópera Estatal de Munich, cargo que le posibilitó debutar un par de años más tarde en Bayreuth. Allí dirigió durante las temporadas siguientes y sus actuaciones quedaron registradas para el sello discográfico COLUMBIA, toda vez que el inicial compromiso de dicho sello con Toscanini no pudo llevarse finalmente a cabo. De 1932 a 1935, Elmendorff ejerció como director principal en Kassel y Wiesbaden para pasar posteriormente a Mannheim. Todo este largo y tortuoso periplo por los centros operísticos alemanes culminó en 1938, año en el que Elmendorff fue designado director de la Ópera Estatal de Berlín luego de haberse afiliado, tal vez de forma coyuntural, al Partido Nazi. En 1942, y como consecuencia del nombramiento del doctor Böhm como director de la Ópera de Viena, Elmendorff aprovechó para ocupar su puesto en la Staatskapelle Dresden. Los dos años en los que Elmendorff se mantuvo en Sajonia representaron el punto más alto de su carrera artística y algunas de sus representaciones fueron grabadas por el Reichs Rundfunk y posteriormente distribuidas en otros sellos discográficos.

Miembro activo del Partido Nazi, llegando incluso a ser incluido en la selecta Gottbegnadeten Liste por Adolf Hitler, a finales de 1944 Elmendorff se vio obligado a renunciar a su puesto en Dresde debido a la destrucción del edificio como consecuencia de los bombardeos aliados. Finalizada la guerra, Elmendorff tuvo que pasar un par de años inactivo como consecuencia del proceso de desnazificación al que fue sometido. Fue entonces cuando no le quedó más remedio que reconducir su carrera por los modestos teatros provinciales que había dirigido antaño. Así, de 1948 a 1951, Elmendorff ejerció como director musical del Teatro Estatal de Kassel para ocupar luego el mismo cargo en el Teatro Nacional de Wiesbaden en Hesse hasta 1956, año en que se vio obligado a retirarse debido a sus problemas de salud. Antes de esa fecha, Elmendorff también actuó como director invitado en algunos importantes centros operísticos europeos como Florencia, La Scala y el Liceu de Barcelona, aunque su figura había pasado ya a un segundo plano de la dirección operística. Asesor de música del Consejo Municipal de Wiesbaden, Elmendorff falleció el 21 de octubre de 1962 en Hofheim am Taunus, Estado Federal de Hesse, como consecuencia de una afección cardíaca.

Director casi exclusivamente dedicado al mundo de la ópera, Karl Elmendorff tuvo al mismo tiempo la suerte y la desgracia de coincidir cronológicamente con otros monstruos sagrados de la dirección como Kleiber, Furtwängler, Klemperer, Toscanini y Walter. Suerte, en el sentido de que supo aprovechar la ausencia de aquéllos como consecuencia del ascenso nazi para ocupar cargos de relevancia musical a los que posiblemente hubiera tardado mucho más en llegar atendiendo a sus propios méritos. Y desgracia, en el sentido de que precisamente esos monstruos de la dirección anteriormente citados terminaron por dejar el nombre de Elmendorff en un oscuro segundo plano. De hecho, muchas de las grabaciones disponibles de Elmendorff están recogidas en unas series que son atribuidas a otros nombres de la dirección orquestal, circunstancia que ha acabado por devaluar sus propios méritos como director. Experimentado maestro del repertorio alemán, Elmendorff se muestra como un incisivo traductor de la obra de Wagner y sus registros son cada día más apreciados por los aficionados más exigentes. Su mejor momento coincidió con los dos años en que se mantuvo como director de la Ópera Sajona de Dresde hasta que la institución fue destruida por los bombardeos aliados. De hecho, algunos de sus registros de esa época nos muestran a un director que mantiene un admirable equilibrio entre la virilidad y la delicadeza, especialmente en su grabación del Don Giovanni mozartiano. Para ciertos especialistas, su versión registrada en 1942 de El ocaso de los dioses en Bayreuth es una de las mejores lecturas de esta obra que se hayan realizado jamás.

De entre la producción discográfica debida a Karl Elmendorff podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): El oro del Rhin de Wagner, junto a Erich Zimmermann y dirigiendo la Orquesta del Festival de Bayreuth (grabación de referencia desconocida); La walkiria de Wagner, junto a Teschemacher, Lorenz y Böhme, y dirigiendo la Staatskapelle Dresden (PROFIL 7048); El ocaso de los dioses de Wagner, junto a Kallab, Jachnow, Fischer y Siebert, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Bayreuth (MUSIC & ARTS 1058); Tristán e Isolda de Wagner, junto a Hem, Graarud, Bockelmann y Helm, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Bayreuth (PREISER 90383); Tannhäuser de Wagner, junto a Müller, Janssen, Arden y Berger, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Bayreuth (PEARL 9941); y, finalmente, El cazador furtivo de Von Weber, junto a Trötschel, Böhme, Teschemacher y Schellenberg, y dirigiendo la Staatskapelle Dresden (PROFIL 7060). Nuestro humilde homenaje a este gran director de ópera.