Pese a que formó parte de Suecia hasta comienzos del siglo XVIII, Finlandia ha sido una entidad muy distinta a la del resto de los países escandinavos (Suecia, Noruega, Dinamarca e incluso Islandia) y su pertenencia a Escandinavia obedece más a una condición meramente geográfica que cultural, como demuestra el hecho de contar con un idioma de orígenes totalmente diferentes a los de la rama nórdica de sus vecinos. Durante su cesión a Rusia como ducado, en Finlandia se gestó un sentimiento nacionalista que culminó en 1917 con la independencia del país. Uno de los grandes artífices del sentimiento nacionalista finlandés fue Jean Sibelius, considerado no sólo como la mayor gloria de la música finesa, sino como el personaje más universal nacido nunca en aquel país. Si bien Robert Kajanus (1856-1933) fue uno de los primeros impulsores de la música de Sibelius y quien realizó los primeros registros de algunas de sus sinfonías, Paavo Berglund fue, hasta su reciente fallecimiento, considerado como el decano de la dirección orquestal finlandesa y el gran artífice de una escuela en donde en años posteriores ha surgido una verdadera pléyade de grandes directores finlandeses de la categoría de Leif Segerstam (un verdadero calco físico de Brahms), Okko Kamu, Osmo Vänskä, Jukka-Pekka Saraste y Esa-Pekka Salonen. A juicio unánime de la crítica, la labor de Paavo Berglund ha resultado decisiva para que Finlandia lidere la actividad musical del ámbito geográfico escandinavo en los tiempos actuales.

Paavo Allan Engelbert Berglund nació el 14 de abril de 1929 en Helsinki, Finlandia, y con once años de edad empezó a estudiar violín gracias a que su abuelo le había construido un instrumento de manera artesanal. A los quince años, Berglund ingresó en la Academia Sibelius de Helsinki para ampliar su formación como violinista y alternó estos estudios con su participación en numerosos cafés de la capital finlandesa que le sirvieron además para financiar su aprendizaje. Ya en 1949, con apenas veinte años cumplidos, Berglund fue contratado como violinista por la Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa para tres años más tarde, y en compañía de otros instrumentistas, fundar la Orquesta de Cámara de Helsinki, formación de la que pronto se convertiría en su titular y cuyo objetivo fundamental era ampliar el repertorio musical. Desde entonces, la carrera de Berglund como director se desarrolló de forma pausada pero continua en su país y, de esta forma, en 1956 fue nombrado director asistente de la Orquesta Sinfónica de la Radio de Finlandia para seis años más tarde convertirse en su director titular al sustituir a Nils-Eric Fougstedt, fallecido el año anterior. Mediante una política de ensayos extensiva y muy disciplinada, Berglund elevó los niveles artísticos de esta formación hasta convertirla en una de las más reputadas de Europa y al frente de la misma realizó la primera gira por Inglaterra en 1967. Berglund se mantuvo como titular de esta orquesta hasta 1971, año en el que fue reemplazado por Okko Kamu. Durante esos años, Berglund alternó su labor como titular del conjunto finlandés con una brillante carrera que le llevó a dirigir como invitado a las más prestigiosas orquestas de Europa, Australia y Japón.

En 1965, Berglund dirigió una serie de conciertos conmemorativos del centenario del nacimiento de Sibelius a la Orquesta Sinfónica de Bournemoth, formación con la que estableció una estrecha vinculación que culminó en 1970 al ofrecer una antológica versión de la casi olvidada Sinfonía Kullervo de Sibelius. Ese mismo año, y tras el fallecimiento de Constantin Silvestri, Berglund se hizo cargo de la titularidad de dicha orquesta hasta 1979 y al frente de la misma realizó un gran número de relevantes grabaciones discográficas centradas en la figura de Sibelius. Unos años antes, concretamente en 1975, Berglund también había asumido la titularidad de la otra gran formación finlandesa, la Orquesta Filarmónica de Helsinki, a lo largo de cuatro temporadas. Durante esta década de los años setenta, Berglund fue un director muy requerido en América tras su exitoso debut en 1978 al frente de la Orquesta Sinfónica Americana de Nueva York y fue constantemente invitado a dirigir a las más prestigiosas orquestas de EEUU. Ya en la década de los años ochenta, y luego de dirigir en calidad de principal director invitado a la Orquesta Nacional de Escocia de 1981 a 1985, la carrera de Berglund se centró en el ámbito geográfico de Escandinavia y de esta manera llegó a ser el director titular de la Orquesta Filarmónica de Estocolmo (1987-1991) y de la Orquesta Real Danesa (1993-1998). Ese mismo año de 1998, Berglund dirigió el ciclo sinfónico de Sibelius en el Festival de Edimburgo y al frente de la Orquesta de Cámara de Europa. Estas versiones se caracterizaron por emplear unos reducidos efectivos en la sección de cuerda y fueron alabadas por la crítica, llegando a ser registradas discográficamente en lo que significó la tercera integral sinfónica de Sibelius acometida por el director tras los anteriores ciclos grabados con la Sinfónica de Bournemouth y la Filarmónica de Helsinki. En los últimos años, Berglund ejerció su actividad como director invitado principalmente en Europa y visitó España con relativa frecuencia, país en el que debutó al frente de la Orquesta Nacional de España en enero de 1975 y con la participación solista de un entonces jovencísmo Murray Perahia. El 25 de enero de 2012, Berglund nos dejó para siempre en su ciudad natal de Helsinki a los 82 años de edad.

Paavo Berglund fue uno de los mejores directores de lo que podríamos definir como la Escuela Nórdica de dirección y sus lecturas destacaron por su gran limpieza, por un excelente equilibrio estructural y un logrado dinamismo. Su presencia sobre el podio fue del todo firme, dominante y autoritaria, destacando su peculiaridad en agarrar la batuta con la mano izquierda y, de esta forma, invertir la funcionalidad de sus brazos en los tradicionales esquemas de dirección orquestal (al ser zurdo, Berglund marcaba con la mano izquierda y matizaba con la derecha). Meticuloso hasta la extenuación en los ensayos, Berglund trató de asimilar dos estilos de dirección tan teóricamente enfrentados entre sí como lo son los de Toscanini y Furtwängler, intentando una síntesis de ejecución que combina la precisión con la edificación de una atmósfera propia en cada obra a interpretar. De repertorio extenso, Berglund se destacó especialmente por la música de su compatriota Sibelius, por la de Nielsen y la de Shostakovich, siendo además un gran impulsor de la obra de los compositores finlandeses contemporáneos más relevantes.

De entre la producción discográfica debida a Paavo Berglund podemos mencionar las siguientes grabaciones (advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Concierto para piano nº3 de Beethoven junto a Emil Gilels y dirigiendo la Philharmonia Orchestra (VIDEO ARTISTS 4472); Concierto para piano y orquesta de Grieg, junto a Emil Gilels y dirigiendo la Orquesta Sinfónica de la Radio Finlandesa (VIDEO ARTISTS 4472); Concierto para piano de Schumann, junto a John Ogdon y dirigiendo la New Philharmonia Orchestra (EMI 62859); Kullervo de Sibelius, junto a Hynninen y Saarinen, y dirigiendo la Orquesta Filarmónica de Helsinki (EMI 65080); selección de piezas orquestales de Sibelius dirigiendo la Orquesta Sinfónica de Bournemouth (EMI 69773); y, finalmente, Concierto para violín de Sibelius, junto a Arve Tellefsen y dirigiendo la Royal Philharmonic (SIMAX 1173). Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.