Sinfonía nº4 en fa menor, Chaikovski

Sinfonía nº4 en fa menor

* Compuesta en 1877 y dedicada “a su mejor amigo”, la condesa y mecenas Nadijda von Meck
* Estrenada el 10 de febrero de 1878 en Moscú bajo la dirección de Nikolai Rubinstein

EFECTIVOS ORQUESTALES

Piccolo, 2 flautas, 2 óboes, 2 clarinetes, 2 fagotes, 4 trompas, 2 trompetas, 3 trombones, tuba, timbales, címbalos, bombo y sección de cuerda
* Duración aproximada de la ejecución: Entre 42 y 44 minutos

La preocupación de Chaikovski por el desarrollo formal de la sinfonía, sobre todo en lo relativo al dominio de la sonata — forma en la que se basa el primer tiempo de cada sinfonía — fue una constante durante la gestación global de estas obras y ello se corresponde con un carácter autocrítico y perfeccionista en exceso, producto de sus constantes depresiones psíquicas. Para el músico ruso, la sinfonía era un todo donde se habían de distribuir afectos, pasiones, alegrías y sufrimientos dentro de una forma determinada y según un contenido programático que diese unidad al conjunto de la obra. El músico aceptaba ciertas pautas compositivas en lo referido a la estructura formal del movimiento pero todo lo demás lo manejaba con entera libertad, según la propia naturaleza de las ideas musicales a desarrollar. En este aspecto, a menudo se ha criticado una cierta heterodoxia pero, sin dejar ello de ser cierto, en absoluto significa una falta de respeto a la forma. A Chaikovski, más que el rigor y la fidelidad a las normas académicas, le interesa un mensaje personal que se sirve de la sinfonía como vehículo para expresar sus propias vivencias. Muy pocos ciclos sinfónicos presentan la riqueza rítmica y la variedad de matices que ofrece Chaikovski en su legado y las propias palabras del compositor reafirman su ideal creativo en lo respectivo a la sinfonía: –“La sinfonía debe expresar todas aquellas cosas que las palabras no pueden decir y que se refugian en el corazón clamando por salir de nosotros”– Sin duda, a nadie se le puede escapar que Chaikovski fue un compositor plenamente europeo y romántico sin dejar por ello de ser genuinamente ruso.

 La composición de esta sinfonía alterna con la de la ópera Eugenio Oneguin y fue provisionalmente interrumpida por el funesto matrimonio del autor en julio de 1877. El estreno no tuvo ningún éxito y Chaikovski se vio muy afectado por ello, cayendo en una de sus frecuentes depresiones. Pero una nueva ejecución llevada a cabo el 25 de noviembre de 1878 en San Petersburgo bajo la dirección de Napravnik consiguió tal triunfo que la orquesta se vio obligada a repetir el Scherzo. Para muchos, es la sinfonía más completa de Chaikovski, por encima de la mítica Patética, opinión que comparto sólo a medias. Como guía para la audición, propongo los enlaces al conocido portal de YOUTUBE con una completa y estupenda interpretación de Daniel Barenboim al frente de la Orquesta Sinfónica de Chicago en concierto celebrado en el Carnegie Hall correspondiente a la temporada de conciertos de 1997. El director argentino-israelí nos brinda una versión muy romántica con grandes contrastes dinámicos, características que le sientan de maravilla a esta sinfonía. Por otra parte, la orquesta suena de escándalo, con unos metales de auténtica locura — recuerdo haber visto en directo a esta formación bajo las órdenes de Solti en una de las interpretaciones más veloces e impetuosas que haya podido nunca escuchar de esta Cuarta.

DESARROLLO DE LA OBRA

PRIMER MOVIMIENTO: Este primer acto se encuentra solapado en dos vídeos (1st half and 2st half ). Andante sostenuto-Moderato con anima (In movimiento di valse): La introducción, expuesta por los metales, es el germen de toda la obra, su idea principal, una especie de fuerza fatal que impide el impulso hacia la felicidad. Tras la misma, las cuerdas entonan un tema cantabile, en 9/8, de fuerte carga emotiva que es recogido por las maderas sobre marcados acentos sincopados de la cuerda. Tras la exposición, con acordes martilleantes de metales y timbales, un diálogo entre clarinete y fagot da paso, con una ligera cadencia de este último, al segundo tema presentado por el clarinete y floreado por toda la sección de maderas que se complementa con un bellísimo contracanto de violoncelos para desembocar en un pianissimo acompasado por los inquietantes golpes del timbal. Todo ello culmina en un crescendo donde se impone el modo mayor con solemne protagonismo de metales. Sigue una nueva llamada del motivo germinal en las trompetas, contestada por las trompas y culminada con un espectacular redoble de timbal. Es el momento del desarrollo, donde se alternan las fórmulas rítmicas de los dos temas con logrados contrastes dinámicos. El motivo principal se suma para otorgar un mayor dramatismo al desarrollo que culmina con una explosión orquestal que da paso a un rápido diminuendo del primer tema para, luego de unos compases de transición, enlazar con el segundo tema, ahora presentado por el fagot y blindado por la trompa. Tras la resolución, aparece un tercer y esperanzador tema que pronto se oscurece modulando a menor y dejando la impetuosa escalada de nerviosos violines a ritmo de marcha en la que asoman los ecos de la célula principal. Cuando parece que ya todo se ha precipitado, nos sorprenden los violines en su registro más agudo y con un diabólico trémolo exponiendo dramáticamente, una vez más, el primer tema. El movimiento concluye en un ambiente de patética profundidad sobre un unísono en Fa.

