Partenon XIEl Partenón se construyó sobre los cimientos de un templo anterior también dedicado a Atenea

 Erguido en la Acrópolis ateniense, el magnífico e incomparable monumento arquitectónico del Partenón siempre ha estado descriptivamente cargado de superlativos. Construido merced a los planos de los arquitectos Ictino y Calícrates a mediados del siglo V a.C., el Partenón es el ejemplo supremo y la obra maestra de la arquitectura clásica.

Su imponente figura, ajena al paso de los años y de los accidentes, refleja el orgullo y la confianza de una ciudad gobernada por Pericles y que, años atrás, había conseguido derrotar a la temida maquinaria bélica persa.

Si existe un acontecimiento histórico que pudo haber cambiado los destinos de la cultura y civilización occidental, éste no fue otro que la resistencia griega frente a los persas, reflejada en los episodios conocidos como Guerras Médicas. Si Atenas hubiese caído, otro mundo diametralmente distinto habría tenido lugar, no sabemos si mejor o peor. Eso, para la historia-ficción.

Partenon I

Partenon

 Levantado como nuevo templo de la diosa Palas Atenea Partenos, el edificio pertenece al estilo dórico y tiene 69,5 metros de longitud por 30,5 de altura. El pórtico o galería exterior rodeaba una estancia interior llamada cella en la que se encontraba el santuario que albergaba una estatua gigantesca realizada en oro y marfil (Crisoelefantina) por Fidias.

El pórtico contaba con 46 columnas acanaladas dispuestas según el concepto octástilo, esto es, con ocho columnas al frente y diecisiete en los lados (Períptero). Las columnas eran de mármol del Pentélico mientras que el tejado era de madera. La sencillez y elegancia de sus formas, verdadero prodigio de la armonía, delata la sabiduría de Ictino, un arquitecto jonio que era un verdadero maestro de la perspectiva y que calculó con absoluta exactitud la distribución del edificio para complacer la visión del espectador que lo contemplara desde abajo.

Original Partenón

Original Partenón

 El Partenón se construyó sobre los cimientos de un templo anterior también dedicado a Atenea que en su momento también albergó una colosal estatua crisoelefantina esculpida por Fidias. Pero el Partenón, además de templo, constituía una especia de galería de arte y era un marco perfecto para la escultura.

El pedimento y la entabladura estaban cubiertos de figuras visibles desde el exterior; sin embargo, los famosos frisos rodeaban los muros exteriores de la cella a una altura de unos doce metros, por lo que los detalles no podían apercibirse. Dichos frisos — hoy en su mayor parte ubicados en el Museo Británico de Londres — representaban el nacimiento de la diosa Atenea y la procesión que cada cuatro años se llevaba a cabo para conmemorar el episodio. También muestran a los 192 héroes griegos que murieron en la batalla de Maratón presentándose ante las deidades. El conjunto, atribuido a Fidias, forma parte de una las mayores antologías de la historia escultórica mundial.

 El aspecto que presenta el Partenón en la actualidad — al igual que la mayoría de templos griegos — de un blanco resplandeciente, no se corresponde al modelo original. En principio, el edificio estaba pintado de colores vivos, casi chillones, que paulatinamente se fueron extinguiendo. Por su parte, el mármol ha sufrido en los últimos años los efectos de la contaminación urbana de Atenas y de la enorme afluencia de turistas.

A día de hoy, el recinto que rodea el Partenón se haya separado por una verja; de esta forma, los visitantes no pueden acercarse sino a unos pocos metros del edificio. Cualquier instantánea en la que vemos a los turistas encaramados en las escaleras delata su antigüedad… Además, toda la Acrópolis presenta una serie de casetas cuyos vigilantes no dudan en llamar severamente la atención a aquellos visitantes que tratan de incumplir las normas de visita.

Frisos del Partenón en Londres

Frisos del Partenón en Londres

 En épocas pasadas, el edificio cumplió con otras funciones y así sirvió como iglesia ortodoxa, católica e incluso mezquita. En 1687 el ejército turco lo utilizó como polvorín hasta que las tropas venecianas que asediaban la ciudad hicieron blanco en el mismo y lo dejaron en el ruinoso estado que todos hoy en día conocemos (Sin duda, uno de los acontecimientos más execrables de toda la historia del arte).

Los diversos planes para una previsible restauración nunca se han hecho el todo efectivos y todo el conjunto se encuentra acordonado más por protección que por restauración en sí misma. Aún así, el Partenón sigue pareciendo un verdadero portento arquitectónico. Por cierto, ¿Sabías que en Nashville, Tennessee, se encuentra una réplica a escala real del Partenón? Se construyó en 1897 y muestra el aspecto que debió presentar el edificio en su época. Abajo os dejo las fotos de “ese” Partenón y de una inmensa estatua que también parece ser una réplica de la original construida por Fidias.

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