Desarrollar una carrera de dirección orquestal no es en absoluto fácil, sobre todo en sus principios, y por regla general esta actividad va comúnmente asociada a un constante ir y venir de una modesta orquesta a otra en la búsqueda de una oportunidad que suponga un considerable salto cualitativo en las aspiraciones personales de cada director. Muchos maestros se vieron obligados a ejercer de trotamundos a la espera de un puesto acorde con sus pretensiones. Sin embargo, en muy determinadas ocasiones ocurre casi todo lo contrario. Algunos maestros de prestigio internacional acaban por aceptar un cargo modesto tal vez por el reto artístico que conlleva dicha empresa. Maurice Abravanel debutó en Alemania para luego pasar por Francia y continuar en Australia. Una vez en los EEUU, su nombre adquirió una gran relevancia debido a sus exitosas intervenciones en el Met neoyorquino. Con todo, en su mejor momento personal y artístico, Abravanel decidió irse a trabajar con una modesta orquesta en el Estado de Utah. Aquel reto personal fue superado con creces: Tras 32 años de servicios continuados, Abravanel logró convertir a aquella semi-desconocida formación en una de las orquestas más atractivas de los EEUU.

 Maurice Abravanel nació el 6 de enero de 1903 en Salónica, enclave macedonio antaño perteneciente al Imperio Otomano y en la actualidad bajo administración griega con el nombre de Tesalónica. Hijo de familia judía con orígenes portugueses, en 1909 la familia al completo se trasladó hacia Lausana, ciudad en donde el padre adquirió una enorme reputación como farmacéutico, y se instalaron en un piso cercano al del famoso director Ernest Ansermet. El pequeño Maurice creció entonces en un ambiente muy musical y conoció a compositores como Milhaud o Stravinski cuando éstos venían a visitar a Ansermet. Decidido a estudiar música, no obstante el padre le ordenó que accediera a la Universidad de Zurich para cursar medicina. Asqueado por las disecciones, Abravanel decidió abandonar la medicina y partió para Berlín en 1922 con el objeto de estudiar junto a Kurt Weill. Dos años después dirigió una orquesta por primera vez en Zwickau y posteriormente su nombre apareció ligado a algunas formaciones provincianas como Altenburg y Kassel. En 1931 debutó como director en la Ópera de Berlín con tal éxito que la institución le nombró inmediatamente principal director invitado. Sin embargo, el advenimiento de los nazis en 1933 provocó que Abravanel decidiera abandonar Alemania con destino a París. En la capital gala conoció a Bruno Walter y por mediación de éste Abravanel pudo debutar como director invitado en la Ópera de París. También fue invitado a dirigir la Orquesta Sinfónica de París por su entonces titular, Pierre Monteux, colaborando además en los estrenos de los ballets de George Balanchine y Kurt Weill. En 1934 Abravanel dejó París y partió rumbo a Australia para hacerse temporalmente cargo de los teatros de ópera de Sydney y Melbourne, centros que publicitaron de una manera más bien sobredimensionada el por entonces corriente prestigio de Abravanel como artista. Tras una temporada en Oceanía, Abravanel aceptó el requerimiento de Bruno Walter y partió para los EEUU en 1936 para dirigir como invitado en el Met durante un par de años, convirtiéndose en el director más joven de la historia contratado por dicha institución.

 Tras aquella labor en el Met, Abravanel estuvo alguna que otra temporada trabajando en distintos escenarios de Broadway y dando a conocer la obra de su amigo Kurt Weill. Pero fue en 1946 cuando se produjo un giro radical en la hasta entonces nómada trayectoria de Abravanel. Ese año fue nombrado director de la Orquesta Sinfónica de Utah, cargo en el que se mantuvo durante 32 años y en el que realizó numerosas grabaciones discográficas merced a una serie de contratos firmados con los principales sellos norteamericanos. Seleccionado entre más de cuarenta aspirantes al puesto, Abravanel convirtió a la formación de Utah en uno de los mejores conjuntos sinfónicos de la segunda línea estadounidense. Durante todos esos años procuró dotar a la orquesta de un escenario permanente, proyecto que acabó tomando cuerpo con la inauguración en 1979 del Salt Lake Symphony Hall que en la actualidad lleva su nombre a modo de homenaje. Durante este largo periplo norteamericano, Abravanel también ejerció la docencia en la Academia Musical de Santa Bárbara, California, y en Tanglewood. Habiendo recibido la Medalla Nacional de las Artes en 1991, Abravanel falleció el 22 de septiembre de 1993 en Salt Lake City.

 Maurice Abravanel fue un director serio y disciplinado que trabajó fundamentalmente el repertorio de los autores del siglo XX. Amante de los tempi vivaces y rápidos, su estilo se caracterizó por la sencillez y el profundo respeto a la partitura. Supo en todo momento extraer lo mejor y más excitante de cada obra sin necesidad de recurrir a las modificaciones subjetivas tan características de otros directores de su tiempo. Abravanel trató de acercar la música a todos los públicos y encontró en Utah el lugar más apropiado para ello. Uno de sus grandes méritos como director fue la realización de una copiosa producción discográfica en donde sobresale, por su valor histórico, la integral sinfónica de Mahler. Esta serie fue la primera grabada por una sola orquesta y contribuyó en muy buena medida a la popularización norteamericana de la música del compositor bohemio. También dedicó buena parte de su actividad a promocionar la música norteamericana de autores como Ned Rorem, William Schuman y Morton Gould. Con todo, uno de los autores que más se identifican con Abravanel es Kurt Weill, compositor que llegó a afirmar que Abravanel había sido el único intérprete en el mundo que logró entender a la perfección su música.

 De entre la producción discográfica debida a Maurice Abravanel podemos mencionar las siguientes grabaciones. (Advertimos que los distintos enlaces que vienen a continuación no tienen porqué corresponderse necesariamente con la versión citada pero sí con la obra mencionada): Obertura Otoñal de Grieg dirigiendo la Sinfónica de Utah (VOX BOX 5048); Suites de Peer Gynt de Grieg dirigiendo la Sinfónica de Utah (VOX BOX 5048); Judas Macabeo de Haendel, junto a Bumbry y dirigiendo la Sinfónica de Utah (DECCA 1280102); Sansón de Haendel, junto a Jan Peerce y dirigiendo la Sinfónica de Utah (SHERIDAN 6713); y, finalmente, Pacific 231 de Honegger dirigiendo la Sinfónica de Utah (VANGUARD 1083200). Ofrecemos también el enlace a un brevísimo vídeo sobre su persona. Nuestro humilde homenaje a este gran director de orquesta.