Continuando la zaga de desinformación todos los medios se hacen eco de las declaraciones del presidente Zapatero referida a su postulación como candidato para las presidenciales del 2012. La sola expresión sobre que su esposa y un confidente del PSOE conocen su decisión ha disparado toda una avalancha de declaraciones, comentarios y posicionamiento al respecto.

Desde la inconveniencia de la continuidad hasta la quiniela sobre quien sería ese confidente, la polémica está instalada. Obviamente, como ya nos están acostumbrando con tanta superficialidad en el tratamiento de la información, el tema es digno de cualquier programa de cotilleo vespertino ¡El cisma y la fractura en el PSOE se avecina! Si se presenta será por soberbia; si no lo hace será por cobardía. Ríos de tinta ya están empezando a correr. Muchas veces he pensado que ciertos comportamientos de la clase política tenían algún grado de correlación con el nivel de desarrollo de las sociedades en que actuaban (o eran consecuencia de ellas) y entonces me planteaba el porqué del caciquismo, caudillismo, barones o como quieran llamar a esos personajes que en todos los partidos existen y en determinados momentos eclosionan como Mesías de turno.

Hablábamos entonces sobre si el liderazgo estaba sobre el proyecto político, si el puntero político era capaz de aglutinar votos y cosas por el estilo. Los más radicales, atribuyéndose la verdad única, hasta esbozaban la necesidad del voto calificado. Fácilmente desvirtuábamos las siglas del partido cambiándola por el apellido del líder de turno con el sufijo “ismo”. El líder fagocitaba el pensamiento político del partido que pasaba a segundo plano. Cuando migre a España pensé que el escenario iba a ser distinto, que los partidos estarían por encima de la voluntad de ciertos personajes. Craso error.

Las encuestas serias expresan que tanto en el PP como en el PSOE la adhesión de los afiliados a sus dos referentes no es ni por asomo satisfactoria. Es más, la mayoría encuestada manifiesta que los resultados podrían ser diferentes si tanto Rajoy como Zapatero dieran un paso al costado. En términos de lenguaje popular argentino son “piantavotos”. El tiempo dirá si cuando se definan realmente las candidaturas estarán o no en primera línea de fuego y por supuesto los oráculos de turno darán su justificación ex pos .

Se abre entonces un dilema que no es baladí. Cuando ejercemos nuestro derecho a voto : ¿Qué es lo que estamos eligiendo? ¿Un programa, un lider, un partido político? ¿Una mezcla de todo? Mi respuesta es que en el fondo buscamos “un salvador” que plasme en su accionar de gobierno nuestras aspiraciones individuales ¿Es eso malo? Aunque suene raro diría que no lo es. Lo malo es perder la perspectiva de que lo que pueda resultar bueno para mí pueda ser penoso para el resto de la sociedad. No analizar si las acciones de gobierno de hoy impactarán en el mediano y largo plazo o se disfumarán en poco tiempo. Si se pretende gobernar para un sector o para el conjunto.
Alguna vez dije que entre el pragmatismo y la ideología me quedo con el primero, pues no lo veo como un oportunismo sino como una manera de actualizar el ideario a los tiempos que se viven. Puede sonar obvio pero la interdependencia entre los países en la que trascurren nuestros días obliga a no anquilosar las neuronas.

¿Es entonces tan importante quien sea el candidato? Definitivamente no lo es, salvo que la presencia o no del personaje ponga al descubierto la ausencia de proyecto político por parte del partido. No estoy diciendo que el referente no cuente sino que no es determinante salvo en lo que se refiere a la instrumentalización de las ideas mediante la confrontación o el diálogo.

Mientras todo esto se dilucida sería conveniente que todos nos dedicáramos a los temas que realmente hoy nos desvelan

Para terminar, además del saludo de siempre, les deseo una muy feliz Navidad en compañía de sus seres queridos. Volveré de nuevo con ustedes tras las vacaciones navideñas. 

Un abrazo

THENIGGER