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 La ORQUESTA SINFÓNICA DE RTVE, Fundada en 1965, es la principal orquesta de radiodifusión española. Aunque su primer concierto fue en el extranjero al frente de Odón Alonso, la presentación oficial de la formación tuvo lugar en el Teatro de la Zarzuela de Madrid junto con su director fundador, el excepcional Igor Markevitch, quien colaboró con la formación hasta su muerte. El maestro José María Franco fue la persona encargada de dirigir los primeros ensayos antes de que se nombrara primer director — no titular — a Igor Markevitch y se convocara una oposición a titulares. El 27 de mayo de1965 se presenta oficialmente la orquesta en el Teatro de la Zarzuela de Madrid con un programa compuesto por obras de Prokofiev, Wagner, Falla y Beethoven (Quinta sinfonía) bajo la dirección del inolvidable maestro de Kiev. Pronto se hacen públicos los resultados de las duras oposiciones efectuadas para ocupar el puesto de titular y la dirección de la orquesta recae en manos de dos jóvenes maestros españoles, el catalán Antoni Ros-Marbá y el valenciano Enrique García Asensio, aunque la figura de Markevitch sigue permaneciendo en un plano paralelo hasta el fallecimiento del maestro en Antibes en 1983. Ros-Marbá realizó con máxima brillantez las oposiciones a plaza de titular y permaneció al frente de la formación entre 1966 y 1967, cuando es reclamado por la Orquesta Ciudad de Barcelona para cubrir la nueva etapa artística que se abría tras el fallecimiento de Eduard Toldrá.

 García Asensio venía de dirigir la Orquesta Municipal de Valencia entre 1964 y 1965 cuando asumió el podio de la formación de RTVE. Formado en el Conservatorio de Madrid, donde culminaría sus estudios de violín y composición, estudia dirección en Munich con Lessing, Eichhorn y Menerich y fundamentalmente en la Academia Chigiana de Siena, donde fue un destacado alumno de Sergiu Celibidache. Obtuvo premios en Roma y Siena, aunque el principal galardón fue el primer premio conquistado en el Concurso Dimitri Mitropoulos en 1967 en Nueva York, lo que le valió para actuar como titular adjunto de la Orquesta Sinfónica Nacional de Washington durante la temporada 1967/68. García Asensio dirigió a la Sinfónica de RTVE centenares de conciertos por toda España y realizó también algunas giras internacionales. Su figura fue muy conocida en España a raíz de su colaboración en un programa educativo que se emitió semanalmente en RTVE en la década de los años setenta, El mundo de la música. Maestro de técnica firme y precisa, en esta su primera etapa como titular que se prolongó hasta 1984, nada menos que 18 años, hizo gala de un interesante eclecticismo que cubrió una programación extensa y sumamente variada. Especialmente significativa fue su aportación a la música contemporánea española, protagonizando un gran número de estrenos absolutos de compositores como Alís, Alonso, Arteaga, Balada, Benguerel, Bernaola, Blanquer, Castillo, Coria, Cruz de Castro, Escudero, Esplá, Fernández Alvez, Fernández Blanco, García Abril, Gombau, González Acilu, Rodolfo Halffter, Tomás Marco, Montsalvatge, Morales, De Pablo, Claudio Prieto, Villa Rojo… También presentó primeras audiciones de obras extranjeras, desde el repertorio barroco hasta el contemporáneo. Durante algún tiempo fue además titular de la Cátedra de Dirección orquestal del Conservatorio de Madrid.

