vivaldi

Antonio Vivaldi nacido el 4 de marzo de 1678 en Venecia
* Fallecido el 25 de julio de 1741 en Viena

 Al parecer, los orígenes de la familia — procedente de Brescia — se remontan hasta el siglo XII y en ella abundan los personajes ligados al mar, unos como valerosos marinos y otros bajo los sospechosos roles de galeotes, piratas y bandidos. Según afirman las crónicas, los propios hermanos de Vivaldi no eran precisamente un modelo de conducta social. Su padre, Giovanni Battista, era un reputadísimo violinista que incluso aparecía mencionado en las guías turísticas para extranjeros que por entonces visitaban Venecia. En una de ellas, editada en 1713, se afirmaba que Giovanni Battista Vivaldi y su hijo Antonio eran los mejores intérpretes de la ciudad. (Como se observa, ya en aquellos tiempos los venecianos sabían cómo sacarle partido turístico a su hermosísima ciudad). Asimismo, en la referida guía también aparece su padre como co-fundador del Sovvegno dei Musicisti di Santa Cecilia, una organización musical de carácter gremial.

 Antonio fue el mayor de siete hermanos, cuatro varones y tres mujeres, de los que apenas sabemos nada, salvo que dos de ellos, Francesco e Iseppo, fueron detenidos y expulsados de Venecia por conductas claramente delictivas. La familia, además, era conocida como “Rossi” en Venecia debido al característico color rojizo del pelo. Por ello, más adelante, Vivaldi sería conocido como “Il prete rosso”, esto es, el sacerdote rojo, como consecuencia de las circunstancias descritas y no a una presunta connivencia del músico con unas ideas políticas que tardarían aún dos siglos en aparecer. Antonio completó sus estudios musicales con el maestro de capilla Giovanni Legrenzi, aunque esta aseveración es un tanto dudosa debido a que el mencionado profesor falleció cuando Vivaldi apenas contaba con 12 años de edad. No obstante, sus defensores aseguran que ello viene a confirmar el carácter de “niño prodigio” que tuvo el pequeño Antonio.

 En 1693, Vivaldi recibió las primeras órdenes menores en la Iglesia de San Geminiano. Ese mismo año fue tonsurado en San Giovanni in Oleo y, ya en 1699, fue promovido al subdiaconado, al que accedió completamente en 1700. Finalmente, en 1703 fue ordenado sacerdote. Fue en ese mismo año cuando inició sus fructíferas relaciones artísticas con el Conservatorio del Ospedale della Pietá, institución con la que estaría en contacto durante aproximadamente 36 años. Los Ospedali eran unas instituciones que acogían exclusivamente a muchachas huérfanas, niñas ilegítimas o bien a aquellas jóvenes que no podían ser mantenidas por sus padres. Eran aquí depositadas a expensas del estado y educadas exclusivamente en música. Según testimonios de la época, las jóvenes cantaban de maravilla y tocaban cualquier instrumento, como la flauta, el celo, el órgano y el óboe. Iban vestidas de novicias y los conciertos eran confeccionados y supervisados por ellas mismas, llegando a intervenir en los mismos hasta 40 muchachas. Debía resultar encantador, sobre todo para un pícaro como Vivaldi, contemplar a unas jóvenes y hermosas mujeres vestidas de blanco, con una guirnalda de granadas en la cabeza, dirigiendo la orquesta y marcando los compases con fina y delicada precisión. Como Venecia contaba con la más importante escuela de ópera de la época, directamente heredada de Claudio Monteverdi, existían en la ciudad cuatro de estos conservatorios para mujeres y, aunque el de la Pietá no era el más importante, Vivaldi podía disponer de una orquesta que oscilaba entre los 70 y 100 miembros, lo cual le permitió experimentar con distintas combinaciones instrumentales. A nadie se le puede escapar que la dilatada relación temporal de Vivaldi con esta institución de mujeres-músicos dio pie a todo tipo de comentarios, no precisamente musicales. La vocación religiosa de Vivaldi fue una simple cuestión de oportunismo para tratar de acceder a un status superior al que por nacimiento le correspondía. Una prueba de ello son los constantes conflictos que mantuvo el músico a lo largo de toda su vida con la correspondiente jerarquía religiosa.

