Desde siempre se ha comentado que la voz natural del hombre es la de barítono, aunque no deja de ser una realidad que los aficionados a la ópera y al canto en general suelen preferir las voces de soprano y de tenor por ser menos naturales y más “artificiales”. Acceder a la categoría de divo requiere, entre otros muchos condicionantes, poseer una voz magnífica, una cuidada técnica y una suficiente personalidad como intérprete. Además, si esa o ese cantante es soprano o tenor tendrá mucho más a mano la popularidad. Por ello, pocos barítonos han conseguido trascender al gran público y lograr una máxima proyección internacional. Uno de ellos es Dietrich Fischer-Dieskau, posiblemente uno de los mejores cantantes de todo el siglo XX gracias a su descomunal técnica y a su extraordinaria versatilidad.

Dietrich Fischer-Dieskau nació el 28 de mayo de 1925 en Berlín en el seno de una familia amante de la música y de la cultura en general. Ya en los propios antecedentes de la familia, por vía paterna, encontramos que un tal Von Dieskau fue el destinatario de una cantata compuesta por Johann Sebastian Bach. Desde muy niño, Dietrich demuestra un gran interés por todo lo relacionado con la ópera e incluso llega a montar un pequeño teatro en casa a base de marionetas, tarareando algunas arias de los personajes que su mente infantil allí reunía. Su madre, cantante y pianista aficionada, le da las primeras nociones musicales y le despierta una verdadera afición por la ópera. Con 16 años, Dietrich recibe clases de canto del bajo Georg Walter y en 1941, con 17 años de edad, se presentó ante el público en Zehlendorf con un recital de lieder. Un año más tarde, y en plena Segunda Guerra Mundial, Dietrich consigue ser admitido en el Conservatorio de Música de Berlín y se pone bajo la tutela de Hermann Weissenborn, quien más tarde será su asesor artístico. Sin embargo, y pese a las presiones ejercidas por Weissenborn para que el muchacho fuese excluido del ejército por sus grandes cualidades artísticas, Dietrich es movilizado por la Werhmacht en 1943 y enviado al terrible frente ruso y posteriormente al italiano, donde dos años más tarde es hecho preso por las tropas aliadas e internado en un campo de prisioneros cerca de Bolonia. Allí consigue llamar la atención de los oficiales norteamericanos por su elegante voz y se le permite que ofrezca algunos recitales para sus compatriotas prisioneros, quienes al escuchar las bellas canciones de Schubert lloraban por la melancolía y añoranza de una Alemania que parecía del todo inalcanzable. Con todo, Dietrich fue liberado en 1947 y retornó a Alemania.

Una vez de vuelta en su tierra natal, Dietrich prosigue su formación con Weissenborn y ese mismo año de 1947 interpreta el papel de barítono del Requiem Alemán de Brahms en Friburgo sin ningún ensayo previo y sustituyendo en última hora al barítono inicialmente previsto. Sus extraordinarias dotes no pasan desapercibidas y es inmediatamente contratado para efectuar una serie de grabaciones radiofónicas en Berlín de las Cantatas de Bach bajo la dirección de Karl Ristenpart. Su popularidad va en ascenso — también debida a una grabación del Winterreise de Schubert — y en 1948 debuta en el Titania-Palast de Berlín. Ese mismo año logra un incontestable triunfo en el Theater des Westens (Sede provisional de la Deutsche Oper tras haber sido totalmente destruido el edificio por los bombardeos aliados) cantando el Don Carlo de Verdi bajo la dirección de un sorprendido Ferenc Fricsay: –“Jamás hubiera imaginado que habría de encontrar en Berlín a un barítono italiano…”– Dietrich también triunfa con un papel wagneriano y amplia repertorio con óperas de Verdi, Mozart, Strauss y Alban Berg. En 1949 contrae matrimonio con la violoncelista Irmgard Poppen y un año después debuta en La Scala y en Londres. Con 25 años cumplidos, todos los grandes directores del mundo manifiestan su deseo de trabajar con Dietrich. El 25 de enero de 1951 Dietrich canta el Requiem Alemán de Brahms en Viena bajo las órdenes de Furtwängler y un año después repite con el mítico director germano en el Festival de Salzburgo. Aquella fructífera colaboración se plasmó en 1952 mediante una histórica grabación del Tristán e Isolda de Wagner junto a Kirsten Flagstad y Ludwig Suthaus. El prestigio de Dietrich era ya el de un artista plenamente consagrado y en 1954 debuta en Bayreuth con una portentosa actuación en Tannhäuser al tiempo que realiza una exitosa gira de conciertos por los EEUU. Desde entonces Dietrich es un asiduo visitante de Bayreuth y logra sonados triunfos, especialmente bajo la batuta de Knappertsbusch. Parece increíble como Dietrich pudo compaginar en aquellos años el estudio de nuevos papeles — una obsesiva constante durante toda su carrera — con los conciertos, la ópera y los recitales. No es de extrañar entonces que rechazara una oferta para dedicarse a la enseñanza en Friburgo.