 Al poco de abandonar Ros-Marbá la titularidad de la Orquesta Sinfónica de RTVE, fue designado para ocupar su puesto en 1968 el maestro leonés de La Bañeza, Odón Alonso, quien compartirá titularidad de la formación con García Asensio hasta 1984. Su nombre había sonado muchísimo como posible sustituto de Argenta en la Orquesta Nacional de España, circunstancia que vio esfumarse y que se unió a su negativa a presentarse a la oposición para la titularidad de la Sinfónica de RTVE. Hombre de una extraordinaria base cultural, estudió dirección en Viena, Salzburgo y Siena con maestros de la talla de Markevitch o Van Kempen. Desde 1960 venía llevando las riendas de una depauperada Orquesta Filarmónica de Madrid para dirigirla en lo que sería la última etapa de dicha formación (Aunque con posterioridad tomaría el relevo el maestro extremeño García Polo). Su período al frente de la Orquesta Sinfónica de RTVE se caracterizó por la presentación de un repertorio basado en criterios imaginativos y de renovación, asumiendo incluso un gran riesgo artístico. Su planteamiento fue el de un director que intentó planificar programas que más pudieran interesar a un público contra los criterios de otros directores muy dados al divismo que trillan y trillan el mismo programa hasta lograr el aplauso fácil. Alonso ofreció gran número de obras nuevas para el público español del momento o de rara audición, como la excepcional Sinfonía Turangalila de Messiaen —  el 19 de octubre de 1974 y con la presencia del autor — o los Gurrelieder de Schönberg. De la misma manera, dirigió estrenos de los principales compositores españoles del momento — Cano, Coria, Nieto, Oliver, Roig Francolí, Ruiz Pipó, Rodrigo de Santiago, Suriñach… — y realizó giras con la formación por toda España y por EEUU, Inglaterra, Bélgica, Francia y México. Tras su período de titular, ha venido dirigiendo con regularidad como invitado en las principales orquestas españolas y siempre es muy bien recibido por el público madrileño.

 Durante estos años, la Orquesta Sinfónica de RTVE pasó de ocupar la sede del Teatro de la Zarzuela al escenario más lustroso del Teatro Real de Madrid y fue ocasionalmente dirigida por invitados de talla inestimable como Celibidache, Maazel, Rozhdenstvenski o Kiril Kondrashin. Sin embargo, y pese a los esfuerzos de García Asensio y Alonso, la formación presentaba evidentes carencias de sonido en comparación con otros conjuntos sinfónicos europeos de relevancia. Para intentar solventar un tanto este lastre, en 1984 se contrató como titular al granadino Miguel Ángel Gómez Martínez, quien ejerció el mando hasta 1987. De comienzo arrollador y tutelado por la experta mano de su madre, Gómez Martínez se formó musicalmente en Granada y Madrid, ciudad donde obtuvo un premio extraordinario de piano en el Conservatorio. Completó su formación como director en Viena con Swarowski y consiguió numerosos galardones. Su meteórica carrera se impulsó sobremanera al dirigir el Fidelio en 1973 en la Ópera Alemana de Berlín con un éxito apoteósico, circunstancia que le abrió las puertas de los teatros de Hamburgo, Frankfurt y Munich. Con sólo 26 años, ya había debutado en el Covent Garden y en la Ópera de Viena, en donde permaneció como director estable entre 1977 y1982. Gómez Martínez se caracterizó siempre por contar con una memoria prodigiosa — en los años al frente de la Sinfónica de RTVE no le recuerdo haber dirigido con partitura, incluso en los estrenos de obras contemporáneas. Se cuenta, además, que dirigió de memoria La Tetralogía wagneriana en Alemania, algo así como 20 horas de música, toda una proeza — y una merecida fama de excelente concertador. Durante su etapa al frente de la Sinfónica de RTVE, Gómez Martínez dio un giro total a la programación y basó el repertorio en Mozart, Beethoven, Brahms y Mahler. Su absoluta fidelidad a la partitura provocó, en buena medida, que sus conciertos adolecieran un tanto de sobriedad, echándose en falta un punto más sutil de condimentación en las interpretaciones. Sus actuaciones se esperaban con una expectación que en ocasiones no se correspondía con el resultado artístico final, aunque sus logros están fuera de toda discusión. Se movió mejor con los compositores románticos y tuvo la valentía de acometer obras difíciles y complejas, como una excepcional Segunda de Mahler (Pese a que en un pasaje los trompetistas se durmieron, provocando el momentáneo enfado del maestro) o la versión de concierto y en tres entregas de Tristán e Isolda (También dirigidos de memoria y en donde el entonces crítico musical de El País, Enrique Franco, cometió el desliz de juzgar la actuación de unos cantantes que no hubieron de intervenir). Su dedicación a la música española contemporánea fue más bien parca, con estrenos del maestro Rodrigo y de los compositores García y Guerrero. En marzo de 1985, la orquesta vivió un extraño conflicto al negarse a tocar en un concierto extraordinario con obras de Miguel Ángel Coria, situación por la que los profesores fueron sancionados por el Ente Público aunque posteriormente se recurrió dicha sanción. En marzo de 1986, la orquesta emprendió una gira con su titular, Gómez Martínez, por Suiza con buenos resultados artísticos que se confirmaron en junio del mismo año durante el Festival Internacional de Orquestas de París. Pese a tales éxitos, la orquesta seguía sin tener un sonido decididamente sobresaliente. También en 1986, concretamente en noviembre, Miguel Alonso es nombrado nuevo delegado general de la orquesta, sustituyendo a Miguel Ángel Coria, que lo desempeñaba desde 1982. El 22 de mayo de 1987, Gómez Martínez anuncia que no seguirá en el cargo de titular de la Sinfónica de RTVE cuando finalice su contrato en el mes de septiembre de dicho año por claras discrepancias con el Ente Público. El director titular de la orquesta exigía, para seguir al frente de la agrupación, un aumento general de las retribuciones, mantener un número mínimo de veinte o veinticinco conciertos anuales y continuar y aumentar el número de giras al exterior. La dirección del Ente Público, por su parte, planteó la necesidad de que la orquesta retomara sus fines originales: Hacer hincapié en grabaciones y vídeos para RTVE, limitar el número de conciertos y dedicar su atención principal a la música escrita en el siglo XX. Muy dolido, Gómez Martínez habló incluso de un “homicidio involuntario de la orquesta”. El 17 de septiembre de 1987 se ofrece un concierto extraordinario en el Teatro Real que es dirigido por un joven pianista y director húngaro, Arpád Joó, con un gran éxito de público y crítica — Joó incluso ejecuta al piano el Segundo concierto de Liszt — y se rumorea entre bastidores que dicho concierto no es sino la presentación del nuevo director titular. La orquesta se entendió a las mil maravillas con el húngaro. Finalmente, la víspera de Nochebuena de 1987, la entonces directora del Ente Público RTVE, Pilar Miró, anuncia la contratación de Arpád Joó como nuevo titular de la orquesta, presentándose en junio del año siguiente, y también la incorporación de Antoni Ros-Marbá como principal director invitado.

