Museo_del_Prado

 Hace apenas unos días estuve leyendo un interesante reportaje que versaba sobre el traslado de ciertos cuadros del Museo del Prado durante los violentos años de la Guerra Civil para evitar una más presumible destrucción a causa de los bombardeos. No pude eludir la cuestión que tal reportaje hizo plantearme y así, tras mucho pensarlo, decidí qué diez cuadros de la sin par pinacoteca salvaría en caso de inminente catástrofe. Obviamente, si de mi dependiera, pondría bajo buen resguardo absolutamente a toda la colección y sus innumerables fondos, pero, con ánimo de ser selectivo, me puse en la disyuntiva de elegir sólo diez obras. He aquí mi lista.

1-LAS MENINAS de Velázquez: Sobra cualquier comentario. Es la obra cumbre de la pintura universal.

2-CABEZA DE PERRO de Goya: Es una obra adelantada a su tiempo y que nos anticipa la abstracción. La mirada del perro ante un vacío difuminado en ocres claros puede representar bien la insignificancia del ser vivo, bien la angustia ante un imprevisible escenario. Una completa obra maestra que algunos críticos sugieren que es una pieza inacabada. Pues, mejor así.

3-EL PASMO DE SICILIA de Rafael: Confieso que soy un apasionado de toda la obra del maestro de Urbino. Este cuadro nos abre el camino hacia el manierismo, contrastado por la composición en diagonal de la obra y por la hibridez de los colores. En tiempos, este cuadro fue considerado como la cumbre pictórica del arte occidental.

4-NOLI ME TANGERE de Correggio: Perfecto vínculo psicológico de miradas ante una postura insólita de Cristo. Perfecta armonización de la naturaleza que ocupa el margen superior del cuadro. Inolvidable la actitud dramática en el gesto de la Madalena. El cromatismo de la obra me parece increíblemente bello.

5-DANAE de Tiziano: Magistral exposición colorística de un maestro que dominó como pocos el uso del color en sus obras. Perfecto contraste cromático entre las dos figuras y poética expresión de la figura femenina, uno de los mejores desnudos de Tiziano.

6-AUTORRETRATO de Durero: No es que yo sea precisamente un devoto de Durero pero este cuadro representa el magisterio sin igual del pintor alemán en la faceta del retrato. Fabuloso dibujo y detalle en la mejor tradición de la pintura centroeuropea. Obra de una excepcional sensibilidad y elegancia.

7-BODEGÓN de Zurbarán: El mejor pintor de frailes que haya existido nunca nos regala una pequeña obra en lo que al tamaño se refiere pero enorme en cuanto a su técnica y belleza. La geometría de las formas nos recuerda a un futuro Cezanne. Las texturas, sin llegar al minimalismo de los pintores holandeses, son de una suavidad aterciopelada.

8-EL VADO de Claudio de Lorena: Siento predilección por la melancolía que se desprende en toda la obra de este, a menudo, incomprendido autor. El carácter bucólico del cuadro nos sumerge en un estado de pura nostalgia anímica. Magistral la conseguida atmósfera de atardecer. Lo confieso: Amo a este pintor.

9-EL DESCENDIMIENTO de Roger Van der Weyden: De no ser por Las Meninas, este cuadro sería la joya del Museo del Prado. Excepcional dramatismo, impresionante uso cromático en unos vestuarios de una elegancia desmedida, vida propia en cada uno de los personajes, fabuloso contraste global… Una obra maestra sin discusión posible.

10-EL PARNASO de Poussin: Obra de notable influencia rafaeliana. Magistral colorido, heredero de la mejor tradición veneciana. Rigor clasicista en la composición y ecos del mejor Tiziano en la disposición de los angelillos (amorcillos). Perfecto equilibrio visual. Cierta melancolía paisajística.