Entrada dedicada a mi buen amigo IVÁN PAIXAO, el más sabio wagneriano de toda la red

* Drama musical en tres actos
* Libreto de Richard Wagner, basado en la obra Tristán de Gottfried von Strassburg (Basada a su vez en la obra homónima de Tomás de Inglaterra, quien la recopiló de una ancestral leyenda)
* Estrenada en Munich el 10 de junio de 1865
* FIGURACIÓN:
– TRISTÁN, sobrino del rey Marke – tenor heroico
– KURWENAL, su escudero – Barítono dramático
– MELOT, amigo de Tristán – Tenor
– ISOLDA, princesa irlandesa – Soprano dramática
– BRANGÄNE, su aya – Mezzo o contralto
– MARINERO – Tenor lírico
– PASTOR – Tenor lírico
– TIMONEL – Barítono
– Marineros y cortesanos
* Lugar de la acción: Un barco en Cornualles, en época legendaria

 Para muchos, entre quienes me incluyo, Tristán e Isolda es la gran obra maestra de Wagner, el más trascendente de los dramas músico-teatrales jamás escritos. Con esta ópera, Wagner cimentó las bases de la moderna armonía posteriormente desarrollada desde Debussy a Schönberg, desde Mahler a Richard Strauss. El radical cromatismo de la composición, su nulo descanso tonal, sus constantes modulaciones y sus novedosas armonías hacen de esta obra un paradigma de los nuevos usos compositivos que serán ampliamente desarrollados a partir del siglo XX. Wagner elevó con este drama el amor — e incluso el sexo — a unos extremos de pasión y trascendencia jamás tratados en la historia del teatro musical. Además, Wagner creó también un nuevo lenguaje basado en la utilización psicológica del leitmotiv y la búsqueda de la melodía infinita, aunque estos recursos ya fueron ensayados previamente en El oro del Rhin.

 En 1849 Wagner y su esposa Minna se encuentran exiliados en Zurich careciendo de recursos económicos y sin ningún atisbo de encargo en el horizonte. Por aquel entonces, Wagner escribe su ensayo Ópera y Drama, el germen literario de El anillo del nibelungo, y con ello adquiere cierta popularidad en Zurich. De esta manera, entabla amistad con el matrimonio Wesendonck, formado por Otto, un rico comerciante y su esposa Mathilde, una jovencísima y encantadora mujer por la que Wagner empieza a sentir algo mucho más que amistad. Wagner empieza a componer — de manera cautelosa — una serie de piezas inspiradas en su pasión por la joven y llega a anotar en los primeros esbozos de La valquiria una velada dedicatoria: G.s.M. (Gesegnet sei MathildeBendita seas, Mathilde). En ese mismo año de 1854, Wagner conoce diversas versiones de la leyenda de Tristán e Isolda entre las que destaca la versión de Gottfried von Strassburg, traducida al alemán por Hermann Kurz.

 En 1856 Wagner da comienzo a la partitura y para ello se instala con su mujer Minna en El asilo, una pequeña propiedad que se encontraba dentro de los márgenes de la vasta extensión de terreno en donde los Wesendonck estaban construyéndose una lujosa villa. Tras una declamación pública del texto debida al propio Wagner — que desató todos los sospechosos rumores — y de una entrega a Mathilde de la partitura con el Preludio al Acto I, la tensión estalla por completo. Minna intercepta una nota enviada por el compositor a Mathilde y fuerza un encuentro público con resultados del todo catastróficos: Los Wesendonck parten para Italia y el matrimonio Wagner se separa. Mientras que Minna marcha hacia Dresde, Wagner permanece en El asilo para completar el segundo acto de Tristán e Isolda y concluir sus conmovedores Wesendonck-Lieder. El 17 de agosto, el compositor abandona Zurich y pone rumbo a Venecia, en donde retorna su apasionado idilio con Mathilde. Por increíble que pueda parecer, Wagner se va mostrando más como un correcto amigo que como un vehemente amante. Tras finalizar con mucho sufrimiento personal el Acto II — en propias palabras del compositor, la cima de su arte — acomete el final de la partitura de forma también lenta y dolorosa. Finalmente, el 6 de agosto de 1859, Wagner escribe la nota final de Tristán e Isolda en Lucerna.

 Desgraciadamente, la ópera no pudo estrenarse hasta pasados seis años en Munich bajo el patrocinio del rey Luis II de Baviera. En la velada del estreno, acontecida el 10 de junio de 1865, la producción fue dirigida por Hans von Bülow — otro que no tardaría en descubrir los lujuriosos amoríos de Wagner en su propia intimidad — y los intérpretes fueron encarnados por el célebre matrimonio formado por Ludwig Schnorr von Carolsfeld y Malwine Garriges. Tanto ardor puso el tenor en su interpretación que moriría semanas después a consecuencia de un resfriado (Se acusó a Wagner de “matar” a sus cantantes). La obra produjo un enorme impacto y consternación entre los asistentes. El propio Wagner confesó que su música podía provocar un enorme “daño sentimental”. Ya los primeros compases del Preludio al Acto I contienen una de las músicas más modernas e influyentes de todos los tiempos, una tradicional pieza objeto de examen teórico de armonía en muchos centros musicales del mundo (El acorde del segundo compás en un buen ejemplo de modulación perdida, esto es, se trata de un acorde que no conduce a una definida nueva tonalidad sino que abre un espectro de posibilidades… ¡Magistral e innovador recurso!).