A partir de 1959 Dietrich Fischer-Dieskau dedicó gran parte de su actividad a la música del siglo XX, con un repertorio que va desde Alban Berg hasta Heinze. De hecho, Dietrich fue uno de los intérpretes seleccionados para el estreno mundial del War Requiem de Britten en la Catedral de Coventry en 1962. Pero además, Fischer-Dieskau desarrolló una paralela carrera como liederista en la que se afirmó como el mejor intérprete masculino de dicho género en toda la historia de la interpretación musical. Desde 1951 inició una fructífera relación en este género con el pianista Gerald Moore y juntos realizaron la fabulosa proeza de registrar todo la música escrita por Schubert para voz masculina, una de las más grandes realizaciones discográficas de siempre, un auténtico Patrimonio Artístico de la Humanidad. En 1962 Dietrich actuó en Barcelona — como liederista — y produjo una impresión que a día de hoy muchos aún recuerdan. Un año más tarde, Dietrich recibe un duro golpe personal con el fallecimiento de su mujer a consecuencia del parto de su hijo Manuel. La vida matrimonial del cantante pareció enturbiarse un poco con los breves enlaces que sostuvo tanto con la actriz Ruth Leuwerick como con Christina Pugel-Schule. En 1977 se casó por cuarta y definitiva vez con la cantante Julia Varady, quien ha aportado mucha estabilidad al artista tanto en el plano personal como en el profesional. Los años fueron pasando y Fischer-Dieskau decidió retirarse en silencio en 1992 tras ofrecer unos recitales en Berlín y Londres (A nivel operístico, se despidió en la Ópera de Munich). Desde entonces, Dietrich se ha dedicado a múltiples facetas que van desde la dirección orquestal hasta la enseñanza pasando por la publicación de libros y artículos. Desde 1983 es catedrático de la Escuela Superior de las Artes de Berlín, ciudad en donde tiene fijada su residencia. Desgraciadamente, el viernes 18 de mayo de 2012, Fischer-Dieskau falleció en la localidad bávara de Starnberg a la edad de 86 años.

Una de las razones fundamentales del éxito de Dietrich Fischer-Dieskau ha sido la de poseer un timbre de voz particularmente atractivo y de una gran flexibilidad que le ha permitido enfrentarse a distintas tesituras dentro del registro bajo-barítono. Su voz nunca fue excesivamente potente y tuvo que sortear ciertos problemas por su coloratura demasiado clara y por un caudal menos poderoso en anchura que el de otros cantantes. Pero desde siempre supo manejar sus recursos con una inigualable maestría técnica y con una dicción vocal de absoluta perfección, incluso cantando en italiano o en francés. Su fraseo, en el terreno del lied, es ciertamente difícil de superar. Por otra parte, desarrolló su carrera de una manera muy inteligente y nunca dio pasos en falso que pudieran desbaratar su voz. Analizó hasta el último detalle de las partituras para tratar de encontrar el significado de la misma y, de esta forma, sacar a la luz el verdadero espíritu del compositor. Siempre ha sabido encontrar el acento justo para la caracterización ideal. En lo relativo al mundo del lied, ha sido posiblemente el mejor en su tesitura y el que más ha trabajado en el amplio repertorio existente dentro de este género. Ha sido acompañado por los mejores pianistas — Richter, Barenboim, Brendel, Moore… — lo que dice mucho de su excepcional categoría como intérprete de la íntima canción. De entre su extensísimo legado discográfico sobresalen sus versiones de los ciclos de Schubert, una de las grandes cumbres de la historia de la fonografía y verdadero Patrimonio Artístico de la Humanidad. Algo ha tenido que tener este portentoso cantante para que los públicos de Berlín, Viena, Nueva York, Salzburgo, Bayreuth, París… Se hayan rendido ante su talento y que directores de la talla de Furtwängler, Walter, Klemperer, Solti, Karajan, Fricsay, Bernstein, Böhm… Hayan querido contar con sus servicios.