 Arpád Joó había nacido el 8 de junio de 1948 en Budapest y procedía de una familia noble emparentada incluso con la línea dinástica de la Casa Windsor. Estudió en la Academia Franz Liszt y en el Conservatorio Bartók, ambos en Budapest, para pasar después al Mozarteum de Salzburgo. Su carrera como solista de piano fue fulgurante y en 1968 emigra a los EEUU, obteniendo posteriormente el pasaporte norteamericano. Allí comenzó a interesarse por la dirección orquestal y llegó a ser alumno destacado de Markevitch en Montecarlo. Venía de grabar la integral de las obras de Bartók y Kodály con las principales orquestas húngaras y de dirigir como invitado en muchas agrupaciones filarmónicas de relieve cuando aterrizó en Madrid como titular de la Sinfónica de RTVE, convirtiéndose en el primer director titular no español de dicha formación (Markevitch no llegó a ser nunca titular). Su presentación oficial como titular se produjo el 9 de junio de 1988 en el Teatro Real con un concierto centralizado en la Novena de Beethoven y en una actuación que dejó un tanto escépticos tanto a crítica como público. Es en estos momentos cuando la orquesta empieza a ofrecer sus conciertos en el Monumental Cinema, lugar que contará con opciones para ser sede permanente de la agrupación. Una divertida anécdota tuvo lugar el 20 de octubre de aquel año en un concierto del pianista Andrei Gavrilov acompañado a la orquesta por Joó: Momentos antes de iniciarse el Concierto en Si bemol de Chaikovski se escuchó una tremenda algarabía propiciada por unos abonados que no encontraban su localidad. El pianista ruso, sonriendo, empezó a practicar unas escalas y, aprovechando un breve silencio, se dirigió al público – “All right?” — y comenzó con la ejecución tras el bochornoso incidente. Esa primera temporada se cerró el 22 de abril de 1989 con un concierto en donde Joó brindó una versión notable de la Novena de Schubert. Pero, en esa primera temporada, pareció haber más sombras que luces en el trabajo general del húngaro con la orquesta. La segunda temporada se inicia con los mismos síntomas preocupantes en el binomio director-orquesta. La versión de La Consagración de Stravinski ofrecida en uno de los primeros conciertos de la nueva temporada, el 5 de octubre de 1989, resulta sosa y deshilachada. De esta manera, el 15 de febrero de 1990 se rumorea la próxima contratación de Sergiu Comissiona como titular de la orquesta y la no renovación del contrato de Joó, que expiraba en julio del mismo año. Esos rumores fueron consistentes al encontrarse Comissiona en Madrid para ofrecer un concierto como invitado de la ONE. El 5 de agosto de 1990, Arpád Joó ofrecía su último concierto como titular de la orquesta en Santander durante el transcurso del Festival de dicha ciudad y en el que se interpretaron obras de Arriaga, Liszt, Kodály y Bartók. A juicio de muchos críticos, el director húngaro llegó de manera un tanto improvisada y precipitada a la titularidad de la orquesta, esto es, sin haber llegado a la cúspide de su madurez como músico. De haber permanecido un par de temporadas más, tal vez hubiéramos podido contemplar a un director con más cuajo y solvencia. El 20 de febrero de 1990 es ya prácticamente oficial la designación de Sergiu Comissiona como relevo de Joó en vistas a la nueva temporada.

