Valery Gergiev

 Valery Gergiev en 1988 Gergiev fue elegido por votación director principal

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Desde siempre, el prototipo de la figura de un director de orquesta se ha visto como alguien, cuanto menos, peculiar y llamativo. Todos hemos contemplado en alguna ocasión tiras cómicas o documentales de dibujos animados en donde la figura del director de orquesta aparece caricaturizada como la de un personaje serio, estirado, generalmente de pelo largo echado hacia atrás y del todo reconcentrado en su labor. Además, se suele imprimir a su personalidad un cierto rasgo de genial locura que sirve para desarrollar un componente humorístico dentro de esa representación desenfadada que sólo tiene por objeto resaltar los aspectos más llamativos de su profesión. Todos nos hemos reído alguna vez con alguna tira cómica de Walt Disney en la que, por poner un ejemplo, el director de orquesta aparece caracterizado en la figura de un perro u otro animal y dirigiendo con desenfreno a una curiosa orquesta compuesta por lo más variopinto de la fauna. Obviamente, las cosas distan mucho de ser así en la realidad y este tipo de simpáticas recreaciones sólo tienen por objeto provocar una sonrisa en los espectadores. De todas maneras, existen directores de orquesta a quienes les gusta ofrecer una imagen personal cuanto menos curiosa y llamativa. El director ruso Valery Gergiev encaja perfectamente con este peculiar modelo de director: Descuidado en sus formas hasta el punto de salir al escenario con barba de dos días, con un cabello que pide a gritos una dosis de champú y sirviéndose en ocasiones de un palillo como batuta, Gergiev se ha creado una imagen de director loco pero genial.

Valery Abisalovich Gergiev nació el 2 de mayo de 1953 en Moscú en el seno de una familia que al poco se trasladó hasta Ordzonikidze, actual Vladikavkaz, en la región caucásica de Osetia del Norte, enclave en donde el pequeño Valery recibió sus primeras nociones musicales en la Escuela de Música de Vladikavkaz, entidad que hoy lleva el propio nombre del director. Pronto destacó Gergiev como un gran pianista aunque no llegó nunca a ser el tradicional niño prodigio soviético, a pesar de lo cual, en 1972, se trasladó hasta Leningrado para estudiar dirección bajo la tutela del profesor Ilya Musin. En 1976, un año antes de graduarse en el conservatorio, Gergiev obtuvo el primer premio en el Concurso Soviético de Directores, triunfo que confirmó al año siguiente al hacerse también con el primer premio del Concurso Internacional de Dirección Herbert von Karajan celebrado en Berlín. Estos galardones le abrieron las puertas para ser inmediatamente nombrado director asistente de Yuri Temirkanov en el Teatro Kirov — actual Teatro Mariinski — en San Petersburgo. Allí Gergiev realizó su debut profesional como director en 1978 con una obra de Prokofiev, compositor que desde entonces se convertiría en su piedra de toque. A partir de 1981, Gergiev fue nombrado director principal de la Orquesta Filarmónica de Armenia relevando a David Khanjian y permaneciendo en el cargo hasta 1985. Durante este período, su popularidad creció en toda la Unión Soviética al ser requerido para actuar como invitado por las más importantes formaciones de la URSS.

En 1988 Gergiev fue elegido por votación director principal y artístico del Teatro Kirov, cuyo nivel mejora de una forma sustancial. La compañía inició una serie de giras internacionales por varios países y colaboró además en producciones conjuntas con algunos de los principales teatros del mundo, como la Ópera de San Francisco y el Covent Garden. Ese mismo año, Gergiev debutó como director invitado de la Orquesta Sinfónica de Londres para un año después ser nombrado principal director invitado de la Orquesta Filarmónica de Rotterdam, entidad de la que más adelante llegó a ser su director titular (1995-2008) relevando a Jeffrey Tate. Ya en la década de los años noventa, Gergiev llevó a cabo numerosas iniciativas en el Teatro Kirov, rebautizado con su original nombre de Teatro Mariinski desde 1992, y fundó además el denominado Festival de las Noches Blancas de San Petersburgo en 1993, el mismo año en que realizó su debut en el Covent Garden y en el Metropolitan de Nueva York. Dos años más tarde, la compañía del Teatro Mariinski obtuvo un arrollador éxito en el Festival de Edimburgo, motivo por el cual el gobierno ruso brindó a Gergiev la responsabilidad total y absoluta en la dirección integral de dicho teatro. A partir de 1997, Gergiev empezó a colaborar con asiduidad como director invitado de la Orquesta Filarmónica de Viena y como uno de los principales directores del Metropolitan hasta 2002. Con ello, su fama mundial se consolidó y desde entonces su presencia fue constantemente requerida por las principales formaciones del mundo. En el año 2003, Gergiev obtuvo un memorable e histórico triunfo al representar por primera vez en noventa años el ciclo completo de El Anillo de Wagner en San Petersburgo. Las condecoraciones internacionales se sumaron y, de esta forma, Gergiev obtuvo ese mismo año el Premio de la Presidencia Rusa por su contribución al desarrollo de las artes y el título de Artista Mundial de la UNESCO. Toda esta brillante trayectoria artística culminó en 2007 al ser designado director titular de la prestigiosa Orquesta Sinfónica de Londres en relevo de Sir Colin Davis, sin duda uno de los cargos más importantes del panorama sinfónico internacional. En la actualidad, Gergiev alterna sus importantes cargos en San Petersburgo y Londres con todo tipo de proyectos benéficos destinados a poner fin a los distintos conflictos bélicos que sacuden el Cáucaso.

