Para una buena parte de la generación de directores operísticos italianos surgidos durante el período de entreguerras, su campo de actuación y, por extensión, su repertorio se centralizó en su país de origen y en base a los autores de su tierra. Conforme fueron destacándose a lo largo de sus trayectorias artísticas, su radio de acción fue ampliándose a otros coliseos europeos de especial importancia aunque también hubo algunos que hicieron carrera en América con mayor o menor éxito. Con todo, lo limitado de sus repertorios, basados fundamentalmente en la ópera italiana, supuso un cierto freno a la apertura de otros campos de actuación en el complejo mundo de la dirección orquestal. De toda esa lista de directores italianos, tal vez fue Vittorio Gui uno de los maestros más versátiles. Partiendo del repertorio italiano, Gui supo hacerse un nombre en destacados festivales de música internacionales y por momentos alternó la dirección operística con títulos que iban más allá de los autores italianos con la dirección de conciertos sinfónicos. Además, Gui también tuvo tiempo dentro de su dilatadísima trayectoria artística de crear sus propias producciones y de escribir una serie de artículos sobre música que actualmente siguen gozando de vigencia.

Vittorio Gui nació el 14 de septiembre de 1885 en Roma y en el seno de una familia de cuya madre, pianista aficionada, recibió sus primeras clases. Más tarde, Gui accedió a la Academia de Santa Cecilia de Roma para estudiar composición con Falchi y Setaccioli, logrando además licenciarse en humanidades por la Universidad de Roma. El debut de Gui como director se produjo en 1907, cuando fue requerido de urgencia para dirigir una representación operística en el Teatro Adriano de Roma. El éxito de aquella velada le llevó posteriormente a dirigir en Nápoles y Turín, ciudad esta última en donde entabló contacto con Debussy. Pero fue a partir de la Primera Guerra Mundial cuando la carrera artística de Gui se desarrolló significativamente. Invitado por Toscanini, Gui abrió la temporada de 1923 en La Scala y logró dirigir allí durante dos temporadas para actuar como director permanente en Turín entre 1925 y 1927. Un año más tarde, Gui formó en Florencia una orquesta sinfónica que sería germen de la actual Orquesta del Mayo Musical Florentino y que dirigiría hasta 1943 con un renovado interés en rescatar títulos operísticos caídos en el olvido.

La carrera internacional de Gui fue consolidándose a partir de 1933, año en el que fue invitado por Bruno Walter para dirigir en el Festival de Salzburgo. Otro tanto ocurriría, de la mano de Sir Thomas Beecham, en 1936, cuando Gui fue seleccionado para dirigir el repertorio italiano del Covent Garden. Desde la década de los años cuarenta del siglo pasado, Gui también se destacó por ser un excelente director sinfónico, concretamente de la música orquestal de Brahms, y ya finalizando dicha década consiguió debutar con éxito en los festivales de Glyndebourne y Edimburgo. Coincidiendo con la muerte de Fritz Busch en 1951, Gui dirigió con regularidad en Glyndebourne llegando a ser uno de sus consejeros artísticos entre 1960 y 1963. Durante los años posteriores, y pese a su avanzada edad, Gui continuó dirigiendo en Italia al tiempo que también destacó en su faceta de compositor y de escritor de artículos musicales. Con alguna que otra incursión en el género cinematográfico, Gui falleció finalmente el 16 de octubre de 1975 en Fiesole, Florencia, a los noventa años de edad.

Compositor y director fundamentalmente operístico, Vittorio Gui nunca alcanzó la popularidad de otros colegas pese a que siempre hizo gala de un excepcional don para la música y para guiar las carreras de muchos cantantes que posteriormente desarrollaron una magnífica trayectoria artística. Con una producción discográfica considerable, Gui intervino en las primeras grabaciones de Maria Callas y su repertorio fue muy extenso, abarcando la música de los belcantistas y Mozart hasta alguna que otra producción de Verdi y Wagner, aunque tal vez Rossini fue su compositor más celebrado. Sus registros también incluyen el repertorio sinfónico de autores como Haydn, Mozart, Brahms y Debussy. Por otra parte, Gui también se destacó en su faceta compositiva, de estilo neoimpresionista, con una producción entre las que destacaron dos óperas, un poema sinfónico y una cantata. En su labor de escritor, muchos de los artículos de Gui siguen siendo considerados de especial importancia por sus aportaciones musicológicas.

De entre la producción discográfica debida a Vittorio Gui podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen por qué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): I puritani de Bellini, junto a Sutherland, Sinclair, Ward y Filacuridi, y dirigiendo la Royal Philharmonic Orchestra (GLYNDEBOURNE FESTIVAL 9-60); Norma de Bellini, junto a Callas, Stignani, Sutherland y Picchi, y dirigiendo la Orquesta del Covent Garden (EMI 62668); Mefistofele de Boito, junto a Christoff, Prandelli, Moscucci y De Palma, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (EMI 65655); Medea de Cherubini, junto a Callas, Barbieri, Petri y Guichandut, y dirigiendo la Orquesta del Mayo Musical Florentino (IDI 6394); Alceste de Gluck, junto a Gencer, Jotti, Piacente y Picchi, y dirigiendo la Orquesta de la Ópera de Roma (OPERA D´ORO 1356); Las bodas de Fígaro de Mozart, junto a Sciutti, Sinclair, Calabrese y Stevens, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Glyndebourne (EMI 12955); La bohème de Puccini, junto a Bechi, Del Monaco, Rizzieri y Badioli, y dirigiendo la Orquesta del Teatro San Carlo de Nápoles (MELODRAM 60020); El barbero de Sevilla de Rossini, junto a De Los Ángeles, Bruscantini, Cava y Sarti, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Glyndebourne (EMI 67765); Agnese di Hohenstaufen de Spontini, junto a Albanese, Corelli, Udovich y Mascherini, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Comunal de Florencia (MYTO 42084); Aida de Verdi, junto a Simionato, Filippeschi, Mancini y Massaria, y dirigiendo la Orquesta de la RAI de Roma (PREISER 20042); Il trovatore de Verdi, junto a Basiola, Björling, Zambelli y Huder, y dirigiendo la Orquesta del Covent Garden (BEL CANTO SOCIETY 5000); La batalla de Legnano de Verdi, junto a Gencer, Taddei y Limarilli, y dirigiendo la Orquesta del Teatro Comunal de Florencia (MYTO 33281); Macbeth de Verdi, junto a Taddei, Gencer, Picchi y Mazzoli, y dirigiendo la Orquesta del Teatro de Palermo (URANIA 407); Nabucco de Verdi, junto a Callas, Bechi, Neroni y Pini, y dirigiendo la Orquesta del Teatro San Carlo de Nápoles (URANIA 100); Un ballo in maschera de Verdi, junto a Welitsch, Silveri, Picchi y Noni, y dirigiendo la Orquesta del Festival de Glyndebourne (IDI 6383); Parsifal de Wagner, junto a Christoff, Callas, Rossi y Broilo, y dirigiendo la Orquesta de la RAI de Turín (OPERA D´ORO 1236); y, finalmente, Oberón de Von Weber, junto a De Palma, Cerquetti, Picchi y Munteanu, y dirigiendo la Orquesta de la RAI de Milán (MYTO 64120). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

Publicado con la colaboración de ElGatoDigital