Constructores de violines Stradivarius Edgar Bundy

Constructores de violines, Stradivarius

 Grandes constructores de violines

Es realmente difícil precisar cuándo y dónde fue inventado el violín en su estructura definitiva, vamos ha adentrarnos en los constructores de violines. Ciertamente, los primeros ejemplares de violín que han llegado hasta nosotros son dos piezas de tres cuerdas construidas en 1542 y 1546 respectivamente por Andrea Amati en Cremona. Por su parte, el primer ejemplar de cuatro cuerdas está fechado en 1555 y también procede del taller de Andrea Amati, aunque los más antiguos ejemplares conservados del mismo luthier datan de 1558 ó 1560. Con todo, los primeros nombres de fabricantes de instrumentos de arco son Dardelli en Mantua (1500); Linarolli en Venecia (1520) y Pellegrino Zanetto en Brescia (1540). Pero en la Escuela de Brescia alcanzó un mayor relieve Gasparo da Saló o Gasparo Bertolotti, quien para algunos fue el verdadero creador del violín. En realidad, Gasparo da Saló realizó muchas mejoras en la construcción de un instrumento que todavía no había alcanzado los niveles de perfección. Actualmente, se conservan muy pocos instrumentos de Gasparo da Saló esparcidos por museos o en manos de adinerados coleccionistas. Discípulos de Gasparo da Saló fueron su hijo Francesco Bertolotti, Giacomo Lafranchini y, muy especialmente, Giovanni Paolo Maggini. Maggini perfeccionó los modelos de Saló y dibujó en los mismos unas “eses” u “oídos” singulares y unos jeroglíficos entrelazados en los bordes del instrumento.





Mayor protagonismo tuvo la llamada Escuela de Cremona, iniciada por Andrea Amati — discípulo del violista Giovanni Maria del Busseto — y felizmente continuada por sus hijos Antonio y Girolamo, quienes trabajaron juntos hasta 1630. La hechura de aquellos violines fue perfecta en su tiempo: Selecta factura, barniz resistente de coloración amarilla oscura y extraordinario sonido. Pero tal vez fue el décimo hijo de Girolamo, Nicola Amati, el más importante constructor de esta familia. Mejoró notablemente el instrumento y lo pintó con una capa más dorada que amarillenta. Sin embargo, lo más importante resultó ser que Nicola Amati fue el maestro del célebre Antonio Stradivari. Un tercer hijo de Nicola, Girolamo, prosiguió la labor de la familia aunque los escasos instrumentos que salieron de su taller se parecen más a un Stradivarius que a los de su propio padre.

Constructores de violines, la escuela de los Amati tuvo tantos discípulos como imitadores

Giambattista Rogeri (1642-1710); Francesco Ruggieri (1630-1698); Paolo Grancino (1655-1692) y especialmente Andrea Guarneri (1626-1698), el fundador de una extraordinaria familia de constructores de violines continuada por sus hijos Petro Giovanni Guarneri (1655-1720) y Giuseppe Giovanni Battista Guarneri (1666-1740), quien a su vez fue padre de Pietro Guarneri (1695-1762) y de el, para muchos, el más genial constructor de violines de toda la historia, Giuseppe Guarneri (1698-1744) más conocido como Guarneri del Gesú (¡Dios mío, qué sonido el Del Gesú de este vídeo! ¡Memorable!).

Bartolomeo Giuseppe Antonio Guarneri

Giuseppe Guarneri nació en Cremona en 1698 y apenas se sabe nada de su infancia, aunque se ha venido afirmando que trabajó con Stradivari pese a que su estilo es contrapuesto al de ese otro maestro. Otras fuentes afirman que en realidad fue discípulo de Andrea Gisalberti. Contra lo que se piensa, sus violines están más cercanos a la Escuela de Brescia que a la de Cremona. Giuseppe Guarneri fue un hombre extraño y sujeto a violentos ataques de cólera posiblemente provocados por su adicción a la bebida.

Trabajaba de una forma irregular, alternando la fabricación de sus increíbles violines con unas aventuras amorosas que escandalizaban a todos los vecinos de Cremona.




Periodos de la construcción de sus violines

Su producción puede ser dividida en tres períodos:

  1. El primero de ellos fue más bien experimental, con unos violines de pequeño formato excelentes pero aún sin alcanzar la perfecta maestría.
  2. A partir de 1730 inicia su segundo período en el que produjo algunas de sus obras maestras. Por desgracia, esta etapa se interrumpió de una manera brusca: Durante un banquete en el que corrió a expensas el vino, Giuseppe golpeó a un hombre que, al caer, se fracturó el cráneo contra una mesa, muriendo en el acto. El luthier pasó algunos años en la cárcel como consecuencia de este trágico accidente. Una leyenda, al parecer del todo cierta, cuenta que un día una joven se presentó al anciano Stradivari proponiéndole la adquisición de un violín. Era un instrumento extraño, fabricado en madera de baja calidad y pésimamente barnizado, aunque el trabajo global era notable y la voluta extraordinariamente bella. Enseguida Stradivari comprendió que se trataba de una obra de Guarneri. La joven, entonces, empezó a llorar y le explicó que Guarneri estaba arruinado y que no tenía herramientas para trabajar. Aquel violín lo había construido con los utensilios y materiales que había podido encontrar, siendo su objeto la inmediata venta para poder adquirir lo necesario para reiniciar su labor de luthier. Stradivari, en un gesto que le honra, contó lo sucedido al gremio de constructores de Cremona y todos prestaron ayuda a su desafortunado compañero. Fue éste el origen de una serie de violines llamados violini della serva, cuya madera es de baja calidad, el trabajo no muy cuidadoso y el barniz ciertamente defectuoso. A pesar de ello, el timbre de estos violines es dulce e increíblemente melancólico y en nada desmerece a sus instrumentos anteriores.
  3. Hacia 1740 se inicia el tercer período, caracterizado por la producción de unos violines magníficos y de potentísima sonoridad. Desgraciadamente, el maestro murió el 17 de octubre de 1744 y sus violines cayeron un tanto en desuso hasta que el genial Paganini se sirvió del Cannone, su violín preferido, un ejemplar histórico que hoy en día se expone en Génova y con el que revalorizó la figura de Guarneri. Con él se extinguió la rama cremonesa de la familia Guarneri. En la actualidad, el violín más caro del mundo es un Del Gesú valorado en más de tres millones de euros que fue subastado — a precio desconocido — en Londres en 2008.

