Désiré Defauw

  Si bien Bélgica, a partir de su independencia en 1830, ha estado rodeada de tres grandes entornos geográficos musicales como los Países Bajos, Alemania y Francia, su desarrollo musical ha sido, no obstante, un tanto inferior que el de sus vecinos. Pese a ello, Bélgica ha contado con importantes teatros de ópera como los de Amberes y Gante (que en la actualidad funcionan conjuntamente bajo la denominación de Der Vlaamse Opera), el Teatro Real de Lieja (sede de la Ópera Real de Valonia) y el Teatro Real de la Moneda de Bruselas, posiblemente la entidad musical más importante del país. A nivel de formaciones orquestales, Bélgica cuenta con al menos cuatro formaciones de interés como lo son la Orquesta Nacional de Bélgica, la DeFilharmonie (también conocida como Real Orquesta Filarmónica Flamenca), la muy reciente Orquesta Filarmónica de Bruselas y la Orquesta Filarmónica de Lieja. Destacan además la Orquesta de Cámara de Valonia y la muy reconocida La Petite Bande de Sigiswald Kuijken. En materia de directores de orquesta, tal vez sea André Cluytens el maestro más famoso de nacimiento belga aunque posteriormente desarrolló su carrera en Francia y adquirió incluso aquella ciudadanía. René Jacobs y el ya mencionado Sigiswald Kuijken se dedican a repertorios camerísticos. De entre el grupo de directores sinfónicos belgas más populares (Pierre Bartholomée, Philippe Herreweghe, Jos van Immersel…) destaca sobremanera el histórico nombre de Désiré Defauw.

Désiré Richard Defauw nació el 5 de septiembre de 1885 en Gante, Bélgica, y con apenas ocho años de edad ingresó en el Conservatorio de su ciudad natal para comenzar sus estudios de violín bajo la tutela de Johan Smit. Niño prodigio que, al parecer, también se desenvolvía con gran capacidad para el piano, con catorce años de edad vio con tristeza como sus padres rechazaban una propuesta empresarial de realizar una gira por los EEUU. A cambio, el pequeño Defauw se tuvo que conformar con ejercer como concertino, a esa temprana edad, en la agrupación sinfónica de Gante durante los conciertos de invierno. Poco a poco, Defauw fue ganándose una gran reputación como solista y en 1906 fue seleccionado para liderar la Nueva Orquesta Sinfónica de Londres, formación encargada de dar a conocer música contemporánea. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial en 1914, Defauw decidió permanecer en Londres y allí fundó el Allied String Quartet, ofreciendo numerosos conciertos por toda Inglaterra y estrenando música de autores de su época. Una vez finalizada la guerra, Defauw regresó a Bélgica para establecerse como profesor del Conservatorio de Amberes al tiempo que funda, ya en 1920, los Conciertos Defauw que pronto adquieren un gran prestigio por toda Europa hasta el punto de ser elogiados por figuras de la talla de Richard Strauss y Maurice Ravel.

En 1926, Defauw fue nombrado director del Instituto de la Radio Nacional de Bélgica y consecuentemente encargado de organizar una formación orquestal que sirviera como base a dicha institución. Al mismo tiempo, y desde 1926, Defauw fue consignado a dirigir los conciertos del Conservatorio de Bruselas, rompiendo una tradición por la que estos eventos habían de ser dirigidos por el propio director del conservatorio. De cualquier manera, Defauw también ejerció la docencia en el Conservatorio de Bruselas y a partir de 1931 empezó a dirigir la Orquesta Sinfónica de dicha ciudad, formación que posteriormente pasó a denominarse Orquesta Nacional de Bélgica. A partir de 1937 y hasta 1940, Defauw fue su principal director aunque no en calidad de titular. Con el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, Defauw aceptó una invitación para dirigir una serie de conciertos a la Orquesta Sinfónica de la NBC, con tal éxito que un par de años después fue nombrado director titular de la Orquesta Sinfónica de Montreal, en relevo de Wilfrid Pelletier, y manteniéndose en el cargo hasta 1952. Aparte de dicha actividad, Defauw fue constantemente requerido para dirigir como invitado a las principales formaciones norteamericanas y desde 1943, y por espacio de cuatro temporadas, llegó a ser el principal director invitado de la Orquesta Sinfónica de Chicago. Allí Defauw, aparte de obtener la ciudadanía estadounidense, se ganó la enemistad de la crítica por su empeño de introducir música contemporánea en sus programaciones. Tras un breve retorno a Bélgica en 1947, Defauw regresó de nuevo a América para alternar su cargo de titular en Montreal con la dirección de la Orquesta Sinfónica de Gary (actual Orquesta Sinfónica del Noroeste de Indiana) a partir de 1950. Una vez finalizado su compromiso en Montreal, Defauw se centró exclusivamente en Gary hasta que en 1958 tuvo que renunciar a su cargo por enfermedad. Finalmente, Defauw falleció en Gary, estado de Indiana, el 25 de julio de 1960.

Dotado de enormes cualidades musicales, compositor y director, Désiré Defauw fue uno de los maestros de su época más comprometidos en difundir la música de su época y en especial la de sus compatriotas belgas como Vieuxtemps y Franck. Director enérgico y decidido, sus ejecuciones destacaban por la luminosidad y el colorido, siendo además uno de los mejores acompañantes de solistas de violín de su época. Si bien Defauw no fue nunca una figura de primerísimo orden dentro del firmamento de la dirección, su fama como maestro eficaz y solvente fue admirada por todos sus colegas, llegando a ser uno de los directores más solicitados para dirigir como invitado en su época. Con un repertorio que abarcaba desde Bach hasta los compositores más modernos, Defauw realizó una aceptable producción discográfica para los sellos EMI y RCA, siendo los conciertos de Mozart para violín junto al solista Alfred Dubois muy apreciados por un amplio sector de la crítica. Su figura ha quedado un tanto relegada a la de su compatriota André Cluytens pese a que éste fue un director naturalizado francés a todos los efectos.

De entre la producción discográfica debida a Désiré Defauw podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen por qué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Fragmentos de Céphale et Procris de Grétry dirigiendo la Orquesta del Conservatorio de Bruselas (COLUMBIA LFX65); Concierto para violín — atribuido a Mozart — junto a Alfred Dubois y dirigiendo la Orquesta del Conservatorio de Bruselas (COLUMBIA referencia desconocida); y finalmente Burleske para piano y orquesta de Richard Strauss, junto a Claudio Arrau y dirigiendo la Sinfónica de Chicago (referencia desconocida). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.

Publicado con la colaboración de ElGatoDigital