TORREMUELLE 1

 Este verano decidimos cambiar nuestro entrañable apartamento de La Carihuela (Torremolinos) de siempre por otro cuya ubicación podéis ver en esta foto. Acertamos de pleno. Sobre todo gracias a Celia, una excelente negociadora que allá por junio rememoró sus viejos tiempos de solicitada asesora inmobiliaria.

TORREMUELLE 2

 Este año, sí que pude ver el mar al despertarme, al atardecer, al anochecer… Ya no tuve que soñarlo. La Segunda Sinfonía de Brahms, la mejor banda sonora para contemplar el mar desde mi terraza en la alborada.

TORREMUELLE 3

 Dicen que esta torre de vigía es la que da nombre al enclave. Pues así será. Pocos saben que esta zona fue de una importancia capital durante la Guerra de la Independencia contra los ejércitos de Napoleón.

TORREMUELLE 4

 Los chalets de los que son muy ricos… Y los de algún que otro ruso de muy dudosa condición. No les envidio, de veras. Ellos ven el mar pero no lo escuchan de madrugada como yo.

TORREMUELLE 5

 Un repetidor y un VOR de aproximación de los aviones que enfilan la pista orientada al mar del aeropuerto de Málaga. Entran en el mar y, tras unas cuatro o cinco millas náuticas, giran hacia la izquierda para enfilar la senda de planeo. No molestan — pasan a unos 1.500 pies — y con una buena radio de onda corta puedes escuchar sus conversaciones con la torre con mucha más nitidez que la Cadena Ser… ¡Imposible de escuchar sin interferencias! ¡Mejor! Para lo que hay que oír…

TORREMUELLE 6

 Playas y calas para todos los gustos. Al fondo, Los Boliches y después Fuengirola. No me perdono el no haber llamado a mi amiga Juany. Vive en Fuengirola. Lo siento Juany, el año que viene no me olvidaré de de ti.

TORREMUELLE 7

 El mar en su estado más puro…

TORREMUELLE 8

 … Y el mar con su cara más amable.

TORREMUELLE 9

 La piscina. Como suele ocurrir en estas fechas, casi la acaparé en exclusiva. Ahí me releí Del sentimiento trágico de la vida de Unamuno. Buen tratado existencial. Algunas mañanas me acompañó un obeso y simpático inglés que sólo sabía decir: –“Hello”–  Se fue solito el sábado con su coche, su volante cambiado a la derecha y su canoa rumbo a las Islas Británicas… No dejaba de sonreír al despedirse. Eso es mérito.

TORREMUELLE 10

 Hotel Playabonita. Aquí acudía todas las mañanas bien temprano para comprar el periódico que la guapa y simpática Noemí me tenía guardado. Noemí y yo nos entendimos desde el primer día: –¡Andá, pues yo también he estudiado música! Soy titulada en canto lírico y además toco el violoncelo…”– Tranquila, Noe: Antes de lo que piensas conseguirás trabajar en lo que realmente te gusta. Tiempo al tiempo.

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 Aquí no suele llover, la verdad. Pero a mediados de mes cayeron boquerones del cielo durante unos breves instantes. La instantánea está tomada a las 15.00 horas. Los truenos y relámpagos, para un tormentófobo como yo, fueron de órdago.

TORREMUELLE 12

 El “yate” que quiere comprarse Celia para el año que viene. Le he dicho que eso no es un yate sino un crucero — ¡Qué cerquita se ve desde nuestra terraza! —  pero no me hace caso. Sugerí que se ligase a un ruso de esos para tal menester y me mandó a donde os podéis imaginar. Pues entonces te quedas sin “yate”, chula. ¿O no? Yo, como mucho, alquilaré un pedalón el próximo año… Y con salvavidas.

TORREMUELLE 13

 Un tal Javier Menéndez — Buen conocido de Leiter — reflexionando sobre si debe volver a su Madrid natal o quedarse de una vez aquí para siempre. Yo no me lo pensaba, Javito.

TORREMUELLE 14

 Nos despidió una fina lluvia. Quizás el cielo reflejó nuestros sentimientos ante la inminente e inevitable partida…

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 …Pero, bueno. Así me recibió Madrid (Foto tomada desde el ático de mi vivienda habitual nada más llegar) y ese arco parece querer decirme: –“Venga, que mañana tienes que abrir de nuevo BLUES” — … Y mañana abriremos BLUES. Ya que hemos mencionado mucho a los rusos… Pues mañana hablaremos de un ruso.