En este enlace tenéis el listado de todos los violines fabricados por Giuseppe Guarneri.

Antonio Stradivari el más famoso entre los constructores de violines

Es quizás Antonio Stradivari el más famoso constructor de violines de todos los tiempos y quien logró dotar a dicho instrumento de una perfección absoluta. Su nombre alcanza la cúspide de la Escuela de Cremona, junto con Giuseppe Guarneri, y su figura está envuelta en un halo en donde se suele mezclar la viva realidad con la más misteriosa leyenda.

Algunos historiadores dan por buena la fecha de 1644 como año de nacimiento de Antonio Stradivari en Cremona. Se inició como aprendiz en el taller de Nicola Amati, hecho confirmado por una etiqueta escrita en un ejemplar de 1666Antonius Stradivarius Cremonensis alumnus Nicolai Amati faciebat anno 1666 — y al año siguiente se independiza y contrae matrimonio con la joven viuda Francesca Ferraboschi, de pasado más que sospechoso.

En su primer y difícil período, Stradivari acusa la influencia de su maestro Amati pese a que ya es evidente su fuerza y su originalidad. La madera empleada en este período para la construcción de los violines no era de la mejor calidad, aunque Stradivari compensó este defecto con un minucioso trabajo que dio lugar a un bellísimo sonido. A partir de 1672 su estilo empieza a cambiar y mezcla en sus piezas la tradicional dulzura de la escuela de Amati con la potencia sonora de la Escuela de Brescia.

Su fama adquirió tal nivel, no sólo en Cremona sino en toda Italia, que en 1680 adquiere una magnífica casa en el barrio de los luthiers de Cremona. Un momento culminante le llega en 1685, cuando un banquero veneciano le encarga dos violines, una viola, un violoncelo piccolo y uno grande destinados al duque de York, futuro rey Jacobo II de Inglaterra. A partir de ese momento los encargos se suceden por toda Europa, entre los cuales destaca el pedido que el duque de Toscana le hizo para la Corte Real de Madrid.

Rico y famoso, Stradivari enviuda en 1698 y se vuelve a casar al año siguiente con una hermosa joven llamada Antonia Zambelli, quien le dio cinco hijos que se sumaron a los otros cinco de su primer matrimonio. El tercer período de Stradivari — llamado áureo — comenzó en 1700 y al mismo pertenecen sus mejores violines, obras maestras como el Cremonese, el Delfino, el Messia y la Pulcella. A partir de 1725 su ritmo disminuyó y algunos violines de esta etapa muestran inequívocas señales de decadencia pese a que su sonido sigue resultando francamente excepcional.

El maestro murió en Cremona el 18 de diciembre de 1737. A pesar de las modernas técnicas, jamás se ha podido construir un violín que suene exactamente igual a un Stradivarius y las distintas conjeturas acerca de su mágica singularidad abarcan desde el barniz empleado en su fabricación — con al menos un componente oculto — hasta un tipo peculiar de madera propia de una excepcionalidad climática acaecida en los bosques de Cremona entre 1645 y 1715.

En este enlace tenéis una lista de los ejemplares de Stradivari.

Si bien los hijos de Stradivari, Francesco y Omobono, continuaron la labor constructiva de instrumentos nunca llegaron a acaparar el indiscutible mérito de su padre. Otros importantes constructores de la escuela cremonesa, pertenecientes ya a la siguiente generación, fueron: Carlo Bergonzi — no confundir con el magnífico tenor homónimo — Lorenzo Storioni, Giovambattista Cerutti y Lorenzo Guadagnini. El hijo de éste, Giambattista Guadagnini, alcanzó una inestimable reputación como luthier. Fuera de Cremona y Brescia, hubo otras dos ciudades italianas que merecen ser destacadas: Venecia con Domenico Montagnana y Nápoles con Alessandro Gagliano, cuyos hijos Nicolo y Genaro superaron la labor de su padre.

Ya en el siglo XIX se produjo un nuevo florecimiento de la lutería italiana merced a fabricantes como Francesco Pressenda (1777-1854) o Giuseppe Rocca (1807-1865), cuyos violines, especialmente los de éste último, son hoy muy requeridos. Los fabricantes italianos más modernos y de mayor relieve son: Andrea Postacchini, Vincenzo Postiglione, Giuseppe Scarampella y Eugenio Degani.

Fuera de Italia, los más importantes centros de fabricación de violines, constructores de violines fueron Lyon — Gaspar Tieffenbrug — Mirecourt, en las cercanías de París — Nicolas Lupot y la familia Vuillaume — y el Tirol, cuyo máximo representante fue el luthier Jakob Steiner.

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