 Sergiu Comissiona nació en 1928 en Bucarest y desde los cinco años se especializó en el estudio del violín, ofreciendo sus primeros recitales a los 17 años. Estudió dirección orquestal en Bucarest con los profesores Silvestri y Lidemberg y debutó como director sin hacer cumplido aún los veinte años. Su rápida e incipiente carrera hizo que fuese nombrado titular en la Ópera del Estado de Rumanía en 1955, cargo en el que se mantuvo hasta 1959, cuando decide abandonar definitivamente Rumanía para establecerse en Israel. Fue invitado por los principales conjuntos sinfónicos del mundo, firmando la titularidad de la Orquesta Sinfónica de Baltimore en 1968 y trasladándose a vivir a los EEUU, en donde estuvo al frente de dicha formación hasta 1985, siendo posteriormente nombrado Director Emérito de la misma. En 1990, al tiempo en que firmaba su vinculación con la Sinfónica de RTVE, cargo en el que se mantuvo hasta 1998, se comprometía además como principal director de la Orquesta Filarmónica de Helsinki, aparte de mantener sus numerosos compromisos con orquestas norteamericanas. En esa nueva temporada de 1990/91, Ros-Marbá seguía siendo de facto el principal director invitado de la formación radiotelevisiva. Comissiona debutó como titular de la orquesta el 1 de noviembre de 1990 con un concierto de abono celebrado en el Teatro Monumental que incluía piezas de Vaughan-Williams, Beethoven y Brahms y que fue muy bien recibido por la crítica. Momentos antes del concierto, el maestro rumano declaró en una entrevista:–“Noto que hay buena voluntad entre los músicos y mi obligación es que el grupo vaya superándose en calidad. La orquesta debe moverse y participar en la vida musical madrileña. Debe tocar en los barrios, por ejemplo, o programar los ensayos generales con carácter educativo. También tenemos la idea de realizar conciertos para familias, en los que los padres traigan a sus hijos, y los hijos a sus padres, a escuchar obras populares, divertidas, incluso música de cine o programas centrados en temas como los pájaros en la música. Hace poco hice en Helsinki, con gran éxito, un concierto dedicado a las tormentas”–  La temporada transcurrió con más altos que bajos (Entre estos, una horrorosa versión de la Sinfonía 41 de Mozart). El 11 de abril se pone fin al primer abono con una más que aceptable versión de la Novena de Beethoven. El primer concierto de la siguiente temporada, celebrado el 1 de noviembre de 1991, presenta una obra de la compositora francesa Sophie Leclerc, Syzygies, que fue galardonada con el Premio Reina Sofía de Composición y que asimismo fue recibida con pitos y pataleos por parte de un público muy enojado ante la sorpresiva cara de Comissiona. El 6 de diciembre del mismo año, y en sintonía con los actos del bicentenario del fallecimiento de Mozart, Comissiona ofrece una magnífica versión del Requiem en donde al final del concierto se depositaron unas flores sobre la partitura, con un público emocionado y en pie. La temporada de 1992/93 se inició con un concierto celebrado el 22 de octubre con obras de Lalo, Falla y Prokofiev y que auguró muy buenas vibraciones de cara al transcurrir de la temporada que finalmente resultó más que aceptable, con un Comissiona plenamente asentado en la formación orquestal. Las cuatro siguientes temporadas fueron las de la afirmación de un director sensible que obtuvo grandes éxitos en algunos momentos puntuales y que mejoró sustancialmente el eterno problema de sonido que lastraba la orquesta desde casi sus orígenes. El 5 de febrero de 1998 Comissiona anuncia su próximo abandono de la titularidad de la formación con estas palabras: –“Tengo los cabellos muy blancos y ha llegado el momento de dar paso a un director más joven que aporte savia nueva a la orquesta. Estoy muy contento del trabajo que hemos realizado juntos, pero creo que ha llegado el momento de la renovación. Ojalá que mi sustituto aproveche el buen momento del conjunto”–  Comissiona se dedicó posteriormente a su trabajo como titular en la Orquesta de Vancouver. Lamentablemente, el 5 de marzo de 2005, un infarto de miocardio acabó con la vida del maestro en Oklahoma, EEUU, en los instantes previos a un concierto.