De entre la enorme producción discográfica de Dietrich Fischer-Dieskau podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra comentada): selección de Cantatas de Bach, junto con la Orquesta Bach de Munich dirigida por Karl Richter y diversos intérpretes (DG 439374 – Observad quién ejecuta el violín en el vídeo); Oratorio de Navidad de Bach, junto a Ameling, Baker y Tear, y la Academy of St Martin-in-the- Fields dirigida por Philip Ledger (EMI 17625); Magnificat BWV 243 de Bach, junto a Schreier, Topper y Mathis, y la Orquesta Bach de Munich dirigida por Karl Richter (DG 419466); Dover Beach de Barber, junto al Juilliard String Quartet (SONY 94379); selección de Canciones de Beethoven, junto a Jörg Demus (463507); Fidelio de Beethoven, junto a Haefliger, Seefried y Frick, y la Orquesta del Estado de Baviera dirigida por Ferenc Fricsay (DG 453106); Wozzeck de Alban Berg, junto a Vantin, Melcher y Wunderlich, y la Orquesta de la Ópera de Berlín dirigida por Karl Böhm (DG 435705); selección de Lieder de Brahms, junto a Harmut Höll (BAYER RECORDS 100006); 4 Canciones Serias de Brahms, junto a Gerald Moore (ORFEO D´OR 140201); Requiem Alemán de Brahms, junto a Downes y Schwarzkopf, y la Philharmonia Orchestra dirigida por Otto Klemperer (EMI 65925); War Requiem de Britten, junto a Pears, Preston y Visshnevskaia, y la Sinfónica de Londres dirigida por Britten (DECCA 638902); selección de Lieder de Busoni, junto a Jörg Demus (ORFEO D´OR 339050); Eugenio Oneguin de Chaikovski, junto a Klein, Dermota y Jurinac, y la Orquesta de la Ópera de Viena dirigida por Lovro von Matacic (GALA 741); Balada escocesa de Chaikovski, junto a Victoria de los Ángeles y Gerald Moore (EMI 65061); Lied maritime de D´Indy, junto a Harmut Höll (WARNER 327548); La grotte de Debussy, junto a Karl Engel (DG 463810); Monólogo de Horacio de Eisler, junto a Harmut Höll (WARNER 327548); Pleurs d´or de Fauré, junto a Victoria de los Ángeles y Gonzalo Soriano (EMI 65061); Gesangsszene de Hartman, junto a la Sinfónica de Viena dirigida por Lothar Zagrosek (ORFEO D´OR 535001); La Creación de Haydn, junto a Janowitz, Berry y Ludwig, y la Filarmónica de Berlín dirigida por Herbert von Karajan (DG 449761); Un cor sì tenero de Haydn, junto a la Orquesta Haydn de Viena dirigida por Reinhard Peters (DECCA 575102); Dice, benissimo de Haydn, junto a junto a la Orquesta Haydn de Viena dirigida por Reinhard Peters (DECCa 575102); La balsa de la medusa de Henze, junto a Moser y Regnier, y la Sinfónica del Norte de Alemania dirigida por Hans Werner Henze (DG 449871); selección de Canciones de Liszt, junto Daniel Barenboim (EMI 56352); Der Totentantz de Loewe, junto a Jörg Demus (DG 449516); Kindertotenlieder de Mahler, junto a la Filarmónica de Berlín dirigida por Rudolf Kempe (EMI 67557); Lieder eines fahrenden gesellen de Mahler, junto a la Philharmonia Orchestra dirigida por Wilhelm Furtwängler (EMI 567556); Des Knaben Wunderhorn de Mahler, junto a Elisabeth Schwarzkopf y la Sinfónica de Londres dirigida por George Szell (EMI 67256); Rückert Lieder de Mahler, junto a la Filarmónica de Berlín dirigida por Karl Böhm (DG 415191); Das Lied von der Erde de Mahler, junto a James King y la Filarmónica de Viena dirigida por Leonard Bernstein (DECCA 466381); Monólogos de Jedermann de Frank Martin, junto a la Filarmónica de Berlín dirigida por Frank Martin (DG 429858); selección de Canciones de Mendelssohn, junto a Wolfgang Sawallisch (EMI 91985); Elías de Mendelssohn, junto a Baker, Gedda y Jones, y la New Philharmonia Orchestra dirigida por Rafael Frühbeck de Burgos (EMI 68601); Cossì fan tutte de Mozart, junto a Merriman, Seefried y Prey, y la Filarmónica de