La bohème

* Comedia lírica en cuatro actos
* Libreto de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica
* Estrenada en Turín el 1 de febrero de 1896
* Lugar de la acción: París, hacia 1830
* FIGURACIÓN
– RODOLFO, poeta – Tenor lírico o lírico-spinto
– MARCELLO, pintor – Barítono
– COLLINE, filósofo – Bajo
– BENOîT, casero – Bajo
– MIMÍ, modistilla – Soprano lírica
– MUSETTA, coqueta – Soprano ligera
– SCHAUNARD, músico – Barítono-bajo
– ALCINDORO, político – Bajo
– Estudiantes, militares, niños, vendedores, gente

 La bohème tuvo una génesis bastante ajetreada. Las complicadas relaciones personales y profesionales de Puccini con sus libretistas y la batalla pública en la que se enzarzó el compositor con Leoncavallo, quien trabajaba en otra ópera con similar argumento, provocaron que la redacción de la partitura se complicara considerablemente. Finalmente, la ópera fue estrenada el 1 de febrero de 1896 en el teatro Reggio de Turín justo un año después de la presentación de Manon Lescaut. El director de orquesta de aquellas funciones era un muchacho de 28 años llamado Arturo Toscanini, quien había sido nombrado recientemente batuta estable del teatro. La acogida de la ópera durante el estreno fue aceptable, aunque no tan magnífica como la de Manon Lescaut. Por su parte, la crítica se cebó con la obra y algún cronista vaticinó, afortunadamente con escaso acierto, que la ópera “no tendría ningún recorrido por lo desacertado de la partitura”. Sin embargo, con los estrenos en Buenos Aires y en Palermo, La bohème fue adentrándose en el repertorio hasta convertirse en la ópera más representada de cuantas han sido escritas, por encima incluso de Carmen o La Traviata.

 El libreto de la ópera está basado en Las Scènes de la vie de bohème de Henri Murger, relato en forma de episodios que vio la luz a partir de 1845 con su periódica publicación en la revista literaria Le Corsaire Satan. En ellas Murger retrataba a unos personajes nacidos de sus propios recuerdos y vivencias. Los sinsabores y esperanzas de Rodolfo son los suyos propios y entre las mujeres que pasaron por aquella primera juventud llena de inquietudes e incertidumbre se encontraba una chica llamada Lucille (Mimí para los amigos) que murió igualmente de tuberculosis en el hospital de la Piété. Un año después de que dejaran de publicarse las entregas del relato bohemio, en 1849, Murger decide llevar al teatro la historia con la colaboración de su amigo Théodore Barrière, pasando a convertirse en La vie de bohème, drama teatral en cinco actos. En manos de Giacosa e Illica, libretistas de la ópera de Puccini, el relato de Murger tomó distintos rumbos.

 La bohème ocupa uno de los lugares más privilegiados del repertorio operístico por múltiples razones, especialmente por su argumento. La historia, paradigmática del melodrama al gusto decimonónico y emocionante para todo tipo de sensibilidades, narrando las experiencias de unos personajes que, aunque sean libertinos, tienen la facultad de resultar simpáticos a todos los públicos, con independencia de sus credos éticos o religiosos. Decenas de melodías que se quedan por completo adheridas al corazón circundan una partitura nacida para ser amada apasionadamente. Y dichas melodías, de un lirismo de encantadora ternura y sutileza, son engarzadas con auténtica inteligencia musical y dramática a lo largo de la ópera, logrando la meta ambicionada por Puccini de lograr un continuum musical en el que las arias y los demás números tradicionales no interrumpen el desarrollo de la textura orquestal, aspecto que ya inició el compositor de Lucca en Manon Lescaut.

 Si bien es cierto que La bohème no triunfó desde el primer día, ya que el público se sintió desconcertado ante la presencia y el lenguaje de unos personajes corrientes en un ambiente más o menos conocido, paulatinamente su fama empezó a creer y aún no ha acabado. Su carga sentimental, muy marcada, y los diálogos que en ocasiones reproducen las mismas cadencias del habla diaria, apoyados por una textura orquestal ininterrumpida, hacen que esta ópera se encuentre entre las predilectas de todos los públicos.

DESARROLLO ARGUMENTAL

Por imposbilidad, los distintos enlaces corresponden a distintas versiones aunque en todo caso siguen la trama argumental

