Violencia de género

Se ha conocido el informe del primer semestre sobre violencia de género. Si bien las cifras de muertes son inferiores al mismo período del año anterior, el dato sigue siendo escalofriante, pues a la luz del desagregado de las estadísticas todavía queda mucho camino por recorrer para la eliminación total de esta lacra social.

Todos sabemos que las estadísticas son útiles pero también que pueden servir para demostrar lo que uno quiera. De hecho la conclusión del delegado de Gobierno más que un hecho es un mensaje al decir que “un 11,5% de las mujeres que fueron asesinadas fruto de la violencia machista en el primer semestre de este año habían renunciado a la orden de protección, un dato que contrasta con el mismo periodo del año pasado, en el que ninguna de ellas prescindió de esta medida”. Aunque resulta evidente que la orden de protección hubiera dificultado la agresión fatal, en el 88,5 de los casos no fue efectiva. El tema central es que a mi criterio no es garantía y los violentos deben tratarse desde el primer momento como lo que son delincuentes .

Sé que alguien dirá que se han conocido casos de denuncias falsas pero actuar como hasta ahora es un riesgo muy alto, y en todo caso si se comprueba la falsedad se deberá actuar con contundencia contra el denunciante. Es auspicioso que el 80% de las llamadas sean realizadas por las damnificadas significando un avance contra el miedo a denunciar. Otro dato interesante es que contra la percepción de la sociedad en general respecto a la conducta de los inmigrantes, el 76% de los casos denunciados corresponden a españolas y españoles, lo que confirmar muy a nuestro pesar que se trata de una conducta muy enquistada en nuestra sociedad. Lo que es inaceptable que todavía haya individuos (1,6% de la muestra ) que justifican esta práctica. El desagregado por regiones no ofrece sorpresas (mayor población = mayores casos de denuncias), pero es llamativo que las regiones con más componente rural tengan una baja participación en la cantidad de denuncias. La edad de las denunciantes es también interesante pues casi el 45% tienen más de 40 años lo que dice de situaciones de tiempo que ahora comienzan a aflorar (es difícil que parejas consolidadas cambien de un día para otro)

Es cierto que mucho se ha hecho sobre el particular pero no lo suficiente y también me cuestiono si el camino seguido es el único posible o debe complementarse con otros. Algunas reflexiones para pensar:

– nada se conoce sobre si se está trabajando seriamente en la currícula escolar para grabar a fuego en los niños el respeto por sus semejantes (sin distinción de sexo, raza, religión o condicion sexual) con excepción de la remañida Educación para la Ciudadanía

– a día de hoy seguimos hablando de maltrato a la mujer, no habiendo planes ni reconocimiento del caso inverso o entre parejas del mismo sexo. Me han comentado casos donde la policía no toma la denuncia por no existir normativa en la que poder encuadrarla o pone en situación vergonzante al pretendido denunciante

– todavía desde las autoridades se carga sobre la víctima como responsable de lo que le puede suceder sino denuncia sin contemplar la situación psíquica de la misma que muchas veces le impide hacerlo (familia, entorno, economía…)

– no se puede seguir hablando de víctimas cuando son asesinadas pues es una forma de minimizar las agresiones previas que afortunadamente no concluyen en muerte

Buen fin de semana, felices vacaciones y hasta la vuelta. Nos volveremos a ver a mediados de octubre.

THENIGER