SEGUNDO MOVIMIENTO: Andantino en modo di canzona: Recitado por el oboe, en 2/4, y repetido consecutivamente por violoncelo y fagot. Toda Rusia se encuentra concentrada en este movimiento, uno de los más bellos de la producción sinfónica de Chaikovski. En la sección central, destaca un tema con cierto aire de marcha que se embellece líricamente pero que también se ve cortado por la célula germinal de toda la obra. Se retorna de nuevo a la primera parte con instrumentación y contrapunto claramente diferenciados y con un nuevo elemento temático. Los revestimientos de la cuerda en pianissimo crean un clima de poética melancolía en un movimiento que concluye serena pero tristemente, tras los cánticos de la madera bajo acordes en pizzicato de la cuerda.

TERCER MOVIMIENTO: Scherzo (Pizzicato ostinato). Allegro: También en 2/4, es un peculiar y desenfadado movimiento escrito enteramente para cuerda en pizzicato. Da la impresión de que Chaikovski nos quiere expresar los primeros síntomas de una embriaguez (Así lo relata en una carta dirigida a la condesa von Meck). El movimiento, magistralmente orquestado, expone un primer tema exclusivo en la cuerda al que se opone otro en forma de cancioncilla intencionadamente vulgar silbada por los instrumentos de madera. En la parte central, surge una deliciosa marcha militar tocada por los metales. Tras la misma, el tema de las cuerdas se reexpone y al final se funde con las maderas en una brillantísima e inspirada conclusión, con un nuevo eco de la marcha militar. Es uno de los más originales y logrados movimientos sinfónicos de Chaikovski, más propio de una suite orquestal o de un ballet.

CUARTO MOVIMIENTO: Finale. Allegro con fuoco: Parece como el cuadro de una fiesta popular y su virtuosismo pone a prueba a toda la orquesta, principalmente a los violines con múltiples escalas descendentes. La introducción, en 4/4, a modo de ritornello, desemboca en una nueva frase en tono menor que pronto se desvanece para retomar el estallido vertiginoso de la orquesta, enlazando directamente con un tema popular ruso que se desarrolla festivamente. A continuación, la madera da paso a la inquieta calma del segundo motivo, en tono menor, que tras diversas modulaciones va ascendiendo impetuosamente con acentuadas dinámicas sonoras y espectaculares diálogos entre las distintas secciones orquestales, en una muestra de extremo virtuosismo. Nuevamente, las escalas del ritornello dan paso al segundo motivo expuesto esta vez por las cuerdas y desembocando, tras unas reiteradas interrogaciones orquestales, en el martilleante tema germinal de toda la sinfonía. Luego de unos compases en pianissimo de la cuerda, un redoble de timbal, también en la misma dinámica sonora, nos prepara la conclusión final y la coda con el tema popular ruso presentado por trompas y contestado por cuerda y maderas. Tras unos vertiginosos giros orquestales, el tema del ritornello estalla a plena potencia y genialmente orquestado mediante los topes de la tuba en los bajos y del piccolo en los agudos (¡Magnífico orquestador Chaikovski!). La coda es un festival sonoro que sirve de lucimiento a las distintas secciones de la orquesta y al director, quién generalmente se contagia de semejante atmósfera de apoteosis rítmica acelerando a propósito los compases finales. A menos que la orquesta acompañe y el director logre conectar con el auditorio, la ovación está garantizada.

VERSIONES RECOMENDADAS

Evgeny Mravinski con la Filarmónica de Leningrado. DG. (Insuperable lectura, de obligada referencia)
Igor Markevich con la Sinfónica de Londres. PHILIPS. (Firme, poderosa y resolutiva)
George Szell con la Sinfónica de Londres. DECCA. (Meticulosa y analítica. Cimentada como un todo genérico)
Mariss Jansons con la Filarmónica de Oslo. CHANDOS. (Enérgica, con gran tratamiento de los contrastes dinámicos)
Daniele Gatti con la Royal Philharmonic. Harmonia Mundi. (Dramática y radiantemente novedosa)
Iván Fischer con la Orquesta del Festival de Budapest. CHANNEL. (Intensa y febril, con una orquesta prodigiosa)
Herbert von Karajan con la Filarmónica de Berlín. DG. (Impactante, por momentos muy efectista)
Lorin Maazel con la Filarmónica de Viena. DECCA. (Muy equilibrada y excelentemente dibujada)
Leonard Bernstein con la Filarmónica de Nueva York. DG. (Sensacional, le va como anillo al dedo. Gran toma sonora)
Claudio Abbado con la Sinfónica de Chicago. CBS. (Interesante lectura, aunque con ciertos altibajos)

Por contra, no acaban de satisfacerme las versiones de Eugene Ormandy con la Orquesta de Filadelfia. CBS. (Algo plana y con excesivos contrastes) y la de Riccardo Muti con la Orquesta Philharmonia. EMI. (Buen sonido, pero demasiado empalagosa). Por supuesto, esto no son sino opiniones subjetivas sin ninguna pretensión vinculante.