 Tan pronto como se pudo, se zanjó la cuestión de la nueva titularidad de la orquesta otorgando el puesto, de manera un tanto sorpresiva, al maestro Enrique García Asensio, en lo que se consideró como una decisión bastante improvisada y en lo que pareció ser una solución de puro compromiso. García Asensio repitió titularidad durante tres años, hasta 2001, y su segunda etapa al frente de la orquesta estuvo muy condicionada por el buen sabor de boca que había dejado su predecesor, Comissiona. Lo cierto fue que en esta nueva andadura, la labor del maestro valenciano fue un tanto gris y no dejó un poso demasiado especial. La formación perdió parte del buen sonido que paulatinamente fue cimentando su predecesor — aspecto en el que García Asensio no fue responsable del todo — y se entró en una dinámica insustancial que parecía retomar los vicios del pasado. Además, el Ente Público pareció despreocuparse un tanto de “su” orquesta y, de puertas a dentro, se llegó a cuestionar incluso la viabilidad de la misma. Finalmente, el 18 de mayo de 2001, se hace público el nombramiento del británico Adrian Leaper como nuevo titular de la formación. 

 Adrian Leaper nació en el Reino Unido en 1953 y estudió en la Royal Academic of Music londinense, graduándose en piano, trompa y dirección. En 1986 es contratado como asistente en la Orquesta Hallé de Manchester, cargo en el que se mantuvo durante cinco años. Durante ese tiempo, dirigió como invitado las principales orquestas británicas. En 1994 es nombrado Director Musical de la Orquesta Filarmónica de Gran Canaria, formación con la que realiza numerosas grabaciones discográficas para el sello ARTE NOVA, la marca económica de BMG. De las Islas dio el salto definitivo a la Orquesta Sinfónica de RTVE, formación en la que a día de hoy sigue siendo titular. Durante estos años, Leaper se ha mostrado como un director aséptico y muy poco arrebatador, con un estilo tan seguro como correcto que, sin embargo, impregna de cierta tibieza muchas de sus lecturas, algunas de ellas bastante anodinas. Aún así, su labor ha ido de menos a más y en los últimos tiempos la orquesta ha ganado en frescura y ductibilidad. A ello no ha sido ajeno el plan de renovación emprendido en septiembre de 2007 y dirigido por la gerente María José Prieto, con nuevas incorporaciones para suplir las vacantes por las jubilaciones anticipadas fruto del expediente de regulación de empleo. Con todo, parece una obviedad que el trabajo de Leaper en la orquesta está más que superado y que se requieren nuevas perspectivas que en la actualidad no parecen vislumbrarse en el horizonte. El 8 de marzo de 2010 se anuncia la contratación del uruguayo Carlos Kalmar como nuevo titular de la formación a partir de septiembre de 2011. Se añade además que, tras la finalización del contrato de Leaper en agosto de 2010, la orquesta será dirigida por maestros de prestigio durante la temporada de transición, 2010-2011.

 Como ejemplo, os pongo el enlace a un vídeo con la interpretación de un fragmento del primer movimiento de la Octava Sinfonía de Dvorak bajo la dirección de Carlos Checa.

Recordamos que en esta sección ya han sido publicadas las entradas correspondientes a la ORQUESTA SINFÓNICA DE MADRID y a la ORQUESTA NACIONAL DE ESPAÑA.