 Quizás resulte un tanto arriesgada esta afirmación, pero desde los años setenta del siglo XX a Wagner nunca se le ha cantado bien; realmente, se le ha “gritado”. El papel de Tristán requiere de un verdadero heldentenor (Tenor heroico), un registro que precisamente no ha abundado mucho desde entonces y que requiere de una zona central-aguda de extraordinaria resistencia y poder. La presión a la que se somete el intérprete en el último acto es tan excesiva que esta ópera, junto con el Otello de Verdi, es de las más complicadas de cantar. El resto de papeles no presentan mayores problemas que los derivados de una gran y extrema musicalidad. Para la versión de los distintos enlaces a los vídeos hemos elegido una representación efectuada en La Scala de Milán en diciembre de 2007  dirigida por Daniel Barenboim y con la dirección escénica de Patrice Chéreau. Me ha resultado realmente complicado intercalar los vídeos en el texto y puede que surja algún desfase por el que pido disculpas. Casi mejor sería leer por completo el desarrollo argumental y luego ir pinchando sucesivamente los vídeos. Agradecemos a Promptersbox la inclusión de la obra en distintos vídeos.

DESARROLLO ARGUMENTAL

Preludio. Acto I: A bordo de una nave en alta mar. Un marinero canta una tonada en la que echa de menos a su amada. Isolda, que reposa en un diván, se sobresalta y le pregunta a Brangäne dónde se encuentran. Al escuchar la respuesta, a mujer estalla de ira contra los habitantes de Cornualles e invoca a la magia para que le otorgue poderes con el fin de destruirlos. Brangäne le pide que le cuente qué es realmente lo que la atormenta e Isolda responde de manera ciertamente enigmática. El aya cree que se refiere a Tristán y así se lo hace saber. Entonces la mujer le ordena que vaya a buscarlo para rendirle pleitesía. Pero al acercarse el aya al héroe, éste se justifica y responde que no pude acudir en ese momento. Además, Kurwenal añade que su amo no tiene porqué ir a humillarse ante su señora, ya que es ella precisamente quien ha de estar agradecida al caballero por conducirla hasta su tío, el rey Marke, para que éste se case con ella. Cuando Brangäne regresa y relata estas palabras a Isolda, ésta le cuenta cómo conoció a Tristán. Un día lo halló malherido y cuando fue a curarle descubrió que a su espada le faltaba un trozo de metal, el mismo que apareció en la cercenada garganta de su prometido Morold, cuya cabeza le envió Tristán con evidente sorna. Sin embargo, cuando estaba dispuesta a matarlo, los ojos del héroe se posaron en ella y desde entonces sólo desea vengarse, ya que reconoce que desde su interior lo ama. Para culminar la ofensa, ahora encima decide entregarla a su tío. Brangäne trata de hacerla comprender que el rey está a su altura. Pero Isolda, que no pude comprender la idea de vivir sin Tristán, le pide al aya que tome el filtro de la muerte de los brebajes mágicos que preparó su madre y que se los traiga en una copa. Se acerca Kurwenal y avisa de que ya están próximos a la costa. Isolda le responde que mientras que Tristán no le pida perdón no se moverá del sitio. Luego se despide de Brangäne y, tras indicarle el brebaje, le recuerda el arte y la sabiduría de su hechicera madre. Cuando la criada se aleja, aparece Tristán y se disculpa arguyendo que tenía que pilotar la nave. Isolda le recuerda cuando le curó tras haber asesinado a su prometido y, después de echarle en cara la humillación que representa para ella el casarse con su tío, le insta a reconciliarse bebiendo. Brangäne trae la copa y los dos brindan. De pronto se transforman y caen en trance de mutua contemplación. Ocurre que Brangäne no ha tenido fuerzas para ver morir a su señora y, en vista de ello, ha servido el filtro del amor. Mientras, el barco llega a la costa en donde es esperado por el rey y todo su séquito.