Berlín dirigida por Eugen Jochum (DG 875302); La flauta mágica de Mozart, junto a Peters, Otto y Lear, y la Filarmónica de Berlín dirigida por Karl Böhm (DG 449749); Don Giovanni de Mozart, junto a Berry, Lorengar y Grobe, y la Orquesta de la Ópera de Berlín dirigida por Ferenc Fricsay (MELODRAM 50059); Las bodas de Fígaro de Mozart, junto a Begg, Caron y Te Kanawa, y la Filarmónica de Viena dirigida por Karl Böhm (DG 435409); selección de Lieder de Pfitzner, junto a Harmut Höll (ORFEO 36821); Tosca de Puccini, junto a Nilsson, Corelli y De Palma, y la Orquesta de la Academia de Santa Cecilia de Roma dirigida por Lorin Maazel (DECCA 460753); Il tabarro de Puccini, junto a Varády, Engen y Topper, y la Orquesta del Estado de Baviera dirigida por Wolfgang Sawallisch (ORFEO D´OR 463971); Don Quijote y Dulcinea de Ravel, junto a Harmut Höll (ORFEO 61831); Maria am Rosenstrausch de Reger, junto a Jörg Demus (DG 506802); Lear de Reimann, junto a Paskuda, Holm y Dernesch, y la Orquesta del Estado de Baviera dirigida por Gerd Albrecht (DG 463480); selección de Lieder de Anton Rubinstein, junto a Aribert Reimann (EMI 67349); Lebendig begraben de Schoeck, junto a la Sinfónica de Radio Berlín dirigida por Fritz Rieger (DG 437033); La bella molinera de Schubert, junto a Gerald Moore (DG 143130); El canto del cisne de Schubert, junto a Gerald Moore (DG 143130); Viaje de Invierno de Schubert, junto a Gerald Moore (DG 143130); selección de Lieder de Schubert, junto a Gerald Moore (DG 143130); Dichterliebe de Schumann, junto a Christoph Eschenbach (DG 477795); selección de Lieder de Schwarz-Schilling, junto a Wolfgang Sawallisch (ORFEO D´OR 185891); selección de Canciones de Spohr, junto a Harmut Höll y Dmitri Sitkovetski (ORFEO 103841); El murciélago de Johann Strauss, junto a Rothenberger, Holm y Fassbaender, y la Sinfónica de Viena dirigida por Willy Boskovsky (EMI 757338); Arabella de Richard Strauss, junto a Della Casa, Rothenberger y la Filarmónica de Viena dirigida por Joseph Keilberth (ORFEO D´OR 651053); selección de Lieder de Richard Strauss, junto a Geral Moore (ORFEO D´OR 339050); Don Carlo de Verdi, junto a Demuth, Blatter y Greindl, y la Orquesta RIAS de Berlín dirigida por Ferenc Fricsay (MYTO 1038); Macbeth de Verdi, junto a Ghiaurov, Pavarotti y Myers, y la Filarmónica de Londres dirigida por Lamberto Gardelli (DECCA 440048); Otello de Verdi, junto a Gwyneth Jones, De Palma y Monreale, y la New Philharmonia Orchestra dirigida por Sir John Barbirolli (EMI 65296); Rigoletto de Verdi, junto a Scotto y Bergonzi, y la Orquesta del Teatro de La Scala dirigida por Rafael Kubelik (DG 477560); Los maestros cantores de Wagner, junto a Ludwig y Domingo, y la Orquesta de la Ópera de Berlín dirigida por Eugen Jochum (DG 477559); El ocaso de los dioses de Wagner, junto a Popp, Widgassen y Nilsson, y la Filarmónica de Viena dirigida por Sir Georg Solti (DECCA 455569); Lohengrin de Wagner, junto a Crass, Wingassen y Nilsson, y la Orquesta del Festival de Bayreuth dirigida por Eugen Jochum (ARCHIPEL 281); Parsifal de Wagner, junto a Hotter, Frick y Kollo, y la Filarmónica de Viena dirigida por Sir Georg Solti (DECCA 470805); Tannhäuser de Wagner, junto a Grümmer, Wunderlich y Schech, y la Orquesta de la Ópera de Berlín dirigida por Franz Konwitschny (EMI 63214); Tristán e Isolda de Wagner, junto a Fassbaender, Kollo y Price, y junto a la Orquesta de la Staatskapelle de Dresde dirigida por Carlos Kleiber (DG 143350); Mörike Lieder de Wolf, junto a Daniel Barenboim (DG 140820); y finalmente Italienisches Liederbuch de Wolf, junto a Elisabeth Schwarzkopf y Gerald Moore (EMI 62651). Nuestro humilde homenaje a este grandioso cantante.