ACTO I: Buhardilla en el barrio Latino. Nochebuena. Rodolfo y Marcello intentan combatir el frío escribiendo y pintando, aunque todo es inútil. Deciden quemar el manuscrito de una tragedia del poeta aunque pronto desaparece el mínimo calor otorgado por la combustión de los papeles. Entra Colline con varios libros que ha tratado de vender en vano. De pronto, se abre la puerta y aparece Schaunard con dos mozos cargados de comestibles. Gracias a unas lecciones de música ha podido conseguir unas monedas con que aliviar las penurias de todos. Brindan y deciden ir a celebrar la Nochebuena en el cercano café Momus. En ese mismo instante llega Benoît exigiendo el alquiler de los tres últimos meses. Ve el dinero y contento se une al grupo en el brindis. Los amigos, viendo su estado un tanto embriagado, le piden que les cuente si ha tenido alguna aventura amorosa. El casero se vanagloria de sus conquistas mientras que el grupo de bohemios, fingiendo indignación ante una conducta tan impropia de un hombre casado, lo expulsan de la buhardilla. Marcello, Colline y Schaunard bajan al café, al que después acudirá Rodolfo luego de terminar un artículo que le han encargado. Llaman a la puerta. Es Mimí, quien ruega al poeta que le preste una cerilla para encender el candil. Rodolfo le invita a entrar y le da lumbre, pero un ataque de tos hace que la joven busque apoyo en una silla. Una corriente de aire apaga la luz y la muchacha, en un descuido, deja caer la llave de su habitación. Rodolfo y Mimí tratan de buscarla en la penumbra y, aunque Rodolfo la encuentra, no dice nada. En ese momento roza las manos de Mimí y le cuenta su vida. La joven también le narra la suya y sus esperanzas. Caen rendidamente enamorados el uno del otro y en ese momento los amigos llaman a Rodolfo desde la calle. El poeta invita a la joven unirse al grupo y cenar juntos en el café. La pareja abandona entonces la buhardilla cantando un hermoso dúo de amor.

ACTO II: Exterior del café Momus. Ante la plaza presidida por el establecimiento se agolpa la gente que compra y vende distintas mercancías. La alegría de la Nochebuena inunda el lugar y Rodolfo le regala un pequeño sombrero a Mimí mientras que Colline contempla una levita y Schaunard regatea el precio de una trompa. Marcello se siente irritado por no tener compañía femenina, a pesar de todas las mujeres que lo rodean. Entra un vendedor de juguetes seguido por numerosos niños y sus madres. Los amigos se sientan y piden la cena. Aparece Musetta acompañada por Alcindoro. Al ver a Marcello, su antiguo amante, exige sentarse junto al grupo y entona un vals. Marcello se da cuenta de que todavía se aman. Musetta finge que los zapatos le aprietan y ordena a su viejo acompañante que vaya a comprar un par nuevo. Los amantes se reconcilian mientras desfila un batallón de soldados al son de una brillante marcha. El grupo se come la espléndida cena pedida por Musetta y cuando traen las cuentas de la comida ésta dice que se la den al viejo rico cuando regrese. De esta forma, el pobre Alcindoro se ve obligado a pagar las dos cenas.

ACTO III: Una de las puertas de acceso a París. Mes de febrero. A un costado hay una taberna donde Marcello se dedica a pintar carteles y Musetta da lecciones de música. En la nevada plaza por la que pasan con toda rapidez campesinos y traperos tras cruzar la puerta vigilada por soldados aparece Mimí, pálida, triste y frágil. Busca a Marcello y al verlo, le cuenta los celos desorbitados de Rodolfo, los que presumiblemente terminarán desuniéndolos. El poeta, que está en la taberna, sale para hablar con Marcello y Mimí se esconde. El pintor trata de averiguar la verdad y Rodolfo le expone que Mimí es una vulgar coqueta aunque más tarde le confiesa que su estado de salud es el verdadero motivo por el que quiere romper con ella, ya que no puede hacer frente a los gastos que ocasiona la tisis. Mimí tose y queda entonces al descubierto. Quiere despedirse entonces de Rodolfo pero éste intenta convencerla para que no se separen hasta que llegue la primavera. Marcello, mientras tanto, se da cuenta de las coqueterías de Musetta y ambos discuten.

ACTO IV: La buhardilla del acto I. Rodolfo y Marcello, separados de sus amantes, las echan de menos. Entran los otros dos amigos y todos intentan olvidar sus penurias disfrazándose, jugando y bailando. De repente llega Musetta y Mimí, moribunda, casi no tiene fuerzas para subir la escalera. Rodolfo corre y la ayuda a entrar. Mientras se reconcilian, Musetta le ordena a Marcello que vaya a empeñar sus pendientes con el objeto de recaudar dinero para comprar medicinas a Mimí. Schaunard, tras despedirse de su abrigo, sale a la calle para venderlo. Quedan sólo los amantes y evocan sus momentos más felices. En esto, regresa el grupo y Mimí se queda dormida. Todos, excepto Rodolfo, se dan cuenta de que en realidad ha fallecido. Al comprobar la verdad el poeta grita desconsolado.

VERSIONES RECOMENDADAS

– Freni, Gedda, Sereni, Mazzoli. Coro y Orquesta de la Ópera de Roma. Thomas Schippers. EMI
– Freni, Pavarotti, Panerai, Harwood. Coro de la Ópera de Berlín y Berliner Philharmoniker. Herbert von Karajan. DECCA
– De los Ángeles, Björling, Merril, Amara. Coro y Orquesta de la RCA Víctor. Sir Thomas Beecham. EMI
– Tebaldi, Bergonzi, Bastianini, D´Angelo. Academia de Santa Cecilia de Roma. Tulio Serafin. DECCA
– Callas, Di Stefano, Panerai, Moffo. Coro y Orquesta de la Scala de Milán. Antonino Votto. EMI
– Caballé, Domingo, Milnes, Blegen. Coro John Aldis y London Philharmonic. Sir Georg Solti. RCA
– Albanese, Peerce, Valentino, McKnight. Coro y Orquesta Sinfónica de la NBC. Arturo Toscanini. RCA-BMG (Versión histórica pero de pésimo sonido, procedente de transmisión radiofónica. No olvidemos que Toscanini estrenó la obra)