going-for-the-one 

He de reconocerlo: Para mí, YES ha sido el mejor grupo musical de la historia y mi actual formación en esta materia sería del todo imposible sin haber mamado la música de este inolvidable y épico conjunto. En 1968, Jon Anderson conoce a Chris Squire y junto a Bruford, Banks y Kaye funda la mítica banda. A pesar de unos titubeantes comienzos la formación consigue asentarse y en 1971 publica The Yes Album, un disco que marcaba claras y contrastadas diferencias con todo lo que hasta entonces se había realizado en el mundo del Rock. Es ahora cuando la formación adquiere su configuración más gloriosa, con Steve Howe a la guitarra (Inigualable), Rick Wakeman a los teclados (Verdadero genio de acreditados estudios), Chris Squire al bajo (Un volcán en plena efervescencia), Bill Bruford a la batería (Alternándose en ocasiones con Alan White) y el propio Jon Anderson en la faceta lírica, posiblemente el mejor tenor que haya surgido fuera de la llamada música clásica. En 1973 editan su mítico “triple” Yessongs, un trabajo grabado en directo que muestra bien a las claras las capacidades de estos músicos. Tras un período un tanto turbulento, con alguna que otra disputa conceptual entre Wakeman y Anderson, en 1977 la banda edita Going for the one, uno de sus más conseguidos y logrados trabajos, acontecimiento que también supone la vuelta de Rick Wakeman a la formación. Fruto de ello es esta auténtica OBRA MAESTRA llamada TURN OF THE CENTURY, tema donde se resumen las mejores virtudes de un inigualable Anderson en la parte lírica. Su interpretación es un prodigio de equilibrio, gusto, cadencia y amor a la música. Por si no fuera poco, Steve Howe da todo un recital con la guitarra acústica (Maravillosa partitura y no menor interpretación). Para culminar, Wakeman nos brinda un verdadero curso de cómo se ha de tocar un piano en lo que a la música moderna se refiere. El resultado es una de las piezas más antológicas de toda la historia del Rock (Y me quedo corto)

 La canción, en compás de 12/8 y tonalidad mayor, se inicia con una bella introducción de la guitarra acústica que posteriormente va acompañando al solista lírico con una extraordinaria elegancia compositiva, plena de trabajados acordes e inspiradas líneas melódicas. Tras una primera y prolongada exposición, adquiere protagonismo el piano que, luego de unos compases de introducción, se acompaña de una orquestación sublime, llena de sutiles matices. Wakeman se nos muestra como un dominador absoluto de los teclados mediante una interpretación inolvidable. Después de un tenso diálogo entre el piano y el resto de los instrumentos, el tema principal es retomado por la guitarra eléctrica y subrayado por los stacatti de los teclados. El cantante Jon Anderson despliega todas sus facultades líricas en un final que se extingue plácidamente entre las poéticas notas de la guitarra acústica y unos ecos melancólicos que conmueven al oyente. Hemos escuchado siete minutos de una canción que parece habernos transportado a otra dimensión espiritual. Turn of a the century es, por derecho propio, una de las más selectas joyas de Yes. Ahí os dejo la letra y su traducción.

Realizing a form out of stone.
Set hands moving.
Roan shaped his hearth
thru his working hands.
Work to mold his passion into clay, like the sun.

In his room, his lady
she would dance and sing so completely.
So be still he now cries
I have time, oh let clay transform thee so.

In the deep cold of night
winter calls, he cries: Don´t deny me.
For his lady, deep her illness.
Time has caught her
and will for all reasons take her.

In the still light of dawn, she dies.
Helpless hands soul revealing.

Like leaves we touch we learn.
We once knew the story.
As winter calls he will starve.
All but to see the stone be life.

No Roan, no more tears.
Set to work his strength.
So transformed him
realizing a form out of a stone. His work
so absorbed him.
Could she hear him?
Could she see him?
All aglow was his room dazed in this light.
He would touch her
he would hold her.
Laughing as they danced.
Highest colors touching others.

Did her eyes at the turn of the century
tell me plainly
when we meet, how we´ll love, oh let life so transform me.

Like leaves we touched we danced.
We once knew the story.
As autum called and we both
remembered all those many years ago.
I´m sure we know.

Was the sing with a touch
as I kiss your fingers.
We walk hands in the sun.
Memories when we´re young.
Love lingers so.

Was it sun through the haze
that made all your looks
as warm as moonlight?
As a pearl deep in your eyes,
tears have flown away,
all the same light.

Did her eyes at the turn of the century
tell me plainly
when we meet how we´ll look
as we smile time will leave me clearly.

Like leaves we touch, we see.
We will know the story.
As autumn calls we´ll both remember
all those many years ago.

———————————————————————–

Poniendo por obra un forma de piedra
moviendo las manos
Roan modeló su corazón
a través de sus trabajosas manos
labora para cincelar su pasión en la arcilla, como el sol.

En su habitación está su mujer.
Ella bailaría y cantaría a fondo
mas, él llora todavía
Tengo tiempo… Oh, deja que la arcilla te modele.

En el profundo frío de la noche
El viento llama mientras llora: No me rechaces
Para su mujer es profunda la enfermedad
el tiempo la ha capturado
y le dará todo tipo de motivos

Con la silenciosa luz de amanecer, ella muere.
Impotentes manos desplegándose al alma.

Como hojas que tocamos y aprendemos
una vez supimos de la historia.
De la manera en que el invierno acude, él morirá de hambre
completamente, excepto para ver que la piedra recobra la vida.

Ahora, Roan, no más lágrimas
a punto para trabajar su fuerza
que le transformó
poniendo por obra una forma de piedra.
Su trabajó le acabó absorbiendo.
¿Pudo ella oírle?
¿Pudo ella verle?
Todo lo radiante que estaba su aturdida habitación en esta luz
El la tocaría
El la sujetaría
Riendo mientras ella bailaba
Los más elevados colores tocando a otros.

Hizo sus ojos a la forma del siglo,
me cuenta sencillamente
cómo nos encontramos, cómo nos amaremos, oh, deja que vivir me transforme.

Como hojas que tocamos, bailamos
una vez supimos de la historia,
cómo el otoño llamó y juntos
recordamos todos esos años de atrás,
seguro que lo sabemos.

Fue la señal del día con un toque
por lo que beso tus dedos
caminamos de la mano por el sol,
recuerdos de cuando éramos jóvenes
y el amor se dilataba tanto.

¿Fue el sol a través de la neblina
el que hizo que todas tus miradas
fuesen tan cálidas como un rayo de luna?
Como una perla, desde la profundidad de tus ojos
brotan las lágrimas
con la misma luz.

Hizo sus ojos a la forma del siglo
me cuenta sencillamente,
cuando nos encontremos cómo nos miraremos
y sonreiremos al tiempo que nos dejamos tranquilamente.

Como hojas que tocamos, que vemos
conoceremos la historia
cuando el otoño venga juntos recordaremos
todos esos años pasados.

A causa de los numerosos modismos y giros, amén de la temática un tanto psicodélica, la traducción resulta especialmente complicada.