carta de amor a mi princesa

Bonitas palabras en esta carta de Amor para enamorar

Aquí les dejo una bonita carta de amor que un buen día podríamos haber escrito a nuestra princesa:

Me puedo perdonar el hecho de cometer muchos errores en mi vida, pero jamás tendría consuelo si supiese que mis palabras te han podido herir o si te has entristecido por intentar ser sincero contigo.

Me gusta poner las cartas boca arriba, en esa impresión que tu compañía me inspiró desde el primer día en que te conocí.

Quiero poder contar contigo, ser tu compañero cuando las lágrimas enturbien tu felicidad existencial, tu cobijo cuando sientas que la soledad te amenaza o cuando tus propios problemas se conviertan en una pesada losa que no puedas aguantar. Quiero abrazarte y protegerte siempre que lo necesites, que sepas que yo estaré ahí preparado para acogerte en todo momento; quiero que entiendas que siempre estaré a tu lado cuando más lo necesites. En eso consiste la traducción de un “te quiero”.

Al menos, desde mi punto de vista. Y no olvides, princesa, que yo te quiero, quizá más de lo que tú desearías y menos de lo que yo quisiera. Pero te quiero, así de sencillo; nunca lo olvides.

Amistad y amor son conceptos que en ocasiones se interconectan. No te preocupes por nada que ahora no seas capaz de entender. Apareciste en mi vida en el momento y lugar precisos, con tu sonrisa a flor de piel que cautivó mi desconsolado corazón.

Con tu sinceridad y pragmatismo vital que provocó que mi ardor pasional preguntara por ti durante madrugadas repletas de signos de interrogación. Tú no tienes culpa de nada, y menos, de mis circunstancias.

Estás ahí, tan cerca y tan distante a la vez, y el destino quiso que nos encontráramos. Nada más. Bajo ningún concepto quiero perderte porque sabes muy bien que eres una de las personas más importantes que se han cruzado en mi vida. No quiero encadenarte con falsas promesas y engalanadas palabras. Sólo quiero que seas mi amiga. Nunca haremos nada más de lo que únicamente tú y yo queramos hacer.

Repican aún en mi mente tus líneas dialogadas en vísperas de una alborada de sueños rotos e ilusiones perdidas.

Princesa, la ilusión es lo único que puede hacer que los seres humanos seamos mejores personas día a día. Quiero darte las gracias por haberme enseñado tantas cosas durante estos tiempos en que nuestros particulares devenires se han cruzado como por arte de magia.

Quiero decirte que eres una mujer adorable, que induces a la felicidad a todo aquel que tiene la virtud de poder estar en tu compañía y que me paso las horas del día mirando las manecillas del reloj y componiendo la mejor melodía. Sólo para ti. Quiero que sepas que me tu compañía me hace ser feliz, me hace ser el hombre más dichoso del mundo por el simple hecho de haberte conocido.

Imagino un mundo de olas y fantasías donde te miro a los ojos y te deseo como nunca a nadie he deseado, con tu figura viva acariciada por la brisa marinera y tu cuerpo menudo abrazado al mío. Déjame soñar, princesa, y déjame que te cuente lo que he soñado. Y déjame decirte también que el viento y el mar fueron testigos de la más hermosa melodía que mis oídos nunca escucharon y que para mi desgracia no pude apuntar en el pentagrama al precipitarse la realidad en forma de insolente despertador.

No me moriré sin escribir una sinfonía, pero quiero que sepas que el compás lo estás poniendo tú. Como seguiré soñando contigo, estoy seguro de que estaré más atento para grabar en mi mente la música que tu recuerdo me inspira.

Ahora bien, como soy tu amigo sólo deseo tu felicidad. Será también la mía. Diviértete, se feliz, ponte el mundo por montera y disfruta, princesa, disfruta de todo aquello que estás deseando.

Sólo te pido lo que tú ya sabes. No quiero llorar de infelicidad cuando la luna me sonría con aires de decadencia, cuando las estrellas del universo dibujen en mi soledad las cartas enamoradas de lo que pudo haber sido y no fue. Pase lo que pase, estaré siempre a tu lado y me faltará el tiempo para arroparte, para besarte en la frente y para decirte lo mucho que te quiero.

Para que luego, con tu ironía, me llames “sultán”

No quiero perderte, así de simple y sencillo. He caminado mucho para encontrarte y no quiero ahora perderte bajo una aureola de estúpidos prejuicios que impregnan nuestra vida con espinas que hieren los sentimientos. Tú eres la rosa que da fragancia a mis pensamientos, que inunda de color mi vida y que llevo en mi corazón cuando tu imagen baña la melancolía que siento al verte desaparecer.

Cuenta siempre conmigo, princesa. Y, por favor, no cambies.

Deja que me siga enamorando de ti.

Si les pareció bonita esta carta de amor compartan en sus perfiles sociales, difundan amor y cariño, gracias de corazón amigos de leitersblues, espero que les haya gustado esta carta de amor.

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