Bad tobacco

Hola a todos; se acabó la buena vida y otra vez al curro (sólo me faltan 362 días para salir de vacaciones).

Hoy empiezo con un tema que, aunque no es nuevo, ha llamado mi atención por el cinismo del planteo y la poca repercusión que ha tenido en los periódicos, con excepción de EL PAIS, en el ámbito nacional.

El titular del periódico citado, ya de por si dice bastante: NECESITAMOS ALGO PARA QUE LA GENTE MUERA. Verdaderamente fuerte, ¿No? Lamentablemente, no se trata de una frase de algún terrorista, ni de un radical fundamentalista. Simplemente es el deseo de alguien que hace de la ecuación vida = dinero su paradigma de pensamiento

En 1978, la Industria Tabacalera Británica encargó un informe a la consultora Campbell-Johnson sobre aspectos comunicacionales para contrarrestar las derrotas que en el campo legal y científico se estaban produciendo de forma irreversible, y generar un ámbito de tolerancia sobre sus industrias, estableciendo un lobby subliminal sobre los ámbitos de decisión. Como fumador que soy no analizaré los efectos del tabaquismo sobre el organismo sino el enfoque del documento.

La Industria Tabacalera Británica manejó en 1978 la idea de que “fumar era bueno porque el cáncer reducía el número de personas dependientes de la economía”. Con la misma estructura de pensamiento podríamos decir que las guerras en los países no desarrollados ayudan a morigerar la hambruna de las regiones .

Obviamente es una casualidad (o no) pero la sigla de la asociación que nuclea a las tabacaleras inglesas es BAT, que en inglés significa vampiro-murciélago. Por si no esta claro, el informe expresa “El tabaco tiene la función social de limitar el número de personas mayores dependientes que la economía debe mantener”. Será esta la línea de pensamiento que barajan nuestros legisladores al plantear la extensión de la Ley Antitabaco (¿¿??). El artículo reconoce que “obviamente” este argumento “no se puede usar públicamente”, pero lo desarrolla: “(…) Necesitamos algo para que la gente muera. En sustitución de los efectos de la guerra, la pobreza y el hambre, el cáncer de pulmón, considerado como la enfermedad de los países ricos, desarrollados, tiene un papel que jugar”.

Para combatir la mala imagen el documento sugiere varias líneas. Una de ellas es promover un código de conducta del buen fumador, “asegurará que no sean acusados por los no fumadores de que asumen arrogantemente el derecho a contaminar el aire a su alrededor. Su tono tiene que ser franco y positivo”, y uno de sus objetivos debe ser “restaurar la imagen del fumador como una persona extrovertida y sociable, y no el ser el neurótico, apestoso y marginal que pintan los antifumadores”. Para los que les interese el tema les paso el link del informe, lamentablemente en inglés, pero que no tiene desperdicio. Es un verdadero decálogo de la hipocresía y cinismo.

Cuando el martes ya tenía decidido el tema a tratar, por la noche en la TVE (2) dieron un documento sobre la medicación en niños de corta edad (menores de 5 años ) con problemas de conducta y cuya conclusión de un neófito es que son verdaderos cobayos humanos. No existe casuística, ni estudios serios que avalen los “tratamientos”, sin embargo, en palabras de un prestigioso médico, a la pregunta de los padres sobre la efectividad de las medicinas respondía “ dado el cuadro y en base a su intuición (aclaro que no era un problema de doblaje al español) era lo que el recomendaba. A esta altura del relato recordé un libro que llegó a mis manos gracias a la amiga Gema cuya lectura recomiendo llamado TRIAGE (LA OPCIÓN en español) cuyo autor, Leonard C. Lewin, publicó en 1972 y catalogado por la editorial como ciencia ficción. La base del relato que discurre en varias historias gira alrededor de un grupo que va tomando acciones en diferentes ámbitos y con determinados colectivos con un único fin: regular la población que genera gastos presupuestarios altos o cuya contribución a la economía del país/región según sus parámetros es baja (léase: clases bajas, ancianos, incapaces, minusválidos, inmigrantes, etnias). Repito, el autor hacía novelas de ficción

Como dicen las películas de Hollywood: cualquier parecido con la realidad es pura casualidad.

Feliz puente para todos y un abrazo

THENIGER