En el enlace al vídeo que hoy os dejo podemos escuchar el Tiento de batalla del quinto tono, Punt baix, del compositor valenciano Juan Bautista Cabanilles. La versión del enlace al vídeo se corresponde con una lectura del organista suizo Guy Bovet sobre uno de los órganos de la Catedral de México, el Órgano de la Epístola, construido en España en 1693 por Jorge de Sesma con destino a la Catedral de México. (Eso es lo que parece desprenderse de la lectura del comentario al vídeo insertado por el autor. De todas formas, intuimos que se trata de dicho órgano, y no del otro existente en la Catedral, el Órgano del Evangelio, ya que este último órgano sufrió un incendio en 1967 y hasta 2009 no se realizó una completa restauración. Si tenemos en cuenta que esta grabación de Guy Bovet está efectuada en 1995 — disponible en el sello GALLO con número de referencia 560 — parece lógico pensar que el instrumento utilizado en esta grabación es efectivamente el Órgano de la Epístola. Además, así puede leerse en la carátula del CD — aunque este tipo de datos a veces no son de fiar). El tiento es una forma musical netamente española que trata de explorar las posibilidades técnicas del instrumento, siendo considerado por algunos especialistas como un claro antecedente de la forma estudio. Otros autores opinan que el tiento es una forma musical de tipo imitativo con estrechas concomitancias con la fuga o el rondó y mucho más cercano a la forma toccata. Sea como fuere, a partir del siglo XVII los tientos fueron escritos casi exclusivamente para instrumentos de teclado y especialmente para el órgano, existiendo una gran variedad en sus formas: tiento lleno, tiento de falsas, de medio registro, etc… Cada uno con sus propias peculiaridades estructurales.

En muchas ocasiones se ha afirmado acerca del aparente contrasentido de que la cúspide de la cultura española coincidiera con la decadencia del poder de los Austrias, si bien esto no es paradójico y obedece más al enfoque actual sobre nuestro pasado. En realidad, el imparable ascenso de la cultura española se va gestando a finales del Gótico y empieza a florecer durante el Renacimiento. El llamado Siglo de Oro llega hasta el reinado de Felipe IV y por tanto incluye también los reinados de Carlos V y Felipe II que fueron, consideraciones aparte, de auge político. Durante el reinado de Felipe III, y a pesar de los desmanes personalistas del Duque de Lerma, el Imperio quedó relativamente incólume y ya con Felipe IV se inicia una sucesión ininterrumpida de desastres aunque hasta 1640 y la Paz de Westfalia no ocurre aparentemente nada de enorme trascendencia política. Aunque los intelectuales intuyen y denuncian la decadencia, la monarquía española seguía siendo una gran potencia hasta que con Carlos II se desmorona el edificio cuya culminación final vendrá dada por la Guerra de Sucesión, la Paz de los Pirineos y el Tratado de Utrecht, acontecimientos históricos que relegaron a España a una potencia de segundo orden en Europa. Para entonces, la propia cultura hacía tiempo que había pasado su Siglo de Oro. El siglo XVII fue el siglo del teatro y del desarrollo de la música instrumental, que ya una centuria anterior había ofrecido figuras como la de Antonio de Cabezón. Junto a Francisco Correa de Arauxo y a Sebastián Aguilera de Heredia, el gran maestro del final del período fue el valenciano Juan Bautista Cabanilles.

Juan Bautista Cabanilles nació en una fecha cercana al 6 de septiembre de 1644 — día de su partida bautismal — en Algemesí, Valencia, y al parecer fue niño de coro en su localidad natal para luego pasar a estudiar en Valencia bajo la tutela de Jerónimo de la Torre y Urbano de Vargas. En 1665, Cabanilles fue nombrado segundo organista de la Catedral de Valencia ascendiendo un año después a la titularidad, a pesar de no ser clérigo hasta 1668, en un cargo que no abandonó hasta su fallecimiento, acaecido en Valencia el 29 de abril de 1712. Dedicado también durante un tiempo a la formación de jóvenes del coro catedralicio, Cabanilles tuvo una enorme reputación durante los cuarenta y cinco años que ejerció su puesto no sólo en España, sino también en Francia e Italia.

Juan Bautista Cabanilles resumió la tradición del órgano español desde Antonio de Cabezón y la amplió con numerosos recursos exteriores que él mismo trató de sintetizar. Sus tientos son de una gran originalidad y perfección, aunque también sobresalió en la variación y en un estilo del todo personalista. Cabanilles utilizó con profusión el registro medio y los tientos de falsas, así como el género musical de la batalla. También nos legó una interesante obra vocal. Sirva desde aquí nuestro humilde homenaje a este excepcional compositor español.