Excitante, nervioso, apasionado y con un toque escénico edificado muy de cara a la galería, Valery Gergiev se ha destapado como uno de los directores más populares de la actualidad merced a sus espectaculares maneras y a sus notables trabajos en la escena operística y, en menor medida, en los conciertos. Peculiar como pocos, Gergiev es un director flemático que abusa del gesto recurrente aunque no por ello sus lecturas caen en la superficialidad interpretativa. Amante de los tempi animados y poseedor de un dinamismo fuera de lo común frente al atril, Gergiev muestra un estilo firme, vehemente y vigoroso, muy en la tradición de la Escuela Rusa de dirección, con abiertas y poderosas batidas ejecutadas con la palma de su mano derecha y constantes saltos sobre la superficie del podio. Su gesticulación llega a ser desmesurada por momentos, valiéndose de complicadas expresiones faciales y de excentricidades como la de usar una mini batuta del tamaño de un mondadientes. Para los aficionados más ortodoxos, el aspecto un tanto desaliñado de Gergiev no encaja con los cánones de seriedad que requiere su oficio. Aunque, tras esa imagen de díscolo, se esconde una caracterización personal estudiada hasta el último detalle. Especialista en el repertorio ruso, Gergiev ofrece su mejor versión como director a la hora de abordar las obras desde un punto de vista del todo espontáneo no exento de dramatismo. Amado y odiado a partes iguales, nadie puede poner en tela de juicio su extraordinaria labor al frente del Teatro Mariinski, convirtiendo a esta institución en una de las más prestigiosas del mundo en la actualidad. Parece del todo razonable pensar que lo mejor de Gergiev está aún por llegar con el paso de los años.

De entre la producción discográfica debida a Valery Gergiev podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): los 2 Conciertos para violín de Bach, junto a Anne-Sophie Mutter y dirigiendo la Sinfónica de Londres (DG 1205402); Sinfonía Fantástica de Berlioz dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 475095); Harold en Italia de Berlioz, junto a Yuri Bashmet y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (BEL AIR 31); Concierto para violín de Beethoven, junto a Vadim Repin y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (vídeo de referencia desconocida); Danzas Polovtsianas de El príncipe Igor de Borodin dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (BEL AIR 31); las 2 Sinfonías de Borodin dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Rotterdam (PHILIPS 422996); Requiem Alemán de Brahms, junto a Solveig Kringelborn y Mariusz Kwiecien, y dirigiendo la Filarmónica de Rotterdam (BIS 1750); Sinfonía nº4 de Chaikovski dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 4756316); Romeo y Julieta de Chaikovski dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 456580); Concierto para violín de Chaikovski, junto a Vadim Repin y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 473343); La dama de picas de Chaikovski, junto a Chernov, Arkhipova, Guleghina y Putinin, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 438141); Eugenio Oneguin de Chaikovski, junto a Fleming, Vargas, Hvorostovsky y Aleksashkin, y dirigiendo la Orquesta del Metropolitan (DECCA 1217259); selección de obras orquestales de Debussy dirigiendo la Sinfónica de Londres (LSO 692); Ruslán y Ludmila de Glinka, junto a Bezubenkov, Gorchakova, Kit y Pluzhnikov, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 456248); la integral sinfónica de Mahler dirigiendo la Sinfónica de Londres (LSO 663 a 669); Cuadros de una exposición de Mussorgski-Ravel dirigiendo la Filarmónica de Viena (PHILIPS 468526); Khovanschina de Mussorgski, junto a Galusin, Mil¡njelkiev, Borodina y Ohotnikov, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 432147); la integral sinfónica de Prokofiev dirigiendo la Sinfónica de Londres (PHILIPS 632902 — integral sinfónica en 4 CD´s); Romeo y Julieta de Prokofiev dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 464726); Suite Escita de Prokofiev dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Rotterdam (KULTUR 4570); Turandot de Puccini, junto a Ombuena, Daniel, Schnaut y Botha, y dirigiendo la Filarmónica de Viena (TDK referencia desconocida); Sinfonía nº2 de Rachmaninov dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 438864); Concierto para piano nº3 de Rachmaninov, junto a Denis Matsuev y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (MARIINSKI 505); Sheherezade de Rimski Korsakov dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 470840); Il viaggio a Reims de Rossini, junto a Kitchenko, Voropaev, Safiouline y Shtoda, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (OPUS ARTE 967); Sinfonía nº7 de Shostakovich dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 37602); El pájaro de fuego de Stravinski dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 446715); La forza del destino de Verdi, junto a Grigorian, Putilin, kit y Borodina, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (PHILIPS 446951); y, finalmente, Parsifal de Wagner, junto a Pape, Putilin, Urmana y Lehman, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Mariinski (MARIINSKI 508). Nuestro humilde homenaje a este controvertido pero gran director de orquesta.