En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar una extraordinaria versión del Tiento de batalla de octavo tono del compositor español Sebastián Aguilera de Heredia. La lectura corre a cargo del grupo Les Sacqueboutiers y dicha grabación se encuentra disponible en el sello NAÏVE (Ref NAI 129). Escrito originariamente para órgano, esta versión añade unas pequeñas cornetas, tambores y un theorbo. El tiento fue una composición característica de los organistas españoles durante los siglos XVI y XVII. Si nos fijamos bien en este tiento podemos observar como Aguilera de Heredia parece seguir las huellas de su antecesor, Antonio de Cabezón, y para ello se sirve de recursos armónicos tales como intervalos aumentados y disminuidos, amén de una serie de disonancias que sólo eran posibles en la música instrumental. El tiento concluye con una glosa cadencial semejante a las ya practicadas anteriormente por Antonio de Cabezón. Es del todo imposible precisar la fecha exacta de este tiento y hemos de resaltar que casi toda la producción organística de Aguilera de Heredia fue modernamente editada por Hilarión Eslava y Felipe Pedrell.

Hasta hace relativamente poco tiempo, siempre se consideró que tanto la ciencia como la música no dieron la talla durante el Siglo de Oro Español frente a la pintura y la literatura en la medida en que la había dado la renacentista. Es posible que no haya una figura musical comparable a Velázquez o Calderón de la Barca ya que ningún polifonista posterior va a superar a Tomás Luis de Victoria. Pero éste, contemporáneo de Cervantes, sí que asimila a esas figuras. Según el músico y erudito español Tomás Marco, “no toda la música española del momento es religiosa ni toda la producción religiosa queda retardada. Más bien, existe un movimiento polifónico de mucha calidad que hasta después de la Paz de Westfalia es comparable a la polifonía europea de la época. Además, es un momento en que las formas y expresiones se van a ir distinguiendo de las del Renacimiento para hacerse barrocas”. Si bien durante el siglo XVII hubo una polifonía abundante y de calidad en toda Europa, no cabe duda de que dicha centuria representa la del desarrollo de la música instrumental. Tomando a Antonio de Cabezón como referente del siglo XVI, Sebastián Aguilera de Heredia será como un epígono entre Cabezón y Francisco Correa de Arauxo, éste ya inmerso en pleno siglo XVII.

Sebastián Aguilera de Heredia nació el 15 de agosto de 1561 en Zaragoza en el seno de una familia en donde el padre era zapatero. Todos los indicios apuntan a que debió recibir formación musical por parte de Melchor Robledo, quien impartía clases de música en la Capilla de la Seo. En 1585, Aguilera de Heredia se establece como organista en la Catedral de Huesca y toma los hábitos, permaneciendo en el cargo hasta finales de septiembre de 1603, y regresando a Zaragoza ya como organista de la catedral. Mediante un documento fechado en 1605, sabemos que Aguilera de Heredia era una personalidad eminente en el ministerio de los organistas y que se le dispensó de asistir a oficios diarios, teniendo sólo que acudir por la Seo en las grandes solemnidades. Esto corrobora el dato de que no fue hasta 1610 cuando Aguilera de Heredia decidió comprarse una casa en Zaragoza, concretamente en la Calle de los Arcedianos, en lo que será su residencia hasta el día de su fallecimiento. En 1618, Aguilera de Heredia publicó Canticum Beatissimae Virginis Deiparae Maria, una colección de Magnificat de tal calidad que se han mantenido en muchas catedrales hasta nuestros días. Dos años más tarde, en 1620, Aguilera de Heredia nombró a José Ximenez, discípulo suyo, como organista suplente que con el tiempo se convertiría en su sustituto. Finalmente, Aguilera de Heredia falleció el 16 de diciembre de 1627 en Zaragoza.

Con una producción vocal que incluye 36 Magníficat y otra organística compuesta por 2 Pange Lingua, 2 Salve, 9 Tientos, 1 Tiento de batalla, 5 Bajos, Falsas, 2 Obras de primer tono y 5 de octavo tono, Sebastián Aguilera de Heredia es considerado el más importante sucesor de Cabezón y el antecesor de Cabanilles. Su obra representa el pensamiento organista español vigente entre 1580 y 1600, y su importancia radica no sólo en la perfección y belleza de sus obras sino también en la vigencia en el repertorio organístico español durante más de cien años. Su obra fue un modelo a seguir por los grandes organistas españoles del siglo XVII, en especial por Correa de Arauxo. La obra de Aguilera de Heredia se encuentra repartida en los archivos de la Biblioteca Nacional de España, Barcelona, Jaca, Monasterio de El Escorial, Oporto y Valencia. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a este extraordinario compositor español.