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 La música que podemos escuchar en el enlace al vídeo corresponde a uno de los más grandiosos hits musicales del Renacimiento, la famosa Batalla de Marignan del compositor francés Clément Janequin (1485-1558), un verdadero bombazo musical que llegó a ser la obra más interpretada en la Europa del siglo XVI. La interpretación corre a cargo de los King Singers, famoso grupo vocal británico formado en 1968 y cuyo repertorio abarca prácticamente cualquier estilo, durante un concierto celebrado en el Royal Albert Hall londinense perteneciente a la temporada de los Proms de 2008. La composición, estupenda, alude a la batalla de Marignano, hecho bélico acontecido en septiembre de 1515 y mediante el cual las tropas del rey francés Francisco I lograron la conquista del Milanesado al vencer a las fuerzas oponentes de la Confederación Helvética. Aquel episodio trajo consigo una desestabilización política en toda Europa que desembocó posteriormente en la implicación del emperador Carlos V en Italia. En la obra, hay fragmentos onomatopéyicos en los que se trata de imitar el sonido real de una batalla. Esta fue una característica muy común en muchas otras obras del compositor francés.

  La Francia renacentista impulsó un movimiento poético llamado La Pléyade, agrupado en torno a Pierre Ronsard, y que tenía como principal objetivo el apoyo total a la lengua vernácula francesa. Ya en 1549 el grupo suscribió el manifiesto Défense et ilustration de la langue française que reflexiona sobre el francés moderno y en el que basan su acción poética en la utilización de neologismos, con inconfundibles imitaciones de los poetas grecolatinos, y cuyo objetivo era desarrollar una poesía renacentista eminentemente francesa.  Uno de los principales herederos de este movimiento fue Michael de Montagne (1553-1592), un influyente y equilibrado pensador y humanista que contemporizó en los asuntos religiosos de la época, siendo autor de una significativa obra, Ensayos, que fue tomando cuerpo a lo largo de toda su vida. Se le considera el creador del género del ensayo y una de las mentes más lúcidas de Francia. Este movimiento literario provocó en Francia otro musical de corte madrigalista que es independiente de la polifonía franco-flamenca de los Dufay, Obrecht, Binchois u Ockeghem, entre otros. Como autores musicales significativos se puede nombrar a Pierre Certon (1510-1572), un estupendo compositor de canciones, y a Claudio Gudimel (1520-1572), creador de los famosos Salmos y de canciones con textos del propio Ronsard. Pero la figura clave y más importante de todos ellos fue, sin duda alguna, Clément Janequin, autor de canciones en las que no se desdeña la expresión ni lo descriptivo hasta con efectos onomatopéyicos. Su más directo continuador fue Claude Le Jeune (1530-1600), también autor de canciones descriptivas.

 Clément Janequin, cuya fecha y lugar de nacimiento son un tanto inciertos, fue educado como cura y ocupó varios cargos, generalmente mal pagados, como el de asistente parroquial de Burdeos. Pero en 1515 dio un verdadero aldabonazo musical con la composición de la canción La Batalla de Marignano, en la que imita los sonidos propios de la bélica refriega. A pesar de la enorme popularidad que adquirió esta pieza, su reputación como músico se va a consolidar en 1530 con la canción Chantons, sonnons, trompettes, compuesta para celebrar la entrada del monarca Francisco I en Burdeos. Posteriormente, llegó a ser profesor de canto en la catedral de Auch y llegó a conquistar el codiciado puesto de maître de chapelle (Kapellmeister) en Angers. Sus contactos con los miembros más destacados de La Pléyade le facultaron para ocupar un cargo de relevancia en Chartres y posteriormente en París, ciudad en la que llegó a ser “compositor ordinario” del rey. Sin embargo, Janequin sufrió puntuales problemas económicos por culpa del impago de un préstamo en el que estaba implicada su familia, rompiendo con la misma y dejando en herencia a la caridad una pequeña propiedad que aún le quedaba. Entre sus obras, además de sus 250 canciones seculares y 150 de tipo espiritual, destacan un par de misas y un motete. Es más que probable que muchas de sus otras obras se hayan extraviado. Sirva este humilde homenaje de hoy en esta sección a la memoria de un músico especialmente peculiar.