Preludio. Acto II: Jardines del palacio del rey Marke al anochecer. Mientras que el rey se encuentra de caza, Isolda se ha citado con Tristán. Mientras lo espera, pregunta a Brangäne si ya se han alejado los cazadores. La sirvienta responde que no ha de confundir los sonidos reales con sus deseos. Pese a ello, Isolda le responde que se equivoca. Entonces Brangäne le aconseja que no se fía de Melot, pues piensa que la cacería ha sido organizada por el amigo de su amado para descubrirlos desprevenidos; Isolda sigue sin creer estas palabras y es en ese momento cuando Brangäne le confiesa que cambió el filtro de la muerte por el del amor. Curiosamente, Isolda responde que antes de beberlo ya se amaban y que ambos estaban destinados el uno para el otro. Posteriormente le ordena que vigile por si viene alguien mientras ella recibe a Tristán. Ambos se quejan de que la luz del día parece ser enemiga de su amor. Tristán confiesa que se quedó prendado de ella desde el primer momento y que para evitar conversar habló de ella a su tío. En la oscuridad de la casa, Isolda se sigue molestando de la luz y se queja de los sufrimientos padecidos. Por eso mismo, quiso que ambos bebieran del filtro de la muerte. Los dos reconocen que su reino es de la noche y cantan extasiados. A lo lejos, Brangäne les avisa de que pronto acabará la oscuridad. Isolda manifiesta su deseo de morir sin ver el día pero sabe que su deseo es irrealizable. A sus ansias se unen las de Tristán y sus deseos de desaparecer se elevan mientras la noche acaba. De pronto regresan los cazadores. El rey Marke, acompañado de Melot, comprueba lo que éste le ha insinuado y le recuerda a Tristán que lo ha querido como a un hijo y que incluso no se habría casado si él no le hubiese recomendado a Isolda. Todo el honor, la rectitud y la gloria se desmoronan. Tristán manifiesta su deseo de marcharse a un país lejano e Isolda está dispuesta a acompañarle. Pero Melot lo desafía a luchar y en la contienda lo hiere mortalmente.

Preludio. Acto III: Jardín del castillo de Tristán en Bretaña. Kurwenal carga con el inerte cuerpo de Tristán y envía aviso a Isolda, ya que tan sólo es ella quien puede curarle de las mortales heridas. El escudero pide a un pastor que vigile atentamente la costa y le avise de la llegada del barco. Poco a poco, Tristán vuelve a la vida y pregunta dónde está. Al decirle que se halla en su tierra, el héroe recuerda su estancia a las puertas de la muerte y cómo de allí ha vuelto para reunirse con Isolda. Kurwenal le dice que pronto ella estará a su lado ya que ha mandado a buscarla. Tristán, agradecido, le ruega que corra a ver si llega. Entonces, al escuchar la triste melodía del pastor, recuerda su infancia, el momento en que perdió a sus padres y cuando, herido, Isolda le salvó la vida. Posteriormente, recuerda también el momento en que ambos bebieron del filtro del amor. Asume que no hay cura para el deseo ya que desde su triste nacimiento estaba condenado a venerarlo. Luego pregunta si Isolda ya está cerca. En su delirio cree que lo llama. De pronto, un pastor anuncia con una melodía más alegre que se acerca un barco y Kurwenal corre a ver si es cierto. Mientras el criado va a buscar a la dama, Tristán, más delirante que nunca, canta la felicidad que lo inunda. Un momento después cae muerto entre los brazos de su amada, quien trata de devolverlo a la vida. Entonces llega el rey Marke acompañado por Melot, Brangäne y todo su séquito. Kurwenal trata de proteger a la pareja y al ver a Melot lo mata e intenta enfrentarse a los demás, pero cae moribundo al lado de su amo. Entonces Brangäne dice que el rey Marke ya lo sabe todo y que sólo venía a buscar a los amantes para que fueran felices. El soberano se queja de que Isolda no le haya dicho la verdad. La dama, transfigurada, canta la felicidad que refleja el rostro de su amado, quien la arrastra hasta el éxtasis supremo que hallarán más allá de la muerte. Serenamente, Isolda cae sin vida sobre el cuerpo de Tristán.

VERSIONES RECOMENDADAS

– Flagstad, Suthaus, Greindl, Fischer-Dieskau y Thebom. Coro del Covent Garden y Orquesta Philharmonia. Wilhelm Furtwängler. EMI
– Nilsson, Windgassen, Talvela, Wachter y Ludwig. Coro y Orquesta del Festival de Bayreuth. Karl Böhm. PHILIPS y también DG.
– Mödl, Vinay, Weber, Hotter y Malaniuk. Coro y Orquesta del Festival de Bayreuth. Herbert von Karajan. MITO
– Braun, Treptow, Frantz, Schöffler y Klose. Coro y Orquesta de la Ópera de Munich. Hans Knappertsbusch. ORFEO D´OR
– Price, Kollo, Moll, Fischer-Dieskau y Fassbaender. Coro de la Radio de Leipzig y Staatskapelle Dresden. Carlos Kleiber. DG.
– Dernesch, Vickers, Ridderbusch, Berry y Ludwig. Coro de la Ópera de Berlín y Filarmónica de Berlín. Herbert von Karajan. EMI