 Ya en 1704, Vivaldi es especialmente mencionado “por sus servicios” en el Ospedale e incluso al año siguiente se le nombra “maestro di violino”, de composición e interpretación con un salario anual de 150 ducados. Sus progresos son más que evidentes y así, en 1706, se le nombra “maestro de concerti”, lo que equivalía a decir que Director del Conservatorio. Vivaldi desarrolló una extraordinaria labor en dicho centro, convirtiéndose en la figura capital de la música veneciana y desplazando en prestigio a compositores de la talla de Marcello y Galuppi. En 1713 se introduce en el mundo del teatro y llega a ser el principal empresario del Teatro Sant´Angelo. A partir de este año, y hasta el famoso incidente de Ferrara de 1737, pocos detalles concretos sabemos de la vida de Vivaldi. Sí conocemos que en este intervalo de tiempo compuso la mayoría de sus óperas de las que hoy en día conservamos 21 y en virtud a sus manejos como empresario del Sant´Angelo. Vivaldi no sólo escribía la música de sus obras, sino que gestionaba personalmente los contratos de los cantantes, tramoyistas e instrumentistas, llegando a ocuparse de la taquilla en ocasiones. Parece ser que tanta prolijidad tenía truco: En algunas ocasiones, sobre todo en representaciones llevadas a cabo en el extranjero, el pícaro de Vivaldi empleaba música de otros artistas, en especial arias de Haendel y Pergolesi… Se sabe también que entre 1718 y 1722 Vivaldi prestó sus servicios en Mantua al príncipe Felipe de Hesse y que, entre 1722 y 1735, realizó numerosas giras por toda Europa, llegando a convertirse en uno de los músicos más conocidos del momento. Aquello no gustó nada en la Ospedale y así, en el mismo año de 1735, se le confirma como “maestro de concerti” en un documento en el que se apostillaba que “el interesado no tiene intención de salir al extranjero en un futuro próximo, tal y como ha venido haciéndolo en estos últimos años”.

 Sin embargo, quizás el episodio más conocido en la vida de Vivaldi y el que más ríos de tinta ha derramado, fue el llamado incidente de Ferrara, donde al músico se le acusó de que, “siendo sacerdote, jamás había oficiado misa”. Aunque, más que por el incidente en sí, lo llamativo fue la deliciosa carta que escribió Vivaldi a Bentivoglio tratando de justificar esta y otras sospechosas acusaciones. No tiene, en absoluto, desperdicio. Entre otras cosas, Vivaldi afirmaba que, efectivamente, no había dicho misa en 25 años y para ello alegaba una misteriosa enfermedad que le oprimía el pecho y que, extrañamente, sí le permitía viajar con libertad por toda Europa. Ante esto, Vivaldi argüía que el tremendo esfuerzo de sus viajes requería de la asistencia de cinco o seis personas a su entero servicio; el muy pícaro se olvidaba concretar que esas “cinco o seis personas” eran en realidad doncellas del Conservatorio. Cabe imaginarse los rumores que despertaría a su paso un sacerdote que se negaba a decir misa y que siempre iba acompañado de cinco o seis bellas y jóvenes damas…

 En 1740, Vivaldi abandonó la Ospedale della Pietá y también la ciudad de Venecia, instalándose en Viena. Las extrañas circunstancias que rodearon su salida de Venecia son todo un misterio, aunque posiblemente pudo haber existido una causa personal que impulsara al músico a tomar esa drástica decisión. Vivaldi, un ser que en su día acaparó una fortuna de más de 50.000 ducados y cuya fama no tuvo par en toda Europa, murió el 28 de julio de 1741 en la más estricta pobreza. A los pocos años de su muerte cayó en el pozo del olvido y no fue hasta principios del siglo XX cuando su figura fue recuperada para la historia de la música.

 Vivaldi fue un creador excepcionalmente fluido, capaz de escribir un concierto nuevo en un día o una ópera en una semana. Además, tenía la personalidad extrovertida y bohemia propia de un pícaro, reflejando el irresistible encanto de su música, experta e infaliblemente hecha para gustar, los vaivenes de su vida. Sin embargo, para compositores como Stravinski, fue un mediocre que no hizo sino retocar cuatrocientas veces el mismo concierto… En fin.

OBRAS

– Más de 529 Conciertos para diversas combinaciones instrumentales, destacando los de violín y orquesta. Entre ellos, las series conocidas como L´estro armónico, Op. 3  La stravaganza, Op. 4 y Il cimento dell´armonía e dell´invenzione, Op. 8
– 50 Sonatas para distintas combinaciones
– 19 Sinfonías para cuerda
– 21 Óperas (Conocidas) de un total estimado de 55
– 72 Obras vocales sacras, destacando el Gloria RV 589
– 51 Obras vocales profanas,