Alexander Rahbari

 Ali (Alexander) Rahbari nació en 1948 en Teherán, Irán (nos ha sido imposible determinar fecha exacta) y empezó su formación musical estudiando violín en el Conservatorio Nacional de su ciudad natal. Graduado en 1965, Rahbari obtuvo una beca del Ministerio de Cultura Persa para dirigirse hacia Viena con objeto de completar su formación musical. De esta manera, el joven iraní estudió dirección y composición en la Academia de Música de Viena bajo la tutela de Gottfried von Einem, Karl Österreicher y Hans Swarowsky, regresando a su país en 1973 tras haber finalizado con brillantez sus estudios. Luego de dirigir el Conservatorio Nacional de Música de Irán y el Conservatorio de Teherán, Rahbari retornó a Europa en 1977 para obtener sendos galardones de dirección orquestal en los concursos de Ginebra y Besançon. Por ello fue invitado a realizar una serie de grabaciones discográficas sobre música y autores de Irán al frente de la Orquesta Sinfónica de Nuremberg. Pero su verdadero impulso como director le llegó de la mano de Herbert von Karajan, quien en 1980 le ofreció dirigir como invitado a la Orquesta Filarmónica de Berlín aparte de nombrarle ayudante en el Festival de Pascua de Salzburgo. Desde ese momento, Rahbari inició una creciente actividad como eventual director invitado por los más prestigiosos conjuntos sinfónicos de Europa, Asia y América. (A finales de enero de 1985, Rahbari se presentó en Madrid al frente de la OSRTVE con un programa muy de repertorio — Sinfonía nº40 de Mozart y Sinfonía nº3 de Beethoven — causando una paupérrima impresión en crítica y público). No obstante, entre 1988 y 1996, Rahbari ejerció como director titular, en relevo de Fernand Terby, de la Orquesta Filarmónica de la RTV Belga para pasar a dirigir después, durante un par de años, a la Orquesta Filarmónica de Zagreb. Desde 1985, Rahbari es además uno de los directores invitados permanentes de la Orquesta Filarmónica Checa. Nacionalizado austríaco, Rahbari también dirigió como titularentre 2000 y 2004 a la Orquesta Filarmónica de Málaga y un año más tarde regresó a Irán para hacerse cargo de la Orquesta Sinfónica de Teherán. Tras un concierto en donde ofreció la Novena de Beethoven y en el que fue duramente criticado por las autoridades persas por su presunto occidentalismo, Rahbari decidió marcharse de su patria para no volver más. En la actualidad, Rahbari vive con su mujer croata y sus cinco hijos en las afueras de Viena. Compositor y director, Ali Rahbari pasa por ser la mayor figura musical surgida nunca en Irán y sus estudios sobre la música tradicional persa son del todo relevantes. Director muy impulsivo por momentos, Rahbari ha centrado su actividad como director en la faceta de invitado y como asiduo en los estudios de grabación. Como ejemplos interpretativos de Rahbari podemos mencionar obras y fragmentos de: BrucknerChaikovski, DonizettiDvorakFranck, KachaturianMahlerMendelssohn, Rachmaninov, Rimski-Korsakov, Sibelius y Stravinski.

Mario Venzago

 Mario Venzago nació el 1 de julio de 1948 en Zurich, Suiza, y empezó sus estudios de piano a los cinco años de edad para luego acceder al Conservatorio de su ciudad natal. Con posterioridad, Venzago participó en los cursos de dirección impartidos por Hans Swarowsky en Viena y durante una temporada ejerció como pianista oficial de la Orquesta de la Radiotelevisión Italiana de Suiza. Ya en 1978, Venzago comenzó su carrera con la batuta al ser nombrado director principal de la Orquesta Sinfónica de Winterthur para luego pasar a dirigir la Ópera de Lucerna y ejercer también como director de grabaciones de la Orquesta de la Suisse Romande. Entre 1986 y 1989, Venzago sirvió como director principal de la Orquesta Filarmónica de Heidelberg y del teatro de ópera de dicha ciudad. A partir de ese momento, Venzago empezó a acumular destinos en cortos intervalos de tiempo, acumulando una gran experiencia tanto en el terreno sinfónico como en el operístico: Director de la Deutsche Kammerphilharmonie de Bremen (1989-1992); director de la Ópera de Graz (1990-1995); director de la Orquesta Sinfónica de Basilea (1997-2003); director de la Orquesta Sinfónica de Euskadi (1998-2001); y director, en relevo de Neeme Järvi, de la Orquesta Sinfónica de Gotemburgo entre 2004 y 2007. A lo largo de esa primera década del siglo XXI, Venzago también emprendió la aventura americana al ser designado director musical de la Orquesta Sinfónica de Indianapolis, sustituyendo a Raymond Leppard, entre 2002 y 2009. Allí acometió una extraordinaria labor, según todas las críticas, y se le fue renovando su contrato año por año hasta 2009. Entre 2000 y 2003, Venzago sirvió como director del Festival de Verano de la Orquesta Sinfónica de Baltimore. En la actualidad, y desde 2010, Venzago ejerce como principal director invitado de la Northern Sinfonia de Newcastle, como director titular de la Orquesta Sinfónica de Berna y como director invitado de la Orquesta Sinfónica de Düsserldorf. Director de distinguida carrera y muy solicitado para dirigir en calidad de invitado, Mario Venzago también ha dedicado parte de su tiempo a la pedagogía y a los estudios de grabaciones, siendo algunos de sus registros muy aclamados por la crítica. Su repertorio se centra con prioridad en el postromanticismo y la música de la primera mitad del siglo XX, con preferencias en Schumann, Bruckner, Ravel y Alban Berg. Director de carácter muy abierto y extrovertido, Venzago siempre trata de buscar la clarificación sonora para obtener el máximo contraste entre las distintas secuencias episódicas. Como ejemplos interpretativos de Mario Venzago podemos mencionar obras y fragmentos de: BrahmsBruckner, Gershwin, MendelssohnNonoRavel, Respighi y Schumann. Nuestro humilde homenaje a estos dos grandes directores de orquesta.